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Kimsooja. Huellas de la existencia

Del 27 de abril al 24 de julio de 2006

Kimsooja (Taegu, Corea en 1957) es una de las artistas coreanas más reconocidas en el panorama artístico internacional. En la actualidad  vive y trabaja en Nueva York y su obra ha sido  ampliamente expuesta en Asia, América y Europa. La artista realiza instalaciones, fotografías, performances y vídeos. Aborda temáticas como el nomadismo, punto clave de su arte, la relación entre el yo y el otro, los roles de la mujer en nuestro mundo..., poniendo de manifiesto la importancia del ser humano  en el mundo caótico en que vivimos, su soledad y fugacidad. En esta ocasión Kimsooja ha realizado una instalación específica para el Palacio de Cristal.


Desde principios de la década de los noventa, y tras haber realizado una obra compuesta de collages abstractos y de combinar el cosido con el dibujo y la pintura, Kimsooja empieza a crear objetos espaciales denominados Deductive object - e instalaciones y usa la costura como metáfora y como actividad en sí misma. Los materiales que emplea y el modo en que los dispone se derivan del uso que se da a las telas en la tradición coreana.  Agujas, telas, hilos, colchas, forman parte de su universo creativo. Coser, envolver, extender, doblar, desdoblar, cubrir,  definen algunas de las actividades más constantes de la artista. Un elemento característico son los bottari , fardos rellenos de ropa vieja hechos con colchas tradicionales coreanas, que empieza a utilizar en 1993. También usa colchas tradicionales de su país de origen de vivos colores, que para la artista son símbolo de la mujer, del sexo, del amor, del cuerpo y el descanso, del sueño,  la privacidad, la fertilidad, la longevidad y la salud. Son elementos repletos de significados presentes en la vida del ser humano desde el nacimiento a la muerte. En los últimos años, las colchas, también metáfora de los roles femeninos, aparecen a menudo  en instalaciones como A Laundry Woman , 2000 y A Mirror Woman , 2002 –colgadas con pinzas de cuerdas semejando un tendedero.

Entre 1997 y 2001, Kimsooja realizó una serie de vídeos a partir de performances llevadas a cabo en diferentes partes del mundo. Tanto el proceso, como las imágenes que crea “tienen que ver con un intento de reconciliar las tensiones inherentes a la relación entre el yo y los otros”, explica la comisaria de la muestra.  El vídeo titulado  Cities on the move – 2727 kilometers Bottari Truck , realizado en noviembre de 1997, recoge un viaje de 11 días a través de Corea sobre un camión cargado con coloridos bottari ; Es la grabación del viaje en el espacio y en el tiempo. Metáfora de su propia vida –siempre cruzando fronteras- pero también una de las características del artista contemporáneo y de nuestra sociedad en general, el nomadismo es uno de los puntos clave del arte de Kimsooja y lo encontramos en esta y en otras muchas piezas de la autora.

En esa serie de vídeos, el común denominador es la figura femenina inmóvil y siempre de espaldas a la cámara. De pie entre los transeúntes (Tokio, Shanghai, Nueva Delhi, Nueva York, México, El Cairo, Lagos, Londres) o tumbada sobre una roca (Kitakyushu, Japón), A Needle Woman 1999-2001; sentada sobre el pavimento pidiendo limosna en El Cairo,  México y Lagos, A Beggar Woman , 2000-2001; tumbada en la calle en Nueva Delhi y El Cairo, A Homeless Woman , 2001 o de pie junto a un río en Nueva Delhi, A Laundry Woman , 2000, su figura se nos hace inaccesible ya que oculta la cara al espectador. A éste se le niega lo que se le permite a la multitud. Esa mujer que nos impide ver su rostro, que nos obliga a hacernos preguntas, se convierte en una abstracción. A la vez ella misma y el “otro”, presencia y ausencia,  Kimsooja es simultáneamente sujeto y objeto de nuestra mirada, un individuo y una abstracción, una mujer concreta y todas las mujeres, instrumento y actriz, inmóvil y resuelta, como señala Bernhard Fibicher. En estos trabajos la inmovilidad lo atrapa todo  Para la 51ª edición de la Bienal de Venecia 2005, Kimsooja ha realizado una nueva versión de A Needle Woman viajando a otras seis ciudades: Patan (Nepal), La Habana, Río de Janeiro, Ndjamena (Chad), Sana'a (Yemen) y Jerusalén. Presentada como vídeo instalación en seis  pantallas sucesivas, en un silencio absoluto, la artista nos vuelve a confrontar con las diversas reacciones de la gente ante su figura imperturbable.

En algunas ocasiones, Kimsooja ha creado instalaciones relacionadas con acontecimientos políticos o sociales como Sewing into Walking , 1995, presentada en la  Bienal de Kwangju, dedicado a las víctimas de la masacre de Kwangyu, ocurrida en 1980, donde cientos de personas murieron en su lucha por la democracia; Deductive Object , 1996, dedicada a las víctimas de su barrio que murieron a consecuencia del derrumbamiento de un supermercado en Seúl ese mismo año; Bottari Truck in Exile, 1999, dedicada a los refugiados de Kosovo o Epitaph , 2002 como respuesta a los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

A lo largo de su trayectoria y especialmente durante los últimos años, junto con sus instalaciones, fotografías, performances y vídeos, Kimsooja ha venido realizando proyectos de intervención específica en diversos espacios. Las telas, especialmente las colchas tradicionales coreanas de vivos colores, las secuencias de luz, el sonido, los cantos de los monjes tibetanos, gregorianos e islámicos, su propia respiración, son algunos de los recursos que ha venido utilizando y que se han convertido en una seña de identidad de su trabajo.

En su proyecto para el Palacio de Cristal de Madrid, To Breathe - A Mirror Woman (Respirar - Una mujer espejo) formado por una intervención en el espacio y la pieza de sonido The Weaving Factory , 2004, la artista ha querido dejar completamente intacta la estructura arquitectónica del edificio haciendo que forme un todo unitario con la instalación de un espejo en el suelo, actuando éste como multiplicador y unificador del espacio. Con los mínimos elementos, una película de difracción translúcida que cubre la bóveda y toda la estructura acristalada del palacio, un espejo que recorre el suelo del mismo y el sonido de su respiración, la artista nos sumerge en una experiencia transfiguradora y nos invita a experimentar tanto con la mente como con los sentidos, a poner en marcha nuestras percepciones sensoriales y nuestra imaginación.
La luz procedente del exterior que entra a través de los cristales del pabellón al reflejarse en la película de difracción se difunde en forma de espectros de arco iris transformando tanto el panorama del exterior que vislumbramos desde dentro como el del interior del palacio, donde toda la estructura, así como los haces de colores, se ve igualmente reflejada en el suelo de espejo. El efecto es especialmente potente en los días soleados. Luz natural, color y sonido, todos ellos elementos etéreos, llenan el espacio. No hay objetos que perturben nuestra mirada. La respiración de la artista, procedente de la performance The Weaving Factory , llena el espacio rebotando una y otra vez contra el espejo, expandiéndose por todo el interior del edificio, fundiéndose con él, rompiendo las barreras entre el espacio y el tiempo.

En la primera parte de la performance , su respiración suave, lenta, apenas perceptible, poco a poco se va haciendo cada vez más profunda y acelerada, adquiriendo un ritmo vertiginoso y produciendo una sensación de incomodidad y angustia. Diversos estados de ánimo se perciben a través de su respiración que se funde con la nuestra. En la segunda, apenas distinguimos esa respiración sino como sonido de fondo. El tono, la modulación y el ritmo han cambiado. De la perturbación al gozo, de la angustia al regocijo, de la incertidumbre al reconocimiento, son otros tantos estados por los que pasa el espectador a lo largo de la audición. Kimsooja nos invita a un viaje al interior: al interior del espacio, al interior del arco iris, al interior del espejo, al interior de nuestra respiración, en definitiva, al interior de nosotros mismos. Y en ese viaje al interior terminamos enfrentándonos con el otro, siempre presente en sus obras, ya que el espejo conecta el yo y el otro y refleja ese otro que hay en nosotros. El espejo atrae y refleja y ese reflejo es otro modo de exteriorizar el yo. Kimsooja nos habla de la relación de nuestro cuerpo con el espacio y hace del arte una experiencia del cuerpo y de la mente, de los sentidos y de la imaginación.

Las obras de Kimsooja parecen estar rodeadas de silencio. Tanto en sus vídeos procedentes de las performances como en las instalaciones realizadas con ropas e incluso en las video instalaciones con sonido late una aspiración al aislamiento, al recogimiento. Son una invitación a huir por un momento del caos y ruido del mundo que nos rodea para reencontrarnos con nosotros mismos y cuestionarnos sobre nuestra relación con los otros; para reflexionar sobre nuestro lugar en el mundo y confrontarnos con los problemas esenciales de la existencia. El espacio expositivo como un santuario.

 



Palacio de Cristal

 

Parque del Retiro
Madrid

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