| Suenan
a romance estas tierras regadas por el río Arlanza, comprendidas
entre Lerma y Santo Domingo de Silos. Tierras del viejo Alfoz de Lara,
tierras del Conde Fernán González, donde la historia y la
leyenda tejen ensoñaciones y el río canta, cual juglar medieval,
el poema de la epopeya y gesta castellana. La zona, de transición,
en la que se alternan las vastas llanuras agrestes y los amenos valles,
comprende parajes naturales de gran belleza, presididos por la sierra de
las Mamblas, y dibuja caprichos en la Yecla. Ponen, al sur, las Peñas
de Cervera límites de la comarca, mientras por el este, hacia Hacinas,
la Mesta de Carazo recuerda fronteras históricas y marca las primeras
estribaciones de la sierra de la demanda.
Por si estos encantos
no fueran suficientes, el valle del Arlanza, Covarrubias y Silos, de especial
significación en la historia de Castilla.
El claustro de
Silos

El embrujo de Silos
está en su claustro. Esa belleza del románico universal que
atesora el viejo cenobio de Santo Domingo. Cuatro lados, en perfecta armonía,
configuran un universo de paz y de silencios, en el que cada capitel invita
a la reflexión.
Todo un mundo de
sueños e imaginación se plasman en el claustro. Un exquisito
refinamiento se nota en las tallas de sus capiteles, joyas irrepetibles
de la escultura occidental. Una iconografía variada, con temas propios
de la edad Media, encerrado su enseñanza moral, nos sale al paso
en cada hilera de capiteles: aves afrontadas, luchas de animales, seres
fantásticos, pájaros monstruosos, arpías, leones,
monstruos...
Y si importantes
son los capiteles no lo son menos los grandes altorrelieves que adornan
sus esquinas con temas de la vida de Cristo: la Ascensión, la Venida
del espíritu Santo, Sepultura y Resurrección, Descendimiento
de la cruz, la Asunción de María y el Árbol de Jesé.
Una riquísima, variada e impresionante muestra iconográfica
de arte medieval.
Un paseo por
Covarrubias
Para gozar de Covarrubias,
de su encanto, hay que pasearla. Despacio, con paso quedo, andar y desandar
sus callejas deteniéndose en recodos y esquinas para mirar atrás,
buscando ese rincón que aún guarda el poso de la leyenda
o el romance.
Conserva la población
su estructura medieval. Amurallada en otro tiempo, se aprecia en su trazado
la ronda de muralla dentro de la cual se levantó la villa, sobre
la base de manzanas de casas rectangulares y calles estrechas en paralelo
que conducen a las distintas plazas, concadenadas, que se abren ante
los edificios más significativos: la Colegiata, la iglesia de Santo
Tomé, el Torreón de Fernán González o el Archivo
del Adelantamiento de Castilla, hoy puerta de honor de entrada a Covarrubias.
En nuestro recorrido
por Covarrubias contemplaremos numerosas casas de tipo tradicional, de
atractivas fachadas, donde se aprecia la belleza del entramado castellano.
Magníficos
ejemplos de vivienda popular su pueden contemplar en las plazas de doña
Urraca, de doña Sancha y del Obispo Peña, así como
en muchas de sus calles que conservan ese bello encanto de los tiempos
pasados.
Las huellas de
la historia
Cantan los viejos
romances los orígenes legendarios del monasterio de San Pedro de
Arlanza. En lo alto del espigón rocoso, al otro lado del río,
se encuentra la ermita de San Pelayo, sobre la cueva en la que, andando
el joven Fernán González de caza tras un jabalí, se
encontró con el santo monje que le profetiza s victoria sobre los
sarracenos. Cumplida la profecía, el Conde fundará en agradecimientos,
esos piadosos lugares.
Menos poética,
la historia consigna que el monasterio benedictino fue fundado en el año
912 por Gonzalo Fernández, padre de Fernán González,
quien, al elegir como lugar de su enterramiento, le concederá abundantes
exenciones y privilegios.
La primitiva construcción
románica, fue comenzada en el año 1080 y casi quinientos
años más tarde, Simón de Colonia la revistió
con las galas del gótico. Hoy todo es ruina y abandono, sólo
la torre, vigía impenitente de siglos otea la esperanza.
La Yecla.
Corre muy cerca
de Silos el arroyo del Cauce, afluente del Mataviejas, por una estrecha
y profunda garganta, un tajo natural, profundo y estrecho, conocido como
desfiladero de la Yecla, rincón soberbio y caprichoso de impresionante
belleza natural. La garganta de piedra, con los murmullos del agua invitan
a soñar en la paz del lugar: “llena el agua de sol busca la sombra.
Busca la sombra la oquedad hundida”.
Riberas del Arlanza
El denominado Espacio
Natural de La Yecla y los Sabinares del Arlanza abarca dentro de su territorio,
además del desfiladero que le da nombre, el valle medio del Arlanza,
las Peñas de Cervera, el Cañón del Mataviejas, la
Meseta de Carazo, el Monte Gayubar y la Sierra de las Mamblas.
En estas tierras
burgalesas se localizan los que se pueden considerar como los más
extensos y mejor conservados sabinares de todo el planeta. Algunas de las
sabinas del Arlanza, son importantes los bosques de encinas, quejidos y
rebollos.
El relieve rocoso
–con grandes cortados calizos prácticamente inaccesibles- ha favorecido
el desarrollo de una variada y abundante población de aves rapaces
entre las que destaca el buitre leonado. También podemos encontrar
el águila perdicera, el halcón peregrino, gavilán,
azor y alimoche; y entre los mamíferos, el lobo, corzo, jabalí,
gato montés, gineta y algunas nutrias.
La Villa Ducal
El prepotente don
Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido de
Felipe III, emprendió, a principios del siglo XVII, un ambicioso
proyecto constructivo, presidido por su propio palacio y la iglesia colegial
de San Pedro, en torno a los cuales se abre la ancha plaza y se levantan
varios conventos de otras órdenes religiosas, y otros edificios
que dan a Lerma una fisonomía particular de villa conventual y cortesana.
En 1602 comenzaron
las obras del palacio, bajo la dirección de fray Alberto de Madre
de Dios, que duraron hasta el año 1617. A la vez que el palacio
se construía en Lerma la iglesia de San Pedro, cuya bula de erección
obtuvo don Francisco del Papa el año 1603. Enriqueció el
Duque la Colegiata con riquísimos ornamentos, objetos de culto,
espléndida sillería, órganos, rejas, imágenes
y un magnifico retablo contratado en 1615, ante el que se colocó
la estatua orante del Arzobispo Cristóbal de Rojas Sandoval, tío
del Duque, realizada por Juan de Arfe y su yerno Lesmes Fernández
del Moral.

Con gran pompa y
solemnes fiestas se consagró la Insigne y Apostólica Iglesia
Colegial de San Pedro el año 1617, asistiendo el rey Felipe
III rodeado de toda la nobleza y grandes de España. Fiestas solemnes
que duraron trece días, en los cuales el rey pudo disfrutar, en
compañía de su poderosos valido de aquel marco soberbio y
fastuoso de la villa de Lerma.
GUIA PRÁCTICA
DE ARLANZA
Ayer Altivo, aún
queda el recuerdo de lo que fue el castillo de los Lara –donde naciera,
hacia el año 910, el conde Fernán González- en este
picón al norte de la Sierra de las Mamblas. Desde lo alto de la
peña se divisa el antiguo alfoz de Lara, y a sus pies, recatada,
aparece una de las joyas del arte burgalés: la iglesia visigoda
de Quintanilla de las Viñas. Es aquí, donde la Historia sitúa
al primer acto público del Buen Conde, cuando en compañía
de su madre, la condesa Muñadona asiste, firmando como testigo,
a la restauración del monasterio dúplice de Santa María
Virgen, Nuestra Señora de Lara.
Construida a finales
del siglo VII, quedan en pie el ábside y el crucero de la iglesia,
decorado en su exterior con dibujos vegetales, aves y enigmáticos
anagramas. En su interior, en el arco de acceso al presbiterio, dos curiosas
representaciones de Cristo-Sol y la Luna.
No muy lejos de
Quintanilla de las Viñas queda la abadía románica
de San Quirce, fundada por el Conde Fernán González y consagrada,
la actual iglesia, en 1147. Aquí descansan los alcaides del castillo
de Lara.
El paisaje no puede
ser más evocador: a nuestra derecha las tierras de labor se extienden
recortadas al fondo por las Mamblas y la Muela de Lara enfrente, y los
pequeños pueblos de nombres tan evocadores como San Millán
de Lara, el santo predilecto de Fernán González, Campolara,
Jaramilo de la Fuente, Vizcaínos, o Lara de los Infantes, donde,
a cada paso, nos salen pequeñas iglesias de altivas torres que conservan
numerosas muestras de arte románico.
Por estos bellos
parajes pronto topamos con el río Arlanza y junto a él con
las ruinas del monasterio de San Pedro. Aquí nació Castilla.
Sale el río
del estrecho valle y sus aguas, al llegar a Covarrubias, fértil
ribera entre fragancias de cerezos y enebros, contonean de gracia a la
villa que, en sus espejos se engalana y contempla. Queda abrazado Covarrubias
por el río que discurre lento por el paseo de la Solana, bajo la
torre de doña Urraca y ante la portada sobria y elegante de la Colegiata.
Fundada en el año
978 por el conde García Fernández, la villa prospera bajo
el cuidado de sus señoras abadesas; doña Urraca, la hija
del conde fundador, cuya muerte trágica se envuelve en la leyenda
del torreón medieval; otra Urraca, hija de Fernando I y doña
Sancha, quien, en el año 1148, otorga fueros a la población.
De aquellos tiempos
de esplendor, conserva la Colegiata numerosos testimonios, siendo los más
preciados los sepulcros del conde Fernán González y de su
esposa doña Sancha, traídos aquí desde el monasterio
de San Pedro de Arlanza en 1841. Imponente, su iglesia gótica, de
entre lo mejor de la escuela burgalesa, guarda el arte de los más
prestigiosos artistas castellanos: pinturas de Alonso de Sedano, Diego
de la Cruz y Pedro Berruguete; esculturas de los Egas y Juan de Vallejo;
joyas de Gonzalo de Calahorra, y esa maravilla de talla única que
es el Tríptico de los Reyes Magos, obra cumbre de la escultura española,
de finales del siglo XV.
Siguiendo las huellas
del viejo romancero, llegaremos a Santo Domingo de Silos. Era Carazo de
moros, cuando en el pequeño condado castellano los mojones los ponían
Montes de Oca y Fitero. Así lo quiere el Poema de Fernán
González, y así lo canta un río humilde de nombre
céltico, el Ura (agua) y renombre malsonante: Mataviejas.
Un tajo natural,
al lado de Silos, profundo y estrecho en el macizo de la yecla dibuja la
impresionante belleza de este rincón soberbio y caprichoso, cantado
por los poetas: “llena el agua de sol busca la sombra. Busca la sombra
la oquedad hundida....”
La villa silense
aparece ante nosotros con la impronta medieval que en ella dejaron los
siglos. Casas de adobe sencillo con entramados de madera al aire, tan populares
en toda la zona y antiguas casas nobiliarias, como la Casa Grande.
Triple corona orla
el escudo de la más famosa abadía benedictina de Castilla,
cual triple corona de fe, historia y arte. El monasterio de Santo
Domingo de Silos, guarda el encanto de su claustro, joya del románico
universal. Cuatro galerías, en perfecta armonía, configuran
un mundo de paz y de silencios, en el que cada capitel invita a la reflexión.
Una pena que en
el siglo XVIII la primitiva iglesia, también románica,
fuera demolida para la construir la actual, obra de Ventura Rodríguez.
Aún así conserva el viejo cenobio un interesante museo medieval,
donde guarda el cáliz de Santo Domingo, del siglo XI, una patena,
algo posterior, adornada con camafeos romanos, y algunas piezas interesantísimas
de orfebrería, de los siglos XII y XIII, salidas del taller de esmaltes
de Silos: una arqueta, el báculo del abad Juan II, y la tapa del
arca de santo Domingo. Curiosas son la botica y rebotica antiguas, que
reúnen una buena colección de tarros de Talavera y el viejo
instrumento de su laboratorio.
Asistir al canto
de Vísperas o Completas en la iglesia monacal, será un estímulo
más, para acercarnos hasta estos escondidos lugares del valle de
Tabladillo.
Reconfortando en
espíritu dejémonos llevar de nuevo por las aguas del Arlanza
hasta Lerma, para encontrarnos con uno de los conjuntos monumentales y
urbanísticos más importantes del siglo XVII, realizados en
la España de los últimos Austrias.
Lerma es el sueño
de un duque, capricho de los Sandoval, cuyo escudo, banda negra sobre oro
junto a las cinco estrellas de los Rojas, campea por doquier en todos los
edificios de la villa, perdida, ya para siempre, su antigua fisonomía
medieval de ciudad amurallada, su castillo guerrero y su antiguo arrabal
con la plaza del mercado.
Sólo un recoleto
rincón alrededor de la antigua plaza con soportales, donde se levanta
la primitiva iglesia parroquial de la Piedad, cerca del Arco de la Cárcel,
conserva la impronta anterior al siglo XVII.
El resto, ordenado
en torno a la gran plaza donde se encuentra al palacio ducal y la Iglesia
Colegial de San Pedro, ofrece el esplendor constructivo de los Sandoval
y Rojas en los magníficos edificios conventuales levantados para
la piedad –y la vanidad- de un Duque.
Guía
de Viaje
Para llegar a Covarrubias,
que se encuentra a 50 km. de Burgos, desde la capital, carretera
N-234, en dirección a Salas de los Infantes, hasta siguiendo
paralela el río Arlanza, a través de las ruinas del Monasterio
de San Pedro de Arlanza. De Covarrubias a Santo Domingo de Silos, 17 km.
Lerma, desde Burgos
está a 39 km. carretera N – I. Y de Silos a Lerma, son unos 35 km.,
a través de una carretera local, por Santibáñez del
Val y Castrillo de Solarana.
Poblaciones
e itinerario
Palacio de Saldañuela
Elegante palacio
señorial construido por Isabel de Osorio en el siglo XVI
Olmos Albos
Torre levantada
en 1554 por Diego de Gamarra y Leonor de Serón, cuyos escudos adornan
la fachada
San Quirce
Fundada por el Conde
Fernán González, la iglesia actual, románica, fue
consagrada en 1147. Elegantes portadas con relieves e interior de una sola
nave con cúpula semiesférica sobre trompas bajo la torre.
Quintanillas
de las Viñas
Al pie de la Peña
de Lara, en cuyo extremo se encuentran los restos del castillo de Fernán
González. La ermita dedicada a Santa María es visigoda, de
finales del siglo VII. Quedan en pié el ábside y el crucero
de la iglesia. Está decorada con frisos a base de zarcillos de vid,
racimos de uvas, aves, pavos, monogramas, cuadrúpedos y otros dibujos
fantásticos. En el interior destaca el arco triunfal de herradura
sobre columnas romanas y la iconografía existente sobre la clave
del arco: busto de Cristo, y el Sol y la Luna entre ángeles, en
los capiteles.
En un bello paraje
junto al río de su nombre se asientan las ruinas del que fuera uno
de los monasterios benedictinos más importantes de Castilla más
importantes de Castilla. Fue construido por Gonzalo Fernández, padre
del conde Fernán González, el año 912. Quedan restos
de la gran iglesia románica comenzada el año 1080, así
como de la torre, también románica, del siglo XII, claustros
y algunas dependencias monacales. Fue abandonado tras la Desamortización
del siglo XIX.
Aquí estuvieron
enterrados el conde Fernán González y su esposa doña
Sancha hasta su traslado a la Colegiata de Covarrubias en 1841.
Covarrubias
El recinto urbano,
con restos de la antigua muralla, tiene un singular interés y es
uno de los mejores exponentes de la arquitectura popular castellana. En
el año 978 el conde Garcí Fernández funda en Covarrubias
el monasterio de San Cosme y San Damián y crea el Infantado de Covarrubias
para su hija Urraca. En 1148 doña Sancha, otra de las grandes abadesas
del monasterio otorga fueros a la villa.
Excolegiata de San
Cosme y San Damián: Construida sobre otra anterior románica,
la iglesia actual, gótica, fue comenzada en 1474. De elegantes proporciones
y planta de cruz latina, con tres naves y crucero, acoge entre sus muros
los panteones de numerosas familias ilustres de la villa. Bajo el altar
mayor, descansan tres infantas abadesas, y en el presbiterio el conde Fernán
González y su esposa Sancha, esta última en un bello sepulcro
hispanoromano del siglo IV. El retablo principal es barroco y el órgano,
de magníficas sonoridades, es de la segunda mitad del siglo XVII.
En el claustro, construido en los primeros años del siglo XVI, está
el sepulcro gótico de la infanta Cristina de Noruega, primera
esposa del infante Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. El museo ofrece
una riquísima y completa variedad de piezas de arte sacro: capiteles
románicos, tablas de Berruguete, Van Eyck, orfebrería del
célebre maestro Calahorra, ropas litúrgicas de los siglos
XVI y XVIII y el extraordinario tríptico de la Adoración
de los Magos, magnífica talla de finales del siglo XV o comienzos
del XVI, de autor desconocido.

Iglesia de Santo
Tomás: Construida en el siglo XV sobre otra anterior, conserva la
pila bautismal románica, un retablo del siglo XVI y otro barroco,
con varias tablas de pintura hispano-flamenca, atribuidas al pintor Diego
de la Cruz. Escalera plateresca.
Torreón de
Fernán González: También llamado de doña Urraca,
por la tradición de situar en él el encierro y muerte de
la infancia. Es obra mozárabe del siglo X.
Arco del Archivo
del Adelantamiento de Castilla: Elegante puerta de muralla, el edificio
fue construido en 1575 para sede del Archivo del Adelantamiento de Castilla
por orden de Felipe II, cuyo escudo corona la fachada. La traza y proyecto
se deben a Juan de Herrera y la ejecución a Juan de Vallejo.
Casa de Doña
Sancha: Construcción medieval, típica de Covarrubias, con
soportal, fachadas de adobe revocado, entramados de madera al aire y amplia
solana en la planta alta.
SANTIBÁÑEZ
DEL VAL
En la desviación
que lleva a Barriosuso, ermita mozárabe de Santa Cecilia; su interior
presenta arco triunfal de herradura y cúpula semiesférica.
Siglo X con añadidos, como el atrio, del siglo XII.
SANTO DOMINGO
DE SILOS
Conserva el pueblo
aún su carácter medieval con arquitectura popular y elegantes
casonas, así como restos de la muralla del siglo XII.

Monasterio de Santo
Domingo de Silos: De origen Visigodo, encierra una de las joyas señeras
del románico mundial: el doble claustro monacal. El piso bajo, al
más importante, fue realizado a finales del siglo XI y comienzos
del siglo XII. Elegantes capiteles sobre dobles columnas y relieves con
la vida de Jesucristo en los ángulos. El artesonado, mudéjar,
es del siglo XIV.
La actual iglesia
fue realizada en el siglo XVIII por Ventura Rodríguez.
El Museo del monasterio
conserva interesantes obras: el cáliz mozárabe de Santo Domingo,
siglo XI; la patena de los siglos XII-XIII adornada con camafeos romanos;
paloma eucarística de los siglos XII-XIII; cruces medievales, piezas
del taller de esmaltes, entre ellas un báculo y la tapa del sarcófago
de Santo Domingo. Importantísimo archivo y biblioteca con manuscritos
del antiguo escriptorio del monasterio e interesante botica con una gran
colección de tarros de Talavera y el laboratorio con antiguo instrumental.
Todos los días
Oficios religiosos cantdos: Santa Misa a las 9 h. Los festivos, a las 12
h. Vísperas, 19 h. Y Completas a las 21,40 h.
Fiestas: El 2 de
julio fiesta de la Virgen del Mercado. Santo Domingo de Silos, el 20 de
diciembre.
CASTRILLO SOLARANA
De camino a Lerma,
la iglesia parroquial dedicada a San Pedro, posee n interesante ábside
románico.
LERMA
Asentada sobre un
cerro que domina el valle del Arlanza, la villa, en otro tiempo amurallada
y cabeza de alfoz, perdió su vieja fisonomía medieval en
el siglo XVII por deseo y capricho expreso de don Francisco Gómez
de Sandoval y Rojas, valido de Felipe III, y Duque de Lerma. El trazado
urbano es uno de los más importantes realizados en el siglo XVII
en España.
Palacio Ducal: De
líneas sobrias y elegantes, preside la gran Plaza Ducal, escenario
de las soberbias fiestas palaciegas.
Excolegiata de San
Pedro. Construida a comienzos del siglo XVII por fray Alberto de
la Madre de Dios. De elegantes proporciones, es de tres naves con crucero.
En el retablo mayor algunas imágenes del escultor Gregorio Fernández.
Ante el altar se encuentra la estatua orante, en bronce dorado, del arzobispo
Cristóbal de Rojas y Sandoval, tío del duque, realizada por
Juan de Arfe y Fernández del Moral. Sillería barroca e interesantes
órganos.
Monasterio de San
Blas: Comenzado en 1613 por Francisco de Mora para monjas dominicas. En
el retablo mayor , del siglo XVII, interesantes pinturas de comienzos del
siglo XVI. Importante colección de tallas, pinturas y relicarios.
Monasterio de la
Madre de Dios: también de principios de siglo XVIII para monjas
carmelitas.
Monasterio de la
Ascensión: Iniciado en 1605 para monjas franciscanas clarisas, fue
el primero construido de los seis que tiene Lerma. Interesante colección
de bustos-relicarios, pinturas de Bartolomé Carducho y un espléndido
Cristo yacente de Gregorio Fernández.
Exconvento de Santo
Domingo: Comenzado en 1613 para dominicos, fue ocupado hasta la exclaustración
del siglo XIX.
Exconvento de Santa
Teresa: Finalizado en 1617. Hoy alberga las oficinas Municipales y la oficina
de Turismo.
Exconvento de San
Francisco de los Reyes: Construido entre 1606 y 1613 para frailes franciscanos.
Plaza de Santa Clara:
Recoleta plaza situada entre los conventos de la Ascensión y Santa
teresa: al fondo discurre el pasadizo volado que une el Palacio Ducal con
la Colegiata y desde el que se domina una espectacular panorámica
de la vega del Arlanza. En un sencillo mausoleo se hallan los restos del
Cura Merino.
Ermita de la Piedad:
Antigua iglesia parroquial del primitivo núcleo medieval. A su alrededor
una pequeña plaza con soportales.
Arco de la Cárcel:
Puerta de la antigua muralla reformada por el Duque de Lerma.
Ermita-humilladero
del Santo Cristo: Junto al camino real de Madrid a Francia, forma parte
del conjunto urbano del siglo XVII.
Fiestas: Semana
Santa. Procesiones y representación viviente de la Pasión.
1,2 y 3 de mayo Feria de maquinaria agrícola. En septiembre, el
8, fiestas patronales.
OFICINA DE TURISMO DE LA JUNTA DE CASTILLA
Y LEÓN
Plaza Alonso Martínez, 7
Teléfono: 947 20 31 25
(c) PATRONATO DE TURISMO DE LA PROVINCIA DE BURGOS
www.patroturisbur.es
info@patroturisbur.es

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