|
SANT PERE DE RODES
El monasterio de Sant Pere de Rodes está situado a
media ladera de la montaña de Verdera, en lo alto de
la cual se encuentran las ruinas del antigua castillo de Sant
salvador de Vereda. Cerca del monasterio se encuentran las
ruinas del poblado medieval de la Santa Creu de Rodes, vinculado
desde el principio al monasterio y presidido por su iglesia
dedicada a santa Helena, importante edificio prerrománico.
El monasterio se organiza mediante la formación de
terrazas en la montaña, y como era habitual en la arquitectura
monástica medieval, disponía sus estructuras
alrededor del patio central del claustro, el cual, se puede
fechar del siglo XII.
Debe tenerse en cuenta que el claustro se encontraba en un
estado de ruina prácticamente total, y que sus galerías
sur y este fueron recientemente reconstruidas de una manera
bastante arbitraria, especialmente por lo que respecta a sus
coberturas.
En el lado sur se encuentra el refectorio, que junto con
las salas del lado oeste, son las únicas dependencias
del monasterio que se conservan, mientras que el resto de
estructuras, así como las añadidas en pisos
superiores, se encuentran en un estado de ruina prácticamente
total. Sobre la fachada de poniente de las dependencias monacales
se eleva el campanario, que es una torre monumental que se
debe fechar en el siglo XII pero que evidencia influencias
de las formas lombardas del siglo XI. A su lado se encuentra
una torre que acaba de rematar el conjunto de la fachada y
que presenta muestras de un largo proceso de construcción,
que probablemente se inició en el siglo X.
La iglesia es un edificio fundamental de todo el monasterio
y está situada al norte del claustro en el piso de
debajo de todo el conjunto. Se trata de un edificio de tres
naves, de manera que las naves laterales pueden interpretarse
casi como un prolongación del deambulatorio.
Junto con la estructura de la cabecera, la extraordinaria
singularidad de la iglesia de Sant Pere de Rodes consiste
en el sistema utilizado en los pilares de apoyo de los arcos
y bóvedas. Este tipo, único en la arquitectura
catalana y sin paralelos directos coetáneos conocidos,
consiste en un doble orden de columnas que soportan los arcos
torales de la nave más próximos al ábside,
y en un orden sencillo que soporta los arcos hormeros, los
cuales todos arrancan de un podio elevado. Este tipo de estructura
constituye un caso totalmente excepcional en nuestra arquitectura
medieval, y a pesar de que falten paralelos directos, tiene
resonancias lejanas en algunas obras de la antigüedad
tardía por su perfecta concepción y ejecución.
 |
De acuerdo con diferentes autores, la arquitectura de Sant
Pere de Rodes resulta un efecto excepcional que se parece
a construcciones clásicas del helenismo o del arte
romano sin que la proximidad de ruinas como las de Ampurias
lo justifiquen. Se deberá, pues, buscar el modelo de
estas estructuras. La idea de grandeza y poder nos transporta
efectivamente hacia la arquitectura carolingia en un edificio
con una unidad estructural y constructiva que pertenece a
un arte autóctono, muy rico en soluciones, heredero
de la arquitectura prerromana del país y también
receptor de influencias foráneas muy diversas.
Es la disciplina escultórica donde mejor se aprecian
estas influencias. Los capiteles son una muestra de diferentes
estilos según J. Yarza, éstos son los mejores
que fueron realizados en la Marca en el siglo XI.
Serían innumerables los aspectos de interés
presentes en el monasterio, pero debemos hacer especial mención
al escultor itinerante que trabajo allí en el siglo
XII: nos referimos al Maestro Cabestany, el cual realizó
en Sant Pere de Rodes la obra que ha sido considerada como
la mejor de su producción. Un artista nómada
que se aleja de los talleres del Rosellón, que sorprende
por la calidad expresiva de sus personajes y los ritmos que
les imprime. Últimamente, ha sido cuestionada la paternidad
de muchas obras del mismo maestro. La obra de este maestro,
en el caso de Sant Pere de Rodes, se encuentra dispersa por
el Museo de Figueres y el Museo de Màres de Barcelona,
que conserva un admirable relieve con la escena de la Vocación
de San Pedro.
También se deben resaltar algunas piezas procedentes
del monasterio, como la famosa Biblia, probablemente realizada
por Ripio, y que fue sustraída del monasterio por el
duque de Noailles, o también el ara del altar portátil
de plata del siglo X.
El monasterio de Sant Pere de Rodes, y en particular su iglesia,
constituye uno de los edificios más singulares de toda
la arquitectura medieval catalana y del cual todavía
no se han establecido precedentes claros, por lo menos en
nuestra región. A pesar de la falta de estudios serios
al respecto, y según la opinión de J. Gudiol
y Ricart, podemos considerar que la iglesia del monasterio
de Sant Pere de Rodes no constituye un caso aislado y esporádico,
sino que es la cabeza visible y principal de un grupo de edificios
conservados en el Ampurdán y en el Rosellón
principalmente, entre los cuales podemos contar la iglesia
de Santa María de Vilanant o las del monasterio de
Sant Genís de Fontares o Sant Andreu de Sureta.
Estos edificios representan una especie de estilo autóctono,
contemporáneo y muy diferente de la arquitectura lombarda
que se extiende por el país desde principios del siglo
XI, con edificios como la canonjía de Sant Vicenc de
Cardona, la iglesia del monasterio de Santa María de
Ripoll o la catedral de Sant Pere de Vic.
Por su singularidad y sus excepcionales características,
la iglesia de Sant Pere de Rodes es una pieza fundamental
para el estudio de la formación del arte románico
en Cataluña. No obstante, las discusiones sobre su
datación, filiación y relaciones constituyen
uno de los temas más vivos de la historiografía
del arte románico catalán.
HISTORIA CRONOLÓGICA DE SANT PERE DE RODES
Los orígenes del monasterio de Sant Pere de Rodes
se pierden en la memoria de los tiempos. El edificio no cuenta
con una documentación que nos acredite las numerosas
hipótesis que se barajan al respecto. Esta misma cuestión
ha contribuido al hecho que Sant Pere de Rodes sea objeto
de numerosas leyendas e historias –absolutamente gratuitas
en su mayor parte- que explican su fundación. A principios
del siglo XVII, Jeroni Pujades las incluyó en su Crónica
universal del Principado de Cataluña.
Las primeras noticias documentadas son del año 878
cuando Sant Pere era mencionado como simple celda monástica.
El rey franco Carlos el Calvo confirmo la sujeción
de la celda de Sant Esteve de Banyoles. La celda, junto con
otras vecinas, fueron motivo de pugna entre el monasterio
de Sant Esteve y el de Sant Policarp de Rasés. En 899,
la Seo de Gerona intervino en el pleito de los dos monasterios
y también reclamó su tutela sobre las celdas
mencionadas. Finalmente, la celda, junto con la de Sant Joan
Sescloses, Sant Cebrià de Pineda y Sant Fruitós
del valle de la santa Creu fueron adjudicadas interinamente
a la Seu de Gerona.
La comunidad obtendrá su independencia hacia 926 cuando
el magnate Tasio y su hijo Hildesindo –que sería el
primer abad del monasterio- convirtieron en poco tiempo (926-945)
el monasterio en grande y prestigioso.
La fecha de 945 es considerada como el punto de partida para
su verdadera elevación a la categoría y cualidad
de monasterio regido por un abad propio sometido a la Seo
de Roma y que seguía la regla benedictina. Esta situación
se desprende del precepto dado en ese momento por el emperador
Luis de Ultramar. A lo largo de todos esos años seguirán
los preceptos. El propio tasio fue a Roma en 951 para poner
el monasterio bajo la protección de la Santa Sede.
A partir de entonces, sus propiedades se multiplicaron. Sus
posesiones se extendían hasta la Cerdaña, Osona,
Rosellón, Conflent, Vallespir, etc.
La riqueza de entonces permitió a tasio y Hildesindo
con la ayuda de los condes Gausfredo I de Ampurias, Sunyer
y Borell de Barcelona y Guifredo de Besalú, iniciar
la construcción de las grandes edificaciones, especialmente
de la iglesia.
Es precisamente por su especial situación y riqueza
inicial que el monasterio de Sant Pere de Rodes tuvo que luchar
continuamente para mantener su patrimonio. A principios del
siglo XI, en conde Hug d’Empúries y otros magnates
se apropiaron de diversos bienes del monasterio. En 1021 el
abad Pere había sucedido a Hildesindo y pidió
ayuda al papa Benito VIII. En 1022, el abad envió una
carta al papa, en la cual, junto a la noticia de los agravios
y depredaciones que sufría el patrimonio del monasterio,
le comunicaba la consagración de la iglesia, a la cual
asistieron los obispos de Agde, Apt, Vic, y el arzobispo de
Narbona.
Los años siguientes transcurrieron con diversos altos
y bajos, pero las posesiones del monasterio iban en aumento.
En 1088, cuando regía el monasterio el abad Ramon,
se reconoce que la iglesia de la Santa Creu pertenece a la
jurisdicción del monasterio. De 1118 a 1138, con Déudat,
el cenobio continua prosperando. Los derechos de la casa se
extienden hasta el obispo de Zaragoza, el cual cedió
la villa de Osera al monasterio. En el transcurso de ese período,
ya desde 1088, Sant Pere de Rodes fue famoso porque se celebraron
en su recinto jubileos dedicados a la Santa Cruz por concesión
del papa Urbano II.
El reflejo más certero del período álgido
del monasterio en sin lugar a dudas su arquitectura. La mayoría
de opiniones comparten la fecha comprendida entre los siglos
XI y XII como el momento en el cuel el monasterio definió
su estructura básica, sobre la cual se llevaría
a cabo posteriormente numerosas reformas.
El monasterio se fue superando, sin por ello sentirse ajeno
a los momentos difíciles como lo fueron los años
de la peste negra del siglo XIV. Con todo, la celebración
de jubileos continuó y constituía un signo de
su importancia y riqueza. Además, atraía numerosos
peregrinos de otras tierras, lo cual significaba un intercambio
cultural y material.
En 1697 se acabaron los jubileos. Se debe interpretar esta
fecha como la gran decadencia del monasterio. A partir de
entonces, no se pudo poner freno a los saqueos y a las pérdidas.
En 1675 y 1693 el monasterio fue saqueado. Las guerras con
Francia también le perjudicaron. En 1708, el duque
de Noailles se llevó la famosa Biblia que ahora se
encuentra en la Bibliothèque Nationale de París.
En 1720, el monasterio contaba con ocho monjes sin abad,
ya que el puesto estaba vacante desde 1717. En 1726 fue de
nuevo saqueado. Por aquel entonces los monjes ya vivían
en casas particulares y se habían repartido los bienes.
La comunidad de pasó a llamar Capítulo. En1793,
la revolución francesa decidió el final de la
comunidad y está se trasladó a Vila-Sacra en
1798. La comunidad se instaló en Figueres en 1809 hasta
que fue disuelta por la exclaustración.
El 4 de julio de 1930 el monasterio fue declarado Monumento
Nacional.
En 1935, la Generalitat de Cataluña emprendió
las primeras obras de restauración. En 1850 la propiedad
del monasterio se había reconocido a favor de los condes
de Empúries, hasta principios de la década de
los 70, cuando fue adjudicado el estado por sentencia del
tribunal Supremo. Las obras de restauración se volvieron
a emprender en 1973.
Bibliografía básica:
Badia i Homs, J.: L’arquitectura medieval de l’Empordà,
vol.II.B.p.47-144. Diputació de Barcelona, 1981.
Falguera i Sivilla,A.: Monestir de sant Pere de Rodes. Butlletí
del Centre Excursionista de Catalunya, 1905,núm.129,130,131.
Negre i Pastell,Pelegrí: Origen del monestir de St.
Pere de Rodes, extret del col.loqui d’història del
Monaquisme Catalá, vol, I. Stes. Creus, 1967.
Subias Galter: El monestir de Sant Pere de Rodes. Barcelona,
1948.
Zahn,L.: Die Klostarkirche St. Pere de Roda. Studien aur baugaschichte
und Kunstgeschichte stallung. Berlin, 1976.
Anterior
|