- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
Publicar en Liceus


PEDRO EL GRANDE (1240-1285)

CUÁNDO: Del 12 de diciembre de 2011 al 31 de agosto de 2012
DÓNDE:
ARCHIVO DE LA CORONA DE ARGÓN
Palacio de los Virreyes
C/ Comtes, 2
08002 BARCELONA
Tfno.: 93 485 42 85

WEB: www.mcu.es/archivos/MC/ACA
OTRA INFORMACIÓN:

 

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas presenta, en la sala de exposiciones del Archivo de la Corona de Aragón, la exposición Pedro el Grande (1240-1285). La muestra reúne una selección de documentos originales de dicho Archivo que ilustran y explican la personalidad y actuación política de este soberano, así como su realidad histórica en el contexto europeo.

Con esta exposición, el Ministerio responde a una Proposición no de Ley del Congreso de los Diputados, sumándose a las conmemoraciones del reinado de Pedro el Grande, que fue clave en la expansión mediterránea de la Corona de Aragón.

En total, se exhibe una cincuentena de documentos conservados en los fondos de la Cancillería del Archivo de la Corona de Aragón, a los que se han añadido algunas reproducciones de sellos de este monarca procedentes del Archivo Histórico.

Organizada por apartados, la exposición hace un recorrido que se inicia en los años anteriores a su entronización en 1276, en los que tuvo un papel destacado como Procurador General de Cataluña; y continúa perfilando su actuación en el ámbito de la política exterior, en sus relaciones con la Corona de Castilla y en la conquista de Sicilia, que quizá fue el acontecimiento de más trascendencia de su reinado, con la consecuente crisis política y militar que afectó a toda Europa.

También se repasan algunas de sus actuaciones en política interior, con especial atención a las revueltas de diverso género que hubo de afrontar y a las profundas reformas políticas y administrativas que emprendió. Y finaliza con descripciones del rey en las crónicas y en la literatura.

Entre los documentos expuestos destacan el Tratado de Ágreda –firmado con el rey de Castilla en 1281 y validado con 44 sellos de cera pendientes (de los reyes, infantes, nobles y obispos)–, varias bulas papales –incluida la que decretaba su excomunión (1282)–, el privilegio Recognoverunt proceres –otorgado a la ciudad de Barcelona (1284)– y su testamento (1282). También puede verse un ejemplar de la crónica de su reinado, escrita por Bernat Desclot, y un autógrafo del famoso doctor, alquimista y teólogo Arnau de Vilanova, médico personal de Pedro el Grande.

Para facilitar su comprensión, los documentos se acompañan de varios paneles con una cronología, de textos explicativos y de un mapa de las batallas de la conquista de Sicilia y de la consiguiente invasión francesa de Cataluña. Para hacer más accesibles los textos originales a un público no especializado, se han incluido ampliaciones de algunos párrafos de los documentos, con su transcripción y traducción.

También está disponible un completo catálogo (en español, catalán e inglés), profusamente ilustrado, que incluye la descripción completa de todos los documentos expuestos, así como la transcripción y traducción íntegra de algunos de los más destacados.

Pedro el Grande fue un rey breve, pero magno. Breve fue la duración de su reinado, tan solo nueve años (1276-1285), pero grande su trascendencia: incorporó Sicilia a la monarquía y sentó las bases para el futuro despliegue de la Corona de Aragón en el Mediterráneo. No puede entenderse el reinado de Alfonso el Magnánimo, ni su corte napolitana, ya en pleno siglo XV, sin recordar el de su antecesor Pedro a finales del siglo XIII. No habrían salido barcos de las atarazanas que él impulsó, ni los mercederes del reino habrían encontrado el apoyo de los Consulados que se comenzaron a institucionalizar en su época.

Fue un rey grande que, a pesar de morir excomulgado, gozó de una imagen pública muy positiva. Desclot, Muntaner o Salimbene de Parma le compararon con Alejandro Magno. El cronista toscano Villani no solo alaba su genio militar sino también su sabiduría. Todos ellos su gentileza física. En general, es retratado como el representante ideal de las virtudes de la caballería. Un rey digno de su padre, Jaime I, aunque políticamente muy diferente a él. Un rey apreciado por su hijo, Jaime II, que ordenó tallar para él un espléndido sepulcro gótico en el monasterio de Santes Creus (Tarragona).

Liceus ARTEZBLAI
© 2000 Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación S.L. – Todos los derechos reservados