Secciones de la exposición
La exposición se estructura en tres secciones cuyos enunciados recorren un siglo, el XVIII, en el que vivió Francisco Salzillo, y tratan de explicar y hacer comprender los intercambios, influencias y logros de su arte y el de sus contemporáneos, en una necesaria confrontación entre sensibilidades que hicieron de aquella centuria un Nuevo Siglo de Oro.
- SECCIÓN I. DE CASTILLOS Y LEONES CEÑIDA
Sede: Museo Salzillo
Una página de la historia iniciada en 1700 con la muerte del rey Carlos II y los acontecimientos vividos por España para su sucesión. El protagonismo del reino de Murcia en el contexto de la política de la corona y en la regeneración económica desde las últimas décadas de Carlos II resultan evidentes. De esta forma, el visitante contempla el siglo de Salzillo desde la tradición barroca hasta la renovación ilustrada a través de figuras como el cardenal Luis Belluga y Moncada, Melchor de Macanaz, el conde de Floridablanca, el actor Isidoro Máiquez o el artista Jaime Bort.
Esta sección es un viaje por la Guerra de Sucesión a la Corona de España y el nacimiento de Francisco Salzillo; la organización del Estado y el Plan de Reformas; el mundo tradicional y las enseñanzas académicas; y el panorama del arte y la cultura del siglo XVIII murciano.
Entre las obras exhibidas, ubicadas en la planta baja del Museo, destacan el retrato de Carlos II, de Juan Carreño de Miranda; la Alegoría de las Paces de Utrecht y Rastadt con autorretrato, de Paolo de Matteis; y el Cristo del pretorio, de Nicolás de Bussy. En la planta primera del museo pueden contemplarse varios instrumentos de navegación y una maqueta de una de las naves construida en 1785 en el Arsenal de Cartagena.
- SECCIÓN II. LA SABIA IMITADORA DE LOS DIOSES
Sedes: Museo Salzillo, Iglesia de Jesús, Iglesia de San Andrés
Si la sección anterior pone al visitante en situación de comprender el mundo más cercano a Francisco Salzillo y el entramado de motivaciones que justifican su obra, esta segunda parte tiene por objeto conocer al personaje. No se trata de exponer la totalidad de la obra de Salzillo sino de indagar en las claves artísticas y técnicas que lo definen y explicar su proceso creador. Partiendo de la creencia de que el artista tiene el don divino de dar vida a sus obras, la sección se adentra en la visión de un Salzillo creador, estudiándolo de acuerdo a los preceptos de una literatura artística que trazó la formación de los artistas y sentó las bases de un proceso intelectual nacido en el boceto y concluido en la obra definitiva. Es, por ello, por lo que la fama que rodeó al escultor en vida hizo posible su eterna memoria. En esta sección se mostrarán, entre otras obras, los textos conservados en los que se cimentó la cultura visual, humanística y teórica de Salzillo como tratados de arte, documentos jurídicos, libros de anatomía y medicina, física, historia y religión.
En las tribunas del museo se muestran algunos de los textos en los que se cimentó la cultura visual humanística y teórica de Salzillo, además del único dibujo que existe firmado por él, una Virgen del Patrocinio, y su último testamento. Junto a esta piezas se encuentran la Custodia de la Iglesia de San Miguel, diseñada por el propio Salzillo, y un presepe napolitano reflejo del colorido y el carácter de los variopintos personajes que poblaban la ciudad italiana en el siglo XVIII.
La Iglesia de Jesús acoge los pasos procesionales que encargó la Cofradía del mismo nombre al insigne escultor, además de algunos de sus bocetos y obras definitivas. En la Iglesia de San Andrés podrán contemplarse, entre otras piezas de interés, Santa Bárbara, San Antón y La Dolorosa, de los que se exhiben el boceto en arcilla, el boceto policromado y la obra definitiva esculpida por Salzillo, y el Boceto de Constantino a Caballo, de Bernini, un encargo del papa Inocencio X al genial artista italiano para San Pedro del Vaticano de Roma.
- SECCION III. BELLEZA DEL CUERPO, DELEITE DEL ALMA
Sede: Iglesia San Andrés
La escultura del siglo XVIII español en relación con la obra de Salzillo es uno de los capítulos más interesantes de la muestra. Si Salzillo fue testigo de su siglo no lo fue sólo en razón del tiempo vivido, sino también por dar testimonio del mismo. En este marco artistas españoles, pintores y escultores, orfebres, grabadores, tejedores y músicos de la época acompañan al escultor en el marco de sus diversas tendencias tanto desde el punto de vista iconográfico como de sus fundamentos estéticos. Esta tercera sección es un recorrido por los valores fundamentales de la imagen dieciochesca: su belleza física como reflejo de su belleza moral y la identidad, muchas veces recordada, de belleza y santidad. Salzillo se encuentra presente en todas las secciones, confrontándose con sus contemporáneos y permitiéndonos valorar las aportaciones de su obra al arte español de su siglo.
En esta sección pueden admirarse piezas como la Virgen de las Maravillas de Cehegín, encargada expresamente al artista napolitano Nicolas Fumo, modelo compositivo y de policromía no sólo para el joven Salzillo sino para toda la escultura murciana de la época; tejidos, bordados y piezas de orfebrería diseñados por Salzillo como complemento a sus esculturas; el paso procesional de San Juan, una de las más bellas imágenes procesionales del escultor y uno los mejores ejemplos de su dominio de la policromía y su conocimiento de la escultura clásica; la Virgen de las Angustias; así como porcelanas del Buen Retiro
La Capilla de la Arrixaca, del siglo XVII, ha sido reconstruida como espacio barroco para mostrar trabajos de orfebrería, tapices y esculturas. La exposición finaliza con la recreación de la atmósfera del Palacio Riquelme, la casa señorial para la que fue encargado el Belén a Salzillo, que está presente en la exposición con sus más de 500 piezas.
Museo Salzillo y las iglesias de San Andrés y Jesús, sedes de la exposición
Tres son las sedes de la exposición: el Museo Salzillo, la Iglesia de San Andrés y la Iglesia de Jesús.
La visita se inicia en el Museo Salzillo. Creado en 1941 con el objetivo de poder exhibir en un lugar adecuado el importante legado del escultor murciano, este museo experimentó un profundo proceso de remodelación entre 1999-2001 por el que se le dotó de nuevas y amplias instalaciones, a cargo del arquitecto Yago Bonet Correa, consiguiendo un concepto museográfico muy actual. En la actualidad, el museo dispone de dos tipologías arquitectónicas diferentes que conviven en perfecta unión: por un lado, la iglesia de Jesús, otra de las sedes de la exposición, edificada a partir de 1670 y monumento histórico-artístico desde 1935, núcleo principal del museo y lugar para el que fueron creados los afamados “Pasos” de Salzillo que lo elevaron a maestro indiscutible del barroco; y, por otro lado, los nuevos espacios creados en los que prima la pureza de líneas y donde la luz tiene un papel fundamental.
La condición de teatro barroco de la iglesia de Jesús y su singularidad arquitectónica son excepcionales y resumen la gran tradición hispánica del siglo anterior, a través de sus componentes escénicos y de los valores artísticos y simbólicos que manifiesta. Los visitantes podrán contemplar dentro de esta iglesia los pasos procesionales de Salzillo y en su recorrido de la exposición, la atravesarán hacia la iglesia de San Andrés en una sucesión natural de espacios. La tercera de las sedes es la Iglesia Parroquial de San Andrés.
Más de 300 obras de incalculable valor llegadas de toda España, Portugal, Italia, Alemania y Austria se exhibirán en esta exposición entre pinturas, esculturas, platería, mobiliario, bocetos, tejidos, objetos de culto, libros, documentos y grabados.
La exposición busca mostrar una selección muy cuidada de la obra de Francisco Salzillo. En este sentido, el visitante podrá contemplar obras tan emblemáticas del artista como su Belén, de más de 500 piezas encargado en 1776 por su amigo Jesualdo Riquelme y Fontes en la etapa final de su carrera, cuando las fuerzas le flaqueaban para los grandes trabajos, o sus pasos procesionales que desfilan por las calles de Murcia en la mañana de Viernes Santo. Se exhibirán, además, piezas únicas de Salzillo algunas nunca mostradas hasta ahora y otras, en contadas ocasiones, propiedad de colecciones particulares y clausuras, como Santa Ana y la Virgen Niña, recién restaurada y conservada en el Monasterio de Santa Ana de Murcia, o San Miguel, del Colegio San Vicente de Paúl y San Miguel de Cartagena, además de otras llegadas de fuera de la Región. Como otras obras de especial interés podrán contemplarse el único dibujo que existe firmado por Salzillo y que representa a la Virgen del Patrocinio, una custodia de plata, diseñada por el artista en 1737, y un Crucificado esculpido por el artista en 1769 y por el que fue calificado de “Aplaudido maestro de España”, documento que también se mostrará en la exposición.
Además de esta selección de la obra de Salzillo, se exhibirán trabajos de otros grandes artistas como el Boceto de Constantino a caballo de Bernini; San Marcos de Zurbarán, y otras piezas de Juan Carreño de Miranda, Paolo de Matteis, Luis Meléndez, Molinaretto, Pedro Duque Cornejo, Durero, Luisa Roldán, Luis Salvador Carmona, Nicolás de Bussy y José Risueño, entre otros.
Francisco Salzillo y Alcaraz (1707-1783)
Nacido en Murcia en 1707, su padre, Nicolás, era un escultor napolitano, afincado unos años antes en la ciudad. El joven Salzillo estudia con los jesuitas y se forma artísticamente junto a su padre y el clérigo Manuel Sánchez. En 1727, con tan sólo 20 años y al fallecer su progenitor, queda a cargo del taller paterno, iniciando así su carrera artística, junto a sus hermanos José Antonio y Patricio. Pronto le empiezan a llover los encargos no sólo de las iglesias y conventos de Murcia sino también de las provincias limítrofes. En 1755 es nombrado "Escultor oficial de la ciudad de Murcia”. En 1769 es distinguido como “Celebrado maestro de España”.
Toda su vida transcurre en Murcia, donde se hace con un nombre y una fama que trascienden lo meramente artístico gracias a su virtuoso tratamiento pictórico de las superficies y una concepción fácil y delicada de las figuras. Sólo hay documentado un viaje fuera de la ciudad, el que realiza a Cartagena para la entrega de las imágenes de los Cuatro Santos en 1755. En 1776, por encargo de Jesualdo Riquelme, realiza un Belén al estilo napolitano de 556 piezas.
La totalidad de la obra de Salzillo es de temática religiosa, casi siempre en madera policromada, y es en los pasos procesionales del Viernes Santo donde alcanza la plenitud de su arte. Muere en 1783 y su fama nacional no llegará hasta cien años después de su fallecimiento.
‘Las Ciudades de Salzillo’
Además, debido a la relación y la influencia de Salzillo en la Región de Murcia, el recorrido por la obra y época de este genial escultor se podrá realizar a lo largo y ancho de toda la geografía murciana. Así, se han establecido unas rutas turístico-culturales que, bajo la denominación de ‘Las Ciudades de Salzillo’, darán a conocer las obras del imaginero, su padre y sus discípulos en otras ciudades murcianas, así como las huellas que las manifestaciones artísticas de la época del Barroco y del pensamiento del Siglo de Oro (el siglo XVIII) han dejado en la Región de Murcia.
El primero de los recorridos se desarrollará en Murcia, ciudad natal de Francisco Salzillo y en la que transcurrió íntegramente su vida. Templos, ermitas, parroquias y cofradías son depositarias de un legado artístico que bastó a sus contemporáneos para declararlo ‘escultor de la ciudad’.Cartagena también forma parte de estas rutas por ser la única ciudad a la que viajó nuestro ilustre escultor, además de reflejar la trayectoria de la arquitectura militar y la importancia concedida a la marina en la época. Lorca, la Ciudad de los Cien Escudos, conserva extraordinarias joyas del barroco, mientras que Caravaca de la Cruz, una de las cinco ciudades del mundo que tiene el privilegio de celebrar el Jubileo Perpetuo, fue el centro de la única escuela salzillesca con personalidad propia fuera de la ciudad de Murcia. La comarca de interior del Valle de Ricote, junto con Cieza y las poblaciones de Yecla y Jumilla son otras zonas que forman parte de las llamadas “Ciudades de Salzillo”. |