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EXPOSICIÓN

CANALETTO
Una Venecia imaginaria
Museo Thyssen 
29 de Mayo al 2 de Septiembre
 

Canaletto
Capriccio con il ponte di Palladio
Óleo sobre tela. 56 x 79 cm.
Galleria Nazionale. Parma

El Thyssen muestra desde el 29 de Mayo la exposición Canaletto. Una Venecia imaginaria, comisariada por Dario Succi y Annalia Delneri, que muestra y analiza las fantásticas imágenes que Canaletto (1697-1768) creó de Venecia. 

La muestra cuenta con una selección de obras originales de este pintor procedentes de diversos museos y colecciones particulares de diferentes países del mundo (España, Francia, Italia, Mónaco, Suiza y Reino Unido). La exposición presenta un total aproximado de 100 obras originales: unas 55 obras de Canaletto entre "vedutas", "caprichos" y grabados, 40 grabados de Visentini, y una selección de obras de otros coetáneos del pintor, como Bellotto, Carlevarijs, Marieschi, Guardi y Bernardo Canal. Por otro lado, la muestra incluye otros materiales complementarios, como croquis o algunas reproducciones fotográficas, que servirán para explicar la tesis de la exposición.

La muestra pretende demostrar que Canaletto “no pintó Venecia" sino que “la inventó”. Y es quizás esta Venecia imaginaria la que cuajó en la emoción soñada de sus futuros visitantes. O incluso de los que sin haberla conocido directamente sólo han conservado de ella unas impresiones visuales que se han convertido en eternas. 

ESPACIOS DE LA EXPOSICIÓN

La exposición se estructura en tres espacios:

En la primera parte se recogen 31 aguafuertes realizados por Canaletto entre 1740-1744, entre vedutas (vistas) y caprichos. 

Canaletto, desmarcándose de sus predecesores, compagina una especie de summa en la que conviven y se mezclan, en ambos géneros (vedutas y caprichos), la vista topográfica, el capricho de las ruinas y el capricho paisajístico, con la intención de poner de manifiesto la complementariedad de esos géneros, desmintiendose, así, una contraposición proclamada por casi todos los estudiosos.

La parte central de la exposición está dedicada a las pinturas de Canaletto con una veintena de obras, la gran mayoría sobre tela y el resto sobre papel.

En este apartado se incluyen, también, obras de otros grandes paisajistas venecianos: Luca Carlevarijs, Bernardo Bellotto, Michele Marieschi, Francesco Guardi, Bernardo Canal, dando prioridad a aquellas telas que permiten una comparación directa con la Venecia del Maestro.

Finalmente, en la última sección, podremos ver cuarenta grabados, del Urbis Venetiarum Prospectus Celebriores, la exposición de aguafuertes con la que Antonio Visentini (1688-1782) tradujo las vistas "exactas" más significativas pintadas por Canaletto entre el final de los años veinte y el inicio de los años cuarenta.


Antonio Visentini
Frontespizio con y due ritratti
Aguafuerte e bulino. 27 x 42,7 cm.
Colección particular




La publicación del álbum tuvo una importancia fundamental tanto por la promoción internacional de Canaletto como por la novedad absoluta que representaba la compaginación de las imágenes, cuya secuencia marca un giro en el modo de ver la ciudad. La creación de un itinerario propuesto por esta secuencia de grabados, con el fondo de un paisaje que se convierte en el primer plano del siguiente, testimonia una actitud absolutamente inédita frente a la ciudad.

La antología Canaletto-Visentini no se contenta con catalogar las fachadas memorables, sino que penetra hasta la esencia del tejido urbano, cuya articulación son los edificios ilustres. La imagen de Venecia inventada por Canaletto y grabada por Visentini no es la ciudad real, y la función optimista de la vista cambia el significado: ya no festeja un pasado de superioridad immemorial, sino que anticipa un ambiente diferente para una sociedad tal vez regenerada, ciertamente más cívica.

CATÁLOGO

Se realizarán dos ediciones del mismo catálogo, una en castellano y otra en catalán, con reproducciones de todas las obras expuestas y textos de André Corboz, Lionello Puppi, Dario Succi y Annalia Delneri, con otras ochenta imágenes de referencia.

Texto de los comisarios

CANALETTO. UNA VENECIA IMAGINARIA
Dario Succi y Annalia Delneri

Giovanni Antonio Canal, más conocido como Il Canaletto (Venecia 1697-1768), fue el genial creador del gran icono de Venecia que a partir del Siglo de las Luces hizo que la ciudad fuera universalmente conocida, incluso para todos aquellos que no la han visitado nunca. Con una capacidad de penetración única y duradera, representó en sus pinturas a Venecia y a los venecianos en una verdad perenne, inmune a la decadencia o a la destrucción, destinada a durar para siempre. Con frecuencia ha sublimado la ciudad ampliando sus dimensiones, más allá de los datos topográficos, pero no haciéndolas irreales, porque están sometidas a la superioridad de la representación, al dominio absoluto de una luz que halla su material en la ciudad.

Canaletto
Il ponte di Rialto da Sud
Óleo sobre tela. 53 x 70,5 cm.
Colección particular

Y pese a todo, hasta hace poco tiempo la figura de Canaletto ha estado sujeta al prejuicio, absolutamente restrictivo aunque históricamente falso, del "pintor-fotógrafo", del reproductor mecánico de la realidad circundante. Sus vistas tienen en realidad un origen bastante más mental y mucho menos fenoménico: el artista, para lograr el efecto deseado, no parte simplemente del objeto, sino que realiza su obra combinando diferentes puntos de vista, no sólo a la derecha y la izquierda del tema principal, sino también los más cercanos o los más lejanos. Siguiendo exigencias específicamente pictóricas, Canaletto modifica los meandros del Gran Canal, acerca o aleja el fondo, cambia los perfiles de los tejados y simplifica la arquitectura, exhibe los bastidores laterales para mostrar los edificios siguiendo los escorzos más satisfactorios. La combinación de múltiples esbozos "del natural" que confluyen en la obra definitiva, según reglas que no tienen nada que ver con la exactitud "fotográfica", la convierte en tan "real" que incluso los contemporáneos creían que el artista había pintado justo lo que tenía ante los ojos.

Cuando Antonio Canal comenzó, según el testimonio contemporáneo de Alessandro Marchesini (1725), a "desconcertar universalmente a cualquiera que ve sus obras [porque] dentro de ellas se ve relucir el Sol", la "tipicidad" de las vistas venecianas apenas había comenzado a perfilarse. El precedente inmediato era Luca Carlevarijs, cuyo repertorio el artista alcanzó en parte. Pero si el gran mérito de Carlevarijs fue concentrar la atención en algunos aspectos de la ciudad convirtiéndolos en lugares simbólicos (dique de San Marcos, palacio Ducal, embocadura del Gran Canal, Piazzetta, plaza de San Marcos, etc.), Canaletto se sirvió de esos ejemplos -además de otras muchas fuentes- para constituir un repertorio propio de lugares organizado con una coherencia y una poesía no comparables con los modelos.

Canaletto es, pues, todo lo contrario de un pintor "objetivo" y la exposición, retomando el hilo conductor del revolucionario estudio de André Corboz sobre el artista, pretende crear un itinerario a través de "vistas exactas" y "caprichos" a fin de desacreditar la banalidad de la "toma fotográfica". En los grabados y en las telas que se presentarán se pondrán en evidencia las constantes variaciones de lo "real" y las continuas interferencias entre esta realidad y lo imaginario, la forma en que se va componiendo poco a poco bajo una mirada desprevenida para hacerse superficie y difundirse en una obra mucho más singular de lo que parece a primera vista.

Para Canaletto, la transgresión de la evidencia topográfica constituye la norma, no la excepción: el capricho, lejos de poseer aquel papel marginal asignado por la crítica tradicional, se eleva a elemento fundamental y resorte secreto de toda la producción de Canaletto, en la que la exactitud iconográfica se configura como una desviación respecto a la regla de la manipulación.
 

EL ITINERARIO EXPOSITIVO

La exposición se abrirá con un espacio totalmente reservado al corpus de los treinta y un aguafuertes realizados por Canaletto hacia 1740-1744 y publicados en un álbum dedicado a Joseph Smith, alrededor de 1744.

Se quiere de este modo iniciar el recorrido, partiendo del mismo título de la antología -Vedute altre prese da i Luoghi altre ideate-, que indica claramente el continuo y desenvuelto paso de Canaletto del paisaje al capricho: intención y procedimiento que demuestran en los hechos la complementariedad, y no la oposición, de ambos géneros.

Los folios de Canaletto, comparables en Venecia -bajo el perfil de la genialidad creativa- sólo a las luminosas secuencias de los Capricci y de los Scherzi di fantasia de Giambattista Tiépolo, destacan en la historia del grabado italiano por la novedad del lenguaje, caracterizado por una precisa elección estilística, efectuada coherentemente en todas las telas.

Sus vistas grabadas, incluso aquellas "tomadas de los lugares", no tienen nada que ver con los propósitos meramente documentales porque, aun recortadas dentro de espacios precisos y recogidos en su consistencia específica, aparecen despojadas de características superfluas y renovadas con acentos absolutamente personales.

Tras los innovadores estudios de Corboz, la elección de los sujetos efectuada por Canaletto en la antología de los aguafuertes ya no se considera -como se hacía antes de modo simplista- un episodio desviado en el desarrollo de una excepcional aventura artística. A diferencia de las colecciones de grabados de Carlevarijs, Marieschi y Visentini, todas ellas centradas en aspectos de la ciudad de los canales, Canaletto dedica únicamente un tercio de los grabados a las vistas e incluso éstas, a excepción de las cuatro que ilustran Venecia, se sitúan fuera de la rutina de una representación topográfica apetecible para los turistas que quieren llevarse a casa un souvenir perfectamente reconocible.

Canaletto
Capriccio con palazzo, ponte e obelisco
Óleo sobre tela. 150,5 x 134,9 cm.
Colección particular

Desmarcándose de sus predecesores, Canaletto compagina una especie de summa en la que conviven y se mezclan la vista topográfica, el capricho de las ruinas y el capricho paisajístico, con la intención de poner de manifiesto la complementariedad de esos géneros, desmintiendo una contraposición proclamada por casi todos los estudiosos.

No sorprende, en consecuencia, que justamente la antología de aguafuertes y la manipulación de la imagen de Venecia, de Padua, de la ribera del Brenta, la ambigüedad y la inestabilidad de los lugares que el artista se divierte a veces en invertir especularmente, aventajen decididamente a las perspectivas de Venecia y a aquellas, totalmente insólitas, de Mestre, de Dolo, o del Prato della Valle en Padua.
 

La parte central de la exposición se dedicará a las pinturas -vistas y caprichos- de Canaletto.

El aspecto más espectacular de la muestra viene dado por la presencia de la extraordinaria pareja Capriccio con piramide y Capriccio architettonico, efectuada por el artista en 1723 para la residencia campestre de los hermanos Giovanelli en Noventa Padovana. Más de dos siglos después, estos dos cuadros, separados tras la dispersión de la colección Giovanelli, serán nuevamente unidos y permitirán al visitante descubrir la mágica atmósfera de los inicios de Canaletto. En una especie de mundo aún en formación, los vestigios romanos -recuerdo de un viaje efectuado poco tiempo atrás- se asocian a los edificios del Renacimiento véneto y de esta relación nace un nuevo lugar, donde los volúmenes aparecen inmersos en la dimensión mutable, suspendida entre agua y cielo, de la laguna: real e imaginario se confunden en una primera y sólida toma de posesión de la pintura.

La clara correspondencia entre el grandioso planteamiento escenográfico de los caprichos y las espectaculares composiciones ampliadas por los paisajes juveniles será ejemplificada en el itinerario expositivo por la vista del Ingresso al Canal Grande dalla Piazzetta, testimonio de la novedad absoluta de Canaletto en sus inicios, que partiendo de la manipulación de los datos de la realidad llega a formular los rasgos de una Venecia como nadie la había visto todavía.

Siguiendo de modo ideal la investigación de Canaletto dirigida a la construcción de imágenes cada vez más concentradas y tendentes a llevar la agudeza visual al límite de lo tolerable, la exposición presentará varias telas soberbias de los años treinta y de los primeros años cuarenta. En estas vistas, la belleza de la Serenísima se describe con una mirada limpia, atenta y situada en la dimensión de un espacio absoluto, de una realidad luminosa y cierta: el diseño imaginativo, lúcido y coherente, une la arquitectura, los cielos y las aguas en imágenes solares de las que se suprime cualquier agitación. Nada debe turbar el triunfo de las reglas de la perspectiva; la confianza iluminística en una experiencia verdadera, ordenada, unívoca; la sugestión de una jaula de perspectiva que evoca un espacio perfectamente mensurable que no depende de ningún modo de la exactitud topográfica aun creando un sorprendente efecto de realidad.El espacio racional de la Venecia de Canaletto es el de una ciudad pictórica y no topográfica, una ciudad que -como sostenía Francesco Algarotti en 1744- "se podría inventar": el mito del Siglo de las Luces del que el artista fue el intérprete más destacado y que constituye el hilo conductor de la exposición.

En los primeros años del quinto decenio del siglo XVIII, la tensión proyectual de la pintura de Canaletto abandona toda precaución para proceder a la formulación de los rasgos de una Venecia imaginaria perceptible como real. En 1743-1744, Canaletto realizó para Joseph Smith trece sobrepuertas con construcciones paladianas y monumentos venecianos emergentes aislados del tejido urbano para designar una ciudad pictórica de valor emblemático y, para un forastero, en nada distinguible de la Venecia real.

En la exposición, la inequívoca dirección programática de las pinturas del artista al inicio del quinto decenio será representada por la Veduta del ponte di Rialto secondo il progetto di Palladio (Galleria Nazionale di Parma), donde, junto al puente, se han colocado los edificios realizados por el arquitecto en Vicenza: el palacio Chiericati y, al otro lado del Gran Canal, el Palacio de la Razón. La tela, encargada en 1744 por Francesco Algarotti, puede ser considerada el manifiesto del neopaladianismo en el Véneto, la corriente de pensamiento más innovadora de la época que hallaba en el seno de la propia tradición del Renacimiento la excelencia de la antigüedad, o bien el orden del mundo. No sólo porque, como subraya André Corboz, "las formas geométricas de la arquitectura que defendían Smith y Algarotti tenían casi con seguridad un valor emblemático: aquellas arquitecturas perfectas no sólo estaban destinadas a embellecer la ciudad y a albergar decentemente a sus habitantes, sino que realizaban visualmente un modelo, el del edificio moral de una futura sociedad regenerada".

En una muestra centrada en Canaletto también ha parecido importante incluir un limitado número de obras de los otros grandes paisajistas venecianos (Luca Carlevarijs, Bernardo Bellotto, Michele Marieschi, Francesco Guardi), dando prioridad a aquellas telas que permiten una comparación directa con la Venecia del Maestro.

En particular, se tratará uno de los argumentos filológicos más apasionantes en la historia del arte de la ciudad de los canales en el siglo XVIII, es decir, el problema de los paisajes pintados por Bernardo Bellotto, sobrino de Canaletto, durante su aprendizaje en el taller de su tío (aprox. 1735-1742).

Hacia 1741-1742, como testimonian las firmas grabadas en la serie de los ocho aguafuertes conocidos como "caprichos italianos", Bernardo Bellotto asumió el apelativo de "Canaletto", contribuyendo de este modo a la aparición de una infinita serie de confusiones y equívocos. Nace así la historia de los dos Canaletto, que ha influido bastante en la fortuna crítica del sobrino, cuyas vistas venecianas, según Pietro Guarienti, su primer biógrafo (1753), eran "tan diligentemente realizadas al natural, que quien quiera distinguirlas de las del tío requiere un gran conocimiento". La verdad de esta afirmación viene demostrada por el hecho de que el problema de la separación de las vistas venecianas de los dos artistas sólo está encontrando solución, no carente de discusión, en los últimos años, gracias a los estudios especializados y a los descubrimientos documentales que han dado fundamento a intuiciones que algunos de los críticos más sensibles ya habían destacado.

En la muestra se expondrán una serie de pinturas que, atribuidas a Canaletto desde el siglo XVIII, son restituidas a Bernardo Bellotto, y que comparadas directamente con los cuadros del tío revelan las sutiles diferencias que evidencian el estilo y el lenguaje del formidable alumno. En este examen exhaustivo, nunca intentado hasta ahora, será posible apreciar las características distintivas de la Venecia de Bellotto, que, justo al inicio de los años cuarenta, toma forma en la solidez incisiva de las estructuras arquitectónicas perfiladas con finas líneas negras, en el peculiar viraje iluminístico azul plateado y gris verdoso, con fuertes sombreados que destacan claramente sobre las partes iluminadas, muy diferentes de los suaves y armoniosos paisajes atmosféricos de Canaletto.
 

La última sección de la muestra prevé la exposición de treinta y ocho grabados del Urbis Venetiarum Prospectus Celebriores, la exposición de aguafuertes con la que Antonio Visentini (1688-1782) tradujo las vistas "exactas" más significativas pintadas por Canaletto entre el final de los años veinte y el inicio de los años cuarenta.

Una primera parte de la obra fue publicada en 1753 con el título Prospectus Magnis Canalis Venetiarum. El volumen recoge catorce grabados que reproducen otras tantas vistas de Canaletto encargadas por Joseph Smith, a quien se debe también la iniciativa editorial; en 1742, el álbum fue reeditado en una edición ampliada que comprendía otras doce vistas del Gran Canal y doce de los "campos" menores de Venecia; el título es modificado como Urbis Venetiarum Prospectus Celebriores.

La publicación del álbum tuvo una importancia fundamental tanto por la promoción internacional de Canaletto como por la novedad absoluta que representaba la compaginación de las imágenes, cuya secuencia marca un giro en el modo de ver la ciudad.

La primera serie hace recorrer de manera ideal todo el Gran Canal: empezando por el puente de Rialto, centro comercial tradicional de Venecia, las primeras seis vistas siguen hacia arriba hasta la embocadura del Canal con la punta de la Aduana; las seis siguientes, volviendo a salir del puente de Rialto, exploran la mitad norte del Gran Canal. Concluyen la primera parte los dos folios dedicados a la Regata y al Bucintoro. La segunda serie se inicia desde la entrada norte de la ciudad (Santa Clara) y continúa hasta la zona de la plaza de San Marcos, con un movimiento alterno de planos y contraplanos que cubren todo el recorrido del Gran Canal.

Las últimas doce vistas están dedicadas a los "campos" menores de Venecia y concluyen con dos imágenes de la plaza de San Marcos en plano y contraplano.

La creación de un itinerario propuesta por la secuencia de los grabados, con el fondo de un paisaje que se convierte en el primer plano del siguiente, testimonia una actitud absolutamente inédita frente a la ciudad. Si se compara el Prospectus con las vistas venecianas precedentes, resulta evidente el estatismo de estas últimas: las telas de Carlevarijs (1703), de Vincenzo Coronelli (1708-10) y de Lovisa (1717) proporcionan muchísima información sobre la arquitectura mayor, al igual que sobre los principales lugares conocidos de Venecia, pero la ciudad como tal permanece ilegible.

La antología Canaletto-Visentini no se contenta con catalogar las fachadas memorables, sino que penetra hasta la esencia del tejido urbano, cuya articulación son los edificios ilustres. Antonio Canal, tal como escribe André Corboz, está interesado en la ciudad como sistema, sus tomas "con efectos que se dirían de gran angular o de teleobjetivo muestran las relaciones internas del sistema urbano, es decir, coordinan. Quieren una ciudad más dinámica. Proporcionan un mayor respiro a los espacios públicos que consideran demasiado estrechos. En una palabra, mejoran. Hacen ver en la misma sustancia de la ciudad real una ciudad posible y deseada. De la anatomía urbana de Carlevarijs se pasa a la fisiología de la ciudad iluminística".

Releer las treinta y ocho vistas de Canaletto según esta óptica lleva a desautorizar el lugar común de la absoluta fidelidad del artista a lo real, un mito que la amplia difusión del álbum de Visentini ha contribuido a consolidar, pero que la simple comparación con los lugares se revela carente de fundamento. Por ello, esta idea, que no es otra que la de la tesis de la exposición, quedará de manifiesto con la comparación de estos grabados con otros materiales como fotografías y croquis.

La imagen de Venecia inventada por Canaletto y grabada por Visentini no es la ciudad real, y la función optimista de la vista cambia el significado: ya no festeja un pasado de superioridad inmemorial, sino que anticipa un ambiente diferente para una sociedad tal vez regenerada, ciertamente más cívica. 

FICHA TÉCNICA

Fechas 21 febrero - 13 maig 2001
Espacio Sala 3 del CCCB
Comisariado Dario Succi y Annalia Delneri
Comité científico André Corboz y Lionello Puppi
Diseño del montaje Olga Subirós
Organización Servicio de Exposiciones del CCCB
Producción CCCB

INFORMACIÓN GENERAL

- Horario de exposiciones

  •  Martes, jueves y viernes: de 11 a 14 y de 16 a 20 h. 
  • Miércoles y sábados: de 11 a 20 h.
  • Domingos y festivos: de 11 a 19 h.


- Precio de la entrada a las exposiciones:

  •  Entradas a una exposición o combinadas de dos exposiciones: 600/800 ptas.
  •  Tarifa reducida los miércoles no festivos y para los jubilados, parados y estudiantes: 400/600 ptas.
  •  Entrada gratuita para los menores de 16 años y Amigos del CCCB.


- Visitas comentadas a las exposiciones:
De martes a viernes, a las 18 h., y sábados, domingos y festivos a las 11:30h. 

- Visitas escolares y colectivas:
Concertación previa a través del teléfono 933 064 1.35 (Servicio Educativo, de martes a viernes, de 10 a 13h) o por e-mail: Seducatiu@cccb.org.

Para más información o material gráfico, contactar con Mònica Muñoz del Servicio de Prensa del CCCB
tel.: 93 306 41 00 / fax: 93 306 41 01 / mmunoz@cccb.org / www.cccb.org