| Comisario:
Miguel Cereceda
La muestra consta
de unos cuarenta óleos y unos veinte dibujos. Con esta nueva serie,
realizada a lo largo de dos años, Hilario Bravo da su particular
lectura de la muerte que, más que una visión escatológica
y fatalista, es una mirada sobre la melancolía del paso del tiempo,
de la cuenta de los días o de los recuerdos. Según el autor
“por eso no se utilizan colores partidarios de la muerte en sí,
negros, oscuros, sino más bien claros. Es la muerte como un paso
nostálgico, es el camino, el río”.
Las cuentas de Caronte,
como investigación, cuenta entre sus objetivos recrear esa paridad
creativa que surge de la palabra y de la pintura, un flujo de relaciones
mentales donde la única singularidad -y aún así disfrazada
por el empleo de las cifras - la permite el soporte -histriónicamente
delimitado en sí mismo- para, atrevidamente, dar por sentado el
concepto de ese espacio y la atroz ubicación del ser en él;
es en el tiempo y su fluido, pero abstracto discurrir donde se desarrollan
los conceptos básicos analizados.
Es en esa experiencia
de una emotividad melancólica y de una inteligencia reflexiva donde
vienen a desarrollarse como en una pequeña esfera en la que, en
tocando sus límites -y fatalmente gracias al desarrollo que en ella
derivan las funciones del tiempo y del espacio frente a la experiencia-,
la angustia del discurrir se torna tan transparente como inviolable: una
esfera celeste, tan limitada al existir que podría recordar plásticamente
la de Platón sobre la que, sentada, cantaba una sirena.

Hilario Bravo (Cáceres,
1955) tiene una amplia trayectoria artística, desde su primera exposición
individual en el Museo de San Telmo en San Sebastián, sus obras
han podido verse en museos, salas y galerías de Pamplona, Bilbao,
Bayona, Quimper (Francia), Milán, Madrid, Cáceres, Mérida,
Wiesbaden (Alemania), Bruselas, La Coruña, Lisboa, Sevilla o Gijón.
Ha recibido premios y becas como el Constitución de la Junta de
Extremadura (1991), Premio Iberdrola-Universidad de Extremadura (1993),
Pensionado de la Academia Española de Bellas Artes de España
en Roma (1995), Premio Extremadura a la Creación (1998) o el VI
Premio Nacional Museo del Grabado Español Contemporáneo (1999),
entre otros.
Esta exposición
pudo visitarse ya en el Circulo de Bellas Artes de Madrid y posteriormente
pasará a la Galería António Prates de Lisboa.

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