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El
Centre de Cultura Contemporània de Barcelona presenta CULTURA BASURA.
Una espeleología del gusto, una exposición concebida y dirigida por
el escritor y periodista Jordi Costa.
La
cultura basura eleva a categoría estética todo aquello que la cultura
oficial considera aberrante. La exposición nos propone un recorrido por esta
estética –sus orígenes, sus iconos, sus lenguajes y su funcionamiento– e
invita al visitante a convertirse en un espectador basura consciente y activo.
CULTURA BASURA es un viaje al exceso, la distorsión, la intensidad, la
heterodoxia, la ironía y la crítica.
Una
exposición organizada por el CCCB con el patrocinio de El Periódico de
Catalunya y de Focus Point. En el marco del Año del Diseño 2003.
La
Cultura Basura es aquel fenómeno que nace cuando, en una determinada creación,
el error se convierte en elemento expresivo. O en el inefable secreto de
belleza de una realidad estética alejada de cánones, proporciones y armonías.
Un producto basura es, en definitiva, algo atroz que fascina: como un rostro
desfigurado al que no podemos dejar de mirar, una canción idiota que no
conseguimos quitarnos de la cabeza o una película desastrosa cuyas torpezas
formales nos hipnotizan.
Suele
hablarse de Cultura Basura con intenciones frecuentemente peyorativas: es la
expresión discriminatoria que usa quien quiere delimitar el terreno de su
concepción del buen gusto –habitualmente refrendada por el consenso de la
elite cultural– frente a los extrarradios, caóticos y desordenados, del
placer estético todavía no aceptado y codificado. No obstante, la Cultura
Basura proporciona una respuesta en clave pop a las insidiosas preguntas sobre
el lugar del arte que recorren la historia de la modernidad.
Si
las vanguardias de entreguerras y las posteriores corrientes utópicas del
activismo artístico de la segunda mitad del siglo xx –de COBRA al Neoísmo,
pasando por el Situacionismo– intentaron barrenar las ideas de cultura y
arte en tanto que construcciones de la clase dominante, la Cultura Basura
propone una forma lúdica, popular y desarticulada de afrontar el problema. La
belleza puede estar bajo la alfombra, en el territorio de lo innoble, en el ámbito
de la baratija: en los abismos del gusto, el viajero puede encontrar una
escala de valores a la inversa que podría proponerse como una suerte de
activismo del espíritu enfrentado a esas estéticas dominantes aliadas con el
lenguaje del poder, que hoy es el lenguaje del mercado.
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Heino
Liebe Mutter...
1971
Portada de disco |
Living
la vida basura
Yolanda Martínez i Juan Carlos Pareja
2003
Audiovisual |
Introducción
La exposición
no se plantea como un recorrido histórico a través de la evolución de la
Cultura Basura, sino como una disección de lo que podríamos llamar el
Procedimiento Basura: o sea, la estrategia que nos permitirá reivindicar un
nuevo placer estético fundamentado en la complicidad y la ironía y orientado
a detectar belleza donde el buen gusto establecido determina que no la hay.
Apartados
de la exposición
1.- LA
BELLEZA DEL MONSTRUO
2.- EL PALADAR MECANO
3.- LA VANGUARDIA CASUAL
4.- ACTIVISMO/BIZARRISMO
5.- EL IMPERIO DE LA BASURA
6.- LIVING LA VIDA BASURA
La
Belleza del Monstruo
La Cultura Basura consiste en sucumbir
a la belleza de lo monstruoso. Por eso, el recorrido parte de la primera
industria del espectáculo que colocó bajo los focos a aquellas formas de
excepcionalidad que surgían en las lejanías de la hermosura: el
‘freakshow’ o feria de fenómenos humanos. En ese ámbito está el germen
del impulso que, más tarde, se transformará en una fascinación por el arte
aberrante, inarmónico, estéticamente discutible –la tristeza kitsch de
pintoras como Margaret Keane y su larga lista de imitadores– o moralmente
reprobable –los trazos entre macabros e ingenuistas del llamado ‘serial
killer art’–. La Cultura Basura es, en ocasiones, una arqueología pop,
una reivindicación –entre irónica y sincera– de estéticas que la
evolución incesante de las tendencias podría condenar a un injusto olvido:
es el caso del urbanismo desarrollista y la arquitectura turística de la España
de los setenta reivindicadas en páginas web como Torremolinos Chic o Zaragoza
De Luxe.
Exposición
Esta primera sección de la muestra reproduce los ambientes de freakshow
(feria de monstruos humanos) de principios del siglo xx; presenta obra
original de Margaret Keane y de algunos de sus seguidores (Igor, Gig, Ozz
Franca); reúne una selección de reproducciones procedentes del mercado
perverso y alternativo de los serial killers (Charles Manson, John Wayne Gay,
Herny Lee Lucas...) y, vía Internet, aproxima al visitante al urbanismo y la
arquitectura desarrollista de los setenta reivindicados por algunos colectivos.
El
Paladar Mecano
La Cultura Basura suele ser una
construcción de la mirada del espectador: una epifanía experimentada por un
ojo atento que necesita desarrollar unos peculiares rituales de disfrute y
goce estético para compartir y perpetuar ese momento de placer privado. El
espectador mutante, entregado a la ceremonia lúdica y colectiva de desmontar
una mala película en el curso de una sesión de culto de madrugada, tiene muy
poco que ver con el cinéfilo, dispuesto a contemplar una obra maestra del séptimo
arte desde cierta pasividad reverencial. El espectador basura posee el radar
lo suficientemente afinado como para detectar tesoros en lugares
imprevisibles, pero también debe saber articular los códigos de recepción
que convertirán ese hallazgo en una forma distinta de arte. La Cultura Basura
aboga por una comunicación activa y antidogmática entre la obra y el
consumidor
Exposición
Una sucesión de vitrinas repletas de programas de cine, carteles, objetos
promocionales de películas, flyers, revistas... permite al visitante hacer un
recorrido por una historia alternativa del cine. La sección culmina en un
pequeño auditorio donde se proyecte la película Carne.
La
Vanguardia Casual
El creador basura suele formular sus
hallazgos sin un plan previo. La obra basura en estado puro es impremeditada,
espontánea, natural: un fruto de las buenas intenciones, que, en algunos
casos, llega a unas soluciones estéticas extremas emparentadas, por puro
azar, con la transgresión de los lenguajes consensuados que proponen las
vanguardias. La Cultura Basura es, en la mejor de sus expresiones, una especie
de vanguardia casual, que se sitúa en las antípodas de la mediocridad. El
caso de Ed Wood jr., considerado el peor director de la historia del cine, es
ejemplar en este sentido: la intensidad de sus incorrecciones cristalizó en
una serie de trabajos irrepetibles, de esquiva belleza, que han tenido
influencia posterior en los hallazgos de un creador de tan marcada vocación
experimental como David Lynch.
Exposición
Una aproximación a la figura de Ed Wood, icono del cine basura, a través de
audiovisuales y objetos diversos relacionados con el cineasta
Activismo/Bizarrismo
Rebuscar en la basura cultural es,
también, un método posible para construirse un menú estético al margen de
los dictados de mercado. En unos tiempos en que las dictaduras del gusto
parecen asfixiar toda posibilidad de disidencia estética, el esteta basura
tiene la responsabilidad de establecer su religión privada rescatando iconos
del olvido, reciclando discursos más allá de su intención original. Algunos
coleccionistas de vinilo de vocación basura han encontrado yacimientos de
talento e insólita experimentación en zonas que habían sido obviadas por
las listas de éxitos y las historias oficiales del pop.
Exposición
Diez habitaciones distintas destinadas al culto de diez músicos: The Shaggs,
Daniel Johnston, Heino, Luixy Toledo, Tamara y William Shatner, entre otros.
El
Imperio de la Basura
La televisión es el medio que, en
cierto sentido, ha acabado pervirtiendo el funcionamiento y la naturaleza de
la Cultura Basura: en ese contexto, la basura se convierte en esperanto
populista y abandona su poder transgresor. Es entonces cuando el espectador
corre el peligro de perder el control del mecanismo. No obstante, en el
Imperio de la Basura, aún es posible establecer jerarquías, identificar y
aislar fenómenos de culto dignos de estudio. Y, también, al espectador
–reducido por el medio a consumidor pasivo– le queda una última
posibilidad de venganza: trocear el discurso mediático poniendo en evidencia
su manipulación, convirtiendo sus jirones sacados de contexto en la sucesión
evolutiva del graffiti.
Exposición
Un montaje audiovisual permite al visitante un paseo por los productos basura
de la televisión.
Living
La Vida Basura
La palabra ‘basura’ adjetiva cada
vez más aspectos de lo cotidiano: trabajo, comida, contratos, comunicación,
sexo... Si la Cultura Basura ha sido un gratificante simulacro de arte para
los tiempos de las estéticas teledirigidas, los sucesivos simulacros que
asumen el lugar y la función de muchas de nuestras experiencias naturales
parecen gritarnos al oído que vivimos una vida basura. Cerrando un círculo,
las páginas web personales podrían interpretarse como un reflejo cibernético
del ‘freakshow’, donde nosotros nos hemos convertido en nuestros propios
monstruos, exhibiendo en el vacío del ciberespacio los límites de nuestra
propia mediocridad. No obstante, quizá este no sea, todavía, el final del
camino.
Exposición
Una colección de objetos
cotidianos kitsch y un audiovisual que resume las 24 horas de la vida de un
ciudadano cualquiera que consciente o inconscientemente tiene un
comportamiento basura, cierran la exposición.
Periòdic’03.
Concurso público de proyectos artísticos: www.cccb.org/periodic/index
Gandules’03. Las noches de agosto del
CCCB nos aproximarán a la estética que la cultura basura ha generado en
relación con el cine
Horario
de exposiciones:
Martes, jueves y viernes: de 11 a 14 h y de 16 a 20 h
Miércoles y sábados: de 11 a 20 h
Domingos y festivos: de 11 a 19 h
Cerrado: lunes no festivos.
Precio
de entrada a las exposiciones:
Entrada a una exposición: 4€ / 3€
Entrada combinada a dos o más exposiciones: 5,50€ / 4€
Entrada gratuita: menores de 16 años y Amigos del CCCB
Entrada reducida miércoles no festivos y para jubilados, estudiantes y
parados.
Articket: 15€. Entrada única para el CCCB, MACBA, MNAC, La Pedrera, Fundació
Antoni Tàpies y Fundació Joan Miró.
Amigos del CCCB. Hazte Amigo por un año. Individual: 27€ / Estudiantes y
jubilados: 22€ / Familia: 35€
Venta de entradas en las taquillas del CCCB, en las oficinas de Caixa
Catalunya y a través del servicio de Tel-Entrada: 902 10 12 12
Visitas
comentadas a las exposiciones: de martes a viernes a las 18 h y sábados,
domingos y festivos, a las 11.30 h.
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