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LA PINTURA GÓTICA HISPANOFLAMENCA. BARTOLOMÉ BERMEJO Y SU ÉPOCA

 

 

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Organizada por el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museu Nacional d'Art de Catalunya, esta exposición reúne de forma excepcional sesenta y seis pinturas emblemáticas procedentes de diversos museos internacionales y colecciones particulares y de los dos museos organizadores. Entre ellos, destacan la Gemäldegalerie de Berlín, el Art Institute de Chicago, el San Diego Museum of Art (California), el Musée du Louvre de París, el Szépmüvészeti Múzeum de Budapest, el Museo Nacional del Prado y el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, cuya participación ha sido propiciada por la excepcional acogida que han dispensado al elevado interés científico de la exposición. 

El catálogo publicado con motivo de la exposición, que ha recibido el apoyo económico de SEACEX, incluye las aportaciones de los comisarios de la exposición, los doctores Ana Galilea Antón y Francesc Ruiz i Quesada del Museo de Bellas Artes de Bilbao y del Museo d'Art de Catalunya, respectivamente, y de destacados expertos en la pintura hispanoflamenca y en la obra de Bartolomé Bermejo, que revelan las últimas investigaciones sobre la actividad de Bermejo y dan a conocer, a través de diez ensayos y de las fichas catalográficas de cada una de las obras, una revisión actualizada de la pintura hispanoflamenca.

En torno a los ámbitos dedicados a Bartolomé Bermejo y a los territorios en los que trabajó se propone un recorrido que acoge las principales obras de los pintores valencianos, aragoneses, catalanes, mallorquines y castellanos. Entre los objetivos e la exposición se encuentran el evidenciar el diálogo artístico que se establece entre Bermejo y los artistas coetáneos peninsulares y flamencos; la definición de un amplio catálogo iconográfico, que en ocasiones revela coincidencias gracias a la fortuna de una propuesta o a la incidencia del grabado, y la evolución propia de cada territorio. Estos intercambios permitieron a pintores de la importancia de Jaume Huguet, Jaume Ferrer, Pedro García de Benabarre, el maestro de la Sey d'Urgell, Joan Reixac, Berthomeu Baró, Rodrigo de Osona, Francisco de Osona, Martín Bernat, Miguel Ximénez, Jorge Inglés, el Maestro de los Luna, el Maestro de San Nicolás, Diego de la Cruz, Fernando Gallego, el Maestro de la Virgen de los Reyes Católicos, el Maestro de Palanquinos, Pedro Sánchez, Juan Núñez y el Maestro de Zafra, entre otros, la renovación de su lenguaje artístico, incidencia que se refleja en la alta calidad de las obras que forman parte de la muestra. También cabe destacar la inclusión de diversas pinturas procedentes de colecciones privadas, como la Virgen con el Niño y dos Ángeles, de Francisco de Osona, la tabla de Santiago el Mayor bautiza al mago Hermógenes, de Martín Bernat o la Virgen con el Niño de Pedro de Aponte, que se muestran al público por primera vez.

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BARTOLOMÉ BERMEJO Y SU ÉPOCA

A partir de la década de 1420 y de la mano de artistas como Robert Campin, los hermanos Van Eyck y Rogier van der Weyden, la pintura procedente de las escuelas del norte de Europa, y sobre todo de Flandes, dio a conocer un nuevo sistema de representación basado en la observación directa de la realidad que tuvo una gran repercusión en la pintura de los reinos hispanos del siglo XV, lo que originó un episodio que perduró a lo largo de más de setenta años.

Los nuevos modelos iconográficos y composiciones, el gusto por el detalle, la minuciosidad y el preciosismo en la representación de los valores tangibles de texturas y objetos cotidianos y la nueva calidad pictórica basada en la aplicación del óleo con veladuras fueron asimilados por los artistas hispanos que supieron fundir estos nuevos elementos para crear un estilo de personalidad estética inconfundible. Junto a estos aspectos, el viaje a Flandes, el gusto de los monarcas y de los principales comitentes del momento, la adquisición de obras -pinturas, vidrieras y tapices- en Flandes, la llegada de artistas flamencos, la importancia del grabado y de la miniatura y la renovación de la técnica artística son tratados en esta exposición desde una síntesis que permite visualizar la realidad global y particular de este período.

La pintura gótica hispanoflamenca. Bartolomé Bermejo y su época pone de manifiesto las diferentes vías que inciden en l definición de la pintura propia de los territorios de la Corona de Aragón y de la de Castilla, en donde pintores y comitentes optaron por el arte flamenco en lugar de por el del Renacimiento italiano, surgido prácticamente a la par. Especial atención merece dentro de la exposición la personalidad artística de Bartolomé de Cárdenas, llamado el Bermejo, pintor de origen cordobés documentado en la segunda mitad del siglo XV cuya trayectoria artística transcurrió, en gran parte, entre las ciudades de Valencia, Daroca, Zaragoza y Barcelona. La veintena de obras de Bermejo reunidas por primera vez acapara buena parte de la atención de esta muestra y sirven de hilo conductor para la revisión de la pintura hispanoflamenca en torno al 500 aniversario de su muerte, en al que es imprescindible analizar la evolución de la influencia flamenquizante, con especial atención sobre el panorama artístico coetáneo a Bartolomé Bermejo.

La primera referencia documental de Bermejo que ha llegado a nuestros días lo sitúa en Valencia en 1468, momento en que realizaba el retablo mayor destinado a la iglesia de Sant Miquel de Tous, un encargo del señor de dicha población, Antonio Juan, cuya tabla central se conserva en al National Gallery de Londres.

En torno a la estancia de Bermejo en Valencia se exhiben la Virgen con el Niño de colección particular, obra prácticamente desconocida; la Virgen de la Leche del Museu de Belles Arts de València, la tabla de San Agustín en su estudio del Art Institute of Chicago y la de San Juan Bautista del Museo de Bellas Artes de Sevilla. La Dormición de la Virgen de la Gemäldegalerie de Berlín establece la conexión con la estancia de Bermejo en Daroca (Zaragoza).

La llegada del pintor a la ciudad de Daroca procedente de Valencia da inicio a su larga estancia en tierras aragonesas. Se desconoce la fecha de su viaje y las razones que lo motivaron. Se encuentra documentado en esta ciudad desde el 5 de septiembre de 1474, día en que firma la capitulación del retablo mayor de la iglesia de Santo Domingo de Silos, hasta 1477, momento en que se traslada a Zaragoza.

De las pinturas conservadas del maravilloso Retablo de Santa Eugenia, pintado por Bermejo durante su estancia en Daroca, la mayoría han sido reunidas por primera vez para esta exposición. Proceden del Museum of Art de San Diego (California), del Museo de la Colegiata de Daroca y del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

También relacionadas con su estancia en Daroca, se exponen Cristo de Piedad del Museo del Castillo de Peralada y cuatro tablas de un mismo conjunto: Descenso de Cristo al Limbo, Cristo en el Paraíso, Resurrección y Ascensión, del Museu Nacional d'Art de Catalunya y el Institut Amatller d'Art Hispánic de Barcelona.

Desde 1477 hasta 1484, Bermejo reside en Zaragoza, donde el 17 de noviembre se comprometa a terminar el Retablo de Santo Domingo de Siglos de Daroca, aún sin acabar y al que pertenece la tabla del Encuentro de santo Domingo de Silos con el rey Fernando I de Castilla que se incluye en la exposición. El 14 de abril de 1479, Bermejo se compromete a pintar un retablo dedicado a la Virgen de la Misericordia para la capilla de don Juan de Lobera, mercader, situada en el claustro de la iglesia de Santa María la Mayo o del Pilar de Zaragoza, con la colaboración de Martín Bernat, cuya tabla central se exhibe también en esta muestra. También como obra de ambos se incluye el Descendimiento del Museo de Zaragoza.

En un momento impreciso Bermejo viajó de nuevo desde Aragón a Valencia para realizar el espléndido Tríptico de la Virgen de Montserrat de la catedral de Acqui Terme (Italia), obra encargada por el mercader Francesco della Chiesa. Esta magnífica obra maestra de Bermejo ha sido objeto de culto y devoción durante más de cinco siglos y gracias a esta exposición traspasa por primera vez la frontera italiana.

La primera referencia documental que sitúa a Bermejo en Barcelona es de 1486, año en el que compitió con Jaume Huguet por la pintura de las puertas del nuevo órgano de la iglesia de Santa María del Mar de la Ciudad Condal, y en el que ya debía estar pintando el retablo mayor de la iglesia de Santa Anna i Santa Eulália de Barcelona. Las últimas noticias de Bermejo lo sitúan en la Ciudad Condal entre 1500 y 1501, año en el que aparece de nuevo trabajando con Gil Fontanet en el dibujo de varias vidrieras para la Lonja de Mar. Durante su estancia en Barcelona, Bermejo debió de pintar para la reina Isabel la Católica la Epifanía y Verónica de Cristo que, procedente de la Capilla Real de Granada, forma parte de esta exposición.

La pintura de Bartolomé Bermejo y la de Luis Dalmau, artista que debió de colaborar con Jan van Eyck y de quien se expone la tabla central del Retablo de san Baudilio, aluden al viaje a Flandes de estos artistas, mientras que las obras de Luis Alincbrot, Joan Rosató, Antoine de Lonhy, Michel Sittow y Juan de Flandes hacen referencia a la llegada a los territorios de las Coronas de Aragón y de Castilla de pintores conocedores de las nuevas propuestas. De estos artistas figuran el Tríptico de la Crucifixión de Alincbrot, San Onofre de Rosató, Milagros ante la tumba de San Nicolás de Tolentino de Lonhy, la Coronación de la Virgen de Sittow y la Resurrección de Lázaro y el Llanto sobre el cuerpo de Cristo muerto de Juan de Flandes, obras procedentes del Museo del Prado, del Museu de Mallorca, del Museu Nacional d'Art de Catalunya, del Musée du LÑouvre y del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

El viaje a Italia  y la llegada de pintores procedentes de la península Itálica queda reflejado por la presencia de obras de Jacomart, Paolo da San Leocadio y Pedro Berruguete, entre otros, cuya producción artística manifiesta valores flamencos y también las novedades de la pintura italiana de la época. En esta muestra se propone a Jacomart, pintor del rey Alfonso el Magnánimo, como autor de la magnífica tabla de la Aparición de la Virgen a San Francisco en la Porciúncula, obra que refleja el reconocimiento de la pintura de Jan van Eyck y del arte italiano contemporáneo. La producción de Paolo da San Leocadio queda representada en una de sus mejores obras: Lamento sobre el cuerpo de Cristo muerto del Museu Nacional d'Art de Catalunya. De Pedro Berruguete, el pintor con el que se inicia la influencia renacentista en Castilla tras su vuelta de Italia, la obra de mayor calidad en al que se aúnan elementos provenientes de los tres lenguajes -flamenco, renaciente y mudéjar-, que debió de pintarse en torno a 1500, es la Virgen con el Niño del Museo Municipal de Madrid.

* Imágenes cortesía Museo Bellas Artes Bilbao

1.Bartolomé Bermejo Dormición de la Virgen c. 1468-1476 Óleo sobre tabla de roble, 63 x 41 cm Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie, Berlín
2.Bartolomé Bermejo Flagelación de santa Engracia c. 1474-1478  Óleo sobre tabla, 92,5 x 52 cm  Museo de Bellas Artes de Bilbao
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Maestro de Zafra  San Miguel Arcángel  c. 1490-1500  Técnica mixta traspasada a lienzo, 242 x 153 cm Museo Nacional del Prado, Madrid


DATOS DE INTERÉS

Museo de Bellas Artes de Bilbao
Fechas: 9 junio - 31 agosto