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DALÍ

 
 
La FUNDACIÓN GALA-SALVADOR DALÍ fue creada el 23 de diciembre de 1983 en el castillo de Púbol por voluntad expresa de Salvador Dalí i Domènech. Nació con la finalidad de promocionar, fomentar, divulgar, prestigiar, proteger y defender en el territorio del Estado Español y en el de cualquier otro Estado, la obra artística, cultural e intelectual del pintor, sus bienes y derechos de cualquier naturaleza; su experiencia vital, su pensamiento y sus inquietudes, sus proyectos e ideas y obras artísticas, intelectuales y culturales; su memoria y el reconocimiento universal de su genial aportación a las Bellas Artes, a la Cultura y al pensamiento contemporáneo.

Desde sus inicios, Salvador Dalí presidió y dirigió directamente la Fundación. Su muerte en 1989  abrió  un período de transición a la espera de la  designación de un nuevo Presidente. En 1991, el Patronato de la Fundación Gala-Salvador Dalí nombró a Ramon Boixadós i Malé en el cargo de Presidente.

A partir de ese momento la Fundación ha ido actualizando su organigrama, ante la necesidad de crear una organización dinámica, eficaz y con la capacidad de generar nuevos proyectos para llevar a cabo la tarea encomendada por Salvador Dalí.

Estructurada como la mayoría de las fundaciones privadas del panorama internacional, los órganos de gobierno de la Fundación Gala-Salvador Dalí están organizados a partir de un Patronato actualmente compuesto por 21 miembros, que se distribuyen en dos grupos: uno de 12 patronos,  nombrados con carácter privado, y otro de 9 patronos nombrados por  diferentes administraciones públicas (Estado Español, Generalitat de Cataluña, Ayuntamiento de Figueres y Ayuntamiento de Cadaqués). A su vez, estos 21 patronos se agrupan en  tres comisiones de trabajo según tres ejes de gestión: la Comisión Económica, la Comisión Artística y la Comisión de Relaciones Externas. S.A.R. la Infanta Doña Cristina es miembro vitalicio del patronato desde el 30 de noviembre de 1998.
 

La organización de la Fundación incluye una Secretaría General y cinco áreas que trabajan en los diferentes ámbitos de investigación y de divulgación propios de esta entidad: 

1.  El Departamento de Museos, que es la sección propiamente museográfica de la Fundación Gala-Salvador Dalí; desde la cual se coordina el funcionamiento del Teatre-Museu Dalí de Figueres, la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol (La Pera) y la casa-museo Salvador Dalí de Port Lligat (Cadaqués).
2.  El Centro de Estudios Dalinianos, que concentra su tarea en la investigación y divulgación de la obra y pensamiento de Salvador Dalí. A su vez, gestiona la biblioteca, la hemeroteca, la videoteca  y el archivo documental  de la Fundación.
3.  El Departamento de Restauración, especializado en la obra de Salvador Dalí. Vela por la conservación y restauración de los fondos artísticos de la Fundación.
4.  La Comisión de Acreditación y Catalogación, formada por diferentes especialistas, que se encarga de la autentificación y valoración de obras de Salvador Dalí.
5.  El Departamento de Propiedad Intelectual y Gestión Comercial, desde el cual se controlan y administran los derechos inherentes a la obra y a la vida del pintor, y todo aquello relacionado con la vertiente comercial de la Fundación. De este departamento también dependen las funciones de comunicación y promoción de todo lo relacionado con la Fundación y sus museos.

La Fundación Gala-Salvador Dalí colabora, desde su origen, con diferentes instituciones de todo el mundo para llevar a cabo diferentes proyectos sobre la obra de Dalí (exposiciones, publicaciones, conferencias, etc.). En el ámbito internacional destacan, por ejemplo, una importante relación de trabajo con el Salvador Dalí Museum de St. Petersburg (Florida, EUA), y la realización de diversas exposiciones itinerantes, como la muestra sobre la obra de la primera época de Dalí, Dalí joven (1918-1930), organizada en 1994 junto con el MNCARS de Madrid, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el South Bank Centre de Londres.

La Fundación también ha organizado diversas exposiciones antológicas de Salvador Dalí, como las presentadas en Salamanca (El siglo de Dalí, 1995) y Chile (El genio de Dalí, 1996). En 1996 la Fundación también presentó la exposición Dalí. Arquitectura, en colaboración con la Fundación Caixa de Catalunya, en la sala de exposiciones de La Pedrera, en Barcelona. En 1998 se ha presentado en el Teatre-Museu Dalí, en colaboración con la Fundación “la Caixa”, la exposición de fotografías Salvador Dalí. Album de familia, que posteriormente será itinerante por diferentes ciudades españolas durante 1999. Desde la Fundación también se ha organizado la exposición antológica The Universe of Salvador Dalí, una muestra itinerante por diferentes museos de Japón durante 1999.

En cuanto a publicaciones, aparte de los catálogos de obra y de exposiciones editados por la Fundación o bien con su colaboración, cabe destacar la publicación de la guía razonada del Teatro-Museo Dalí (Electa, 1994), la guía de la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol (Escudo de Oro, 1997), y la guía de la casa-museo Salvador Dalí de Port Lligat (Escudo de Oro, 1998). Otras publicaciones destacadas promovidas por la Fundación han sido los libros de Salvador Dalí Un diari: 1919-1920. Les meves impressions i records íntims (Edicions 62, 1994), L’alliberament dels dits. Obra catalana completa (Quaderns Crema, 1995), y el libro de Fèlix Fanés Salvador Dalí. La construcción de la imagen, 1925-1930 (Electa, 1999).

En los últimos años, una de las intervenciones más decididas de la Fundación ha sido en política de adquisiciones de obras de Salvador Dalí, que han pasado a formar parte de sus colecciones. Desde 1991 se han adquirido más de 40 obras, de entre las cuales cabe destacar La apoteosis del dólar (1965), La pequeña Anna Maria (1920-22), Venus y marinero (1925), Composición surrealista con personajes invisibles (1926-c.1936), Paisaje pagano mediano (1937), Muchacha de Figueres (c.1926), Carne de gallina inaugural (1928), Guillermo Tell y Gradiva (1931), Metamorfosis paranoica del rostro de Gala (1932), Viejo crepuscular (1918), Figura y ropaje en un paisaje (c.1934), y la llamada “Colección Estalella” de aguadas sobre papel, realizadas en 1922 y 1923.

En cuanto a las infraestructuras museográficas, desde 1991 la Fundación ha ampliado el Teatro-Museo Dalí de Figueres y ha llevado a cabo una importante tarea de modernización de sus instalaciones. En este sentido, destaca la reciente renovación total de la cúpula geodésica del museo, emblema del recinto y de la ciudad.

La Fundación Gala-Salvador Dalí tiene su sede y sus dependencias en Torre Galatea, un edificio bautizado con este nombre por Salvador Dalí en homenaje a su esposa Gala. Torre Galatea está junto al Teatro-Museo Dalí, y es donde el pintor pasó los últimos años de su vida. Antes de trasladarse a vivir allí, Dalí dio instrucciones precisas sobre la decoración exterior del edifico, del que destacan las múltiples esculturas en forma de huevo, de pan y de maniquí que adornan la fachada.

(c) Fundación Gala-Salvador Dalí, 2000.

EL TEATRO-MUSEO DALÍ.(c) Fundación Gala Salvador Dalí, 2000El Teatro-Museo Dalí de Figueres es uno de los museos más visitados del Estado español, con más de 800.000 visitantes en el año 2000, y representa una  experiencia única para poder observar, vivir y gozar de la obra y el pensamiento de un genio. Tal como explicó el propio Dalí: “Es evidente  que existen otros mundos, eso seguro; pero, como ya he dicho muchas veces, esos otros mundos están en el nuestro, residen en la tierra y precisamente en el centro de la cúpula del Museo Dalí, donde está todo el nuevo mundo insospechado y alucinante del surrealismo”.

Salvador Dalí decidió, a principios de los años 60, construir su museo dentro de las ruinas del viejo Teatro Principal de Figueres. Actualmente, un amigo y colaborador suyo, Antonio Pitxot i Soler, Patrono y Vicepresidente 2º de la Fundación, es su Director.

Orígenes y creación

El edificio del teatro de la ciudad de Figueres, obra del arquitecto Roca i Bros, fue construido entre 1849 y 1850 pero fue destruido por un incendio al final de la guerra civil española, en 1939.

Desde ese momento el edificio había quedado reducido a su estructura sustentante periférica. El techo de la platea se había hundido, de los palcos sólo quedaban los pasillos de acceso, y del escenario, el arco de la boca de escena y los almacenes laterales. El vestíbulo y el salón de descanso fueron las únicas partes que se mantuvieron en gran medida intactas. A pesar de todo, puede afirmarse que la estructura elemental del teatro se mantuvo y había dejado a Figueres una ruina de aspecto fantasmal.

En 1961, el entonces alcalde de la ciudad, Ramon Guardiola, propuso a Salvador Dalí hacer un museo dedicado a su obra. El pintor quedó atrapado por el encanto espectral del teatro y, con la intención de mantener la estructura del edificio, lo escogió como sede del futuro Teatro-Museo Dalí:

“¿Dónde si no en mi ciudad ha de perdurar lo más extravagante y sólido de mi obra, dónde si no? El Teatro Municipal, lo que quedó de él, me pareció muy adecuado y por tres razones: la primera, porque soy un pintor eminentemente teatral; la segunda, porque el Teatro está justo delante de la iglesia en que fui bautizado; y la tercera, porque fue precisamente en la sala del vestíbulo del Teatro donde expuse mi primera muestra de pintura.”

La idea de reunir su obra en el antiguo teatro de Figueres entusiasmó a Dalí y el artista se entregó a la tarea durante más de una década, interviniendo y diseñando los detalles más mínimos, hasta convertirlo en realidad con la inauguración oficial del Teatro-Museo Dalí el 28 de septiembre de 1974. Uno de los elementos más visibles del museo es la estructura reticular transparente en forma de cúpula geodésica que corona el edificio, una idea de Salvador Dalí que realizó el arquitecto murciano Emilio Pérez Piñero (1935-1972). La cúpula se ha convertido no sólo en el emblema del Teatro-Museo sino en todo un símbolo para la ciudad de Figueres.

El Teatro-Museo Dalí en la actualidad

Las diferentes colecciones gestionadas por la Fundación Gala-Salvador Dalí incluyen todo tipo de obras de arte: pintura, dibujo, escultura, grabado, instalación, holograma, estereoscopía, fotografía, etc. De estas, unas 1.500 están expuestas en el Teatro-Museo Dalí de Figueres.

Con el nombre de Teatro-Museo Dalí se incluyen dos espacios museísticos diferenciados, que proponen  un recorrido libre y personal a través de sus salas:

1.  El Teatro-Museo, propiamente dicho, formado por el viejo teatro incendiado convertido en Teatro-Museo partiendo del criterio y diseño del propio Salvador Dalí (salas 1 a 18). Este conjunto de espacios forman un único objeto artístico donde cada elemento está intrínsecamente ligado al conjunto.
2.  El grupo de salas, resultado de las progresivas ampliaciones del Teatro-Museo (salas 19 a 24), donde la intervención personal de Dalí es testimonial (salas 19 a 22)  o inexistente (salas 23-24). Estas salas forman parte físicamente de Torre Galatea, edificio adquirido en 1981 por el entonces Patronato del Museo, y de la tienda de antigüedades adjunta, adquirida en 1993 por la Fundación Gala-Salvador Dalí y remodelada y diseñada para espacios expositivos por el equipo de arquitectos dirigido por Dani Freixes y Vicente Miranda.

El Teatro-Museo Dalí contiene un amplio abanico de obras que describen la trayectoria artística del pintor ampurdanés, desde sus primeras experiencias artísticas—impresionismo, futurismo, cubismo, etc...—y sus creaciones dentro del surrealismo, hasta las obras de los últimos años de su vida. Algunas de las obras más destacadas que se exponen son Autorretrato con l’Humanité (1923), Port Alguer (1924), El espectro del sex-appeal (1932), Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro (1933), Autorretrato blando con bacon asado (1941), Poesía de América-Los atletas cósmicos (1943), Galarina (1944-45), La cesta del pan (1945), Leda atómica (1949) y Galatea de las esferas (1952), entre muchas otras.

También hay que destacar el conjunto de obras realizadas por el artista con la finalidad expresa de ser expuestas de forma permanente en el museo, obras que van desde pinturas y esculturas hasta complejas instalaciones monumentales. En este grupo destacan la sala Mae West, la sala Palacio del Viento, el Monumento a Francesc Pujols y el Cadillac lluvioso.

Si bien la obra expuesta es básicamente de Dalí,  también hay obras de otros artistas que él quiso que se expusieran: Antoni Pitxot (sala 12), Evarist Vallès (sala 8), la colección privada de Salvador Dalí con obras de El Greco, Marià Fortuny, Modest Urgell, Ernest Meissonier, Marcel Duchamp, Gerard Dou, etc. (sala 14). Igualmente, en diferentes salas del Teatro-Museo se pueden encontrar, entre otras, obras de Bouguereau, John de Andrea, Wolf Vostell, Meifrén y Ernst Fuchs. Desde la muerte de Salvador Dalí, en 1989, también puede visitarse la cripta con su tumba, situada en el centro del museo; un espacio que fue remodelado en 1997 para exponer una colección de joyas de oro diseñadas por el artista.

El Teatro-Museo Dalí hay que percibirlo como un todo, como la gran obra de Salvador Dalí; todo en él fue  concebido y diseñado por el genial artista para proporcionar al visitante una verdadera experiencia surrealista, para adentrarse en el mundo único y cautivador de su creador.

LA CASA-MUSEO CASTILLO GALA DALÍ.

(c) Fundación Gala Salvador Dalí,2000
(c) Fundación Gala Salvador Dalí

Desde el mes de agosto de 1996 está abierta al público la casa-museo Castillo Gala Dalí dePúbol, una pequeña localidad de la comarca del Bajo Ampurdán, a 40 kms. de Figueres. La Fundación Gala-Salvador Dalí gestiona el funcionamiento de la casa-museo, que fue restaurada por la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda, propietaria del edificio.

El desván del castillo—que durante un período  sirvió de almacén para los centenares de obras que Dalí había dejado depositadas en Nueva York y París— es la parte del edificio que más se transformó en las últimas obras de restauración, y actualmente acoge una exposición permanente de vestuario de Gala, Las Galas de Gala, que incluye desde vestidos de Christian Dior y Pierre Cardin hasta ropa diseñada por Salvador Dalí. El resto del castillo—excepto una parte de la planta baja, que se ha habilitado para las funciones de recepción y tienda de la casa-museo—se ha dejado tal y como se encontraba durante los años en que allí vivieron Gala y Salvador Dalí, restaurando las estructuras, los muebles y los objetos para recuperar el esplendor perdido durante los años que estuvo cerrado.

El castillo de Púbol es una construcción medieval contigua a la iglesia, organizada en torno a un patio muy alto y estrecho y con un jardín anexo de vagas influencias francesas. Documentado desde finales del siglo XI, la estructura básica actual debemos situarla durante el período de máximo esplendor de la baronía de Púbol: la segunda mitad del siglo XIV y principios del XV.

Elena Diakanoff, Gala (1894-1982) escrituraba el 1 de junio de 1970 la compra del castillo de Púbol. Dos años antes, Salvador Dalí había decidido cumplir su promesa de regalar un palacio a Gala, una promesa que ya le había hecho en los años 30.

En 1968, mientras se aceleraban las obras de construcción del Teatro-Museo de Figueres, Dalí encargó a sus colaboradores la búsqueda de un castillo, no muy alejado de su residencia en Port Lligat. Cuando le mostraron Púbol, cerca de la ciudad de Girona y del Santuari dels Àngels, donde Gala y Dalí se habían casado en 1958, no dudó ni un momento. Este obsequio sería el refugio de Gala, donde Dalí, como él mismo afirmaba, sólo podría acceder bajo rigurosa invitación.

En 1969 el castillo estaba en un avanzado estado de abandono, con algunos forjados y tejados caídos, una gran fisura que lo abría en dos partes que tendían a separarse, y una vegetación que lo dominaba todo, creando un ambiente sombrío y salvaje. La restauración realizada entonces, que duró un año, congeló esta imagen romántica del castillo en ruinas. Se utilizaron de manera muy inteligente los espacios resultantes de los derrumbamientos de techos y forjados, creando salas de gran altura que contrastan con espacios más cerrados, consolidando la ruina y solventando los problemas estructurales sin esconder las heridas del paso del tiempo. 

Incluso antes de formalizar la compra, empezaron las obras de restauración dirigidas por el maestro de obras y amigo de los Dalí, Emili Puignau. Se reforzaron las estructuras, procurando dejar una gran grieta que había en una de las fachadas, porque Dalí quería que fuera visible aquella señal, según explicaba, de un posible cataclismo del pasado. Se diseñó el jardín y se decoró con unas esculturas de elefantes de largas patas con un cuervo sobre la grupa. También se construyó una piscina decorada con bustos de Richard Wagner, realizadas en cerámica de varios colores, y en diferentes partes del castillo y del jardín, Dalí hizo o encargó decoraciones pictóricas con efectos de trompe l’oeil.

Sobre esta ruina Dalí y Gala actuaron con nuevos recursos: valoración de la exuberancia de lo vegetal, representaciones pictóricas sobre paredes y techos, exaltación de cierto barroquismo textil en cortinas, sofás, camas... Hay una referencia algo obsesiva a una simbología precisa: réplicas de signos y animales del escudo de piedra del propio castillo, Richard Wagner, falsas ruinas, esculturas de escayola, elefantes y otros animales disecados o petrificados. Se trataba de crear un lugar secreto, cerrado, misterioso, privado, con espacios de gran belleza, como la antigua cocina convertida en tocador o el Salón del Piano.

Salvador Dalí se implicó en la decoración, tanto del jardín como de algunas estancias del castillo, como lo demuestran los dibujos preparatorios que se han conservado. Diseñó dos chimeneas, hizo colocar la G de Gala sobre puertas para marcar la propiedad del recinto y pintó personalmente algunas obras para el castillo: un gran óleo titulado El camino de Púbol (1971-73), el panel del techo del Salón de los Escudos, una puerta falsa y dos falsos radiadores, una figura de Gala sobre metal y otras pequeñas pinturas se distribuyen por toda la casa.

La tela que decora el techo del Salón de los Escudos la hizo al mismo tiempo que el panel del Palau del Vent del Teatro-Museo de Figueres, y la parte central repite prácticamente la misma temática. “Me he contentado en decorar los techos para que cuando Gala levante los ojos, me vea siempre en su cielo”, explicaba Dalí. Alrededor de la tela central pintó unas almenas que rodean esta obra de 12 x 8 metros.

En una esquina del Salón de los Escudos se encuentra un majestuoso sillón, con un paisaje pintado al óleo en el respaldo. Está situado encima de un pequeño pedestal y tenía que ser el “trono para Gala”. Fallecida ya Gala, Dalí terminó de acondicionarlo para que fuera el sitial desde donde recibiría las visitas.

Gala murió en Port Lligat el 10 de junio de 1982, a los 88 años. Su último viaje, con el Cadillac que hoy continua en el garaje del castillo, fue camino de Púbol para ser enterrada en la sala conocida como el delma, la sala del diezmo. Después de fallecer Gala, Dalí no la quiso dejar nunca sola en la cripta y se instaló en el castillo, donde mantuvo casi el mismo contrato de soledad y retiro que ella antes había practicado. Fue durante este período en Púbol cuando el pintor realizó sus últimas obras.

Dalí vivió en el castillo entre junio de 1982 y agosto de 1984, cuando debió ser hospitalizado a causa de las quemaduras que le produjo un incendio fortuito que se declaró en su habitación. Al salir del hospital se trasladó a vivir a Torre Galatea de Figueres, su residencia hasta que murió en 1989.

En este lugar transcurrió la vida cotidiana, primero de Gala y después de Dalí, durante largos períodos de tiempo. Esta faceta hasta ahora poco conocida de la poliédrica personalidad de Dalí y de Gala es la que quiere mostrarse al público con la adaptación del castillo a casa-museo. Por este motivo se ha buscado el equilibrio entre una forma de ver la casa como una intromisión en la intimidad, que puede parecer poco respetuosa con quienes vivieron allí, y una forma de presentarla desde un punto de vista más distante, como si se tratara de un diorama que permite observar sólo los aspectos especiales y decorativos.
 

LA CASA-MUSEO SALVADOR DALÍ.

(c) Fundación Gala Salvador Dalí 2000

(c) Fundación Gala-Salvador Dalí, 2000.

Un año después de la inauguración de la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol, en septiembre de 1997 se abrió al público la casa-museo Salvador Dalí de Port Lligat. De la misma forma que la primera, la gestión de la casa-museo de Port Lligat es llevada a cabo por la Fundación Gala-Salvador Dalí y las obras de restauración y adecuación fueron realizadas por la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda, propietaria del edificio. En enero de 1998 la casa y su entorno fueron declarados Bien Cultural de Interés Nacional por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.

Un aspecto importante del funcionamiento de la casa-museo merece una atención especial, ya que dadas las especiales características del edificio y para garantizar la calidad de la visita, se estableció un sistema de visitas en grupos reducidos, que pueden acceder a la casa-museo cada 10 minutos. En el mismo sentido, también se recomienda hacer una reserva previa para concertar el día y la hora de la visita.

Una visita a la casa-museo Salvador Dalí de Port Lligat es indispensable para todo aquel que quiera conocer bien el universo del pintor. La casa-museo está situada en la bahía de Port Lligat, a poca distancia y al norte de la localidad de Cadaqués, donde nació el padre del pintor y donde él había pasado largas temporadas durante su infancia y juventud. Además de la casa, por tanto, el visitante puede conocer el paisaje que la envuelve, un paisaje único al cual Dalí estaba asociado desde pequeño y que recuerda el de sus sueños. La particular geología del Cabo de Creus fue una fuente de inspiración fantástica muy importante para el pintor.

La casa de Port Lligat es una obra más de Salvador Dalí, un Dalí que buscaba aislamiento y paz para pintar. Fue su única residencia estable, el lugar donde residió de una forma más habitual, entre seis y siete meses por año. Gala y Salvador Dalí se establecieron en Port Lligat durante la primavera de 1930, comprando una sencilla barraca de pescadores. En el año 1930 Port Lligat era una incipiente estructura urbana formada por una veintena de barracas, alineadas a uno y otro lado de un pequeño riachuelo, un lugar apartado y solitario. Desde el primer momento, el color verde y gris del paisaje y de los olivos, las primitivas construcciones rurales, la costa rocosa y el agua de la pequeña bahía se convirtieron en temas constantes en las pinturas que realizó Dalí.

En 1932 la casa estaba formada por dos barracas y un pequeño anexo, y en 1935 los Dalí ya hicieron la primera remodelación y ampliación importante. Cuando Gala y Salvador Dalí regresaron de Estados Unidos en el verano de 1948, tras doce años de ausencia, tomaron la decisión de convertir definitivamente Port Lligat en lugar de residencia. Dalí necesitaba un espacio para trabajar, pero también para ordenar y acumular todo lo que la vida nómada de aquellos años no le permitía guardar. A partir de entonces la casa creció constantemente, con nuevas construcciones y añadiendo nuevas barracas, para adaptarse a las nuevas necesidades de Dalí, sobre todo para estructurar un espacio de trabajo preparado para el formato y la complejidad de la tarea del pintor. Se construyeron el estudio, la biblioteca, el dormitorio y, durante los años 60, se edificaron la sala oval, el patio, el comedor de verano y la piscina, que fue completada en el verano de 1971.

En el estudio de la casa de Port Lligat Salvador Dalí realizó obras como las dos versiones de la Madonna de Port Lligat (1949 y 1950), El Cristo de San Juan de la Cruz (1951), La última cena (1955), El descubrimiento de América por Cristóbal Colón (1958-59), La batalla de Tetuán (1962), La Apoteosis del dólar (1965), La pesca del atún (1966-67) y El torero alucinógeno (1969-70), entre otras, muchas de las cuales son de grandes dimensiones.

El resultado de las sucesivas ampliaciones y modificaciones es una estructura laberíntica que, a partir de un punto de origen, la entrada, se dispersa y se retuerce en una sucesión de pequeños espacios muy singulares encadenados por pasos estrechos, pequeños desniveles y recorridos sin salida. Estos espacios están decorados con recursos que los convierten en especialmente cálidos: alfombras, cal, flores secas, tapices, muebles antiguos, animales disecados, y acogen una gran dispersión de objetos de valor muy desigual pero que por su acumulación contribuyen a definir el ambiente mágico del conjunto. Todos estos espacios tienen aberturas, de formas y proporciones diferentes, que enmarcan el mismo paisaje omnipresente, la bahía de Port Lligat.

La rehabilitación se hizo, durante dos años y medio, con la intención de mostrar a los visitantes el conjunto del espacio donde durante tantos años transcurrió la cotidianeidad de la vida de Salvador Dalí y su esposa Gala.

En la casa hay tres tipos de espacios. Un primer grupo corresponde a la vida íntima de los Dalí: el recibidor, el comedor, la biblioteca, el dormitorio y las salas de estar. Estos espacios—de orden y pulcritud obsesiva—se han delimitado con una barrera ligeramente curvada, para canalizar las visitas, proteger los objetos más delicados y establecer un filtro. Un segundo grupo es el conjunto de los ámbitos de trabajo de Salvador Dalí, el taller y la llamada “sala de los modelos”, que acumulan objetos muy diversos y siempre relacionados con la actividad artística. Estos espacios se trataron restringiendo mucho el acceso para poder contemplar desde una cierta distancia la acumulación menos ordenada. Un tercer grupo corresponde a los espacios más pensados para la representación y actuación pública, el comedor de verano, el patio y la piscina. En la restauración, estos espacios se recrearon con todos sus detalles, ya que estaban muy deteriorados por encontrarse al aire libre y para recuperar el ambiente escenográfico que tenía en los años 60 y 70.

Para conseguir todo esto se restauraron decenas de objetos y construcciones, se recuperaron montajes y se recrearon algunos objetos imprescindibles para la evocación ambiental perseguida, como por ejemplo, los libros o las obras que Dalí tenía en la casa, cuyos originales ahora forman parte de las colecciones de la Fundación.

Además de la recuperación artística y ambiental, se consolidó y estanqueizó la casa, se recuperaron las instalaciones adaptándolas a los reglamentos existentes y a las nuevas exigencias; se resolvieron los problemas de seguridad y control que el nuevo uso conlleva y se prepararon espacios complementarios a la actividad museística (personal, servicios, taquilla, consigna, tienda). Todas estas nuevas aportaciones están resueltas con recursos actuales, sin intentar disimularlas. En cambio, se utilizaron oficios y técnicas tradicionales para todas las restauraciones y reparaciones. También se hizo una intervención importante en el olivar y los espacios exteriores, reconstruyendo los muros de piedra seca, recuperando las pequeñas construcciones e instalaciones escultóricas realizadas por Dalí—en especial el Cristo de los escombros (1970) y la barca instalada alrededor del ciprés, que se ha convertido en el símbolo de la casa-museo.