| La
FUNDACIÓN GALA-SALVADOR DALÍ fue creada el 23 de diciembre
de 1983 en el castillo de Púbol por voluntad expresa de Salvador
Dalí i Domènech. Nació con la finalidad de promocionar,
fomentar, divulgar, prestigiar, proteger y defender en el territorio del
Estado Español y en el de cualquier otro Estado, la obra artística,
cultural e intelectual del pintor, sus bienes y derechos de cualquier naturaleza;
su experiencia vital, su pensamiento y sus inquietudes, sus proyectos e
ideas y obras artísticas, intelectuales y culturales; su memoria
y el reconocimiento universal de su genial aportación a las Bellas
Artes, a la Cultura y al pensamiento contemporáneo.
Desde sus inicios, Salvador Dalí
presidió y dirigió directamente la Fundación. Su muerte
en 1989 abrió un período de transición
a la espera de la designación de un nuevo Presidente. En 1991,
el Patronato de la Fundación Gala-Salvador Dalí nombró
a Ramon Boixadós i Malé en el cargo de Presidente.
A partir de ese momento la Fundación
ha ido actualizando su organigrama, ante la necesidad de crear una organización
dinámica, eficaz y con la capacidad de generar nuevos proyectos
para llevar a cabo la tarea encomendada por Salvador Dalí.
Estructurada como la mayoría de
las fundaciones privadas del panorama internacional, los órganos
de gobierno de la Fundación Gala-Salvador Dalí están
organizados a partir de un Patronato actualmente compuesto por 21 miembros,
que se distribuyen en dos grupos: uno de 12 patronos, nombrados con
carácter privado, y otro de 9 patronos nombrados por diferentes
administraciones públicas (Estado Español, Generalitat de
Cataluña, Ayuntamiento de Figueres y Ayuntamiento de Cadaqués).
A su vez, estos 21 patronos se agrupan en tres comisiones de trabajo
según tres ejes de gestión: la Comisión Económica,
la Comisión Artística y la Comisión de Relaciones
Externas. S.A.R. la Infanta Doña Cristina es miembro vitalicio del
patronato desde el 30 de noviembre de 1998.
La organización de la Fundación
incluye una Secretaría General y cinco áreas que trabajan
en los diferentes ámbitos de investigación y de divulgación
propios de esta entidad:
1. El Departamento de Museos, que
es la sección propiamente museográfica de la Fundación
Gala-Salvador Dalí; desde la cual se coordina el funcionamiento
del Teatre-Museu Dalí de Figueres, la casa-museo Castillo Gala Dalí
de Púbol (La Pera) y la casa-museo Salvador Dalí de Port
Lligat (Cadaqués).
2. El Centro de Estudios Dalinianos,
que concentra su tarea en la investigación y divulgación
de la obra y pensamiento de Salvador Dalí. A su vez, gestiona la
biblioteca, la hemeroteca, la videoteca y el archivo documental
de la Fundación.
3. El Departamento de Restauración,
especializado en la obra de Salvador Dalí. Vela por la conservación
y restauración de los fondos artísticos de la Fundación.
4. La Comisión de Acreditación
y Catalogación, formada por diferentes especialistas, que se encarga
de la autentificación y valoración de obras de Salvador Dalí.
5. El Departamento de Propiedad
Intelectual y Gestión Comercial, desde el cual se controlan y administran
los derechos inherentes a la obra y a la vida del pintor, y todo aquello
relacionado con la vertiente comercial de la Fundación. De este
departamento también dependen las funciones de comunicación
y promoción de todo lo relacionado con la Fundación y sus
museos.
La Fundación Gala-Salvador Dalí
colabora, desde su origen, con diferentes instituciones de todo el mundo
para llevar a cabo diferentes proyectos sobre la obra de Dalí (exposiciones,
publicaciones, conferencias, etc.). En el ámbito internacional destacan,
por ejemplo, una importante relación de trabajo con el Salvador
Dalí Museum de St. Petersburg (Florida, EUA), y la realización
de diversas exposiciones itinerantes, como la muestra sobre la obra de
la primera época de Dalí, Dalí joven (1918-1930),
organizada en 1994 junto con el MNCARS de Madrid, el Metropolitan Museum
of Art de Nueva York y el South Bank Centre de Londres.
La Fundación también ha
organizado diversas exposiciones antológicas de Salvador Dalí,
como las presentadas en Salamanca (El siglo de Dalí, 1995) y Chile
(El genio de Dalí, 1996). En 1996 la Fundación también
presentó la exposición Dalí. Arquitectura, en colaboración
con la Fundación Caixa de Catalunya, en la sala de exposiciones
de La Pedrera, en Barcelona. En 1998 se ha presentado en el Teatre-Museu
Dalí, en colaboración con la Fundación “la Caixa”,
la exposición de fotografías Salvador Dalí. Album
de familia, que posteriormente será itinerante por diferentes ciudades
españolas durante 1999. Desde la Fundación también
se ha organizado la exposición antológica The Universe of
Salvador Dalí, una muestra itinerante por diferentes museos de Japón
durante 1999.
En cuanto a publicaciones, aparte de los
catálogos de obra y de exposiciones editados por la Fundación
o bien con su colaboración, cabe destacar la publicación
de la guía razonada del Teatro-Museo Dalí (Electa, 1994),
la guía de la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol
(Escudo de Oro, 1997), y la guía de la casa-museo Salvador Dalí
de Port Lligat (Escudo de Oro, 1998). Otras publicaciones destacadas promovidas
por la Fundación han sido los libros de Salvador Dalí Un
diari: 1919-1920. Les meves impressions i records íntims (Edicions
62, 1994), L’alliberament dels dits. Obra catalana completa (Quaderns Crema,
1995), y el libro de Fèlix Fanés Salvador Dalí. La
construcción de la imagen, 1925-1930 (Electa, 1999).
En los últimos años, una
de las intervenciones más decididas de la Fundación ha sido
en política de adquisiciones de obras de Salvador Dalí, que
han pasado a formar parte de sus colecciones. Desde 1991 se han adquirido
más de 40 obras, de entre las cuales cabe destacar La apoteosis
del dólar (1965), La pequeña Anna Maria (1920-22), Venus
y marinero (1925), Composición surrealista con personajes invisibles
(1926-c.1936), Paisaje pagano mediano (1937), Muchacha de Figueres (c.1926),
Carne de gallina inaugural (1928), Guillermo Tell y Gradiva (1931), Metamorfosis
paranoica del rostro de Gala (1932), Viejo crepuscular (1918), Figura y
ropaje en un paisaje (c.1934), y la llamada “Colección Estalella”
de aguadas sobre papel, realizadas en 1922 y 1923.
En cuanto a las infraestructuras museográficas,
desde 1991 la Fundación ha ampliado el Teatro-Museo Dalí
de Figueres y ha llevado a cabo una importante tarea de modernización
de sus instalaciones. En este sentido, destaca la reciente renovación
total de la cúpula geodésica del museo, emblema del recinto
y de la ciudad.
La Fundación Gala-Salvador Dalí
tiene su sede y sus dependencias en Torre Galatea, un edificio bautizado
con este nombre por Salvador Dalí en homenaje a su esposa Gala.
Torre Galatea está junto al Teatro-Museo Dalí, y es donde
el pintor pasó los últimos años de su vida. Antes
de trasladarse a vivir allí, Dalí dio instrucciones precisas
sobre la decoración exterior del edifico, del que destacan las múltiples
esculturas en forma de huevo, de pan y de maniquí que adornan la
fachada.
(c) Fundación Gala-Salvador Dalí, 2000.
EL TEATRO-MUSEO DALÍ. El
Teatro-Museo Dalí de Figueres es uno de los museos más visitados
del Estado español, con más de 800.000 visitantes en el año
2000, y representa una experiencia única para poder observar,
vivir y gozar de la obra y el pensamiento de un genio. Tal como explicó
el propio Dalí: “Es evidente que existen otros mundos, eso
seguro; pero, como ya he dicho muchas veces, esos otros mundos están
en el nuestro, residen en la tierra y precisamente en el centro de la cúpula
del Museo Dalí, donde está todo el nuevo mundo insospechado
y alucinante del surrealismo”.
Salvador Dalí decidió, a
principios de los años 60, construir su museo dentro de las ruinas
del viejo Teatro Principal de Figueres. Actualmente, un amigo y colaborador
suyo, Antonio Pitxot i Soler, Patrono y Vicepresidente 2º de la Fundación,
es su Director.
Orígenes y creación
El edificio del teatro de la ciudad de
Figueres, obra del arquitecto Roca i Bros, fue construido entre 1849 y
1850 pero fue destruido por un incendio al final de la guerra civil española,
en 1939.
Desde ese momento el edificio había
quedado reducido a su estructura sustentante periférica. El techo
de la platea se había hundido, de los palcos sólo quedaban
los pasillos de acceso, y del escenario, el arco de la boca de escena y
los almacenes laterales. El vestíbulo y el salón de descanso
fueron las únicas partes que se mantuvieron en gran medida intactas.
A pesar de todo, puede afirmarse que la estructura elemental del teatro
se mantuvo y había dejado a Figueres una ruina de aspecto fantasmal.
En 1961, el entonces alcalde de la ciudad,
Ramon Guardiola, propuso a Salvador Dalí hacer un museo dedicado
a su obra. El pintor quedó atrapado por el encanto espectral del
teatro y, con la intención de mantener la estructura del edificio,
lo escogió como sede del futuro Teatro-Museo Dalí:
“¿Dónde si no en mi ciudad
ha de perdurar lo más extravagante y sólido de mi obra, dónde
si no? El Teatro Municipal, lo que quedó de él, me pareció
muy adecuado y por tres razones: la primera, porque soy un pintor eminentemente
teatral; la segunda, porque el Teatro está justo delante de la iglesia
en que fui bautizado; y la tercera, porque fue precisamente en la sala
del vestíbulo del Teatro donde expuse mi primera muestra de pintura.”
La idea de reunir su obra en el antiguo
teatro de Figueres entusiasmó a Dalí y el artista se entregó
a la tarea durante más de una década, interviniendo y diseñando
los detalles más mínimos, hasta convertirlo en realidad con
la inauguración oficial del Teatro-Museo Dalí el 28 de septiembre
de 1974. Uno de los elementos más visibles del museo es la estructura
reticular transparente en forma de cúpula geodésica que corona
el edificio, una idea de Salvador Dalí que realizó el arquitecto
murciano Emilio Pérez Piñero (1935-1972). La cúpula
se ha convertido no sólo en el emblema del Teatro-Museo sino en
todo un símbolo para la ciudad de Figueres.
El Teatro-Museo Dalí en la actualidad
Las diferentes colecciones gestionadas
por la Fundación Gala-Salvador Dalí incluyen todo tipo de
obras de arte: pintura, dibujo, escultura, grabado, instalación,
holograma, estereoscopía, fotografía, etc. De estas, unas
1.500 están expuestas en el Teatro-Museo Dalí de Figueres.
Con el nombre de Teatro-Museo Dalí
se incluyen dos espacios museísticos diferenciados, que proponen
un recorrido libre y personal a través de sus salas:
1. El Teatro-Museo, propiamente
dicho, formado por el viejo teatro incendiado convertido en Teatro-Museo
partiendo del criterio y diseño del propio Salvador Dalí
(salas 1 a 18). Este conjunto de espacios forman un único objeto
artístico donde cada elemento está intrínsecamente
ligado al conjunto.
2. El grupo de salas, resultado
de las progresivas ampliaciones del Teatro-Museo (salas 19 a 24), donde
la intervención personal de Dalí es testimonial (salas 19
a 22) o inexistente (salas 23-24). Estas salas forman parte físicamente
de Torre Galatea, edificio adquirido en 1981 por el entonces Patronato
del Museo, y de la tienda de antigüedades adjunta, adquirida en 1993
por la Fundación Gala-Salvador Dalí y remodelada y diseñada
para espacios expositivos por el equipo de arquitectos dirigido por Dani
Freixes y Vicente Miranda.
El Teatro-Museo Dalí contiene un
amplio abanico de obras que describen la trayectoria artística del
pintor ampurdanés, desde sus primeras experiencias artísticas—impresionismo,
futurismo, cubismo, etc...—y sus creaciones dentro del surrealismo, hasta
las obras de los últimos años de su vida. Algunas de las
obras más destacadas que se exponen son Autorretrato con l’Humanité
(1923), Port Alguer (1924), El espectro del sex-appeal (1932), Retrato
de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro (1933),
Autorretrato blando con bacon asado (1941), Poesía de América-Los
atletas cósmicos (1943), Galarina (1944-45), La cesta del pan (1945),
Leda atómica (1949) y Galatea de las esferas (1952), entre muchas
otras.
También hay que destacar el conjunto
de obras realizadas por el artista con la finalidad expresa de ser expuestas
de forma permanente en el museo, obras que van desde pinturas y esculturas
hasta complejas instalaciones monumentales. En este grupo destacan la sala
Mae West, la sala Palacio del Viento, el Monumento a Francesc Pujols y
el Cadillac lluvioso.
Si bien la obra expuesta es básicamente
de Dalí, también hay obras de otros artistas que él
quiso que se expusieran: Antoni Pitxot (sala 12), Evarist Vallès
(sala 8), la colección privada de Salvador Dalí con obras
de El Greco, Marià Fortuny, Modest Urgell, Ernest Meissonier, Marcel
Duchamp, Gerard Dou, etc. (sala 14). Igualmente, en diferentes salas del
Teatro-Museo se pueden encontrar, entre otras, obras de Bouguereau, John
de Andrea, Wolf Vostell, Meifrén y Ernst Fuchs. Desde la muerte
de Salvador Dalí, en 1989, también puede visitarse la cripta
con su tumba, situada en el centro del museo; un espacio que fue remodelado
en 1997 para exponer una colección de joyas de oro diseñadas
por el artista.
El Teatro-Museo Dalí hay que percibirlo
como un todo, como la gran obra de Salvador Dalí; todo en él
fue concebido y diseñado por el genial artista para proporcionar
al visitante una verdadera experiencia surrealista, para adentrarse en
el mundo único y cautivador de su creador.
LA CASA-MUSEO CASTILLO GALA DALÍ.
(c) Fundación Gala Salvador Dalí
Desde el mes de agosto de 1996 está
abierta al público la casa-museo Castillo Gala Dalí dePúbol,
una pequeña localidad de la comarca del Bajo Ampurdán, a
40 kms. de Figueres. La Fundación Gala-Salvador Dalí gestiona
el funcionamiento de la casa-museo, que fue restaurada por la Dirección
General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda,
propietaria del edificio.
El desván del castillo—que durante
un período sirvió de almacén para los centenares
de obras que Dalí había dejado depositadas en Nueva York
y París— es la parte del edificio que más se transformó
en las últimas obras de restauración, y actualmente acoge
una exposición permanente de vestuario de Gala, Las Galas de Gala,
que incluye desde vestidos de Christian Dior y Pierre Cardin hasta ropa
diseñada por Salvador Dalí. El resto del castillo—excepto
una parte de la planta baja, que se ha habilitado para las funciones de
recepción y tienda de la casa-museo—se ha dejado tal y como se encontraba
durante los años en que allí vivieron Gala y Salvador Dalí,
restaurando las estructuras, los muebles y los objetos para recuperar el
esplendor perdido durante los años que estuvo cerrado.
El castillo de Púbol es una construcción
medieval contigua a la iglesia, organizada en torno a un patio muy alto
y estrecho y con un jardín anexo de vagas influencias francesas.
Documentado desde finales del siglo XI, la estructura básica actual
debemos situarla durante el período de máximo esplendor de
la baronía de Púbol: la segunda mitad del siglo XIV y principios
del XV.
Elena Diakanoff, Gala (1894-1982) escrituraba
el 1 de junio de 1970 la compra del castillo de Púbol. Dos años
antes, Salvador Dalí había decidido cumplir su promesa de
regalar un palacio a Gala, una promesa que ya le había hecho en
los años 30.
En 1968, mientras se aceleraban las obras
de construcción del Teatro-Museo de Figueres, Dalí encargó
a sus colaboradores la búsqueda de un castillo, no muy alejado de
su residencia en Port Lligat. Cuando le mostraron Púbol, cerca de
la ciudad de Girona y del Santuari dels Àngels, donde Gala y Dalí
se habían casado en 1958, no dudó ni un momento. Este obsequio
sería el refugio de Gala, donde Dalí, como él mismo
afirmaba, sólo podría acceder bajo rigurosa invitación.
En 1969 el castillo estaba en un avanzado
estado de abandono, con algunos forjados y tejados caídos, una gran
fisura que lo abría en dos partes que tendían a separarse,
y una vegetación que lo dominaba todo, creando un ambiente sombrío
y salvaje. La restauración realizada entonces, que duró un
año, congeló esta imagen romántica del castillo en
ruinas. Se utilizaron de manera muy inteligente los espacios resultantes
de los derrumbamientos de techos y forjados, creando salas de gran altura
que contrastan con espacios más cerrados, consolidando la ruina
y solventando los problemas estructurales sin esconder las heridas del
paso del tiempo.
Incluso antes de formalizar la compra,
empezaron las obras de restauración dirigidas por el maestro de
obras y amigo de los Dalí, Emili Puignau. Se reforzaron las estructuras,
procurando dejar una gran grieta que había en una de las fachadas,
porque Dalí quería que fuera visible aquella señal,
según explicaba, de un posible cataclismo del pasado. Se diseñó
el jardín y se decoró con unas esculturas de elefantes de
largas patas con un cuervo sobre la grupa. También se construyó
una piscina decorada con bustos de Richard Wagner, realizadas en cerámica
de varios colores, y en diferentes partes del castillo y del jardín,
Dalí hizo o encargó decoraciones pictóricas con efectos
de trompe l’oeil.
Sobre esta ruina Dalí y Gala actuaron
con nuevos recursos: valoración de la exuberancia de lo vegetal,
representaciones pictóricas sobre paredes y techos, exaltación
de cierto barroquismo textil en cortinas, sofás, camas... Hay una
referencia algo obsesiva a una simbología precisa: réplicas
de signos y animales del escudo de piedra del propio castillo, Richard
Wagner, falsas ruinas, esculturas de escayola, elefantes y otros animales
disecados o petrificados. Se trataba de crear un lugar secreto, cerrado,
misterioso, privado, con espacios de gran belleza, como la antigua cocina
convertida en tocador o el Salón del Piano.
Salvador Dalí se implicó
en la decoración, tanto del jardín como de algunas estancias
del castillo, como lo demuestran los dibujos preparatorios que se han conservado.
Diseñó dos chimeneas, hizo colocar la G de Gala sobre puertas
para marcar la propiedad del recinto y pintó personalmente algunas
obras para el castillo: un gran óleo titulado El camino de Púbol
(1971-73), el panel del techo del Salón de los Escudos, una puerta
falsa y dos falsos radiadores, una figura de Gala sobre metal y otras pequeñas
pinturas se distribuyen por toda la casa.
La tela que decora el techo del Salón
de los Escudos la hizo al mismo tiempo que el panel del Palau del Vent
del Teatro-Museo de Figueres, y la parte central repite prácticamente
la misma temática. “Me he contentado en decorar los techos para
que cuando Gala levante los ojos, me vea siempre en su cielo”, explicaba
Dalí. Alrededor de la tela central pintó unas almenas que
rodean esta obra de 12 x 8 metros.
En una esquina del Salón de los
Escudos se encuentra un majestuoso sillón, con un paisaje pintado
al óleo en el respaldo. Está situado encima de un pequeño
pedestal y tenía que ser el “trono para Gala”. Fallecida ya Gala,
Dalí terminó de acondicionarlo para que fuera el sitial desde
donde recibiría las visitas.
Gala murió en Port Lligat el 10
de junio de 1982, a los 88 años. Su último viaje, con el
Cadillac que hoy continua en el garaje del castillo, fue camino de Púbol
para ser enterrada en la sala conocida como el delma, la sala del diezmo.
Después de fallecer Gala, Dalí no la quiso dejar nunca sola
en la cripta y se instaló en el castillo, donde mantuvo casi el
mismo contrato de soledad y retiro que ella antes había practicado.
Fue durante este período en Púbol cuando el pintor realizó
sus últimas obras.
Dalí vivió en el castillo
entre junio de 1982 y agosto de 1984, cuando debió ser hospitalizado
a causa de las quemaduras que le produjo un incendio fortuito que se declaró
en su habitación. Al salir del hospital se trasladó a vivir
a Torre Galatea de Figueres, su residencia hasta que murió en 1989.
En este lugar transcurrió la vida
cotidiana, primero de Gala y después de Dalí, durante largos
períodos de tiempo. Esta faceta hasta ahora poco conocida de la
poliédrica personalidad de Dalí y de Gala es la que quiere
mostrarse al público con la adaptación del castillo a casa-museo.
Por este motivo se ha buscado el equilibrio entre una forma de ver la casa
como una intromisión en la intimidad, que puede parecer poco respetuosa
con quienes vivieron allí, y una forma de presentarla desde un punto
de vista más distante, como si se tratara de un diorama que permite
observar sólo los aspectos especiales y decorativos.
LA CASA-MUSEO SALVADOR DALÍ.
(c) Fundación Gala-Salvador Dalí, 2000.
Un año después de la inauguración
de la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol, en septiembre
de 1997 se abrió al público la casa-museo Salvador Dalí
de Port Lligat. De la misma forma que la primera, la gestión de
la casa-museo de Port Lligat es llevada a cabo por la Fundación
Gala-Salvador Dalí y las obras de restauración y adecuación
fueron realizadas por la Dirección General del Patrimonio del Estado
del Ministerio de Economía y Hacienda, propietaria del edificio.
En enero de 1998 la casa y su entorno fueron declarados Bien Cultural de
Interés Nacional por el Departamento de Cultura de la Generalitat
de Cataluña.
Un aspecto importante del funcionamiento
de la casa-museo merece una atención especial, ya que dadas las
especiales características del edificio y para garantizar la calidad
de la visita, se estableció un sistema de visitas en grupos reducidos,
que pueden acceder a la casa-museo cada 10 minutos. En el mismo sentido,
también se recomienda hacer una reserva previa para concertar el
día y la hora de la visita.
Una visita a la casa-museo Salvador Dalí
de Port Lligat es indispensable para todo aquel que quiera conocer bien
el universo del pintor. La casa-museo está situada en la bahía
de Port Lligat, a poca distancia y al norte de la localidad de Cadaqués,
donde nació el padre del pintor y donde él había pasado
largas temporadas durante su infancia y juventud. Además de la casa,
por tanto, el visitante puede conocer el paisaje que la envuelve, un paisaje
único al cual Dalí estaba asociado desde pequeño y
que recuerda el de sus sueños. La particular geología del
Cabo de Creus fue una fuente de inspiración fantástica muy
importante para el pintor.
La casa de Port Lligat es una obra más
de Salvador Dalí, un Dalí que buscaba aislamiento y paz para
pintar. Fue su única residencia estable, el lugar donde residió
de una forma más habitual, entre seis y siete meses por año.
Gala y Salvador Dalí se establecieron en Port Lligat durante la
primavera de 1930, comprando una sencilla barraca de pescadores. En el
año 1930 Port Lligat era una incipiente estructura urbana formada
por una veintena de barracas, alineadas a uno y otro lado de un pequeño
riachuelo, un lugar apartado y solitario. Desde el primer momento, el color
verde y gris del paisaje y de los olivos, las primitivas construcciones
rurales, la costa rocosa y el agua de la pequeña bahía se
convirtieron en temas constantes en las pinturas que realizó Dalí.
En 1932 la casa estaba formada por dos
barracas y un pequeño anexo, y en 1935 los Dalí ya hicieron
la primera remodelación y ampliación importante. Cuando Gala
y Salvador Dalí regresaron de Estados Unidos en el verano de 1948,
tras doce años de ausencia, tomaron la decisión de convertir
definitivamente Port Lligat en lugar de residencia. Dalí necesitaba
un espacio para trabajar, pero también para ordenar y acumular todo
lo que la vida nómada de aquellos años no le permitía
guardar. A partir de entonces la casa creció constantemente, con
nuevas construcciones y añadiendo nuevas barracas, para adaptarse
a las nuevas necesidades de Dalí, sobre todo para estructurar un
espacio de trabajo preparado para el formato y la complejidad de la tarea
del pintor. Se construyeron el estudio, la biblioteca, el dormitorio y,
durante los años 60, se edificaron la sala oval, el patio, el comedor
de verano y la piscina, que fue completada en el verano de 1971.
En el estudio de la casa de Port Lligat
Salvador Dalí realizó obras como las dos versiones de la
Madonna de Port Lligat (1949 y 1950), El Cristo de San Juan de la Cruz
(1951), La última cena (1955), El descubrimiento de América
por Cristóbal Colón (1958-59), La batalla de Tetuán
(1962), La Apoteosis del dólar (1965), La pesca del atún
(1966-67) y El torero alucinógeno (1969-70), entre otras, muchas
de las cuales son de grandes dimensiones.
El resultado de las sucesivas ampliaciones
y modificaciones es una estructura laberíntica que, a partir de
un punto de origen, la entrada, se dispersa y se retuerce en una sucesión
de pequeños espacios muy singulares encadenados por pasos estrechos,
pequeños desniveles y recorridos sin salida. Estos espacios están
decorados con recursos que los convierten en especialmente cálidos:
alfombras, cal, flores secas, tapices, muebles antiguos, animales disecados,
y acogen una gran dispersión de objetos de valor muy desigual pero
que por su acumulación contribuyen a definir el ambiente mágico
del conjunto. Todos estos espacios tienen aberturas, de formas y proporciones
diferentes, que enmarcan el mismo paisaje omnipresente, la bahía
de Port Lligat.
La rehabilitación se hizo, durante
dos años y medio, con la intención de mostrar a los visitantes
el conjunto del espacio donde durante tantos años transcurrió
la cotidianeidad de la vida de Salvador Dalí y su esposa Gala.
En la casa hay tres tipos de espacios.
Un primer grupo corresponde a la vida íntima de los Dalí:
el recibidor, el comedor, la biblioteca, el dormitorio y las salas de estar.
Estos espacios—de orden y pulcritud obsesiva—se han delimitado con una
barrera ligeramente curvada, para canalizar las visitas, proteger los objetos
más delicados y establecer un filtro. Un segundo grupo es el conjunto
de los ámbitos de trabajo de Salvador Dalí, el taller y la
llamada “sala de los modelos”, que acumulan objetos muy diversos y siempre
relacionados con la actividad artística. Estos espacios se trataron
restringiendo mucho el acceso para poder contemplar desde una cierta distancia
la acumulación menos ordenada. Un tercer grupo corresponde a los
espacios más pensados para la representación y actuación
pública, el comedor de verano, el patio y la piscina. En la restauración,
estos espacios se recrearon con todos sus detalles, ya que estaban muy
deteriorados por encontrarse al aire libre y para recuperar el ambiente
escenográfico que tenía en los años 60 y 70.
Para conseguir todo esto se restauraron
decenas de objetos y construcciones, se recuperaron montajes y se recrearon
algunos objetos imprescindibles para la evocación ambiental perseguida,
como por ejemplo, los libros o las obras que Dalí tenía en
la casa, cuyos originales ahora forman parte de las colecciones de la Fundación.
Además de la recuperación
artística y ambiental, se consolidó y estanqueizó
la casa, se recuperaron las instalaciones adaptándolas a los reglamentos
existentes y a las nuevas exigencias; se resolvieron los problemas de seguridad
y control que el nuevo uso conlleva y se prepararon espacios complementarios
a la actividad museística (personal, servicios, taquilla, consigna,
tienda). Todas estas nuevas aportaciones están resueltas con recursos
actuales, sin intentar disimularlas. En cambio, se utilizaron oficios y
técnicas tradicionales para todas las restauraciones y reparaciones.
También se hizo una intervención importante en el olivar
y los espacios exteriores, reconstruyendo los muros de piedra seca, recuperando
las pequeñas construcciones e instalaciones escultóricas
realizadas por Dalí—en especial el Cristo de los escombros (1970)
y la barca instalada alrededor del ciprés, que se ha convertido
en el símbolo de la casa-museo.
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