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HAY UNA COMARCA BIEN DEFINIDA EN TIERRAS DE BURGOS, ES ÉSTA DE LA
BUREBA. UNA EXTENSA COMARCA SITUADA AL NORESTE DE LA PROVINCIA, RICA
EN PAISAJES, ARTE E HISTORIA, REGADA POR MÚLTIPLES ARROYOS Y RIACHUELOS
QUE LLEVAN SUS AGUAS POR EL HOMINO Y EL OCA HACIA EL EBRO. UNA “CASTILLA
EN MINIATURA”, DONDE ES FÁCIL ENCONTRAR SUS RAÍCES, “EL CORAZÓN
DE LAS TIERRAS DE BURGOS”, AL DECIR DE AZORÍN, Y DE TODAS LAS REGIONES
NATURALES DE ESPAÑA UNA DE LAS MÁS BONITAS. ES UNA DE LAS
PRIMERAS COMARCAS QUE ADQUIEREN PERSONALIDAD DEFINITIVA DENTRO DEL CONDADO
CASTELLANO. LA LÍNEA DE CASTILLOS ROQUEROS DE FRÍAS, POZA
DE LA SAL, PANCORBO Y MONASTERIO DE RODILLA DIERON REFUGIO Y FACILITARON
LA REPOBLACIÓN CRISTIANA, EN SU LÍNEA DE RECONQUISTA HACIA
EL DUERO.
La Bureba forma una gran llanura rodeada
de altas elevaciones montañosas. Una especie de artesa cerrada al
Norte por la Mesa de Oña; por los altos paramerales de Altotero,
sobre Poza de la Sal, al Oeste; al Este por los Montes Obarenes donde
se abre el desfiladero de Pancorbo, puerta de Castilla, y al Sur, por los
Montes de Oca y Sierra de la Demanda, y el Alto de la Brújula.
Panorámica de Poza de la Sal
Poza de la Sal
A los pies de un macizo rocoso, sobre
el que se alza el castillo de los Rojas, se encuentra la villa de Poza
de la Sal, que aún conserva, junto a sus famosas salinas – antaño
base de su prosperidad y riqueza – el encanto de viejas calles que guardan
el sabor de otros tiempos.
El núcleo urbano se configura dentro
de una muralla construida en el siglo XIV, en cuyos lienzos se abren tres
puertas: la Puerta Alta, quizá la más antigua, la Puerta
de las Eras, que conducía a las salinas y la Puerta del Conjuradero,
puerta principal de la villa, en la que, en 1694, se construyó un
balcón desde el que se conjuraban los nublados.

Tras el arco, dentro del recinto amurallado
y en un pequeño espacio de plazuelas irregulares concadenadas se
encuentran la iglesia parroquial y el ayuntamiento. Callejas tortuosas
y empinadas – ya que la población se encuentra en la ladera de la
montaña – en las que se suceden casonas blasonadas y casas humildes
de adobe y rellenos de toba.
En la calle Mayor estuvo emplazada la
sinagoga de la antigua judería. A las afueras, entre el casco urbano
y el arrabal de San Blas, aún subsiste el conjunto de fuentes, lavaderos
y abrevadero, conjunto curioso de arquitectura civil, único en la
provincia.

Encantos de Oña
Todos los años, a mediados del
mes de agosto, Oña vive intensamente durante unos días la
historia de la villa, en un grandioso espectáculo de luz y sonido,
escenificando en la iglesia del que fuera uno de los más importantes
monasterios de Castila las gestas de su importante pasado. El conde Sancho
García, Almanzor, el rey Vernudo de León, Sancho el Mayor
de Navarra, el Cid y toda una fastuosa corte de los reinos hispanos del
siglo XI toman vida en las representaciones medievales cuya fama ya ha
trascendido las fronteras regionales.
Panorámica de Oña
Briviesca
Briviesca, además de capital de
La Bureba, es una de las poblaciones mejor proyectadas de la provincia
burgalesa. Su trazado urbano responde a una disposición de calles
ordenadas en cuadrícula, tomándose como modelo para
el diseño de la ciudad de Santa Fe, en Granada, y del plano de algunas
nuevas ciudades fundadas en América, tras el Descubrimiento.
A la rica almendra
Gozan las almendras garrapiñadas
de Briviesca de gran popularidad. Sus ingredientes son pocos y sencillos:
almendras, aguas y azúcar. Y sobre todo, el buen saber hacer de
las gentes briviescanas.
Santa Casilda
Si hay un rincón especialmente
querido por los burebanos éste es el santuario de Santa Casilda,
emplazado en un hermoso paraje muy cerca de Briviesca. Aquí la santa
de las rosas duerme en artístico sepulcro tallado por Diego de Siloé.
Según la tradición esta bella princesa mora nacida en Toledo,
apenada por los malos tratos que sufrían los cautivos cristianos
en su reino, acudía a socorrerles con alimentos. Un día,
al sorprenderla su padre llevando panes a los prisioneros, la princesa
declaró que eran flores lo que llevaba oculto en el brial y el pan,
milagrosamente, se convirtió en rosas. Llena de melancolía
la princesa vino a refugiarse junto a los lagos de San Vicente donde vivió
retirada en loor de su santidad hasta su muerte. Su fiesta, a mediados
de mayo, conocida como la fiesta de “la tabera” – por el tradicional juego
de la taba, obligado en ese día en la capital de la Bureba – es
una de las más tradicionales y más concurridas de la provincia.
El románico de la Bureba
Entre el rico patrimonio monumental que
ofrece la Bureba hay que destacar una serie de iglesias románicas
de singular importancia. Muy cerca de Burgos está Monasterio de
Rodilla a cuyas afueras se encuentra la ermita de Nuestra Señora
del Valle, bello templo románico, de una sola nave con cúpula
sobre crucero. Fue construida en el siglo XII y es el prototipo de iglesia
románica burgalesa. Muy original es también la ermita de
San Facundo, en Barrios de Bureba, terminada de construir, según
una inscripción que aparece en el exterior del ábside, el
año 1181. Actualmente sólo queda en pie el ábside
y la espadaña, levantada sobre el primitivo arco triunfal.
También en la zona debemos mencionar
las iglesias de Valdazo, Hermosilla, Soto de la Bureba, con bellísima
decoración en las arquivoltas de su portada; Albajas, Navas de Bureba,
Pino de Bureba, Aguilar de Bureba y Oña, en cuyo monasterio de San
Salvador quedan interesantes restos románicos.
Interior de la Iglesia de Bureba
El castillo de Frías
El castillo de Frías singulariza
la estampa burgalesa de las viejas fortalezas medievales. Construido entre
los siglos XII al XV, sobre el alto espolón rocoso, recorta la altiva
silueta de su torre del homenaje sobre el cielo limpio de Castilla, ofreciendo,
desde sus alturas impresionantes perspectivas de la vieja ciudad medieval
y de todo el valle de Tobalina.
Traspasado el doble muro de la entrada,
un gran patio interior acoge al visitante. Quedan aquí y allá
restos de edificaciones, crujías y paramentos de lo que fueron bodegas,
graneros y otras estancias de servicios. En el muro sur conserva un lienzo
en el que se abren tres ventanales ajimezados decorados con elegantes capiteles
románicos, en los que el artista dio vida a guerreros a caballo
y aves fantásticas.
Y encumbrada en el ángulo meridional
del peñasco la torre del homenaje se alza, arrogante y esbelta,
altanera sobre el caserío, pregonando los dominios de los poderosos
señores de Velasco.
Fiestas consabor ancestral.
Sin desdeñar otras muchas fiestas
y tradiciones que a lo largo del año se celebran en los pueblos
de la Bureba hay dos que sobresalen por méritos propios, por su
antigüedad, su singularidad y el colorido que las acompañan.
Una es la Fiesta del Desjarrete, que Poza de la Sal celebra en honor de
San Blas, en los primeros días de febrero, declarada de Interés
Turístico. La otra, en Frías, es la Fiesta del Capitán,
que tiene lugar el día de San Juan, en junio, y en la cual el Capitán
hace tremolar la bandera según antigua costumbre, en recuerdo de
viejos hechos históricos.
GUÍA PRÁCTICA
DEL VIAJERO
(C) PATRONATO DE TURISMO DE LA PROVINCIA
DE BURGOS
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