 |
|
Las
tres gracias de Rubens
|
Son las representaciones de la afabilidad, la simpatía
y la delicadeza. El asunto y la manera de tratarlo se remontan
al arte clásico pero fue Rafael, en el Renacimiento,
quien lo recobró. Rubens mantiene la composición
del italiano, pero cambia la relación entre las tres
figuras que están conectadas entre sí a través
de los brazos, el velo y sus miradas, es decir, psicológicamente,
dando así nueva unidad al grupo. También ha
cambiado el canon de belleza, empleando el típico de
sus pinturas, con mujeres entradas en carnes pero proporcionadas,
elegantes. La sensación de movimiento y gracia que
irradian las tres jóvenes es excelente, obteniendo
el efecto de invitar al espectador a integrarse a la escena.
Las flores de la guirnalda superior y el fondo de paisaje
acentúan la belleza del conjunto. El fuerte foco de
luz que utiliza el maestro resalta el colorido perlado de
las muchachas,
Fueron pintadas con los ideales estéticos de su época
para la mujer. La gracia dela derecha tiene el rostro de la
mujer del pintor, Isabella Brandt; se cree que la de la izquierda
es Héléne Fourment, su segunda esposa, que ya
había retratado en multitud de cuadros.
El color de las carnes blandas de los cuerpos es fruto de
la combinación de los tres colores primarios: rojo,
amarillo y azul. Para conseguir aumentar la sensualidad del
cuadro el artista pinto las siluetas con líneas sinuosas.
Una de las características básicas del Barroco
centroeuropeo (flamenco) es su carácter mercantil.
Holanda es una pequeña república de comerciantes,
de vocación marítima y próspera población
de burgueses que desean emular a la nobleza. Siendo sus casas
de menor tamaño que los palacios encargan pequeños
cuadros decorativos, con temas visualmente hermosos, lejos
de las complejas composiciones mitológicas o religiosas
encargadas por los nobles y el clero. Así, es el momento
del triunfo del bodegón, el paisaje y la pintura de
género. Los autores más destacados son Rembrandt,
Frans Hals, Vermeer de Delft y Jacob Ruysdael.
Hacia 1640, la pintura holandesa pasa por una fase de oscurecimiento
de su paleta en los paisajes, es decir, representar unas atmósferas
densas y tormentosas, que pudo deberse a un fenómeno
atmosférico cíclico en estas costas nórdicas.
El resultado es un paisajismo lírico y misterioso,
como se aprecia en las marinas de Van de Welde, Van Goyen
y Jacob Ruysdael. Los paisajes holandeses suelen tener una
línea de horizonte relativamente baja, lo que les permite
desarrollar atmósferas cargadas de intención,
tormentosas o serenas, llenas de nubes que dan variedad a
las vistas.
Aparte de la pintura holandesa, la cultivada en la antigua
Flandes tendrá, por su ligazón histórica,
mucha relación con España. Sus máximos
exponentes fueron Rubens, Van Dyck, Jordaens y David Teniers.
Sus bodegones exuberantes, sus escenas picantes, su alegría
de color en los cuadros religiosos, gustaron mucho en la Corte
española. Los pintores flamencos enviaron cartones
que se convirtieron en fantásticos tapices que decoraban
los palacios madrileños. Rubens incluso se afincó
durante varios meses en España en calidad de embajador,
e inundó la Corte con sus recargadas composiciones
de un Barroco dinámico y de colorido veneciano. Ejemplo
de su pinturas se encuentran en las salas del Museo del Prado,
debido al tradicional gusto que la Corte española sentía
por la pintura flamenca. En cambio, la pintura holandesa se
halla representada en menor medida, y casi en su mayor parte,
por adquisiciones de finales del siglo XIX y siglo XX, por
no haberse acumulado en las colecciones reales españolas.
El Barroco en estas regiones, pues, ha de relacionarse con
España, lo que provocó un enriquecimiento de
los dos estilos.
Peter Paul Rubens nació en el reino de Flandes (Siegen
1577-1640 Amberes). Decide hacerse pintor y entre sus maestros
podemos citar a Tobias Veraecht, Adam van Noort, Otto van
Veen, Holbein y Durero.En 1598, con 21 años, Rubens
finaliza su periodo de aprendizaje y supera el correspondiente
examen de maestro ante la Guilda de San Lucas de Amberes,
corporación en la que se integraría como pintor
independiente. Peter Paul emprendió viaje a Roma en
1600 con el objetivo de ampliar su formación artística,
estudiando las obras del Renacimiento y la escultura clásica.
En 1601 en Roma se le encarga la decoración de una
capilla de la iglesia de Santa Croce in Gerusalemme de Roma,
iglesia de la que había sido cardenal titular el archiduque
Alberto de Austria, en estos momentos gobernador de los Países
Bajos. El éxito obtenido por Rubens con estas pinturas
será grande ya que aunque flamenco se le considera
italiano por estilo. En 1602 realiza un viaje a España
para entregar al rey Felipe III y su valido, el duque de Lerma,
varios presentes, entre ellos un buen número de copias
de los grandes artistas del Renacimiento, Tiziano y Rafael
entre otros. Al llegar a Valladolid, Peter Paul realizará
el impresionante retrato ecuestre del duque de Lerma, con
el que conseguirá gran fama entre los cortesanos españoles.
A partir de aquí en su vida desempeñará
más el papel de diplomático viajante por las
cortes de CentroEuropa que como pintor (aunque su obra es
numerosísima). Su posición económica
acaudalada le permitió conservar el cuadro de Las tres
Gracias hasta su muerte. Pintaba por gusto y no sólo
por encargo. Lo adquirió Felipe IV en la subasta de
sus bienes que se celebró tras su muerte.
|