El Museo de
Arte Abstracto Español
ofrece 40 obras realizadas por el
artista granadino entre 1952 y 1991
“Manuel
Rivera. Reflejos” es
la exposición que se ofrece desde el 10 de mayo hasta el 1 de Septiembre próximos
en las salas de exposiciones temporales del Museo de Arte Abstracto Español
(Fundación Juan March), de Cuenca. Esta muestra incluye una selección de 40
obras realizadas entre 1952 y 1991 por el artista granadino Manuel Rivera
(1927-1995), miembro del grupo “El
Paso” y conocido por sus características superposiciones de telas metálicas,
que él llamaba “telas de araña”. Las obras que ofrece la muestra
–dos óleos sobre lienzo y el resto telas metálicas sobre cartulina, tabla
de madera y bastidor de hierro o aluminio- proceden de la familia Rivera,
Galería y Colección Helga de Alvear, colección de los hijos de Manuel Hernández
Mompó y colección de la Fundación Juan March.
Con
esta muestra la Fundación Juan March sigue mostrando la obra de artistas españoles
de la generación de los años 50, ya desaparecidos, vinculados al Museo de
Arte Abstracto Español, de Cuenca, de cuyos fondos es propietaria desde 1980,
por donación de su creador, el pintor Fernando Zóbel. Así, anteriormente se
han podido contemplar en dicho museo muestras con obra de Zóbel –cuatro-,
Manuel Millares, José Guerrero, Lucio Muñoz, Eusebio Sempere y Manuel Hernández-Mompó.
Todos ellos, además, están representados en la citada colección de arte de
la Fundación Juan March, que se exhibe con carácter permanente en el Museo
de Arte Abstracto Español, de Cuenca, así como en el Museu d’Art Espanyol
Contemporani, de Palma de Mallorca (actualmente cerrado por obras de ampliación
y remodelación). De Manuel Rivera hay en esta colección de la Fundación
Juan March 26 obras, de ellas 9 telas metálicas y el resto dibujos y
grabados.
Nueve
obras de Manuel Rivera se exhibieron en la muestra “El Paso después
de El Paso en la colección de la Fundación Juan March”, que en 1988
organizó esta institución en su sede de Madrid y posteriormente en el Museo
de Arte Abstracto Español, de Cuenca. Incluyó 43 obras de los diez artistas
españoles que participaron en ese movimiento artístico, activo como tal
grupo de 1957 a 1960, y que supuso la plena introducción del informalismo en
España. El propio Manuel Rivera, junto con Rafael Canogar, Martín Chirino y
Juana Francés, asistió a la inauguración de esta exposición.
“Rivera
creó primero despojados y angulosos relieves, con algo de telarañas”,
apunta el crítico de arte y director del Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía, Juan Manuel Bonet. “Ya a lo
largo de los años sesenta fue jugando sobre todo con los efectos de moiré
provocados por las superposiciones de las rejillas metálicas. Recurrió,
además, a pintarlas, con lo que surgieron densas atmósferas coloreadas. No
rehuyó el aludir a la historia española, a ciertas figuras de la cultura que
retenían su atención. Pero, sobre todo, empezó a abordar en su obra su
memoria de Granada (...) En su obra hay además toda una vena de felicísima
inspiración granadina, explicitada a veces en sus títulos, que hablan de
espejos de la tarde, de espejos isabelinos, de miradores, de albercas, de la música
de Falla, del duende lorquiano, de patios o ventanas de la Alambra o de
rincones del Generalife. La relación de esta obra con la realidad demuestra
una vez más que la investigación abstracta no tiene por qué estar reñida
con la evocación de un paisaje, ni con la reconstrucción poética del espíritu
de una ciudad”.
Manuel
Rivera nace en Granada en 1927. Tras obtener el título de Profesor de Dibujo
en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, en 1951 se establece en Madrid,
donde realiza diversas exposiciones de pintura vanguardista. En 1953 participa
en el Curso Internacional de Arte Abstracto de Santander, donde contacta con
los futuros creadores de “El Paso”. En 1956 marcha a París y allí conoce
las diversas corrientes del informalismo. De vuelta en España, ese mismo año,
sufre una crisis que le lleva a abandonar por completo los soportes y
materiales convencionales y escoge la tela metálica como materia protagonista
de su trabajo, buscando una nueva concepción de la luz y el espacio. En 1957
funda, con otros autores, “El Paso” y participa en la IV Bienal
Internacional de Sao Paulo con una sala especial para su obra y en la II
Bienal de Arte de Alejandría.
Rivera
construye sus obras sobre bastidores de madera que más tarde serán de
aluminio, lo que le permite trabajar las telas metálicas en dos planos. En
1958 inicia la serie de Las metamorfosis, en homenaje al mundo de Kafka.
Siguen premios, exposiciones en Sudamérica, en la IV Bienal de Venecia y en
la Exposición Universal de Bruselas y en ese mismo año viaja por Francia e
Italia. Su obra es adquirida por el Museo de Arte Moderno
y el Guggenheim de Nueva York. En 1959 conoce a Pierre Matisse y entra
a formar parte de su galería en Nueva York, con la exclusiva para Estados
Unidos. En 1960 se disuelve “El Paso”.
En 1961 abandona el blanco, negro y gris de los comienzos para inclinarse por
una amplia gama cromática. Pasa a formar parte de la Galería Biosca, que
dirige Juana Mordó. Empieza a adoptar algunos rasgos constructivistas. En
1966 inicia la serie Los espejos. En 1969 es nombrado académico de la
Real Academia de Bellas Artes de Granada. Invitado para representar a España
en el IV Festival Internacional de Pintura de Cagnes-sur-Mer, se le concede la
Paleta de Oro en 1972.
En
1973 se celebra en Granada su primera exposición antológica. La serie de Los
mandalas, que inicia en 1974, supone una vuelta al hermetismo
a través de imágenes y formas que evocan la meditación oriental.
Inicia también la serie de las Estelas segalianas. En 1976 se celebra
una gran retrospectiva de su obra –de 1956 a 1976- en el Museo de Arte
Moderno de la Villa de París y en 1975 José Luis Alonso le encarga la
escenografía de El adefesio, de Rafael Alberti. En 1977 realiza el Retablo
para las víctimas de la violencia, rompiendo así bruscamente con el
anterior período lírico. Vuelve al dramatismo y al blanco y negro. Dos años
más tarde realiza un mural para el Museo de Escultura al aire libre de La
Castellana, en Madrid, y recibe la Medalla de la Villa del Ayuntamiento de
esta capital. En 1980 comienza Las albercas, una evocación de Granada,
con el agua como tema central.
Entre
los numerosos galardones recibidos figuran
la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Es designado académico
de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, de la de
Bellas Artes de Sevilla y miembro titular de la Academia de Ciencias, Artes y
Letras de Europa. En 1988 inicia la serie Mutaciones, que continúa la
línea de Las metamorfosis de los años cincuenta. Otras series en los
años noventa, son La Puerta del agua y Los estorzuelos. Manuel
Rivera fallece en Madrid el 2 de enero de 1995.
Datos
para la Visita
Manuel
Rivera. Reflejos
Museo
de Arte Abstracto de Cuenca
Casas Colgadas, Cuenca
Teléfono: 969 21 29 83
Fax: 969 21 22 85
Horario de visita: durante la semana, de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 (los
sábados, hasta las 20:00). Domingos, de 11:00 a 14:30. Lunes, cerrado.
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