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CASTILLA - LA MANCHA
 

Castilla- La Mancha goza de una asombrosa variedad geográfica que se va transformando a lo largo y ancho de sus 79.226 kilómetros cuadrados de extensión y que ofrecen al visitante la posibilidad de disfrutar de uno de los mayores y más espectaculares territorios donde se dedica una gran superficie a parques y reservas naturales. Aquí se suceden los ecosistemas singulares, que nos invitan a recorrer rincones absolutamente sorprendentes, conservados casi vírgenes: Lagunas de Ruidera, Alto Tajo, Tejera Negra, Tablas de Daimiel, Cabañeros, Hoces de Cabriel...Alberga ,además, dos ciudades- Cuenca y Toledo – que, por la importancia de sus conjuntos monumentales y su entorno paisajístico han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Cualquiera de las estaciones del año es buena para visitar Castilla- La Mancha, pues la variedad territorial y su clima hacen que cada época nos ofrezca unas posibilidades diferentes para intentar conocer lo más profundo de esta región.

Castilla- La Mancha es uno de los enclaves turísticos más importantes de España, que invita a recorrer desde el desconocido pero no por ello menos importante románico del norte de Guadalajara, hasta la ruta de El Quijote por los llanos de La Mancha, pasearse por las Lagunas de La Mancha, una de las áreas de mayor concentración de avifauna de la península, o adentrarse en las cuevas y abrigos prehistóricos de los Casares, Fuencaliente, Alpera, Villar de Humo o Nerpio, sin olvidar buen número de poblaciones como Almagro, Ocaña, Sigüenza, Alcalá de Júcar, Ciudad Real..., verdaderas joyas del patrimonio artístico español.

Se puede llegar vía aérea a través del Aeropuerto de Barajas (Madrid), muy bien comunicado con las principales autovías que vertebran este territorio histórico de norte a sur y de este a oeste y lo convierten en un rápido corredor de comunicación directa con las capitales de provincia que componen la comunidad y un buen número de comunidades del Estado Español. Cuenta además con múltiples pistas forestales en magnífico estado de conservación que facilitan el cómodo acceso a los rincones más recónditos de la comunidad.

En los últimos años, esta comunidad viene desarrollando una política de ampliación y mejora de infraestructuras, contando con una red de más de 800 establecimientos hoteleros que cubren todo la gama de necesidades del viajero.

Castilla- La Mancha no ha sido ajena a la nueva tendencia turística del turismo rural, destinada a todos aquellos que quieren disfrutar plenamente de un contacto con el medio natural. Esta circunstancia ha propiciado la realización de un esfuerzo que promociona el acondicionamiento de alojamientos en el medio rural, contando en la actualidad con un creciente número de casas rurales y de labranza, que se complementan con un sinfín de actividades de tipo cultural, deportivo y lúdico.

El medio rural de Castilla- la Mancha ofrece además de la tranquilidad al visitante, escenarios sorprendentes para todos aquellos que quieran practicar el denominado turismo deportivo. Senderismo, cicloturismo, rutas ecuestres, piragüismo, escalada, “puenting” , parapente...(sin olvidar la caza y la pesca) alternando estas actividades con el ecoturismo y el turismo cultural que nos permiten el conocimiento, conservación y respeto por la Naturaleza, además de la contemplación de la gran cantidad de recursos artísticos, arqueológicos, históricos, etnográficos o folklóricos de las diferentes comarcas de nuestra Comunidad Autónoma.

Cualquiera de las provincias que forman la comunidad castellano-manchega merece una visita ,descubriendo , además de su patrimonio cultural y natural, sus costumbres y fiestas, su rica artesanía y su variada gastronomía, avalada por uno productos con Denominación de Origen.

PATRIMONIO HISTÓRICO

El patrimonio histórico, legado de civilizaciones y culturas que a lo largo de milenios se asentaron en nuestro territorio, constituye hoy otra fuente importante de interés turístico a lo largo y ancho de Castilla-La Mancha. Desde las rutas del arte rupestre que nos llevan por tierras del sur de Ciudad Real o del norte de Guadalajara hasta las de las ciudades romanas en el corazón de la provincia de Cuenca o la ruta medieval de los caballeros que nos lleva por tierras de Calatrava y Montiel tras las huellas de aquellos hombres, mitad monjes, mitad soldados, que protagonizaron desde las Órdenes Militares las grandes batallas decisivas contra la dominación árabe. Siguiendo un hito de castillos, es posible recuperar toda la historia de señores feudales, batallas y fueros que marcan el origen de nuestras grandes ciudades y la gloria efímera de muchos de nuestros pueblos, mientras que si acudimos al arte, rutas como las del románico rural por tierras de Guadalajara, nos lleva hasta minúsculos pueblecitos en cuyas naves y ábsides se halla representada la epopeya del cristianismo en torno al primer milenio.

Rutas que nos llevan también por los sotos floridos del góticos y del plateresco hasta catedrales donde la mirada se incendia de hermosura y uno asiste a la contemplación de tesoros ornamentales y pictóricos que pueblan su espíritu de serena armonía o que buscan en las ciudades el placer de la Historia que discurrió por ellas con el protagonismo único y decisivo de Toledo, la capital visigótica, o la relevancia de otras que dejaron la impronta de sus gentes en los ámbitos de la milicia, la religión y la cultura. Caminos que nos acercan por las volutas del barroco hasta el corazón de nuestros místicos y pensadores cuyas huellas resuenan aún en los conventos que se reparten como islas de meditación por nuestra geografía y que nos llevan también por una senda de progreso hasta una realidad actual plena de avance y modernidad.

ESPACIOS NATURALES

En los 79.226 kilómetros cuadrados de superficie del territorio de Castilla- La Mancha se hallan más de 30 zonas o espacios naturales, la mayoría de los cuales reviste un especialísimo interés por la singularidad de sus ecosistemas y su riqueza de flora y fauna, gea, paisaje, cultura tradicional... y albergan también importantes focos monumentales o históricos.
El Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra en Guadalajara, los Parques Nacionales de Cabañeros y de las Tablas de Daimiel en Ciudad Real, el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera en Albacete y Ciudad Real, la Reserva Natural de las Horces del Cabriel en Cuenca son tan sólo algunas de las muestras más características de estos espacios protegidos, que gozan de máxima protección por parte de la administración.

La comunidad de Castilla-La Mancha es consciente de la gran importancia que representa el que en su territorio estén preservados todos los ecosistemas y paisajes peninsulares – a excepción de las altas cumbres pirenaicas – desde la montaña al bosque mediterráneo y desde el humedal a la llanura esteparia. Y para que nada le falte a este territorio, es origen y por ella transcurre el tramo medio delas más importantes cuencas fluviales.

La gran cantidad de espacios protegidos existentes en la región hacen de Castilla- La Mancha uno de los principales destinos de todos los amantes del turismo de Naturaleza.

Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra

 En este parque encontramos las centenarias hayas acompañadas de otras especias protegidas como el tejo (del que recibe su nombre el parque), el acebo y el abedul, además de robles, serbales, mostajos, avellanos y pinos de repoblación. Entre la fauna que se puede observar, destacan rapaces como el águila real, el milano, el azor, el búho chico y el mochuelo. También hay corzos, zorros, jabalíes, gatos monteses y mustélidos como el tejón, la comadreja y la graduña.

 Parque Nacional de Cabañeros

 Declarado parque Natural en 1988 y más tarde Parque Nacional (en 1995), Cabañeros es la mejor y más extensa representación del bosque mediterráneo ibérico, con una enorme variedad de especies vegetales. El interés de la fauna del parque es notable, tanto por su número (276 especies de vertebrados), como por su alto porcentaje de especies amenazadas a nivel mundial (el 4,7%) y en España (más del 25%); especies como la cigüeña negra, el águila imperial, el buitre negro, la nutria o el lince ibérico.

 Parque Natural de las Lagunas de Ruidera

El parque dispone de un conjunto de comunidades vegetales típicamente meseteñas entre las que dominan los encinares, que conviven con sabinas, olmos, álamos y un denso matorral compuesto especialmente por coscojares, aliagas y espinos. Entre las especies animales, son de especial interés aves acuáticas como el ánade real, el pato colorado, la focha común, el somormujo y el porrón moñudo.

Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

 Las Tablas de Daimiel son el último representante de un tipo de humedal característico de la llanura central: las tablas fluviales. Este tipo de sistema favorece el desarrollo de una cubierta vegetal que constituye un hábitat excepcional para el desarrollo de la vida animal, sobre todo de anfibios y reptiles, aves y mamíferos acuáticos. De las ocho especies ibéricas de garzas, siete están presentes en Daimiel, junto con cigüeñas, varias anátidas y limícolas y otras muchas especies de aves ligadas al medio acuático.

Reserva Natural de las hoces del Río Cabriel

 Se distinguen en la reserva tres tipos de vegetación: el bosque mediterráneo, la vegetación ligada a los roquedales y la que puebla la margen del río Cabriel. Por esta razón, se puede encontrar una gran variedad de notable interés tanto biológico como paisajístico. También es importante la variedad de especies animales, entre las que cabe destacar la presencia de nutrias, gatos monteses, diversos mustélidos, cabras montesas, águilas reales, halcones peregrinos, búhos reales y diversas aves rupícolas amenazadas.

 DON QUIJOTE Y  LA MANCHA

 Si queremos adentrarnos en el verdadero espíritu de Don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, tendremos que tomar contacto físico con su núcleo geográfico y espiritual: La Mancha, territorio de Castilla- La Mancha que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, en escenario de inolvidables aventuras y en ruta de un turismo- físico y metafísico- que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y de poéticas emociones. Esta tierra está llena de lugares evocadores – Esquivias, Campo de Montiel, Puerto Lápice, Argamasilla de Alba y de Calatrava, Ruidera, Campo de Criptana, El Toboso, la Cueva de Montesinos- en uno de los cuales había nacido (aunque Cervantes no quiso aclararlo) a fines del siglo XVI el más grande mito que ha producido la literatura universal.

 En la Mancha no se puede andar sólo por la tierra. Se anda también, aunque no se quiera, por las páginas de El Quijote. Cuando menos se espera, la ficción se superpone y se impone a la realidad hasta anularla. Los caminos de La Mancha se tornan caminos de novela; caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura, donde los poetas y el Caballero Don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos con almenas de piedra y luna.

 GASTRONOMÍA

 <<Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda>>

                                   Don Quijote de La Mancha- Miguel de Cervantes Saavedra

 La cocina castellano- manchega, universalizada y legitimada por Cervantes nada menos que en El Quijote, es abundante y sabrosa, variada como variada es la geografía regional y, sobre todo, contundente por su origen eminentemente pastoril, basada en productos de la tierra; una cocina que, aunque sobria, no exenta de originalidad que se traduce en multitud de peculiares y típicas recetas. Muchos de los platos que conforman su amplio repertorio tienen su elemento diferenciador en la condimentación que se les aplica.

 La gastronomía castellano- manchega cuenta con cuatro bazas fundamentales: el famosísimo queso manchego, que es el elemento unificador y definitivo de nuestra región, realizado con leche de oveja siguiendo técnicas artesanales y con un riguroso control que avala y acredita su autenticidad y calidad; el aprovechamiento de productos naturales: verduras, legumbres, frutas y hortalizas; la abundante y buena caza (mayor y menor) de sus numerosísimos cotos y, por último, unos maravillosos vinos tintos, blancos, claretes, rosados, ligeros, fuertes, espesos... según el gusto de quien los beba y la comida que acompañen.

 En Albacete, la gran especialidad provincial son los conocidísimos gazpachos o galianos- cocinados con carne de caza como la perdiz ,el conejo de monte y la liebre, jamón, setas, laurel y tomillo-; el “atascaburras”, plato para comer despacio y reposar después; la perdiz, escabechada o con alubias, la olla de pastor, podrida o de aldea; el pisto manchega y la gran variedad de setas. El queso frito, para el final, así como la miel con nueces, las hojuelas, las delicias de Almansa y los miguelitos de La Ronda.

 Ciudad Real nos ofrece su genial caldereta de cordero pascual, las chuletitas y el cuchifrito; las gachas de harina de almortas y las migas con torreznos, que son platos de invierno, además del pisto, las berenjenas de Almagro, el asadillo y otros tantos.

 En la provincia de Cuenca uno de sus platos típicos es el morteruelo- hígado de cerdo rallado, liebre, perdiz, gallina, jamón, manteca de cerdo y especias- y los zarajos- trenzado de tripas de cordero, asado al horno y conservado colgado al humo como los chorizos-, sin olvidar el cordero al horno y en caldereta, las truchas, los cangrejos de río y el gazpacho manchego con una base de torta de pastor. El alajú es un postre con reminiscencias árabes, compuesto por una base de almendras, nueces, piñones, pan rallado y tostado, aderezado con especias finas y miel bien cocida. El resolí. Licor de café- es la bebida digestiva que remata todas las comidas.

 En Guadalajara, con los asados (cordero o cabrito) hacen maravillas: relleno a la montañesa como en la región de Atienza, la alioli, en Molina de Aragón, con salsa hecha al estilo de Jadraque y Cogolludo, o asado, sin más, sólo con agua y sal...Entre los postres, destacan los bizcochos borrachos y todos aquellos cuya base fundamental es la rica miel de La Alcarria

 Toledo muestra su máxima especialidad en la perdiz estofada, en su punto exacto gracias a una lenta y cuidadosa cocción. Otros platos a destacar son el cuchifrito, las judías con perdiz o con liebre, el cordero asado, las carcamusas, el venado con setas o a la plancha y sus maravillosos postres como el mazapán y las melindres de Yepes.

 FIESTAS POPULARES

 Las fiestas ocupan un lugar destacado entre las tradiciones anuales de Castilla- La Mancha. Algunas de ellas son puramente religiosas y otras son de orígenes tan remotos que nos remontan hasta las tradiciones paganas de los primeros pueblos ibéricos .A menudo, estos orígenes paganos se han recubierto de influencias cristianas. El resultado es una explosión de color, alegrías populares, danzas, trajes típicos guardados para la ocasión, una tradición renovada, en fin, desde hace siglos y año a año.

 No hay pueblo en Castilla-La Mancha sin fiesta característica. Hay incluso algunos cuyas fiestas sobresalientes se suceden a los largo de las fechas y periodos del año sin descanso.

  De sobra son conocidas las dos fiestas de la región que tienen la catalogación de Interés Turístico Internacional: La Semana Santa de Cuenca y el Hábeas Christi de Toledo, dos grandes celebraciones que aglutinan en las calles de estas bellas ciudades a conquenses y toledanos, respectivamente, con miles y miles de visitantes de todo el mundo.

 Otras cinco celebraciones son consideradas de Interés Turístico Nacional: la Tamborada de Hellín, la Semana Santa de Tobarra- ambas en la provincia de Albacete-, la Caballada de Atienza, el Festival de Teatro Medieval de Hita- en la provincia de Guadalajara- y por último, las Ferias y Fiestas de Albacete.

 Castilla- La Mancha cuenta con un total de 28 fiestas declaradas de interés Turístico Regional, entre las que se encuentran: la Festividad de Santa Águeda, en Cogolludo ( Guadalajara), el “Juego de las Caras” en Calzada de Calatrava (Ciudad Real), la Pasión Viviente de Tarancón (Cuenca), las dos fiestas de Moros y Cristianos de Valverde de Júcar (Cuenca), y la de Caudete (Albacete), las Fiestas de las Paces en Villarta de San Juan (Ciudad Real), y la Fiesta de la Vaca, en San Pablo de los Montes (Toledo), entre otras.

 Para el carnaval la imaginación parece no tener límites en idear disfraces, máscaras, comparsas y buen ambiente, entre ellas, el Domingo de Piñata de Ciudad Real, los Carnavales de Villarrobledo (Albacete) y los de las localidades ciudarrealeñas de Herencia, Miguelturra y Alcázar de San Juan.

 De esta algarabía se pasa al mayor recogimiento religioso del año que es la Semana Santa, cuyas celebraciones cada vez atraen mayor número de visitantes a la región: Semana Santa de Ciudad Real , la de Toledo y la de la localidad toledana de Ocaña. El martes de Pascua se celebran Las Mondas en Talavera de la Reina (Toledo).

 Los Mayos Manchegos son celebraciones de gran arraigo en la región y de singular atractivo: el Mayo Manchego de Pedro Muñoz (Ciudad Real) y el Santísimo Cristo de la Viga, con sus danzantes en Villacañas (Toledo).

 Llegando a la festividad del Hábeas Christi, además de la procesión de Toledo, hay otras celebraciones destacadas, como son la fiesta de las Alfombras de Serrín, en Elche de la Sierra (Albacete), la Danza de la Octava del Hábeas, en Valverde de los Arroyos (Guadalajara) y los Danzantes y Pecados de Camuñas (Toledo).

 Desde el mes de junio y hasta finales del año continúan sucediéndose una gran variedad de festividades como la Virgen del carmen de Molina de Aragón (Guadalajara), la Pandorga de Ciudad Real, el Santo Niño de Majaelrayo (Guadalajara), los encierros de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), las Fiestas de Nuestra Señora de la Antigua de Manjavacas, en Mota del Cuervo (Cuenca), las Fiestas de la Vendimia en Valdepeñas (Ciudad Real), la Endiablada en Almonacid del marquesado (Cuenca), la Fiesta del Olivo en Mora de Toledo, las Fiestas de San Bartolomé en Tarazona de la Mancha (Albacete) y la Fiesta de la Rosa del Azafrán en Consuegra (Toledo).

 ARTESANÍA

 La artesanía de Castilla- La Mancha es una manifestación cultural de nuestras más antiguas civilizaciones. La variedad y riqueza artesanal constituyen sin duda alguna uno de los signos de identidad de esta región, en cuyo territorio de da la más importante concentración de oficios artesanos de toda la geografía nacional.

 En estos oficios, la destreza manual de los artesanos se pone al servicio de una sensibilidad artística heredada de siglos de tradición en su ejercicio. Cuando recorramos las distintas rutas que atraviesan esta Comunidad y nos vayamos encontrando con el sonido de los martillos en los talleres de forja, las pilas de madera recién cortada en las ebanisterías, las siluetas de las tejedoras tras el telar, el tintineo de la maceta del damasquinador incrustando el oro, la cuchilla del talabartero cortando el cuero o el barro en el torno subiendo como por el encanto de las manos del alfarero, nos encontraremos ante imágenes y sensaciones que nos transportarán a través de los tiempos hacia una época actual en la que asistimos a un resurgimiento de la artesanía, lleno de inquietudes e innovaciones en sus usos y sus novedosos diseños.

  En nuestros talleres artesanos el saber popular se complace en la obra bien hecha, en productos artesanos que poseen señas de identidad propia. Desde el encaje de bolillos típico de Almagro, la cuchillería de Albacete o Santa Cruz de Mudela, la cerámica de Talavera y Puente del Arzobispo o Hita, el damasquinado de Toledo y las alfombras de Cuenca a la cestería y mimbres de Pirego, las labores de Lagartera o la alfarería, la forja, los trabajos en cuero, los muebles, las hoces, los bordados, la taxidermia, los instrumentos musicales...y tantos y tantos pueblos en donde podemos encontrar bellos objetos que forman parte de la historia y están presentes gracias al celo de los artesanos, al carácter utilitario y ornamental y a su gran vigencia.

 Desde la artesanía popular a la neo-artesanía, todas son el fiel reflejo de los valores de un pueblo que ha encontrado en sus más profundas raíces un maravilloso medio de creación y producción. La alta cualificación de nuestros artesanos, así como las innumerables manifestaciones en diversidad de productos, ha hecho posible que Castilla-La Mancha ocupe un lugar preeminente en el sector artesano español.