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Fundación
Telefónica ofrece un recorrido por la obra del uruguayo Washington Barcala producido
por la Fundación César Manrique
Washington
Barcala. Retrospectiva recoge
64 obras del autor, correspondientes a las etapas figurativa, abstracta y
personal, incluidas
las Cajas,
objetos pictóricos construidos con trozos de madera, telas, hilos, cartón,
palos, papeles y puntadas, pertenecientes a su etapa más personal
Las
obras han sido cedidas, entre otros, por el Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía de Madrid, el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo y el
Patio Herreriano-Museo de Arte Contemporáneo Español de Valladolid
Fundación
Telefónica, en colaboración con la Fundación César Manrique y con el apoyo
de Telefónica, ha reunido en Washington
Barcala. Retrospectiva 64 obras del artista uruguayo, correspondientes a
las etapas de la pintura figurativa, abstracta y personal del autor, incluidas
las Cajas.
La
exposición reúne una obra personal, coherente y rigurosa, a lo largo de
medio siglo, y nos muestra al artista uruguayo rehuyendo la estridencia y
refugiándose en un lenguaje despojado, íntimo, casi hermético y, a la vez,
desbordante de sensibilidad.
Las
obras han sido cedidas, entre otros, por el Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía de Madrid, el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo y el
Patio Herreriano-Museo de Arte Contemporáneo Español de Valladolid.
La
muestra está comisariada por María Martín.
La
Figuración, La Abstracción y Las Cajas
Su
producción se organiza en torno a tres grandes etapas. Uno, pintura
figurativa (de 1946 a 1950), a la que sigue un interregno de ocho años sin
actividad plástica. Dos, pintura abstracta, lírica, de sesgo informalista,
practicada entre 1961 y 1964, de la que dan cuenta sus Chatarras.
Y tres, desde 1967, las Cajas,
en la que podría considerarse la etapa más fecunda de su trayectoria.
Hijo
único de una familia de clase media (ancestros paternos españoles y maternos
italianos), Washington Barcala se crió compartiendo juegos y estudios con
tareas en la fábrica de cajas de cartón que era propiedad de sus padres. Allí
trabajó con una materia prima que, muchos años más tarde, emplearía en su
obra. Barcala se familiariza entonces con el cartón, con la máquina de
coser, y con las cajas, todas palabras clave para entender el mundo creativo
de su madurez. Dado que el lenguaje de Barcala no sólo es de pintor, sino que
se despliega en las vecindades de otras disciplinas, podría sostenerse que es
un pintor de los límites, de las fronteras.
A
mediados de los años 60, después de haberse iniciado en el mundo del arte
como pintor figurativo y abstracto, comenzó a explorar su lenguaje creativo más
personal. En España encontró el lugar y los estímulos propicios para su
aventura creativa, contenida en sus cajas, objetos pictóricos construidos con
trozos de madera, telas, hilos, cartón, palos, papeles, puntadas...
proponiendo silenciosos y sutiles paisajes emocionales.
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