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Santa
Sofía de Constantinopla
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La construcción definitiva se realiza entre el 532
y el 537, durante el reinado de Justiniano, en el periodo
conocido como "Primera Edad de Oro". Sus arquitectos
fueron Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, quienes realizan
un diseño sin antecedentes, tomando elementos conocidos
(planta basilical y rotonda), pero que se unen en una estructura
nueva. No aparecen ni las columnas que separaban en naves
las basílicas, ni los deambulatorios concéntricos
de las rotondas
El espacio, de más de 1000 m2, se organiza en torno
a la cúpula, de 31 mts. de diámetro, apoyada
sobre dos semicúpulas que siguen el eje longitudinal,
y que descansan sobre dos nichos cada una, dispuestos en diagonal
a la nave. Sobre los pilares principales, que determinan un
cuadrado de 44 mts. de lado, se tienden cuatro grandes arcos
(los norte y sur embebidos en los muros y apenas visibles
desde el interior). La cúpula se alza sobre los vértices
de los arcos y las cuatro pechinas que los unen; es gallonada,
con 40 nervios y 40 plementos curvos, reforzada en el exterior
con 40 nervaduras más cortas que enmarcan pequeñas
ventanas. Para contrarrestar los empujes, delante y detrás
se sitúan dos semicúpulas del mismo diámetro
que la principal y que descansan en dos nichos. La cúpula
aparece sobre una planta cuadrada, lo cual es una novedad
respecto a las romanas, que lo hacían sobre plantas
circulares.
Esta cúpula, construida en ladrillo y un fuerte mortero,
se derrumbó en el 558 al no soportar los terremotos
del 553 y 557; en el 563 se levanta de nuevo, igual pero con
56 mts. de alto (5 más que la primera).El gigantesco
tamaño de la cúpula, sin embargo, aparece disimulado
en el exterior por el tambor que la cubre en 1/3.
Junto con la cúpula, lo más llamativo de Santa
Sofía era su decoración, en la que destacaba
el gran uso del color, tendente a lograr sensación
de movimiento y a agrandar visualmente el espacio. Las columnas,
los pilares y los zócalos de los muros contribuyen
al colorismo al estar realizados en mármol policromo
(verde veteado en blanco), pórfido y obsidiana. El
suelo está hecho en mármol gris. Las paredes
altas, bóvedas y cúpulas se cubrían de
mosaicos, fundamentalmente de sencillas cruces policromas
o estrellas sobre fondo de oro. Para dar más efecto,
se mezclaban con las teselas piedras semipreciosas.
No había mosaicos historiados. Parece que algunas
zonas (arco oriental) estaban cubiertas de placas de plata.
Toda la decoración quedaba, además, acentuada
por el efecto de la luz. Las ventanas llevarían cristal,
seguramente coloreado, y eran numerosas las lámparas
para antorchas, algunas de ellas de oro. Gran parte de esta
decoración ha desaparecido, siendo sustituida por grandes
medallones con versículos del Corán.
El recinto de Santa Sofía se complementaría
con un gran atrio al oeste, que daba paso a un exonártex
y a un nártex, con una superficie total de 10.000 m2.
El modelo creado de planta central abovedada perdurará
en la arquitectura religiosa de Oriente más de un milenio.
Arquitectura más de interiores que de exteriores (éste
resulta excesivamente pesado), su riqueza decorativa también
crea escuela en todo el arte bizantino.
En 1453, al caer Constantinopla en manos de los turcos, Santa
Sofía fue convertida en mezquita; es entonces cuando
se le añaden los cuatro almínares que aún
hoy la rodean, así como los medallones decorativos
interiores.
Carmen Soriano García
mibizq@terra.es
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