Por
Eva Santiago Vargas
Historiadora del Arte
Pintor, escultor,
grabador y escritor es uno de los artistas españoles de mayor prestigio
internacional. De formación autodidacta, se inició en el arte con obras
influenciadas en el Surrealismo. Formó parte del movimiento Dau al Set
(1948), influenciado por la obra de J. Miró y la abstracción de P.Klee. Sus
investigaciones se harán cada vez más personales y sus trabajos sobre los
procesos técnicos se aproximan al informalismo de Dubuffet.
Su
gama cromática ha oscilado entre el monocromatismo y colorido neutro (tonos
tierra), mezclado con un resalte de colorido más vivo. Sus calidades se
relacionan con la vida urbana, sus pinturas parecen fragmentos de pared,
trabajo de pintores de brocha gorda, característica que prevalece a lo largo
de su evolución artística.
Tàpies
tiene gran interés por la materia, donde conjuga elementos iconográficos que
expresa a través de signos como, cruces, líneas, números, letras ..., así
como la abstracción de la figura humana. Se trata de un camino personal cuyo
valor principal es el de su propia mirada, una percepción de la realidad que
ha abierto diferentes campos en
la expresión artística.
Si realizamos una relectura de su obra, es
posible, entender sus desafíos pictóricos. El proceso creativo de Tàpies
significa una conversión, un cambio de apariencia y de materia, todo lo que
el pintor catalán ha querido conseguir con su trabajo:
"Cuando
trabajo no analizo el porque de escoger una forma u otra.
Es cierto que podría hacerlo a posteriori.
Durante
muchos años he trabajado de un modo casi automático e
inconsciente".
Así,
Tàpies nos transmite una nueva dimensión, el arte es múltiple y con ello se
da un desdoblamiento del lenguaje estético. Todas sus obras son un mensaje
cifrado, una afirmación de vida. Transporta sus obras hasta las últimas
consecuencias de ruptura metafórica -en un diálogo entre formas y conceptos-
iniciadas ambas en una semejanza surrealista y concreta. La suya es una
pintura profundamente matérica cuyas imágenes son propias de la modernidad.
Tàpies
crea cuadros-objeto, donde recorta, raya, estratifica y compone. Con la
"evolución" de cada cuadro, el soporte pictórico se va
incorporando al proceso táctil de su trabajo.
Los
cuadros matéricos tienen su origen en líneas contundentes y en composiciones
complejas. La figura se forma, tanto en los temas, entre los que se pueden
encontrar referencias místicas, como en el tratamiento orgánico de los
elementos. Este proceso deja imágenes
para lo accidental y, al mismo tiempo, para la sorpresa. Hay que observar, en
la construcción de la obra, dos niveles: el lenguaje matérico
y la línea, determinados por el símbolo del rigor estilístico.
Tàpies
consiguió extraer de la materia una expresividad única. Con ella organizó
formas orgánicas en piezas que enlaza en complejas composiciones. En algunas
obras, en las que añade ciertas texturas de piedra, barro y materiales difíciles,
se aprecia una tensión estética. En el caso de Tàpies, amante de la poesía,
la música, las ideas, evoca siempre la esencia conceptual y física. El caso
es que Tàpies, al igual que Valéry, concibe poéticamente el espacio y el
tiempo como algo que no es absoluto; Dice Valéry:
“Y la restitución de la tumba entusiasta
por el gracioso estado de risa universal...
fuego fecundo en cimas que apenas se intimidan,
bosques que rezumbáis de insectos y de ideas.”
Esa
restitución es un elemento que le sirve para ofrecer su particular visión
del mundo, un mundo lleno de trampas en las que el espectador está dispuesto
a caer. Dicho elemento se va repitiendo en sus obras y comparte protagonismo
con la figura y formas singulares.
Hay
una patente atemporalidad en su obra, consiguió lo que muy pocos artistas
contemporáneos logran: generar un público masivo y un modo propio de mirar
el arte y el mundo. La operación visual de mirar un cuadro y decir que parece
una pared se invirtió consiguió que, cuando miramos cierta clase de pared,
digamos: “parece un cuadro de Tàpies”.
En
el caso de Tápies el arte español de la posguerra civil sería impensable
sin él, no sólo porque con él se produjo un corte y una ruptura de los límites
de lo que se entendía por pintura, sino también por sus posiciones políticas
antifranquistas y catalanistas, que dieron disputa ideológica y estética al
régimen que lo mantuvo aislado durante cuatro décadas.
Si
bien su pintura terrosa, densa, cargada de materiales y también de vacío,
resulta todavía intragable para muchos, Tàpies es hoy un modelo de pintor
canónico, no sólo para España sino también para la escena del arte
internacional. Esto se ve confirmado en algunas de las retrospectivas que se
han realizado desde 1995, en el Jeu de Paume de París, el Museo Guggenheim de
Nueva York ,el Museo Reina Sofía de Madrid...
Aparte de sus cuadros matéricos, Tàpies destaca en el campo de la
obra gráfica donde comenzó a trabajar a finales de los años cuarenta con
Enric Tormo, con quien realiza sus primeros aguafuertes. Una década más
tarde, con la Sala Gaspar de Barcelona comienza a crear sus primeras litografías.
Poco después, establece relaciones con la Galerie Maeght de París y con las
galerías Maeght de Zúrich y de Barcelona. A principios de los años setenta,
empezará a trabajar con Edicions Polígrafa SA, con la que realizará tanto
aguafuertes como litografías. Y en 1987 iniciará una estrecha colaboración
con la Galeria Edicions T de Barcelona2, hasta la actualidad.
Al
margen de estos editores constantes en su trayectoria artística gráfica, Tàpies
ha participado en numerosas iniciativas editoriales, que han dado lugar a
libros de bibliófilo, carpetas, catálogos, carteles, los cuales se vinculan
tanto a la literatura como a la medicina, la enseñanza o la política,
preocupaciones que siempre han estado presentes en su obra plástica. Como
ejemplos; con Brossa colabora en “El pa a la barca” libro de bibliófilo
para el que realiza veinticuatro litografías-collage; realiza ocho grabados
para “Petrificada petrificante”, libro de poemas de Octavio Paz;
con Bouchet en el libro de bibliófilo “Air”, para el que realiza catorce
litografías y aguafuertes; realiza también una serie de aguafuertes para el
libro de Jorge Guillen “Repertorio de Junio”
... así como con , Daive, Dupin, Foix, Frémon, Gimferrer, Jabès, Llull,
Mitscherlich, Riba, Ullán, Valente y Zambrano, entre otros.
Pero también hay que destacar el Tápies escritor. En
1970 publica “La pràctica de l'art”, compilación de escritos y
declaraciones del artista. Realiza la suite de dibujos y collages “Cartes
per a la Teresa”, que en 1974 se editará litográficamente en forma de
libro. A finales de los setenta su libro autobiográfico “Memòria
personal”, con el que ganará -al año siguiente- el Premio Pablo Antonio
Olavide de literatura testimonial. Por último, a primeros de los ochenta
publica “La realitat com a art”, tercera recopilación de artículos y
declaraciones del artista.
La idea de
arte como generador de conciencia y como instrumento humanista y social, se
aprecia en la apertura de la Fundación que lleva su nombre en 1990, y que se
ha convertido en un centro de cultura contemporánea en Barcelona. Allí, a
partir del 17 de Diciembre 2002 y hasta el 9 de Marzo del 2003 podemos admirar
la exposición “Tàpies libros” con una selección indicadora de sus libros de artista, álbumes
y carpetas , en gran medida desconocidos por el público.
DATOS
DE INTERÉS
Fundació
Antoni Tapies. Barcelona
Aragó 225. 08007 Barcelona
Tel.: 934 870 315.
Fechas
de la exposición: 17 diciembre - 9 marzo
Visitas de grupo: Las horas de visita se deben concertar en el teléfono 934
870 315
Horario: De martes a domingo, de 10 a 20 horas. Lunes cerrado
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