| Como pórtico de la Bureba
en Monasterio de Rodilla nos da la bienvenida la ermita de Nuestra
Señora del Valle, un sencillo y bello edificio románico del
siglo XII, sobre el que velan las ruinas del castillo que fuera, desde
el siglo XIV, de la casa de los Velasco.
Briviesca es la capital de la Bureba, una bella ciudad asentada
junto a la carretera nacional y el río Oca, muy bien cuidada y con
un trazado de amplias calles dispuestas con elegancia. El núcleo
de la primitiva “Virovesca” se encontraba en el cercano cerro de San Juan,
bajando la población a asentarse en su emplazamiento actual a finales
del siglo XIII o comienzos del XIV.
A principios del siglo XIV la infanta doña Blanca, nieta
de Alfonso X, construyó en Briviesca alcázar y murallas.
Enrique II dio la villa a Pedro Fernández de Velasco en el año
1370, y en el 1387 se celebraron las Cortes de Castilla, siendo rey Juan
I. Es a partir de esta época cuando Briviesca alcanza su máximo
esplendor.
Se impone un alto para visitar el convento de Santa Clara, fundado a
principios del siglo XVI por doña Mencía de Velasco, y admirar
el espléndido retablo tallado por el mirandés Pedro López
de Gámiz. En la Plaza Mayor, rectangular y con soportales, se ubica
la iglesia de San Martín, y en su entorno, se encuentran vetustas
casonas de blasonados escudos que nos hablan de su brillante pasado, así
como la iglesia de Santa María. La nota dulce la ponen sus populares
Almendras de Briviesca, producto típico de merecida fama.
Muy cerca de la capital de la Bureba se encuentra el santuario de
Santa Casilda. La tradición nos habla de esta bella princesa
mora, hija del sultán al-Mamún, nacida en Toledo medio siglo
antes de que Alfonso VI conquistara la ciudad, que derramaba su caridad
entre los cautivos cristianos. Los numerosos exvotos que guarda el santuario,
proclaman que aún hoy, sigue regalando sus bondades a quienes se
acercan a las milagrosas aguas de los lagos de San Vicente.
Hacia la villa salinera de Poza dirigiremos nuestros pasos, desde Briviesca,
a través de la Bureba. Aguiler queda en el camino, con su
iglesia parroquial de finales del siglo XII y muy cerca la villa de Los
Barrios de Bureba y su bella ermita románica de San Facundo.
A un lado quedan las desvencijadas ruinas de Vileña. Fue
monasterio de monjas cistercienses fundado en el siglo XIII por doña
Urraca López de Haro, esposa de Fernando II de León, y en
él se atesoran obras de arte y documentos de excepción, hasta
que el fuego, en 1970, terminó con ellos. Sus tesoros y las monjas
pasaron a Villarcayo, Llora el Oca el ayer de Vileña, marchando
en estrecho cauce, solitario, entre olmos y choperas. Más adelante,
Cornudilla suena con voz fúnebre en los Anales castellanos: “En
el año 885 fue muerto en Cornudilla el conde Diego Porcelos”. Con
este laconismo desaparece de la historia el fundador de la ciudad de Burgos.
Llegamos a Poza de la Sal. Queda la antiquísima población
hacia el oeste, en el borde mismo del páramo, bajo la silueta de
su castillo. De lo alto del pueblo bajo el río Torca. Salada con
el sabor de la salinas que dieron nombre y fama, desde época romana,
a la villa.
Es imprescindible realizar un recorrido a pie por sus calles empedradas,
de fuerte sabor medieval y acercarnos a la iglesia de San Cosme y San Damián,
donde lucen los oros del barroco en su retablo de doble advocación.
Aún subsisten en la villa restos de sus murallas y dos puertas,
una la Puerta Alta, la más antigua, y otra conocida como del Conjugadero
que da acceso a la Plaza Mayor, desde la que se contempla una espectacular
panorámica de la Bureba.
Oña es la flor de estos valles. A través de portillos
y gargantas, por entre los que corre sus aguas el Oca al encuentro del
cercano Ebro, se llega a esta bella población burgalesa, enclavada
bajo la impresionante silueta de la Mesa de Oña, acurrucada ante
el grandioso monasterio benedictino de San Salvador, relicario de historia
y arte, donde duermen el sueño de eternidades, reyes, condes e infantes
de Castilla, León y Navarra. Hay que acercarse a la villa cada mes
de agosto para ver a sus gentes contarnos, en el “Cronicón de Oña”
– un sorprendente espectáculo de luz y sonido – su historia.
El caserío de la población se extiende de forma escalonada,
por calles empinadas hacia la plaza mayor, donde, más humilde, levanta
su torre la iglesia gótica de San Juan, antaño parroquia
de la villa, casi enfrente de la gran escalinata en la que se abre la fachada
de la iglesia monástica.
Es el de Oña el monasterio castellano por definición,
el condal, y representa, más que las Huelgas, el desafío
a Nájera y a San Isidoro de León, con sus memorables enterramientos.
En el crucero de la iglesia están, bajo calados doseletes, los sepulcros
donde yacen el conde Sancho García, su esposa Urraca y su hijo García,
últimos condes de Castilla; Sancho el Mayor de Navarra y Sancho
el Fuerte, rey de Castilla, entre otros.
Algunos llevan epitafios memorables: “Este es el Conde Sancho que dio
los buenos fueros a los pueblos. La santa fe fue su compañera y
el bienestar del Reino su mayor cuidado.
Destruyó a los moros y desde entonces brilla la estrella de Castilla.
El construyó estos lugares y de aquí sacó la norma
para informar su vida. Vencido al fin, aunque fuerte varón, por
el peso de la muerte, salió de este mundo y se encaminó a
Cristo”.
Oca y Ebro se encuentran pasado el desfiladero de la Horadada, y entra
en el valle de Tobalina por un bello paraje flanqueado de imponentes roquedales,
perdiéndose hacia Cillaperlata, en cuya iglesia románica
sonríe, entre maternal e ingenua, Nuestra Señora de Incinillas.
Por lo alto de la sierra, Penches y Barcina de los Montes nos llevarán
hasta la Aldea del Portillo de Busto y desde allí alcanzar el Portillo,
extraordinario balcón de la Bureba desde el que se divisa toda la
belleza de esta comarca natural.
En la otra vertiente de la sierra ya se entra en Tobalina. Corre el
río Molinar por un vallejo desplomándose en bellísima
cascada antes de entrar en Tobera, al pie de las ermitas del Santo
Cristo y de Nuestra Señora de la Hoz, pintoresco paraje formado
por el río, los peñascos bajo los que se cobija la ermita
y el puente medieval.
Tras abandonar Tobera, y después de una revuelta de carretera
aparece, señorial y galana, Frías.
Cruza el Ebro la vieja puente torreada, primero romana y más
tarde medieval, situada cerca de la ciudad que se alza sobre el peñascal,
repartiendo el caserío por empinadas cuestas hacia la fortaleza
y la iglesia de San Vicente. La alta roca sirve de base a la torre del
homenaje, cumbre aquilina de Frías, antaño castillo de los
Velasco, que parece querer desplomarse sobre sus casas. En la iglesia parroquial
de San Vicente luce la capilla de la Visitación, de original bóveda
estrellada y en su retablo las pinturas atribuidas a Juan de Borgoña.
Tiene un embrujo y un encanto especial esta vieja ciudad de Frías,
donde en susurros canturrea el Ebro la gesta de la Castilla medieval.
Cascajares, Busto de Bureba, Quintanaélez, son algunos de los
numerosos pueblos de la Bureba en los que es tan fácil encontrar
la singularidad de una arquitectura popular, en la que se mezclan humildes
casas de sillarejo y adobe con entramados de madera, y nobles casonas señoriales
de piedra, adornadas con escudos nobiliarios, como en Salas de Bureba.
Tampoco será difícil encontrar, aquí y allá,
pequeñas iglesias románicas, llenas de encanto, como las
de San Blas, en Navas de Bureba, o la de San Andrés, en Soto de
Bureba, acaso uno de los monumentos rurales más bellos del románico
burgalés.
GUIA DE VIAJE
Briviesca, la capital de la Bureba se encuentra a 40 km de Burgos,
en la carretera N-1. Desde aquí Oña queda a 27 km, Poza de
la Sal a 25 y Frías a 33 Km.
Poblaciones e itinerarios
MONASTERIO DE RODILLA
Ermita románica de Nuestra Señora del Valle, del siglo
XII. Sobre la ermita, restos del castillo del siglo X, que más tarde
fue de la Casa de los Velasco.
BRIVIESCA
La hoy próspera capital burebana fue antaño la Virovesca
romana, en la que siglos más tarde, a principios del siglo XIV,
la infanta doña Blanca, nieta de Alfonso X el Sabio levantó
su alcázar y fortificó la población con murallas.
En 1370 Enrique II donó la villa a Pedro Fernández de Velasco
y en 1387 celebra aquí Cortes el rey Juan I, estableciendo en ellas
el honroso título de Príncipe de Asturias para los herederos
de la Corona de Castilla. Trazado urbano interesante con casonas y antiguos
palacios blasonados.
Iglesia Colegial de Santa María. Conserva parte
de su estructura gótica, siendo reformada en los siglos XVI y XVIII.
Fachada renacentista. En su interior retablo dedicado a Santa Casilda,
de Pedro López de Gámiz.
Iglesia de San Martín. También gótica,
fue reforzada en el siglo XVI.
Convento de Santa Clara. Fundado por doña Mencía
de Velasco a principios del siglo XVI. La iglesia tiene planta octogonal
y bóveda estrellada, obra de Gil de Hontañón y Pedro
de Resines, magnífico retablo renacentista tallado por López
de Gámiz.
Ayuntamiento. Edificio barroco, antiguo palacio de los
Soto y Guzmán, con elegante torre porticada.
Fiestas: 19 de marzo, San José, feria de los Novios.
Martes anterior a la Ascensión, romería al santuario de Santa
Casilda y popular fiesta de la Tabera. 15 y 16 de agosto, fiestas patronales
de Nuestra Señora y san Roque. Populares almendras garrapiñadas.
SANTA CASILDA
En un pintoresco escarpe, el Santuario de Santa Casilda fue edificado
en el siglo XVI. En el altar mayor estatua yacente de la Santa, obra de
Diego de Siloé.
AGUILAR DE BUREBA
Iglesia románica de finales del siglo XII.
LOS BARRIOS DE LA BUREBA
A las afueras de la población, ermita románica de San
Facundo.
HERMOSILLA
Iglesia con ábside románico, finales del siglo XII. Motivos
escultóricos con influencias del segundo maestro de Silos.
POZA DE LA SAL
La pintoresca villa medieval se asienta en el borde del páramo
que delimita la Bureba por el Oeste, bajo el castillo de los Rojas. Quedan
en lo alto las antiguas salinas, principal fuente de riqueza en la Edad
Media.
Iglesia de San Cosme y San Damián. Templo gótico
de tres naves y crucero. Al exterior la portada es barroca. Retablo mayor
de doble advocación, barroco, retablos de la Virgen del Rosario
y de San Andrés, renacentistas, atribuido éste a Simón
de Bueras. Elegante cajonería del siglo XVIII; cruz procesional
y otras piezas de interés en el museo parroquial.
Ayuntamiento. Adosado a la muralla en el siglo XVI.
Arco Conjuradero. Puerta principal de la villa, sobre
la que en 1694 se construye el balcón desde el que se conjuraban
los nublados.
Casa de Administración de las Salinas. Construida
en el siglo XVIII para la organización y control de la explotación
y el comercio de las salinas.
Castillo. Construido en lo alto de la peña, conserva
los muros exteriores y algunas estancias abovedadas. Perteneció
a los Rojas.
Torre. En la ladera, entre el castillo y la villa, torre
con restos de muros en lo que fuera palacio de los Marqueses de Poza.
Fuentes. Curioso conjunto de fuentes, abrevaderos y lavaderos,
con un pequeño acueducto de origen romano para el riego.
Fiestas. El domingo siguiente al 3 de febrero, San Blas,
con el tradicional Baile Desjarrete, declarado de Interés
Turístico.
Por San Isidro, en mayo, subasta de ofrendas.
El segundo domingo de septiembre, romería a la Virgen de Pedrajas.
El 27 de septiembre fiestas patronales en honor de San Cosme y San Damián.
CASTIL DE LENCES
Cerca de Poza de la Sal, se encuentra el Monasterio de la Asunción,
de monjas clarisas, fundado en 1282, con bello claustro gótico.
ABAJAS
Iglesia románica de la primera mitad del siglo XII.
SALAS DE BUREBA
Elegantes casonas solariegas con escudos blasonados, de los siglos
XVII y XVIII.
VALLE DE CADERECHAS
Entre Poza y Oña, pequeño valle lleno de encantos naturales.
Precioso en época de floración. En él se encuentran
los pueblos de Aguas Cándidas (arquitectura popular); Quintanilla
(arquitectura popular y torreón), Rucandio, Madrid de las Caderechas,
Ojeda (torreón de los Infanzones); Cantabrana y Bentreta.
OÑA
Villa medieval nacida en los primeros tiempos de la Repoblación.
El conde Sancho García funda en 1011 el Monasterio benedictino de
San Salvador para su hija Santa Trigidia, y crea en Oña el Señorío
Infantado más importante de Castilla.
Toda la villa conserva plazas y rincones de claro sabor medieval.
Iglesia de San Salvador. Antigua iglesia del monasterio.
Creación gótica, sobre otra anterior románica de la
que quedan algunos restos en los muros laterales. En la cabecera se abre
la capilla mayor donde se encuentran los sepulcros de los Condes y Reyes
de Castilla, dos soberbios panteones de madera del siglo XV. El retablo
mayor es barroco y en él se abre la capilla camarín de San
Iñigo. Interesantes son también, la sillería del coro,
gótica, del siglo XV, varias pinturas hispano-flamencas, sargas
de la escuela de Oña, las pinturas murales góticas con la
vida de Santa María Egipcíaca y el Cristo románico
conocido como de Santa Trigidia. En la sacristía un excelente museo
con interesantes piezas, destacando una tela oriental del siglo X que perteneció
al conde fundador. Claustro gótico de principios del siglo XVI,
obra de Simón de Colonia y Sala Capitular, románica.
La fachada del antiguo monasterio es barroca, del siglo XVII. Rodean
el conjunto monástico antiguas murallas y torreones defensivos,
como el Cubo del Reloj, resto de la primera fortificación del siglo
X.
Iglesia de San Juan. Edificada como parroquia de la villa
en el siglo XII con añadidos posteriores del siglo XIV-XV. Bella
portada gótica y torre cercana al soportal.
Torre de San Juan. Museo municipal. Documentos históricos;
antiguo oficio resinero y sala de exposiciones. Panorámica de la
Villa.
Murallas. Quedan restos de muralla construida en los siglos
XIV y XV, en la que se abrían varias puertas, subsistiendo la del
Arco de la Estrella, cerca de la antigua judería.
Fiestas. San Juan, el 24 de junio, Romería a San
Vitores el 26 de agosto.
Durante el mes de agosto se realizan en la iglesia de San Salvador
las representaciones medievales del “Cronicón de Oña”.
PENCHES
Cueva de Penches (en el término municipal de Barcina de los
Montes). Interesante yacimiento del Paleolítico, con grabados y
pinturas prehistóricas.
BARCINA DE LOS MONTES
Arquitectura popular.
Quesos artesanales.
LA ALDEA DEL PORTILLO DE BUSTO
En las primeras estribaciones de los Montes Obarenses. Magnífica
vista de la Bureba desde lo alto del Portillo. Al fondo se divisa la Sierra
de la Demanda.
TOBERA
Bello paraje con un puente medieval y las ermitas del Santo Cristo
y Santa María de la Hoz, góticas, del siglo XIII.
FRÍAS
Ya en el valle de Tobalina. Uno de los primeros núcleos de repoblación
medieval, citado en el año 867. Importante centro de comunicación
de la Bureba con el Norte a través de su puente medieval sobre el
Ebro. En 1446 la ciudad es cedida por Juan II a Pedro Fernández
de Velasco y convertida en cabeza de ducado por los Reyes Católicos.
Su trazado conserva el ambiente medieval.
Iglesia de San Vicente. Apenas queda nada de la primitiva
iglesia románica, cuya portada se encuentra hoy en el Museo de los
Claustros de Nueva York, tras el hundimiento de la torre en el año
1904.
Interior gótico, tres naves y algunas buenas capillas, entre
ellas las de la Visitación, con bóveda estrellada, verjas
y sepulcros de principios del siglo XVI.
Iglesia de San Vitores. De los siglos XIII al XIV. Sólo
se conserva su portada y estructura general, aunque muy alterada.
Convento de Santa María de Vadillo. Fundado a principios
del siglo XIII, tuvo canónigos regulares de San Agustín.
Abandonado tras la Desamortización en el siglo XIX.
Convento de San Francisco. Construido en el siglo XIV
en la antigua judería, conserva restos de su iglesia, muy modificados.
Castillo de los Duques de Frías. Situado en lo
alto del espolón rocoso, la torre del homenaje destaca sobre la
ciudad. Fue reconstruido por Alfonso VIII y en el siglo XV pasa al señorío
de los Velasco. Gran patio de armas, torre del homenaje y algunos muros
con ventanales ajimezados y capiteles románicos de comienzos del
siglo XIII.
Puente sobre el Ebro. Cerca de la población se
encuentra el famoso puente de origen romano, reconstruido en época
medieval, época en la que se levantó la torre defensiva para
controlar el cobro del portazgo.
Fiestas. El domingo más próximo al 24 de
junio, día de San Juan Bautista, Fiesta del Capitán,
con danzas ancestrales.
BUSTO DE BUREBA
Iglesia de San Martín.
SOTO DE BUREBA
Iglesia románica de San Andrés.
NAVAS DE BUREBA
Iglesia de San Blas con ábside románico de finales del
siglo XII.
ZUÑEDA
En el antiguo trazado del Camino de Bayona, ramal importante del Camino
de Santiago. Quedan algunos tramos del camino.
GRISALEÑA
En el mismo trazado de Zuñada. Iglesia de San Andrés,
con restos románicos y torre de origen defensivo.
CAMENO
Antes de llegar a Briviesca. Iglesia parroquial de Santa María,
con bella imagen sedente de la Virgen, gótica, del siglo XIV.
QUINTANILLA SAN GARCÍA
Cuna de San García, célebre abad del monasterio de San
Pedro de Arlanza, muerto el año 1073. Su iglesia guarda un importante
fondo documental y buenas tallas.
HORARIO DE VISITA DE MUSEOS Y MONUMENTOS
BRIVIESCA
CONVENTO DE SANTA CLARA
Martes – domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
IGLESIA DE SAN MARTÍN
Martes – domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
OÑA
IGLESIA DE SAN JUAN, IGLESIA DE SAN SALVADOR
Martes – viernes: 10.30-13.30 y 16.00-19.00. Cerrado lunes. Fines de
semana: 10.30-14.00 y 16.00-19.00. Tarifa: 300 pesetas.
MUSEO TORRE DE SAN JUAN
Mismo horario que la oficina de turismo de Oña.
POZA DE LA SAL
IGLESIA DE SAN COSME Y SAN DAMIÁN
Martes – domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
FRÍAS
CASTILLO
10.00-14.00 y 16.00-20.00
OFICINAS DE TURISMO
BRIVIESCA
Santa María Encimera, I
Teléfono: 947 59 00 10
Julio y agosto
FRÍAS
OFICINA DE INFORMACIÓN DEL ESPACIO NATURAL MONTES OBARENSES
Teléfono: 947 35 85 87
Lunes – viernes: 9.00-15.00
OÑA
Plaza Mayor
Teléfono: 947 30 00 01
Cerrado lunes
Martes – viernes: 10.30-13.30 y 16.00-19.00
Fines de semana: 10.30-14.00 y 16.00-19.00
Visitas guiadas a la Iglesia de San Salvador y la de San Juan en horario
de oficina de turismo.
Tarifa: 300 pesetas.
Grupos: 200 pesetas.
Colegios: 100 pesetas.
Menores de 12 años: gratis.

|