| APERTURA PREVISTA PARA 2009
El Alcázar de Toledo tiene sus
orígenes en una fortaleza, construida por los romanos y modificada y adaptada
por visigodos y árabes. El rey Alfonso VI, tras la conquista de la ciudad,
fijó su residencia en él. Esta tradición la siguieron Carlos I y Felipe Ii
tras la reconstrucción efectuada en 1535.
El
edificio fue destruido durante la Guerra de Sucesión, hacia 1710. En 1771,
Carlos III lo cede al Cardenal Lorenzana para que fundara la Casa de la Caridad.
Sin embargo, el edificio vuelve a sufrir un nuevo desastre y es incendiado por
las tropas de Napoleón en 1810. Por este motivo, será reedificado en 1882,
momento en el que se instala la Academia General Militar. Pero de nuevo conoce
la desgracia, y otro incendio lo destruye apenas siete años después. De nuevo
será construido y dedicado al mismo fin de academia militar, hasta el asedio
sufrido en la Guerra Civil. Tras
su reconstrucción en la década de 1950, respetando la estructura antigua del
edificio, debida a Alonso de Covarrubias, se crea el Museo del Asedio y se
traslada a él una sección del Museo del Ejército, destacando, entre su
colección de armas, las procedentes de la Fábrica de Armas de Toledo. En las
salas del piso superior destacan las maquetas de cinco importantes batallas de
la Historia de España.
| UN
NUEVO MUSEO: PROYECTO MUSEOGRÁFICO |
El
proyecto museológico del Nuevo Museo del Ejército parte de un "guión
histórico" que está permitiendo orientar los trabajos de los
especialistas en la preparación de las nuevas salas, guión que ha sido obra de
un equipo de historiadores muy selecto en donde se reúnen altas capacidades
para mantener una visión de conjunto y notables especializaciones para
distinguir épocas y períodos de la historia de España. Son además, todos
ellos serios conocedores de las vicisitudes de contenido bélico o militar.
La
redacción del "guión histórico" ha atenido al hilo cronológico de
los acontecimientos donde se producen las innovaciones técnicas que suponen
progreso. Se ha cuidado, por ejemplo, el proceso que lleva desde las armas
individuales, sean o no arrojadizas, a los sistemas de armas, desde la elemental
protección física del cuerpo del guerrero al abrigo colectivo de las
comunidades y desde el uso del caballo hasta el desarrollo del motor. Todo ello
inscrito en el telón de fondo de las sucesivas naturalezas del poder político
donde se hicieron patentes las funciones de los ejércitos hispanos a lo largo
de los tiempos.
| Las
sugerencias de los historiadores se han reunido en cinco grandes secciones |
Arriba |
:
1.-
El Ejército en la Edad Antigua y en la Edad Media
2.-
El Ejército en la época de los Austrias
3.-
El Ejército del Siglo XVIII
4.-
El Ejército en el Siglo XIX
5.-
El Ejército en el Siglo XX
Para
el desarrollo de la Primera Sección, el profesor Suárez Fernández ha
sugerido la conveniencia de precisar los hallazgos arqueológicos dentro de la
Península Ibérica de armas y armaduras de bronce, ya conocidas en otros
lugares a comienzos de la historia civilizada, es decir, hacia el 3.500 a. de C.
También, el uso de vehículos de dos ruedas arrastrados por caballos y, más
tarde, la aparición entre nuestros restos arqueológicos del estribo y del
bocado. Es necesario resaltar la poliorcética de poblados y las huellas de
puentes y calzadas romanas, identificar la invención de la ballesta y de la
catapulta para llegar a la irrupción del arma de fuego y de bombardas y trenes
de sitio, con utilización del bronce y latón.
Atención
aparte debe ofrecerse a los precedentes de milicias tartésicas e ibéricas.
Habrán de prepararse paneles que expliquen las principales campañas y la orgánica
de una legión, subrayando las figuras del miles y del équite. También, planos
de batallas más significativas para la toma de conciencia del concepto de
frontera propio del período alto medieval y noticias y figuras alusivas al fenómeno
de las Ordenes Militares de Caballería que preceden a la creación del Ejército
Real.
Para
el desarrollo de la Segunda Sección, el profesor Alcalá- Zamora y
Queipo de Llano ha insistido en que quede constancia del cambio de mentalidad
que dará origen a los viajes americanos y consiguientes conquistas, a las campañas
italianas y a las incursiones por el norte de África. También a la nueva
concepción de bastiones, baluartes, trazas y a las frecuentes alternancias
entre grandes batallas y largos asedios. Los períodos que conviene diferenciar
son el de expansión, el de constitución de la monarquía hispánica, el de
conservación de los territorios y el del repliegue y desintegración. Todo ello
dando muestras de armas, armaduras, guiones, estandartes, banderas, uniformes
etc. con especial incidencia en el llamado Camino Español de Flandes.
Para
la Tercera Sección el profesor Gonzalo Anes ha considerado
imprescindible el reflejo de las reformas que Felipe V trajo para la milicia según
el modelo de Francia - nuevas ordenanzas y grados, la provisión del fusil con
bayoneta acodada, la orgánica de tipo regimental, las modalidades de la
caballería, dragones y granaderos a pie ... - También incluirá referencias a
los sitios de Gibraltar, a las expediciones mediterráneas y al notable esfuerzo
de reorganización de la presencia de España en Indias, basado en un sistema de
milicias y un despliegue de fortalezas en lugares estratégicos. La cuestión
verdaderamente expresiva de la fundación de la Escuela de Matemáticas de
Barcelona y del Colegio de Artillería en Segovia debe vincularse con la
promulgación de las Reales Ordenanzas de Carlos 111. Los efectos sobre el Ejército
de los sucesivos Pactos de Familia deben preparar la grave crisis finisecular
que se asocia con la Revolución francesa y con la Guerra de la Independencia.
Para
la Cuarta Sección el profesor Miguel Artola sugiere que lo importante es
dejar constancia de la transcendencia del hecho de que las juntas se declararan
soberanas y propiciaran el levantamiento popular frente a la intervención de
Napoleón en 1808. Deberá explicarse el salto desde las pequeñas unidades a
cuerpos operativos. Son esenciales los retratos de personajes de la época y las
uniformidades de Tropas Reales, de Regimientos de línea, de Cuerpos
facultativos, etc. Hay que seguir metódicamente las marchas, las operaciones,
asedios y, sobre todo, el nivel técnico de las armas nuevas (cañones tipo
Gribeaual). A continuación, una parte notable de las salas disponibles debe
referirse a las campañas americanas de emancipación y otro tanto respecto a
las guerras carlistas y de África, con atención a uniformes, banderas,
condecoraciones, etc. La organización del ejército isabelino es fundamental así
como la incidencia del periodo revolucionario (1868-1874) hasta llegar a las
consecuencias de las campañas ultramarinas finiseculares (Cuba y Filipinas).
Para
la Quinta Sección el profesor Manuel Espadas Burgos ha señalado la
imperiosa necesidad de contemplar a los acontecimientos del Siglo XX en
continuidad con los del Siglo XIX. Conviene expresar el sentido de las reformas
militares desde la Regencia de María Cristina de Habsburgo para llegar al
problema de Marruecos y al reto de la Gran Guerra. Esta preocupación por las
reformas debe llevarse hasta los preliminares de la última guerra civil
(1936-1939). Hay que destacar la inmensa variedad de unidades en presencia
(consecuencia inevitable de la modernización ya incoada en otras naciones
europeas). Conviene cerrar la visita al Nuevo Museo del Ejército poniendo énfasis
en los problemas más recientes de -neutralidad y no beligerancia, interrupción
del protectorado de Marruecos, retrocesión de fin, autodeterminación del
Sahara- para destacar, tanto la modernización en curso como la Política de
Alianzas y los compromisos actuales en Misiones de Paz.
El
"guión Histórico" del Nuevo Museo del Ejército ha contado también
con el asesoramiento técnico del General Don Miguel Alonso Baquer, una persona
con notables experiencias con el profesorado de las materias afines a la
historia del arte de la guerra. Este asesoramiento militar se ha puesto de
manifiesto en las cinco grandes Secciones donde han incidido las ideas de los
notables historiadores ya citados en la presente síntesis. Por su parte el
General Director del Instituto de Historia y Cultura Militar, Don Juan María de
Peñaranda y Algar, y la Directora Técnica del Museo del Ejército, Doña
Letizia Arbeteta Mira, han aportado información sobre fondos y disponibilidades
del actual Museo, cuya revisión se encuentra en una interesante fase de ajuste.
El proyecto museológico contará, junto con el
discurso cronológico, con un planteamiento en áreas temáticas, es decir, de
colecciones
Colección
Medinaceli:
Armaduras
de batalla, armas blancas, de fuego, enastadas y otras piezas, siglo XVI al XIX.
Entre las que destacan: Arnés completo de caballo y caballero del Duque de
Alcalá (s. XVII), armadura del Duque de Feria (s. XVII), tres petos y
espaldares atribuidos al Gran Capitán (s. XV), con un total de 1.217 piezas.
Colección
de Artillería siglos XIV-XVII:
Unas
400 piezas de artillería medieval y moderna, como bombardas, falconetes,
ribadoquines, cañones, morteros, etc.. Destacan las bombardas de la toma de
Baza (s. XV), el cañón de mano con ignición por mecha (s. XV), el cañón,
llamado "Par de Francia" con las Armas de Francisco 1 (s. XVI) y
cuatro de los llamados "Doce Apóstoles" con las Armas de Carlos 1 (s.
XVI).
Colección
de armas de fuego Individuales
Civiles
y militares. Evolución desde el siglo XV al XX. Total: 4.669 piezas, (2.370
piezas en Madrid).
Colección
de Romero Ortíz (en Toledo):
Armas,
numismática, bellas artes, uniformes... Destacan el salero y el tríptico de
marfil, atribuidos a Carlos 1 (s. XVI), las gualdrapas denominadas del Cardenal
Cisneros (s. XVIII), la colección de monedas, porcelanas de Sajonia, etc).
Aprox.. 1.500 piezas.
Colección
Sobejano:
Diversas
armas blancas y de ftiego antiguas, etc (120 piezas).
Colección
árabe del periodo nazarí:
Indumentaria,
armas blancas, de fuego, monedas. Total 266 piezas.
Por
especialidades se entienden las colecciones formadas por piezas pertenecientes a
una misma disciplina.
-
Vexilología:
Banderas,
estandartes, guiones, etc (s. XVI al XX), entre los que destacan un pendón de
una compañía de Lanzas de¡ s. XVI, el estandarte que llevó a la conquista de
Méjico Hernán Cortés ... Total: 2.052 (en Madrid. 1. 197)
-
Condecoraciones: Cruces,
distintivos, emblemas, etc. Total: 2.213 piezas (en Madrid: 1.91 5 piezas)
Numismática:
Monedas y medallas conmemorativas, etc.
Total:
1.629 piezas (en Madrid 586).
Uniformidad:
Indumentaria y uniformes. Total: 1. 186 piezas (en
Madrid 564).
Armas
Blancas, contundentes, enastadas, etc.
Total:
6.023 piezas (en Madrid 3.750).
-
Bellas Artes: Pintura,
Escultura, Artes Decorativas, Fotografía. Total: 2.738 piezas (en Madrid
1.756).
-
Miniaturas: Soldaditos de
madera, plomo, dioramas, etc.
Aproximadamente:
2.000 piezas.
-Modelos
de Artillería: 600 Piezas,
-Maquetas
de Ingenieros: 46 piezas.
-Objetos
personales e históricos:1.200 piezas.
-Instrumentos
y vehículos: 539 piezas.
-Documentos
expuestos: 631 piezas.
COLECCIONES
ESPECÍFICAS:
Sanidad
Militar: 192 piezas Guardia Civil: 155 piezas · División Azul: 212
piezas
PIEZAS
DESTACADAS:
Espada de doble antena atrofiada (s. VII a.C.)
Espada
Tizona (s. XI)
Espada
de Boabdil (s. XV)
Alfanje
de Mebemet Al! (s. XV)
Tienda
tradicionalmente denominada de Carlos I (s. XVI)
fragmento
Azteca de Registro de la autoridad de TLAMAPA 1526
Tapices
(4) de la santa Hermandad de Toledo, Felipe II (s. XVI)
Estandarte
de Hernán Cortés (s. XVI)
Pistola
de rueda (s. XVI), propiedad del General Riego
Maqueta
sistema Vauban (s. XVIII)
Pendón
de los Virreyes (s. XVIII)
Banderas
Inglesas tomadas al enemigo (Mahón y Pensacola), (s. XVIII)
Fusil
de traca (s. XVIII)
Isabel
II, óleo de F. De Madrazo (5. XIX)
Batalla
de Tetuán, óleo de Palmaroll (s.XIX)
Batalla
de Castillelos, óleo de Sanz Cabot (s. XIX)
Cañón
que salió de Palacio el 2 de mayo de 1808
Mascarilla
y sable de Napoleón (s. XIX)
Uniforme,
microscopio y mascarilla de Ramón y Cajal (s. XIX)
Reina
Victoria Eugenia, ecuestre, escultura de M. Benlliure (s. XX)
Monumento a los Héroes de Alcántara, escultura
de M. Benlliure (s. XX)
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