La
exposición presenta cuarenta obras maestras de los pintores venecianos
del siglo XVI conservadas en las colecciones del Staatliche Eremitage.
Algunas son obras muy poco conocidas que salen de la reserva del museo
de San Petersburgo para ser presentadas al público por primera vez.
La selección ha sido elaborada por la profesora Irina Artemieva,
conservadora de pintura italiana del siglo XVI de dicho museo.
Se trata de una
selección de obras basada en la presentación de los temas
típicamente alto renacentistas: el tema sagrado y el tema profano,
vistos a través de los ojos de los grandes maestros del Siglo de
Oro veneciano como Giorgione, Lorenzo Lotto, Palma il Vecchio, Paolo y
Bonifacio Veronese, Paris Bordone y sobre todo un número importante
de obras de la familia Bassano (Jacopo, Francesco y Leandro). El MNAC conserva
una espléndida pintura sobre pizarra de Jacopo Bassano que podrá
ser comparada con otra de las mismas características del Ermitage.
Además, la exposición se completará con obras venecianas,
propiedad del MNAC, de Ticiano, Il Veronese y Tintoretto.
Este proyecto es
fruto de la colaboración con el Museo Civico de Bassano del Grappa,
una entidad que por primera vez colabora con nuestro Museo.
El recorrido expositivo
se articula en varias secciones que llevan al visitante a verificar el
lenguaje del
arte véneto a lo largo de todo el siglo XVI. Desde la tradición
tardocuatrocentista de Bellini, pasando por la renovación técnica
y formal impulsada por Giorgione, hasta llegar a la influencia que el gran
maestro de Castelfranco ejerció durante decenios en la pintura veneciana.
Entre las obras que se presentan destacan Madonna en un paisaje, de Giorgione,
que determina el tema principal de un grupo de obras del género
conocido como «sacra conversazione», donde el paisaje adquiere
un protagonismo muy importante y típico de la cultura artística
veneciana. A su lado se podrá admirar la Sacra conversazione de
Bonifacio Veronese, obra capital de este maestro, que en el siglo XVII
fue considerada de Giorgione, además de la Sacra conversazione de
Paris Bordone.
La particularidad
estilística de Lorenzo Lotto, un pintor singular en la tradición
veneciana, a la que une la manera del norte de Italia, queda representada
en dos obras como el Cristo y los apóstoles en el Monte Tabor y
la Sagrada Familia con santa Justina. Entre los cuadros de Paolo Veronese
figura la Resurrección y las Bodas místicas de santa Catalina.
De la familia Bassano
destacan la Multiplicación de los panes y los peces y Cristo con
la cruz.
El tema profano
estará caracterizado por retratos de Ticiano, como el de la Joven
dama cubierta con pieles o el de la Joven que se peina (del MNAC), también
el Retrato de joven de Bonifacio Veronese y el Retrato de niño de
Giovanni Battista Morone, además del Retrato de caballero de Jacopo
Tintoretto, también propiedad del MNAC.
ÁMBITOS
DE LA EXPOSICIÓN
Historia de la colección
La emperatriz de
Rusia, Catalina II la Grande (1729-1796), quiso tener en su pabellón
de recreo junto al Palacio de Invierno de San Petersburgo, a orillas del
río Neva, la mejor galería de pintura de Europa, la que habría
de originar el magnífico museo que hoy se conoce como Museo Estatal
del Ermitage.
Entre las obras
italianas que la zarina pudo reunir, estaban las de la escuela véneta
del Cinquecento, piezas de altísima calidad y extenso pedigrí
procedentes de colecciones europeas de prestigio, muchas de las cuales
se exponen aquí, excepto unas pocas que se adquirieron posteriormente
durante los reinados de los zares Alejandro I (1777-1825, reinó
1801-1825) y Nicolás I (1796-1855, reinó 1825-1855).
La pintura véneta
a principios del Cinquecento
Al comenzar el siglo,
el anciano Giovanni Bellini (Venecia, circa 1432-1516), hijo de Jacopo
Bellini (activo en Florencia en 1423 – Venecia, 1470/1471), dominaba la
pintura veneciana. Bellini practicó en su taller de Venecia un estilo
de vanguardia, que emplazaba las figuras sacras en el paisaje, cuyo clima
se respira en las obras de Cima, Basaiti y Catena, seguidores de sus esquemas.
Giorgione rompió
con la tradición para adoptar la «maniera moderna»,
un modo innovador tanto en lo que se refiere a la técnica como al
argumento; un concepto poético del quehacer pictórico que
disminuía la función de la línea y se entusiasmaba
por el volumen y la sombra y, sobre todo, por la invención, la luz
y el color: un lenguaje que cambió el rumbo del arte europeo. Él
es el creador de la Madona en un paisaje, una obra que traduce en pintura
la concordia entre el ser humano y la naturaleza, con un paisaje, repleto
de detalles, que se tiene por uno de los más bellos de su pincel.
A la muerte de Giorgione, el protagonista de la pintura veneciana fue Tiziano.
El Pesebre, una obra de juventud, es una joya que delata el talento excepcional
del mejor pintor de la escuela de Venecia.
El arte de Tiziano
fue determinante en la formación de todos los pintores de su época,
como Palma, Bordon, Bonifacio Veronese, Jacopo Dal Ponte, Moretto y Sustris,
entre muchos otros. Una personalidad autónoma y algo misteriosa
es el veneciano Lorenzo Lotto, quien después de aprender la lección
del alemán Alberto Durero, huyó lejos de la laguna para trabajar
en Bérgamo
Sacra conversazione
Contrariamente
a lo que la expresión incita a pensar, el término Sacra conversazione
se refiere a una invención que encarna un grupo de figuras formado
por María, Jesús y santos en contemplación, todos
quietos y serenos en silenciosa armonía. Los pintores vénetos
del Renacimiento utilizaron las colinas de su tierra natal como entorno
de madonas y santos para ambientar estas escenas sacras de formato mediano
destinadas a la devoción privada en las capillas votivas de las
familias nobles. Ritmo, equilibrio, atmósfera y paisaje fueron el
leit motiv de este tipo de representaciones, que solían incluir
en el sillenzioso colloquio a los santos patrones de los comitentes.
Retratos
Durante el Quattrocento,
tener acceso a un retrato propio, ya fuera en forma de pintura, escultura,
medalla o moneda, fue un honor de emperadores, príncipes, papas
o figuras ilustrísimas. Ya en el Cinquecento, el retrato fue un
género destinado a inmortalizar a una multitud de hombres, mujeres,
niños y familias enteras de la nobleza y la burguesía rica.
Realizados en Venecia
y en la terra ferma han llegado hasta nosotros más de 500 retratos
de los maestros venecianos del siglo XVI: Giorgione, Tiziano, Lotto, el
Veronés, Tintoretto, Moroni, Moretto, así como autorretratos
de los artistas. Entre estos últimos se encuentra el de Domenico
Capriolo, un pintor que estampó la fecha de 1512, su nombre de pila
y el sello de su apellido en el medallón que aparece en su Autorretrato,
un lienzo espectacular que en pleno siglo XVII se asociaba a Giorgione
y se citaba como «opera di rara bellezza» o «il più
bel quadro che si sappi di Giorgione».
Tiziano Vecellio,
que retrató a emperadores, papas y a los hombres y las mujeres más
ilustres de su tiempo, fue autor a su vez de imágenes sensuales
como la Joven con sombrero de plumas, que responde al ideal estético
del maestro en la década de 1530 y coincide con el de la mujer que
posó para la Venus de Urbino, quien siempre se tuvo por su amante.
La segunda mitad
del Cinquecento
Alrededor de 1540,
cuando Tiziano gozaba de fama internacional, apareció en Venecia
Jacopo Tintoretto, creador de una manera dramática que había
recibido el influjo de las corrientes manieristas de Roma y Florencia y
que se contraponía al estilo mundano y monumental de Paolo Veronese.
El San Jorge que mata al dragón es una composición inquietante,
de dinámica agitada y color atrevido, mientras que la Resurrección
de Cristo es una obra inmersa en la luz mágica de lo sobrenatural.
Los Desposorios místicos de santa Catalina, uno de los asuntos religiosos
predilectos de los pintores venecianos, y la Sagrada Familia con santa
Catalina y san Juanito se describen con la monumentalidad habitual del
pintor de Verona.
Los Bassano
Jacopo Dal Ponte,
llamado Bassano, y sus dos hijos Francesco y Leandro, inventaron y difundieron
por Europa con mucho éxito un género de pinturas de gran
originalidad, que convertía los episodios bíblicos y cualquier
historia religiosa en una escena rústica, un modo nuevo de interpretar
el arte religioso.
Pueden aquí
verse juntas y así compararse dos pinturas de noche hechas sobre
pizarra, el Calvario del Museu Nacional d’Art de Catalunya, de Jacopo Bassano,
y el Camino del Calvario de su hijo Leandro, de comienzos de la década
de 1580. El empleo de la piedra negra para representar escenas nocturnas
de formato pequeño fue una práctica frecuente del taller
bassanesco muy del gusto de la clientela.
Tanto el esbozo
que Jacopo Bassano ejecutó para la iglesia de Ognisanti de Treviso
en el que figuran San Fabián, san Sebastián y san Roque,
como el Descendimiento acusan una manufactura pictórica y un uso
audaz de la luz que recuerdan la producción religiosa del último
Tiziano. De dimensiones mayores es el boceto preparatorio del Paraíso
que Francesco Bassano, en competencia con Jacopo Tintoretto, Paolo Veronese
y Palma el Joven, realizó para decorar el fondo de la sala del Gran
Consejo del Palacio Ducal después del incendio de 1577.
El tálamo
de Venus
La Venus durmiente
de Giorgione, el tema del desnudo femenino que yace reclinado, una invención
que este artista interpretó por primera vez en pintura, es un asunto
profano muy del gusto veneciano a partir de entonces. El flamenco veneciano
Lambert Sustris, fiel seguidor y asistente de Tiziano Vecellio, hace aquí
su propia versión de la Venus de Urbino de los Uffizi siguiendo
la creación de su maestro. En su lectura personal del argumento
sitúa a la diosa despierta en su tálamo, mirando al espectador
y desvelándose el rostro con la mano izquierda, mientras que con
la derecha acaricia una paloma, su ave preferida. En el paisaje que encuadra
la ventana observamos la llegada del dios Neptuno acompañado de
Cupido.
FICHA TECNICA
COMISARIOS: Irina
Artemieva, conservadora de pintura italiana del Museo Estatal del Ermitage
Mario Guderzo,
director del Museu de Bassano del Grappa
Comisaria técnica:
Margarita Cuyàs, conservadora de Renacimiento y Barroco del MNAC
CATALOGO
Editorial Skira
PRECIO
600 ptas
HORARIOS
de martes a sábado, de 10 h a 19 h
domingos y festivos,
de 10 h a 14.30 h
lunes, cerrado
TEL. INFORMACIÓN
93 622 03 75
MUSEU NACIONAL D’ART
DE CATALUNYA
http://www.mnac.es
Palau Nacional
Parc de Montjuïc
08038 Barcelona

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