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La
exposición muestra 53 fotografías de distintas especies marinas como el
caballito de mar, el delfín, el erizo blanco, la medusa, el pez espada, el
pez luna, la raya y la sepia, entre otras, y paisajes acuáticos coralígenos,
de arena, de estrellas, de posidonia, etc. Para su autor, Ángel M. Fitor,
Luz bajo el Mediterráneo es "un tributo a esas miles de especies que
constituyen la realidad oculta de un mar maltratado y diezmado por el hombre,
desde que mar y hombre se encontraron".
Según
afirma Fitor, "la distancia bajo el agua es el peor enemigo de la calidad
de imagen". Por ello, una de las condiciones básicas para realizar
fotografías de calidad en el medio acuático es reducir la distancia lo máximo
posible. "Acercarse hasta los cuarenta o cincuenta metros en la
naturaleza a un lince o un oso pardo ofrece una excelente y difícil
oportunidad fotográfica. Para obtener una oportunidad similar bajo el agua
con un delfín o un pez espada habría que acercarse hasta unos dos metros de
distancia, sin poder además esconderse tras algún matorral ni camuflarse
frente al animal. El fotógrafo depende casi exclusivamente de la curiosidad
del animal para conseguir una buena imagen".
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