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EXPOSICIÓN
CINQUECENTO VENETO.
PINTURES DE L’ERMITAGE
Museu Nacional d’Art de Catalunya
21 de septiembre – 9 de diciembre de 2001
 


La exposición presenta cuarenta obras maestras de los pintores venecianos del siglo XVI conservadas en las colecciones del Staatliche Eremitage. Algunas son obras muy poco conocidas que salen de la reserva del museo de San Petersburgo para ser presentadas al público por primera vez. La selección ha sido elaborada por la profesora Irina Artemieva, conservadora de pintura italiana del siglo XVI de dicho museo. 

Se trata de una selección de obras basada en la presentación de los temas típicamente alto renacentistas: el tema sagrado y el tema profano, vistos a través de los ojos de los grandes maestros del Siglo de Oro veneciano como Giorgione, Lorenzo Lotto, Palma il Vecchio, Paolo y Bonifacio Veronese, Paris Bordone y sobre todo un número importante de obras de la familia Bassano (Jacopo, Francesco y Leandro). El MNAC conserva una espléndida pintura sobre pizarra de Jacopo Bassano que podrá ser comparada con otra de las mismas características del Ermitage. Además, la exposición se completará con obras venecianas, propiedad del MNAC, de Ticiano, Il Veronese y Tintoretto.

Este proyecto es fruto de la colaboración con el Museo Civico de Bassano del Grappa, una entidad que por primera vez colabora con nuestro Museo. 

El recorrido expositivo se articula en varias secciones que llevan al visitante a verificar el lenguaje del arte véneto a lo largo de todo el siglo XVI. Desde la tradición tardocuatrocentista de Bellini, pasando por la renovación técnica y formal impulsada por Giorgione, hasta llegar a la influencia que el gran maestro de Castelfranco ejerció durante decenios en la pintura veneciana. Entre las obras que se presentan destacan Madonna en un paisaje, de Giorgione, que determina el tema principal de un grupo de obras del género conocido como «sacra conversazione», donde el paisaje adquiere un protagonismo muy importante y típico de la cultura artística veneciana. A su lado se podrá admirar la Sacra conversazione de Bonifacio Veronese, obra capital de este maestro, que en el siglo XVII fue considerada de Giorgione, además de la Sacra conversazione de Paris Bordone.

La particularidad estilística de Lorenzo Lotto, un pintor singular en la tradición veneciana, a la que une la manera del norte de Italia, queda representada en dos obras como el Cristo y los apóstoles en el Monte Tabor y la Sagrada Familia con santa Justina. Entre los cuadros de Paolo Veronese figura la Resurrección y las Bodas místicas de santa Catalina.

De la familia Bassano destacan la Multiplicación de los panes y los peces y Cristo con la cruz.
El tema profano estará caracterizado por retratos de Ticiano, como el de la Joven dama cubierta con pieles o el de la Joven que se peina (del MNAC), también el Retrato de joven de Bonifacio Veronese y el Retrato de niño de Giovanni Battista Morone, además del Retrato de caballero de Jacopo Tintoretto, también propiedad del MNAC. 

ÁMBITOS DE LA EXPOSICIÓN

Historia de la colección

La emperatriz de Rusia, Catalina II la Grande (1729-1796), quiso tener en su pabellón de recreo junto al Palacio de Invierno de San Petersburgo, a orillas del río Neva, la mejor galería de pintura de Europa, la que habría de originar el magnífico museo que hoy se conoce como Museo Estatal del Ermitage.

Entre las obras italianas que la zarina pudo reunir, estaban las de la escuela véneta del Cinquecento, piezas de altísima calidad y extenso pedigrí procedentes de colecciones europeas de prestigio, muchas de las cuales se exponen aquí, excepto unas pocas que se adquirieron posteriormente durante los reinados de los zares Alejandro I (1777-1825, reinó 1801-1825) y Nicolás I (1796-1855, reinó 1825-1855).

La pintura véneta a principios del Cinquecento

Al comenzar el siglo, el anciano Giovanni Bellini (Venecia, circa 1432-1516), hijo de Jacopo Bellini (activo en Florencia en 1423 – Venecia, 1470/1471), dominaba la pintura veneciana. Bellini practicó en su taller de Venecia un estilo de vanguardia, que emplazaba las figuras sacras en el paisaje, cuyo clima se respira en las obras de Cima, Basaiti y Catena, seguidores de sus esquemas. 

Giorgione rompió con la tradición para adoptar la «maniera moderna», un modo innovador tanto en lo que se refiere a la técnica como al argumento; un concepto poético del quehacer pictórico que disminuía la función de la línea y se entusiasmaba por el volumen y la sombra y, sobre todo, por la invención, la luz y el color: un lenguaje que cambió el rumbo del arte europeo. Él es el creador de la Madona en un paisaje, una obra que traduce en pintura la concordia entre el ser humano y la naturaleza, con un paisaje, repleto de detalles, que se tiene por uno de los más bellos de su pincel. A la muerte de Giorgione, el protagonista de la pintura veneciana fue Tiziano. El Pesebre, una obra de juventud, es una joya que delata el talento excepcional del mejor pintor de la escuela de Venecia.

El arte de Tiziano fue determinante en la formación de todos los pintores de su época, como Palma, Bordon, Bonifacio Veronese, Jacopo Dal Ponte, Moretto y Sustris, entre muchos otros. Una personalidad autónoma y algo misteriosa es el veneciano Lorenzo Lotto, quien después de aprender la lección del alemán Alberto Durero, huyó lejos de la laguna para trabajar en Bérgamo

Sacra conversazione

Contrariamente a lo que la expresión incita a pensar, el término Sacra conversazione se refiere a una invención que encarna un grupo de figuras formado por María, Jesús y santos en contemplación, todos quietos y serenos en silenciosa armonía. Los pintores vénetos del Renacimiento utilizaron las colinas de su tierra natal como entorno de madonas y santos para ambientar estas escenas sacras de formato mediano destinadas a la devoción privada en las capillas votivas de las familias nobles. Ritmo, equilibrio, atmósfera y paisaje fueron el leit motiv de este tipo de representaciones, que solían incluir en el sillenzioso colloquio a los santos patrones de los comitentes.

Retratos

Durante el Quattrocento, tener acceso a un retrato propio, ya fuera en forma de pintura, escultura, medalla o moneda, fue un honor de emperadores, príncipes, papas o figuras ilustrísimas. Ya en el Cinquecento, el retrato fue un género destinado a inmortalizar a una multitud de hombres, mujeres, niños y familias enteras de la nobleza y la burguesía rica.

Realizados en Venecia y en la terra ferma han llegado hasta nosotros más de 500 retratos de los maestros venecianos del siglo XVI: Giorgione, Tiziano, Lotto, el Veronés, Tintoretto, Moroni, Moretto, así como autorretratos de los artistas. Entre estos últimos se encuentra el de Domenico Capriolo, un pintor que estampó la fecha de 1512, su nombre de pila y el sello de su apellido en el medallón que aparece en su Autorretrato, un lienzo espectacular que en pleno siglo XVII se asociaba a Giorgione y se citaba como «opera di rara bellezza» o «il più bel quadro che si sappi di Giorgione».

Tiziano Vecellio, que retrató a emperadores, papas y a los hombres y las mujeres más ilustres de su tiempo, fue autor a su vez de imágenes sensuales como la Joven con sombrero de plumas, que responde al ideal estético del maestro en la década de 1530 y coincide con el de la mujer que posó para la Venus de Urbino, quien siempre se tuvo por su amante.

La segunda mitad del Cinquecento

Alrededor de 1540, cuando Tiziano gozaba de fama internacional, apareció en Venecia Jacopo Tintoretto, creador de una manera dramática que había recibido el influjo de las corrientes manieristas de Roma y Florencia y que se contraponía al estilo mundano y monumental de Paolo Veronese. El San Jorge que mata al dragón es una composición inquietante, de dinámica agitada y color atrevido, mientras que la Resurrección de Cristo es una obra inmersa en la luz mágica de lo sobrenatural. Los Desposorios místicos de santa Catalina, uno de los asuntos religiosos predilectos de los pintores venecianos, y la Sagrada Familia con santa Catalina y san Juanito se describen con la monumentalidad habitual del pintor de Verona.

Los Bassano

Jacopo Dal Ponte, llamado Bassano, y sus dos hijos Francesco y Leandro, inventaron y difundieron por Europa con mucho éxito un género de pinturas de gran originalidad, que convertía los episodios bíblicos y cualquier historia religiosa en una escena rústica, un modo nuevo de interpretar el arte religioso.

Pueden aquí verse juntas y así compararse dos pinturas de noche hechas sobre pizarra, el Calvario del Museu Nacional d’Art de Catalunya, de Jacopo Bassano, y el Camino del Calvario de su hijo Leandro, de comienzos de la década de 1580. El empleo de la piedra negra para representar escenas nocturnas de formato pequeño fue una práctica frecuente del taller bassanesco muy del gusto de la clientela.

Tanto el esbozo que Jacopo Bassano ejecutó para la iglesia de Ognisanti de Treviso en el que figuran San Fabián, san Sebastián y san Roque, como el Descendimiento acusan una manufactura pictórica y un uso audaz de la luz que recuerdan la producción religiosa del último Tiziano. De dimensiones mayores es el boceto preparatorio del Paraíso que Francesco Bassano, en competencia con Jacopo Tintoretto, Paolo Veronese y Palma el Joven, realizó para decorar el fondo de la sala del Gran Consejo del Palacio Ducal después del incendio de 1577.

El tálamo de Venus

La Venus durmiente de Giorgione, el tema del desnudo femenino que yace reclinado, una invención que este artista interpretó por primera vez en pintura, es un asunto profano muy del gusto veneciano a partir de entonces. El flamenco veneciano Lambert Sustris, fiel seguidor y asistente de Tiziano Vecellio, hace aquí su propia versión de la Venus de Urbino de los Uffizi siguiendo la creación de su maestro. En su lectura personal del argumento sitúa a la diosa despierta en su tálamo, mirando al espectador y desvelándose el rostro con la mano izquierda, mientras que con la derecha acaricia una paloma, su ave preferida. En el paisaje que encuadra la ventana observamos la llegada del dios Neptuno acompañado de Cupido. 

FICHA TECNICA 



COMISARIOS: Irina Artemieva, conservadora de pintura italiana del Museo Estatal del Ermitage
Mario Guderzo, director del Museu de Bassano del Grappa
Comisaria técnica: Margarita Cuyàs, conservadora de Renacimiento y Barroco del MNAC
 

CATALOGO   Editorial Skira
 PRECIO   600 ptas

HORARIOS   de martes a sábado, de 10 h a 19 h
domingos y festivos, de 10 h a 14.30 h
lunes, cerrado

TEL. INFORMACIÓN 93 622 03 75
 
 

MUSEU NACIONAL D’ART DE CATALUNYA
http://www.mnac.es
Palau Nacional
Parc de Montjuïc
08038 Barcelona