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África 
Colecciones privadas de Barcelona

 



El arte africano nos sorprende y nos inquieta. ¿Qué tienen estas esculturas que las hace tan atractivas? Son objetos sagrados, relacionados con la magia y el culto a los antepasados, que han mantenido a lo largo de los siglos su misterio. Al mismo tiempo, son obras de arte de una simplicidad y fuerza expresiva extraordinarias, que han influido de manera decisiva en el arte del siglo xx. Algunas de estas obras maestras del arte africano están en nuestra ciudad, muy cerca de nosotros. La Fundación Francisco Godia las pone al alcance del público, mediante una exposición que reúne, por primera vez, una selección excepcional de arte africano de las colecciones privadas de Barcelona. Máscaras, fetiches, relicarios, figuras para el culto del biery, permiten adentrarnos en un mundo de formas y símbolos ancestrales en busca de las raíces de nuestra sensibilidad contemporánea. Del 27 de febrero al 30 de junio de 2003.

En las primeras décadas del siglo xx el arte primitivo fascinó a los artistas de vanguardia, hoy entra en los museos como una parte insustituible de la cultura universal. Pero, a pesar de este reconocimiento, el arte africano es todavía muy desconocido para la mayoría de nosotros. 

Hoy sabemos que los artistas africanos pertenecían a clanes especializados. A menudo, eran los herreros de la tribu, que se hallaban en permanente contacto con la tierra y el fuego. El proceso de elaboración de un fetiche o de una máscara empezaba con la elección y la tala del árbol, siguiendo un complejo ritual. Antes de empezar, el artista visualizaba mentalmente la pieza. Después, dividía el tronco en grandes volúmenes y elaboraba los detalles, sirviéndose de rudimentarias herramientas. Las esculturas formaban parte de los rituales colectivos y de las vivencias personales: escenificaban el mito, orientaban la vida, eran jueces y confidentes. Los artistas africanos rechazan la representación óptica del cuerpo humano y buscan una síntesis simbólica, unas formas esenciales, que reflejan un imaginario colectivo.


Ahora, la exposición África. Colecciones privadas de Barcelona nos acerca a este mundo de formas fascinadoras, de la mano del comisario de la muestra, Fernando Pujol, uno de los máximos expertos en arte africano de nuestro país. El catálogo de la exposición cuenta, además, con diversas colaboraciones de otros expertos de talla internacional.

Las figuras tellem

La primera sala se abre con una selección de esculturas tellem y dogon , de Mali y Burkina Faso. Destacan dos piezas muy estilizadas, casi abstractas, de los siglos xii  y  xiv, las más antiguas de la exposición. Las imágenes tellem representan a los antepasados y fundadores de clanes. Alzan los brazos al cielo implorando la lluvia que ha de traer fecundidad y riqueza a la tribu. Otra figura, muy espectacular, se tapa la cara con las manos: según la tradición, representa la desesperación de un rey tras la sequía que obligó a su pueblo a abandonar la tierra.

Máscaras blancas y relicarios kota

La segunda sala está dedicada al arte de Gabón. Una vitrina con máscaras blancas, un relicario kota, una figura tshogo y dos máscaras punu llaman inmediatamente la atención del visitante. Las máscaras blancas representan a los difuntos. Están hechas de madera ligera y recubiertas de caolín. Su simplicidad y belleza recuerdan el arte japonés.

Los relicarios kota son una de las manifestaciones más espectaculares del arte africano. Representan la figura de un guardián. Se colocaban encima de una caja hecha de cortezas, que contenía los cráneos y los huesos de los fundadores de los linajes. En la exposición, se puede contemplar un bellísimo relicario kota de rostro oval, flanqueado por dos alas curvadas, con un adorno encima, en forma de media luna. Toda la figura está recubierta con placas de latón.

Al fondo de la sala, se puede ver una espectacular figura, procedente de Costa de Marfil, que representa un híbrido de hombre y mona. Sostiene un cuenco en sus manos. En la cabeza, lleva sujeto un cuerno y de la espalda le cuelgan dos semillas. Su pátina negra es el resultado de las ofrendas de sangre, aceites i comida masticada.

La contemplación detenida de máscaras y fetiches nos invita a un juego de correspondencias entre las obras de los artistas africanos anónimos y las de los creadores que han moldeado la sensibilidad contemporánea. La segunda sala se cierra con una máscara goli, extraordinaria por sus dimensiones y por la pureza de sus líneas, que nos hace pensar en esculturas de Joan Miró.

Máscaras dan

Muchas máscaras africanas han llegado hasta nosotros tras haber estado ocultas en cuevas y santuarios. Por exigencias de los rituales, las máscaras sólo se mostraban en público en tiempo de siembra o de recogida, en los funerales, o para dictar justicia o hacer las paces entre facciones enfrentadas. Una vez finalizado el baile, desaparecían misteriosamente.

En la tercera sala, el visitante puede contemplar una selección de máscaras dan, de Costa de Marfil. Destaca, entre todas ellas, una muy delicada, con una soberbia pátina negra, que perteneció a Charles Ratton, uno de los marchantes más famoso de arte primitivo. Entre los objetos que se exponen en esta sala, destaca una cuchara senufo y una figura akua-ba (bienvenida) de gran refinamiento. Las mujeres embarazadas llevaban este tipo de figuras en la mano, o en la cintura, para transmitir su belleza a sus hijos.

Al lado de la vitrina, se pueden contemplar cuatro figuras que ilustran los diversos usos de la escultura entre los pueblos de Costa de Marfil: un retrato de una reina que, utilizado como figura propiciatoria, se situaba a las puertas del poblado; una figura ecuestre que representa un jefe baulé, objeto de lujo y símbolo de autoridad; también la figura de un antepasado, reconocible por la forma del cuerpo y del rostro, y una máscara baulé en la que se puede apreciar las cicatrices provocadas por las escarificaciones de los rituales, que conforman un dibujo geométrico en los pómulos.

Los fang y los kongo

La exposición se cierra con una gran sala dedicada al arte de los fang, habitantes de los bosques de Camerún, Guinea Ecuatorial, Gabón y el Congo, establecidos en los territorios de la República Democrática del Congo, el antiguo Zaire.

Esta última sala encontramos una vitrina que reúne algunas piezas más de la exposición: tres figuras fang que representan antepasados y fundadores de linajes. Entre los fang, cuando un individuo decidía crear su propio clan, tenía que pasar por una larga iniciación. A continuación, recibía un hueso del relicario familiar, que colocaba dentro de una caja de corteza. Encima de ésta, se situaba la figura protectora del byeri. Al igual que otras esculturas que se pueden contemplar en la exposición, estas figuras "sudan" a causa de los aceites y barnices, para endurecer la madera, con los que eran frotadas en los rituales. En las fiestas del byeri , los huesos se sacaban de las cajas de corteza, se limpiaban y se bailaba con las figuras. Al lado de estas tres esculturas se puede contemplar un arpa fang, con una cabeza de madera que es una pequeña joya. 

A continuación, se expone una máscara ngontang de cuatro caras, con flequillo de fibras vegetales. Entre los fang, la sociedad secreta de los ngil luchaba contra los chamanes. Al principio, las máscaras ngontang  tenían una cara, después dos, más adelante cuatro, e incluso seis: de esta manera, su efecto se multiplicaba en todas las direcciones.

En una vitrina, al lado de la máscara ngontang  y de las figuras fang, se puede contemplar un tenebroso fetiche songye, que nos introduce en un mundo oscuro de sortilegios y magia. Se trata del guardián del poblado, de rostro terrible. Va vestido con pieles de leopardo, lleva un cuerno sobre la cabeza y unos collarines de lagarto en el pecho.

A continuación, se encuentran dos vitrinas con figuras, máscaras y fetiches kongo. Fetiche es una palabra que proviene del portugués "fetiçao", que significa hecho por la mano del hombre. Los fetiches son soportes de poderes sobrenaturales: antepasados, fuerzas ocultas y espíritus. En su interior, en el vientre, a la altura del ombligo, llevan bonga (medicinas y cargas mágicas). En la exposición, se pueden contemplar diversos fetiches de protección personal. Algunos presentan escenificaciones de los rituales. Otros, llevan colgados amuletos mágicos. Destacan, por su rareza, una figura tshogo, procedente de Angola, y diversas figuras teke.

La exposición acaba con un impresionante conjunto formado por dos máscaras kuba del Zaire, que llaman la atención por su excéntrica apariencia, a medio camino entre el yelmo medieval y la escafandra futurista; una figura songye  y dos figuras hemba, que representan dos antepasados ilustres, y, al fondo, dominando la sala, dos palos funerarios konso, que representan a guerreros, caídos en combate, y a cazadores muertos en la caza.

El coleccionismo de arte africano

La exposición quiere llamar la atención sobre la importancia del coleccionismo privado en la conservación del arte africano. Los primeros objetos de arte africano llegaron a Europa en el siglo xv, a bordo de barcos de los comerciantes portugueses. Muchas de estas piezas tenían como destino los gabinetes de curiosidades exóticas. Posteriormente, se incorporaron a los museos etnográficos. En el siglo xx, el arte primitivo ha sido reconocido universalmente, se han creado grandes colecciones que han contribuido, con sensibilidad y rigor, a dar a conocer y valorar la escultura africana. Uno de los atractivos de la exposición es comprobar cómo Barcelona se ha convertido en destino de piezas de arte africano que, hasta ahora, sólo se podían contemplar en Londres, París. Nueva York o Tokio. Algunas de las que se exponen habían formado parte de importantes colecciones europeas y americanas, entre las cuales destacan las de Jacques Kerchache, Gaston de Havenon, Timmermans, Pierre Dartavelle, René Rasmussen y Josef Herman.


DATOS DE INTERÉS

Fundación Francisco Godia
Valencia 284, principal
08007 Barcelona
T. 93 272.31.80  F. 93 272.31.81
Fechas de la exposición: 27 febrero - 30 junio
Horarios: De lunes a domingo, de 10 a 20 horas (martes cerrado)
Talleres infantiles: sábados, a las 11.00 horas

www.fundacionfgodia.org
info@fundacionfgodia.org