La muestra, que reúne las más significativas piezas del diseño holandés actual y muestra su carácter innovador y vanguardista, presenta 142 piezas tanto de los diseñadores más prestigiosos como de nuevos valores del diseño de los Países Bajos.
“Diseño holandés: En la calle como en casa” posee un marcado carácter didáctico y divulgativo, y programará diversas actividades paralelas, entre ellas un taller de cuatro días, gratuito, en noviembre, destinado a profesionales y estudiantes del ámbito del diseño y la arquitectura y centrado en la relación entre el Diseño y la Ciudad.
La exposición se articulará en siete áreas -DESCANSA, JUEGA, COME, ILUMINA, INTERACTÚA, PROTEGE, TRABAJA- y mostrará piezas representativas de 61 relevantes diseñadores holandeses y de nuevos valores, entre ellos Marcel Wanders, Tjep, Richard Hutten, Ineke Hans, Demakersvan, Joris Laarman o Hella Jongerius: mobiliario urbano, sofás, vajillas y restaurantes en los que el contenedor y el contenido logran una armonía perfecta, lámparas, videojuegos, toboganes para jugar en casa y en la calle, piezas especialmente creadas para los niños e incluso un paraguas con formas más adecuadas para la lluvia racheada.
La exposición, que trata de establecer la relación entre el entorno doméstico y el de la calle como un continuo, mostrará un total de 142 piezas diseñadas para los espacios público y privado. La muestra ha contado con la colaboración de la Asociación de Diseñadores de Madrid (DIMAD) y está, además, promovida por la Embajada de los Países Bajos en España.
Diseño holandés: En la calle como en casa es una exposición que apela a la imaginación de los visitantes, y con un marcado carácter didáctico. Esto se debe, en primer lugar, por el interés intrínseco de los objetos que se exponen en la muestra con diseños y soluciones que responden a concepciones experimentales, con criterios de sostenibilidad, en ocasiones con matices lúdicos y muchas veces con la explosión creativa de la propuesta innovadora en las formas y materiales. En segundo lugar, y no por ello menos importante, por el marco económico, político, social y educativo en el que se desarrolla: el conjunto de características que definen al diseño holandés lo han convertido en un referente internacional. No se trata de creatividad ocurrente, respuesta estética o impacto de novedad, sino de una verdadera estrategia multipolar, en la que confluyen:
• la cultura empresarial, que reconoce en el diseño un valor añadido determinante en la competencia comercial y de identidad de sus productos;
• la propia percepción social del diseño como un plus de calidad de vida y confort;
• la orientación de las políticas públicas de la Administración holandesa que conciben el diseño como un catalizador de la innovación, dentro de una visión sistémica apoyada en el propio modelo de educación, con más de 15 escuelas y universidades es las que imparten títulos de grado en diseño. Esta enseñanza superior se ha convertido, por sus metodologías, medios y conexión con la práctica profesional en un referente internacional de primer orden.
La razón de articular la exposición en torno al diseño destinado a los espacios público y privado viene dada por la cultura cívica de los holandeses, en virtud de la cual el espacio público se concibe como un ámbito patrimonial común, como una prolongación social del espacio privado. Esta concepción genera un diseño en el entorno urbano que no es disonante con las características del espacio doméstico: es amable, accesible e integrador, destinado a favorecer la calidad de vida de los ciudadanos. La exposición presenta el espacio privado y el público como un continuo, como una secuencia lógica de la cultura urbana, como un todo habitable. No se percibe una frontera clara entre el dentro y el afuera en la sociología de la vida cotidiana de los neerlandeses. De ahí el sentido dialéctico de la exposición, en el que se emparejan intencionadamente objetos que tienen un uso similar, pero que pertenecen a los dos ámbitos de la experiencia urbana en la vida de las personas.
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