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La
Fundació Caixa de Catalunya presenta, en su emblemática sede de La Pedrera,
una antológica de Josep Guinovart, la primera que se dedica al artista catalán
desde la que se celebró en el Centro Cultural Tecla Sala, de L'Hospitalet,
hace 14 años. "Entonces, como ahora, la idea de hacer una exposición
antológica me inquieta. Sin embargo, después de haber pasado por la
experiencia de Tecla Sala, pienso que es interesante ver una antológica
expuesta y poder confrontarla desde el presente", dice Guinovart, que ha
reunido más de 60 obras, prevaleciendo las pinturas de técnica mixta,
realizadas desde 1948 hasta hoy en día.
El artista ha realizado para la muestra dos intervenciones escultóricas que
tienen el arduo cometido de dialogar con la arquitectura de Gaudí y, precisa-
mente, la de un edificio con una personalidad tan marcada como La Pedrera.
La
primera instalación se encuentra en el exterior, en el patio de entrada.
Consiste en unas columnas de bidones metálicos superpuestos, pintados de
blanco, rojo y azul, y agujereados de modo que el público pueda mirar a través
de ellos y ver el conjunto desde diferentes perspectivas.
La
segunda, más atrevida y también más lograda, es una intervención interior.
Tras aislar una columna de la sala de exposiciones en un habitáculo de
madera, Guinovart ha rodeado sus extremos con espejos, de modo que por un lado
parece subir al infinito y, por el otro, precipitarse en un pozo sin fondo.
Las
demás obras, seleccionadas por José Corredor-Matheos y Nuria Canal, ilustran
la prolífica trayectoria de un artista que acaba de cumplir 75 años y tiene
la exacta medida de su lugar en el mundo. "No he obtenido un éxito
rotundo y quizás esto haya sido un bien, porque me ha impulsado a volver a
empezar cada día", afirma Guinovart.
Cronología
La
muestra se desarrolla cronológicamente a partir de sus primeras obras
realistas, entre las cuales destaca Trigo, una pequeña pintura de 1948
donde ya utiliza el trigo que, a partir de los años 60, junto con otros
materiales naturales, se convertirá en un elemento constante de su trabajo.
Las obras de la juventud dejan paso a la faceta más conocida de Guinovart:
las pinturas casi tridimensionales de la madurez, los collages con
trozos de telas, madera y cualquier objeto encontrado (a Guinovart le
apasiona buscar objetos), que hayan despertado su interés.
También
están sus obras más claramente políticas, como Portugal, de 1973,
los homenajes a Picasso, Salvador Allende y Miró, para el cual siempre sintió
admiración y afecto.
"Más
luz", dijo Goethe antes de morir. "Más conciencia", afinnaba
Marx. "Más sensibilidad", susurra Guinovart. Su entendimiento del
arte no consiste en una mera experimentación formal o conceptual, sino en
ambas a un tiempo" concluye Corredor-Matheos (Roberta Rosco, “Desde
1948 hasta ayer”. El Perídico del Arte, nº 54. Abril de 2002).
Datos
para la visita
Guinovart.
Obras de 1948 a 2002.
Fundació
Caixa de Catalunya. Paseo de Gracia, 92, Barcelona.
Tel:
93 484 59 00.
http://www.caixacatalunya.es

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