|
Las nuevas formas de la burguesía
María
de Prada López. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad
Complutense de Madrid
Con
motivo de la celebración, durante el año 2002, del 150 aniversario del
nacimiento de Antoni Gaudí, se han organizado exposiciones, conferencias,
seminarios, itinerarios... en aquellos lugares donde la huella del arquitecto
dejó su impronta. Barcelona es el lugar donde la actividad de Gaudí se
desarrolló con más fuerza, y es lógico que por ello sea la ciudad que acoge
el mayor número de eventos relacionados con esta celebración.
Antoni
Gaudí i Cornet (1852-1926) y Eusebi Güell i Bacigalupi (1846-1918) fueron
dos de las figuras más destacadas del panorama social y cultural de la
Barcelona de finales del siglo XIX. Eusebi Güell pertenecía a la alta
burguesía, deseosa de consolidarse como una de las fuerzas motoras de la
nueva sociedad en pleno desarrollo industrial. Gaudí será uno de los
responsables de la creación de una imagen acorde con las necesidades de la
nueva clase social. La vida en palacio.
Eusebi Güell y Antoni Gaudí, dos hombres y un proyecto examina la relación
de ambos personajes, sus ideales y sus numerosos proyectos comunes, entre los
que destaca la construcción del Palau Güell. Este guión se manifiesta en
las tres partes en que se divide la muestra.: 1- Reconstrucción de la atmósfera
palaciega. Apoyándose en fotografías y documentos de la época se ha
recreado el ambiente del palacio entre los años 1886 y 1890, momento de su
mayor esplendor. 2-Exposición. En la planta superior del edificio se
desarrolla una muestra que ilustra los pormenores de la relación entre ambos.
3- Film.”Guell y Gaudí, un proyecto común”. A través de un hipotético
diálogo este magnífico audiovisual analiza la cercanía, tanto profesional
como afectiva entre los dos personajes.
Dos
hombres
Eusebi
Güell fue de las personalidades más reconocidas dentro de la sociedad
catalana, participando activamente en el “renacimiento” cultural catalán
y favoreciendo la creación de círculos literarios y revistas de importancia
como “La Renaixensa”. Hereda la fortuna industrial de su padre tras la
muerte de éste en 1872 y el interés del mismo por la política. Su enlace
con Isabel López y Bru, hija de los primeros marqueses de Comillas, en 1871,
supondrá la aceptación de Eusebi Güell como uno de los miembros de la alta
sociedad financiera y aristocrática de la época. Sin embargo el
ennoblecimiento definitivo de la familia Güell no llegará hasta 1908,
momento en el que adquieren el título de condes. Gaudí diseñará el escudo
con dos de los símbolos de la familia: la paloma y la lechuza.
Gaudí,
hijo de un calderero de la localidad de Reus, decide estudiar arquitectura a
pesar de la oposición familiar. En 1870 se traslada a Barcelona donde inicia
sus estudios. Antes de finalizar la licenciatura comienza a trabajar con
diversos arquitectos (Leandre Serrallach y Francisco del Villar Lozano) y
maestros de obras (Joseph Fontseré). Obtiene el título de arquitecto en
1878. Los primeros años tras su licenciatura se va a dedicar a la construcción
de muebles y al diseño de interiores, hasta que en 1883 recibe sus dos
primeros encargos de importancia: la Casa Vicens y la Villa Quijano, conocida
como “El Capricho”, en la localidad santanderina de Comillas. En 1884
recibe el encargo oficial de dirigir la construcción del Templo Expiatorio de
la Sagrada Familia, proyecto que había sido rechazado por el arquitecto
Francisco de Paula del Villar Lozano.
Poco
a poco se irá convirtiendo en uno de los arquitectos más destacados y polémicos
de la época, sobre todo por su relación cada vez más fructífera con las
capas altas de la sociedad catalana, como la familia Güell, los marqueses de
Comillas o la familia Milá. Su capacidad de innovación técnica y la profusión
decorativa de sus creaciones le va a granjear numerosos elogios y también
sonoras críticas. Adaptándose a las necesidades reales de los clientes
proyecta edificios y muebles, expresión de un genio creativo aparentemente
sin límites. Después de años de encargos de la más diversa procedencia, en
1914 decide abandonar todos sus proyectos para dedicarse sólo y
exclusivamente a uno: El templo de la Sagrada Familia. Este edificio le
absorbe de tal forma que es incapaz de centrarse en nada más, llegando
incluso a trasladar su residencia a uno de los barracones de las obras del
templo. Tras un largo período de penurias económicas muere en 1926
atropellado por un tranvía cuando cruzaba ensimismado la Gran Vía de les
Corts Catalanes.
Un
proyecto común
En
la Exposición Universal de París de 1878 Eusebi Güell se fija con interés
en una vitrina donde se exponían guantes de Esteve Comella. De regreso a
Barcelona investiga quién era el autor de la vitrina que tanto le había
llamado la atención. Finalmente le presentan a Antoni Gaudí, un jovencísimo
arquitecto que trabajaba en el taller de Eudald Puntí. Eusebi Güell decide
proponer a Gaudí pequeños encargos que se concretan en una primera serie de
muebles para la capilla del palacio de Sobrellano, propiedad de los marqueses
de Comillas en la citada localidad santanderina. Entre ambos hombres comienza
a surgir una afinidad de tipo intelectual. Los dos pertenecían a los círculos
más beligerantes dentro del nacionalismo catalán, estaban inscritos en
sociedades científicas del corte de la Associació Catalanista d’Excursions
Cientifiques, participando en numerosas tertulias y debates culturales a cerca
de la renovación necesaria de la sociedad del momento.
El
primer encargo de importancia que recibe Gaudí, en 1882, es el pabellón de
caza de la finca que poseía la familia Güell en el Garraf, proyecto que no
llegó a realizarse. En la misma zona sin embargo sí que llega a concretarse
la construcción de las famosas bodegas que poseían los Güell. A continuación
edifica el Palau Güell en pleno barrio gótico barcelonés, como residencia
fija de la familia en la ciudad condal. Poco después llegan los encargos de
la colonia del Parque Güell, los pabellones de la finca Güell en Pedralbes,
el chalet para los directivos de la fábrica de Catllarás, la iglesia de la
colonia Güell (de la que solo se finalizó la cripta), y numerosos proyectos
que se quedaron sobre el papel entre los que se incluía una urbanización de
casas obreras entre otros muchos.
El
Palau Güell
El
matrimonio Güell fija su residencia en el palacio de Fonollar, sin embargo
pronto toman la decisión de trasladarse hacia una zona más noble de la
ciudad. Eusebi Güell había comprado varios solares en el carrer Nou de la
Rambla, muy próxima al puerto, en 1883, con el fin de edificar allí su nueva
residencia. El proyecto de la construcción del nuevo edificio es encargado a
Gaudí en el año 1885. El arquitecto presenta los planos definitivos
de la construcción al Ayuntamiento en 1886. Finalmente será solemnemente
inaugurado en 1888, coincidiendo con la celebración de la Exposición
Universal en Barcelona.
El
palacio es puesto en venta por uno de los herederos de la familia Güell en el
año 1935. Durante la guerra civil es confiscado y empleado como comisaría.
En 1945 la Diputación de Barcelona se va a hacer cargo del edificio,
instalando allí la sede del Instituto del Teatro y el Museo de las Artes Escénicas.
Definitivamente en 1996 ambas sedes se trasladan y el Palau Güell es
acondicionado para ser abierto al público.
Gaudí
realiza una obra de plena madurez arquitectónica, empleando soluciones técnicas
atrevidas. Interpreta de manera personal el deseo de la nueva alta burguesía
por tener una imagen que se
alejara de las formas arquitectónicas predominantes hasta ese momento. Se ha
discutido mucho a cerca de las fuentes de inspiración de la obra de Gaudí.
En el caso concreto del Palau Güell las referencias a la arquitectura
medieval están latentes prácticamente en todos los motivos. La vinculación
de la mayoría de los arquitectos modernistas con el arte medieval ha de
entenderse dentro del contexto de la revitalización de la cultura catalana y
de la búsqueda de sus raíces, siendo el gótico de los siglos XIV y XV la
mejor expresión del esplendor artístico catalán.
El
pleno desarrollo de la arquitectura modernista coincide con la construcción
del ensanche de Barcelona, planificado por Ildefonso Cerdá en 1859, en los
amplios terrenos desocupados fuera de las murallas. Este plan se convierte en
terreno fértil para la experimentación de la mayoría de los arquitectos
activos a finales del siglo XIX y principios del XX. Gaudí no es una excepción,
construyendo la Casa Batlló o la Casa Milá en el Paseo de Gracía. El Palau
Güell, sin embargo, se construye en la zona más noble de la ciudad antes de
que ésta se prolongara fuera de las murallas. Eusebi Güell en lugar de
edificar una nueva residencia en el ensanche se aleja de la zona, retirándose
desde 1906 a su residencia gaudiana del Parque Güell.
“La
vida en palacio: Eusebi Güell y Antoni Gaudí, dos hombres y un proyecto”
Palau
Güell
Carrer
Nou de la Rambla 3-5
08002
Barcelona
21
marzo-30 diciembre 2002
Tel.:
93 3173974
Horarios:
de martes a domingo de 10h a 14h.
Organización
y financiación: Diputación de Barcelona
Comisaria:
Raquel Lacuesta

|