| La
provincia de Burgos es protagonista principal en el trazado del Camino
de Santiago dentro de la Península Ibérica. Durante los cerca
de 114 Km. Que atraviesan su territorio se sucede un impresionante conjunto
patrimonial que con justicia ha merecido su declaración como Patrimonio
de la Humanidad. Redecilla del camino, Belorado, Villafranca Montes de
Oca, San Juan de Ortega, la ciudad de Burgos, San Antón y Castrojeriz
con sus hitos principales.
Ruinas de San Antón
El Camino de Santiago
La estratégica situación
geográfica de la provincia burgalesa hizo de ella un paso obligado
para los millones de peregrinos europeos que desde sus países de
origen se dirigían a la búsqueda de la tumba del Apóstol
Santiago.
Con un claro y decidido trazado, el llamado
camino francés, itinerario que coincide con la ruta descrita en
el siglo XII por el monje galo Aymeric Picaud, atraviesa toda la provincia
de este a oeste. Siguiendo un pasillo casi equidistante entre la cordillera
Cantábrica al norte y el río Duero, al sur, se suceden al
paso de los peregrinos los diferentes pueblos, ciudades y paisajes.

Además de una contrastada y bella
naturaleza en la que se alternan llanuras, montes, valles y páramos,
todas las poblaciones que son atravesadas por 114 km. burgaleses del camino
francés conservan una importante huella de su paso. Desde el trazado
de muchas de ellas, siguiendo el modelo claramente Jacobeo de pueblo- camino;
hasta el rico patrimonio artístico compuesto por hospitales, ermitas,
iglesias y monasterios; pasando por el gran número de obras públicas
-puentes, calzadas, y fuentes- relacionadas con el camino y por su trazado
mismo, que en algunos tramos aún conserva un inalterado y autentico
sabor medieval.
Redecilla del Camino-Belorado
Redecilla del Camino es la primera localidad
burgalesa que encuentran los peregrinos en su camino a Compostela. Claro
ejemplo del urbanismo jacobeo, a la entrada de la población, un
monolítico rollo jurisdiccional señala el inicio de la calle
real. Casi en la mitad del pueblo se alza la iglesia de Nuestra Señora
de la Calle que conserva en su interior una interesante pila bautismal
románica decorada con motivos que representan una ciudad fortificada.
Un fértil paisaje recuerda que
se está atravesando la riojilla burgalesa. El camino francés
entra en Castidelgado, también llamado Villa de Pun, por su calle
real.
Entrada en Redecilla del Camino
En esta alargada rúa se levanta
la iglesia parroquial tardogótica de San Pedro y la ermita urbana
de Santa María del Campo con portada y espadaña barrocas.
Tras atravesar la desaparecida granja
de Buradón los peregrinos pueden desviarse para conocer Viloria
de Rioja, el lugar en donde vio la luz Santo Domingo de la Calzada.
Por Villamayor del Río, una modesta
iglesia parroquial bajo la advocación de San Gil preside su caserío,
enseguida se alcanza la localidad de Belorado .
Belorado- Villafranca Montes de Oca
El Camino de Santiago entra en Belorado
, villa de origen romano en la que está documentada la feria más
antigua de toda España, por el Hospital de los Caballeros, convertido
hoy en día en la ermita de Nuestra Señora de Belén.
El núcleo urbano de Belorado se distribuye a la sombra de las ruinas
de lo que fue una importante fortaleza que formaba parte de la línea
fronteriza del reino de Castilla. A los pies del castillo se localiza la
iglesia de Santa María. En el interior de este templo, reedificado
en el siglo XVI, se conserva una interesante talla de Santiago Matamoros.
Muy cerca de la iglesia están las famosas cuevas eremíticas
de San Caprasio. Junto a la plaza Mayor, del más puro sabor castellano,
se levanta la iglesia de San Pedro.
Nada más salir de Belorado hay
que cruzar el río Tirón por el puente de El Canto. Pronto
se alcanza Tosantos. En lo más alto de los riscos que protegen el
pueblo se abre la curiosa ermita rupestre de Nuestra Señora de la
Peña.
Para entrar en Villambistia, pueblo que
se distribuye en una ligera pendiente, hay que pasar primero por su aislada
iglesia parroquial edificada en el siglo XVII.
El camino Francés comienza el lento
ascenso hacia los Montes de Oca, antiguamente tan temidos por los peregrinos,
y cruza Espinosa del Camino por una larga calle adaptada a su trazado.
Una modesta iglesia parroquial de cruz latina deja paso a un bien conservado
conjunto de arquitectura popular.
Poco antes de entrar en Villafranca Montes
de Oca aparecen, al pie mismo del Camino, las ruinas de monasterio mozárabe
de San Félix de Oca. Iniciada su construcción en el siglo
IX, en él fue enterrado el conde Diego Porcelos, fundador de la
ciudad de Burgos.
Villafranca Montes de Oca – San Juan
de Ortega
Villafranca Montes de Oca, heredera de
la Auca autrigona y sede episcopal durante la época visigoda, presenta
un alargado trazado urbano en el que sobresale la silueta de la iglesia
de Santiago. Muy cerca de la misma aparece el hospital de San Antonio Abad,
que fue fundado en 1380 por la reina de Castilla, Juana Manuel. En las
inmediaciones de Villafranca, a la entrada de un privilegiado enclave natural,
se localiza una gran fuente martirizado San Indalecio, discípulo
e Santiago.
Hayedo en los Montes de Oca
Desde Villafranca Montes de Oca se inicia
la travesía de los legendarios y evocadores Montes de Oca. Un pequeño
desvío permite acercarse hasta Valdefuentes, lugar en donde se encuentran
los restos de lo que fuera un importante priorato y hospital cisterciense
fundado en el siglo XII.
Por un meno bosque de roble y pino de
repoblación se llega a San Juan de Ortega. Este aislado monasterio
es uno de los hitos más auténticos y que mejor ha conservado
el espíritu jacobeo de todo el Camino de Santiago. En su rico conjunto
patrimonial destaca la iglesia triabsidal del monasterio, construida siguiendo
los planos diseñados por el propio santo, durante los siglos XII
y XIII. En su interior se conservan unos buenos capiteles románicos,
un baldaquino gótico florido con relieves de la vida del santo y
un bello sepulcro románico. También son interesantes la capilla
de San Nicolás con su rejería renacentista y la hospedería
con su patio del siglo XVI.
El milagro de la luz
En el interior de la iglesia de San Juan
de Ortega se puede contemplar un fenómeno excepcional en el
mundo cristiano. Todos los años durante los equinoccios de primavera
y otoño un rayo del sol poniente se introduce por un ventanal e
índice nítidamente, en una sorprendente mezcla de observación
astronómica y técnicas arquitectónicas, sobre un capitel
románico en el que aparece esculpida una bella representación
de la Anunciación de la Virgen.
San Juan de Ortega – Burgos
Una iglesia levantada en el siglo XVI,
rematada por una elegante espadaña barroca, preside el caserío
de Agés. Según la leyenda, en este templo se enterraron las
entrañas del rey García de Navarra, muerto en 1054 en la
famosa batalla de Atapuerca. Saliendo de Agés, el Camino de Santiago
cruza el río Vena por un puente, de estilo románico y de
una sola arcada, atribuido a san Juan de Ortega.

Para atravesar la zona pantanosa que se
extendía entre Agés y Atapuerca el santo ingeniero de Ortega
construyó una calzada de la que aún se conservan pequeños
tramos.
Situado a los pies de su famosa sierra
–en ella se han descubierto los restos fósiles del Homo Antecesor,
considerado como el primer europeo-, pronto se llega a Atapuerca. La maciza
iglesia parroquial de san Martín, en la que se mezclan los estilos
góticos y renacentista, preside la villa desde una pequeña
colina.
Superada la Sierra de Atapuerca, cubierta
por un espeso bosque mixto de encinas y quejidos, se alcanza el valle del
río Pico. Desde Cardenuela Riopico y Orbaneja Riopico se Villafría
o por La Ventilla, a, respectivamente, Gamonal y Capiscol.
Burgos
Tras visitar en Gamonal la interesante
iglesia gótica, siglo XIV, de Nuestra Señora la Real y Antigua
y el crucero de peregrinos situado a su entrada, la Ruta Jacobea enfila
hacia el casco histórico de Burgos.
La ciudad del Arlanzón, es uno
de los hitos fundamentales para comprender el trazado peninsular del Camino
de Santiago. El paso de esta vía de peregrinación jacobea
marcó la historia y el desarrollo urbano de la ciudad durante varios
cientos de años. Todas sus instituciones religiosas, incluida su
magnífica Catedral, giraban en torno a los peregrinos. Además,
sus 35 hospitales convirtieron a Burgos en la ciudad más hospitalaria
de toda Europa.
Fue tanta la influencia del Camino de
Santiago en la configuración urbana de Burgos que su plano actual
ha conservado con toda exactitud el trazado histórico del mismo.
Por la calle de Las Calzadas se alcanza la jacobea plaza de san Juan, con
sus antiguos monasterios y hospital de romeros. Enfrente de éstos
se alza la iglesia en donde están enterrados los restos de San Lesmes:
venerado santo francés que se quedó en Burgos, allá
por el siglo XI, para cuidar a los peregrinos enfermos.
Una vez cruzado el puente medieval sobre
el río Vena, el Arco de San Juan, permite enfilar por toda la larga
y sombría calle del mismo nombre hasta enlazar, por la calle del
mismo nombre hasta enlazar, por la calle de Avellanos, con la antigua rúa
de Fernán González. Siguiendo esta vía se alcanza
la Catedral. Tras maravillarse con esta joya del arte gótico y por
la misma calle, se localiza la salida de la antigua ciudad amurallada:
el arco mudéjar de San Martín. Después de cruzar el
río Arlanzón por el puente de Malatos se llega, atravesando
el parque de El Parra, hasta la capilla de San Amaro y el Hospital del
rey, una de las más importantes instituciones hospitalarias de todo
el Camino de Santiago.
Burgos – Castrojeriz
El Camino de Santiago parte de Burgos
siguiendo el cauce del Arlanzón para, a la altura de Villalbilla
de Burgos, cruzarlo por el puente de La Tabla. Un poco más adelante
se llega a Tardajos, pueblo de origen romano que recibe a los peregrinos
con un elegante crucero del siglo XVIII. En esta localidad existió
un antiguo hospital de peregrinos.
Desde Tardajos la Ruta Jacobea llega a
Rabé de las Calzadas, pueblo en donde comienza la difícil
travesía por los solitarios páramos que caracterizan al paisaje
de la comarca. Tras una ligera bajada aparece, junto al río Hormazuela,
el alargado caserío de Hornillos del Camino, en claro ejemplo de
pueblo –camino que contó con varios hospitales de los cuales sólo
se conserva el del Santo Espíritu.
Otro desértico páramo, en
el que se pueden localizar los despoblados de La Nuez y de San Bol –típicos
enclaves jacobeos que pertenecieron respectivamente a los hospitalarios
de San Juan de Acre y a la orden de san Antón-, permite llegar hasta
Hontanas. En las casas de este pueblo atravesado por el Camino predomina
el entramado de madera y adobe. Se mantiene en pie el hospital medieval
de san Juan.
A medio camino entre Hontanas y Castrojeriz
aparecen las impresionantes y jacobeas ruinas del Convento de San Antón.
El camino atraviesa un gran pórtico gótico en el que los
monjes depositaban la comida para los peregrinos. Los antonianos eran famosos
por sanar el fuego de San Antón, una enfermedad medieval muy común
en el norte de Europa.
A la sombra de su famoso castillo se extiende
la larga villa de Castrojeriz. Importante hito jacobeo –llegó a
encontrar con siete hospitales- su primer y más notable monumento
es la colegiata de Nuestra Señora del Manzano, construcción
gótica iniciada en el año 1214. En su interior conserva numerosos
tesoros artísticos.
Castrojeriz – Puente Fitero
El paso de la ruta jacobea ha condicionado
la historia, el trazado urbano –con sus casi 2 km. está considerado
como uno de los más largos de toda la ruta- y el rico patrimonio
que conserva Castrojeriz dejando atrás el barrio de Santa María
del Manzano los peregrinos entran en el antiguo recinto amurallado de Castrojeriz
y comienzan el recorrido de la larga calle real. A esta importante rúa
de romeros se abren dos notables iglesias: la de Santo Domingo, con su
valiosa colección de tapices flamencos, y la de San Juan, con su
bello claustro del siglo XIV.
Después de superar la cuesta y
el páramo de Mostelares los peregrinos alcanzan Itero del Castillo.
Último pueblo de la provincia de Burgos fue un importante mojón
del reino de Castilla. A la salida del mismo hay que cruzar el río
Pisuerga por uno de los puentes más largos de todo el recorrido
jacobeo. El Puente Fiteo fue mandado construir por Alfonso VI y en sus
inmediaciones se localizan la ermita y el hospital gótico de San
Nicolás.
Otros caminos
Los peregrinos que llegaban al norte de
Europa siguiendo la “Vía Limosina” entran en la Península
por Bayona y Hendaya. Tras atravesar Guipúzcoa alcanzaban Vitoria
por el túnel de San Adrián. La ruta de Bayona –Burgos tiene
un desarrollo en la provincia de unos 93 km. El primer contacto con las
tierras burgalesas se produce en el Condado de Treviño. Desde La
Puebla de Arganzón, tras otro breve paso por Álava, el camino
alcanza Miranda de Ebro, en donde estaba situado el único puente
que desde Logroño facilitaba cruzar el curso del Ebro. Orón
y Ameyugo permiten alcanzar la entrada del espectacular desfiladero de
Pancorbo.
Después de cruzar el alargado pueblo
–camino de Pancorbo y ya por las tierras de La Bureba, atravesando Zuñeda,
Grisaleña y Cameno, la vieja ruta de peregrinos alcanzaba Briviesca.
Tras salvar los desniveles de La Brújula, la también llamada
Ruta Alavesa confluía con el Camino Francés en el pueblo
de Villafría, unos kilómetros antes de entrar en Burgos.
También se puede mencionar otro
camino jacobeo secundario: el que entraba en Burgos a través del
norteño Valle de Mena.
GUÍA PRÁCTICA DEL VIAJERO
OFICINA DE TURISMO DE LA JUNTA DE CASTILLA
Y LEÓN
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