| CÁCERES
Cáceres, es la capital de la provincia del mismo nombre.
Fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, por su conservado
Centro Histórico, en el que se refleja su historia y cultura.
En esta localidad, durante los siglos XIII al XV, existieron dos
juderías, la denominada Judería Vieja, conocida actualmente
como Barrio de San Antonio, que comprenden las calles del Barrio de San
Antonio, del Moral, del Rincón de la Monja, comienzo de Pereros
y el Adarve del Cristo, en el suroeste de la ciudad intramuros; cuya sinagoga
estaba situada en la ermita de San Antonio. Y la Judería Nueva,
creada en 1478, estaba formada por las actuales calles Pintores, Moret,
de la Cruz y Panera, a espaldas de la Plaza Mayor, con la sinagoga integrada
posteriormente en el Palacio de la Isla.
La Judería Vieja está formada por calles angostas
con entrantes y salientes, suelo quebrado y callejones ciegos que nos hablan
de un Cáceres distinto al de la nobleza de las casas fuertes con
las que comparten espacio.
En 1479 había en Cáceres alrededor de 130 familias
judías, lo que suponía una alta proporción para una
población de unas 2.000. En la calle Pintores residía Isaac
Colchero que era el mayordomo de la almaja en 1483. Se conocen los nombres
de los rabinos Yuçe, para la Judería Nueva, y Raime, para
la Judería Vieja. Entre las familias sobresalen los Cohen. Asimismo
se constatan nombres de mujeres como Masalton.
Mercaderes, zapateros, jubeteros o médicos son algunas
de las profesiones de los judíos cacereños.
Después de la expulsión de los judíos, en
el año 1492, la Judería Vieja aparece con el nombre de San
Antonio Abad (advocación de la ermita y cofradía) o San Antonio
de la Quebrada, que hace alusión a las características del
suelo, el cual está limitado con pequeños muros que marcan
los mayores desniveles. Barrio sencillo, con el atractivo de su propia
desnudez, sin arquitectura retórica o de estilos culturales y con
la uniformidad de fachadas blanqueadas y desproporcionadas por las grandes
chimeneas de ladrillo. Su traza es totalmente rudimentaria.
PLASENCIA
Plasencia se halla inmensa en el valle del río Jerte, en
torno a cuyas aguas se ha desarrollado su urbanismo y cuyos regadíos
han dotado a la ciudad de una notable prosperidad. Por otra parte, la comarca
de la Vera desemboca también en este lugar. La confluencia de estas
dos comarcas en Plasencia la convierte en un enclave privilegiado, en la
principal ruta que cruza el Sistema Central a través de los puertos
de Béjar y Tornavacas.
La judería placentina se ubica en torno a las calles Coria,
Zapatería y Trujillo, constituyendo estas dos últimas los
auténticos ejes sobre los que se vertebraba la misma.
La presencia de los judíos en Plasencia es conocida desde
el Fuero (1189), otorgado por Alfonso VIII, en el que hay referencia de
una judería. En él se menciona la existencia de una judería
en la ciudad con alusiones a prácticas de tipo religioso. Ya en
el siglo XV, la aljama placentina podía rondar las 200 familias
(entre 900 y 1.000 habitantes) con una gran sinagoga en el lugar llamado
La Mota, situada en lo que es actualmente el palacio de Mirabel y el convento
dominico de San Vicente Ferrer (Futuro Parador de Turismo).
A mediados del siglo XV Don Álvaro de Zúñiga
expropia esta zona a los judíos para construir el mencionado convento.
Tanto la sinagoga y dependencias anejas, como las casas adyacentes, son
derribadas. Los Judíos habitantes de ese sector de la ciudad se
reinstalarán en distintas áreas de la misma, edificando una
nueva sinagoga en las proximidades de la actual Plaza de Ansano, hacia
la calle Trujillo. Esta nueva sinagoga estará en funcionamiento
hasta la expulsión en 1492, momento en que pasó a ser iglesia
de Santa Isabel, destruida en 1521.
Extramuros de la ciudad, en la zona conocida como El Berrocal,
se ubicaba el antiguo cementerio judío, del que aún se pueden
ver restos de tumbas excavadas en la roca.
En recientes excavaciones arqueológicas llevadas a cabo
en el convento de San Vicente se ha podido confirmar la presencia de población
judía en esa zona con la aparición de elementos pertenecientes
al mundo hebreo, como restos de lámparas de la fiesta de Hanukkah
(conmemoración de la purificación del templo de Jerusalésn)
o un yad (indicador de la lectura sinagogal) de bronce, pieza que es de
uso exclusivo en las sinagogas. Estos hallazgos se podrían encuadrar
entre los siglos XIII y XV.
TRUJILLO
Trujillo, ciudad asentada sobre un batolito granítico que
domina la penillanura trujillano cacereña, ha sido desde siempre
un importante nudo de comunicaciones y culturas. Su rica historia que va
desde las primeras poblaciones neolíticas hasta nuestros días,
ha ido formando esta monumental ciudad.
Trujillo emerge en el judaísmo peninsular como una de las
principales aljamas, sobre todo a partir del siglo XV. Por su situación
estratégica, Samuel Halevía elige el castillo de Trujillo
como una de las fortalezas para proteger el tesoro de la corona. Es también
la aljama de Trujillo foco de cierta actividad cultural hebrea, como lo
evidencia el funcionamiento de la academia de estudios rabínicos.
Artesanos, pequeños comerciantes y arrendadores de impuestos son
los oficios principales desempeñados por los judíos trujillanos.
En el siglo XIV la familia Cohen se dedica al comercio de paños.
En la Plaza Mayor y los aledaños de la iglesia de San Martín
vivían Barçilay, Isaque Saboca y otros judíos a mediados
del siglo XV. En 1480 se establece la nueva judería en la zona de
la Rinconada, donde estaba la “Plazuela de los judíos”, situada
en la esquina de la Plaza Mayor, con el arco de entrada, en frente de la
iglesia de San Martín, donde vivían los judíos más
acaudalados de la aljama. La calle Tiendas instalaron los judíos
el edificio de la sinagoga, un edificio de tres naves que abarcaba un bloque
de manzanas situado entre las calles Tiendas y de Hernando Pizarro. Se
conserva el dintel de la puerta de la sinagoga con la inscripción
hebrea: “Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán
por ella”.
En el Ayuntamiento se conserva una lápida funeraria hebrea
procedente del antiguo cementerio judío.
CORIA
La ciudad de Coria se encuentra situada en el valle del río
Alagón, y es el principal enclave del noroeste de la provincia de
Cáceres. Goza de una privilegiada situación estratégica,
tanto desde el punto de vista económico, su fértil valle,
como desde el punto de las comunicaciones, paso obligado hacia las tierras
del norte y este portugués. Todo ello hace que sea importante núcleo
de asentamiento desde épocas remotas. Primero aparece como enclave
vetón, luego como municipio romano y posteriormente como medina
musulmana y sede episcopal cristiana, conservando en su interior la herencia
de tan rico pasado histórico.
El privilegio real concedido por Alfonso IX a Coria en 1227, articula
una codificación específica sobre la vida de los judíos.
EN los días de Sancho IV la repoblación hebrea se consolida
en la ciudad como la muestra su contribución en el impuesto
regio del pecho de los judíos. En el siglo XV la comunidad judía
se constituye en aljama.
Para conocer la vida de la aljama de los judíos de Coria,
le sugerimos iniciar el recorrido adentrándose por la puerta de
la Ciudad, donde vivía Sento Abeara, continuando por Cuatro Calles,
la Plaza Mayor, lugar de residencia de Samuel Leví, Jacob Arrueste
y la familia Çafarty, y la calle Alonso Díaz. El edificio
de la sinagoga se localiza en la entrada de la calle del mismo nombre.
Junto a ésta, se encontraban los baños rituales.
Durante el gobierno de la casa de Alba, (a partir de 1472), la
comunidad hebrea experimente un incremento demográfico notable.
Torneros, plateros, sastres y recaudadores son algunos de los
oficios que desempeñan los judíos en Coria.
- GUADALUPE
Al sureste de la provincia de Cáceres, sobre la falda de
la Sierra de Altamira y en un profundo valle de la comarca de Las Villuercas,
se sitúa La Puebla de Guadalupe. Desde las torres y almenas de su
monasterio podemos disfrutar de este pueblo serrano y de su paisaje colorista.
La presencia de los judíos en Guadalupe, se remonta a los
primeros años del siglo XIV, cuya comunidad forma un pequeño
núcleo de población en torno a La Puebla.
Los conflictos de 1391 y de 1476 marcan el declive del judaísmo
guadalupense con la conversión de numerosas familias al cristianismo.
Judíos y conversos tienen una destacada participación e influencia
en la economía y sociedad civil en la época, que se desarrolla
en medio de un tenso clima de hostilidades, hasta 1485, año de la
depuración de los judíos, conversos y judaizantes. Por estas
fechas, los conversos constituyen el 19 por 100 de la población
de Guadalupe.
Es famosa la formación de los dos tribunales de la Inquisición,
en 1485, para depurar el judaísmo de los conversos del monasterio
jerónimo guadalupense y los laicos de La Puebla. Los procesos de
fe contra los monjes judaizantes ocasionaron en la Orden Jerónima
la imposición del estatuto de limpieza de sangre desde 1487
a 1835.
Judíos y conversos vivían en la antigua calle Veneno,
en la actualidad una ramal de la Plaza Mayor, que concluye en el Arco del
Chorro Gordo. Otros vestigios de la herencia hebrea y conversa, con la
antigua pila bautismal del monasterio, que puede encontrarse en la Plaza
Mayor, en la entrada del santuario, donde Abrahám Seneor, su yerno
Meir Melamed y otros familiares recibieron las aguas bautismales el 15
de junio de 1492. En el interior del santuario se aprecia el maguén
David en la portada mudéjar de la antigua farmacia, situada en el
ala norte del claustro gótico, así como varias estrellas
de David en la puerta principal de acceso al templo.
- HERVÁS
Hervás es una población del norte de la provincia
de Cáceres, situada a media ladera en las estribaciones de la Sierra
de Gredos. Perteneciente a la comarca del Ambroz, en el camino de la Vía
de la Plata, es conocida por su enclave geográfico.
Judíos y cristianos conviven en régimen de tolerancia
compartiendo las calles del Collado, Corredera (hoy, Relator González)
y la Plaza. A sus pies se desliza la calle Abajo, uno de los accesos naturales
a los enclaves hebreos.
En la calle Abajo, a la derecha del caño del Tío
Julián, nace la calle de la Amistad Judeo-Cristiana en cuya casa
número 15 está el lagar comunal donde los judíos elaboran
el vino apto para el consumo, Kosher, con su bodega y su granero. Después
de 1492 la vivienda es propiedad de una cofradía conversa, de ahí
el nombre “Casa de la Cofradía”. La comunidad hebrea estaba integrada
por más de 80 personas. Se dedicaban al préstamo a interés,
sastrería, arrendamiento de las rentas del duque de Béjar,
compra-venta de tejidos y paños en las plazas, ferias y mercados
nacionales.
Sugerimos pasear por el exterior de la corrala judía configurada
por la calle Amistad Judeo-Cristiana, calle Vado con sus bodegas en la
plata baja y hospital benéfico en los números 2 al 6, y la
estrecha calleja de los Cofrades, que desemboca en la calle Rabilero número
19, donde la tradición emplaza la sinagoga de rabí Samuel.
Las casas de las traseras de la calle Vado reflejan la arquitectura
popular entramada de madera de castaño relleno de adobe. El rumor
de las aguas del Ambroz reverbera el traqueteo de los telares artesanales
hebreos, ya desaparecidos, enhebrando su cauce por el ojo del puente medieval
de la Fuente Chiquita, semillero de leyendas que le narrarán los
lugareños.
- GARROVILLAS
Garrovillas de Alconétar se sitúa en la comarca
de Alcántara. Su historia comienza a escribirse tras la reconquista
de esta franja y el abandono de la Orden del Temple de la localidad en
la segunda mitad del siglo XIII.
Durante los siglos XIV y XV fueron tres las culturas que convivieron
en el pueblo, y cada una de ellas supo dejar su huella con mayor o menor
fortuna, destacando la plaza porticada como nexo de unión entre
ellas.
La comunidad hebrea se establecería a partir del siglo
XIV. Visitar la Vieja Villa y perderse por calles y callejas como la de
Juderías, del Rey, Nueva o Plaza Vieja es trasladarse a un pasado
que está todavía presente.
- ALCÁNTARA
La villa de Alcántara, en la franja occidental de la provincia
de Cáceres limítrofe con Portugal, acogerá a la Orden
Militar de San Julián del Pereiro que recibe el patronímico
de Alcántara en 1218. La Orden Militar repuebla los territorios
rurales de Alcántara y Valencia con población hebrea a fines
de siglo XIII.
La tradición oral emplaza la sinagoga en la ermita de la
Soledad, en cuyo interior de localizó una inscripción con
caracteres hebreos, que dice: “Hizo esta magnificencia don Mosé
Lerma/ hijo del honrado rabí Ishaq Lerma. Descanse en el Edén
el año Hinnám”.
Es posible que la comunidad hebrea se estableciese por el entorno
de la ermita de la Soledad, entre la Plaza de la Corredera y la Plaza de
España. Dicha comunidad se convierte en aljama en 1489.
Las poblaciones fronterizas, tras el edicto de expulsión
de los judíos, son un corredor migratorio de cristianos nuevos cacereños
y portugueses perseguidos por las Inquisiciones de Évora y Llerena
en los siglos XVI al XVIII, que buscan refugio temporal en uno u otro lado
de la frontera.
- VALENCIA DE ALCÁNTARA
En el límite oeste, junto a la frontera portuguesa, la
Villa de Valencia de Alcántara se localiza en un valle envuelto
por la rivera del Avid.
En el interior del espacio fortificado antiguo, pocos vestigios
subsisten del núcleo urbano primitivo. Se conservó, sin embargo,
al noroeste del castillo, un conjunto urbano medieval conocido como Barrio
Gótico o Barrio Judío. Este barrio, constituye un interesante
ejemplo de espacio judaico que se remonta por lo menos hasta el siglo XIII,
donde
las marcas de cristianización de las casas son evidentes. Aquí
se realizó en 1497 el enlace de la infanta Doña Isabel con
el Rey de Portugal Don Manuel I. El enlace real pudo haber contribuido
a la preocupación del barrio para cristianizarse, visitado por la
Inquisición, como puede observarse en la Piedra de Armas de la calle
Bordalo.
En el cruce de la calle Gasca con la calle Pocito se alza el edificio
de la Sinagoga Medieval. Aunque, exteriormente, no despierte la atención
del visitante, a no ser por la base de la columna que sostiene la unión
del tejado de cuatro aguas, su interior revela una fundacionalidad religiosa.
Una de las entradas del edificio, permitía al creyente estar frente
a la pared de oración, orientada al sudeste, donde estaba colocada
el Arca con los rollos de la Torah. Junto a esta pared todavía se
observa un afloramiento rocoso acorde a la tradición de dejar una
pared sin remolcar en las sinagogas. La sala de oración, de trazos
arquitectónicos simples, desenvuelve una planta subcuadrangular
de cuatro columnas centrales que definen el espacio del Bimah o la plataforma
para el oficiante del servicio religioso.
Al noroeste se encontraría la sala de las mujeres o un
vestíbulo. Las características arquitectónicas del
edificio permiten pensar que esta sinagoga siguió el modelo constructivo
de las sinagogas sefardíes.
- CASTELO DE VIDE
Castelo de Vide se encuentra a unos 25 kilómetros de la
frontera con España, beneficiándose, desde la Edad Media,
de los privilegios de esta ubicación.
Conocida por su clima y por sus aguas son, con todo, sus judíos
quienes hacen de ella parada obligatoria en cualquier ruta del patrimonio
judaico portugués.
En el siglo XV son varios los documentos que testimonian la existencia
de la comunidad judaica de la villa.
La judería se desenvolvió en un costado de la villa
de cara al este. Aunque establecida en una de las zonas más accidentadas,
el barrio era atravesado por un eje fundamental de comunicación
del castillo con el exterior y viceversa. Sobre la presencia judaica en
Castelo de Vide quedan hoy algunos testimonios materiales entre los que
tiene especial relevancia el edificio donde se cree haber funcionado la
Sinagoga Medieval. Localizado en la confluencia entre la calle de la Judería
con la calle de la Fuente, su arquitectura monovolumétrica muestra
un período de abandono, lo cual confirman sus materiales arqueológicos.
En el umbral derecho de una de las puertas ojivales del piso superior
de este edificio se identifica la marca en la mezuzah respondiendo a la
vieja tradición judaica que obliga al creyente a colocar en el umbral
de sus puertas un rollo en el que se inscribe parte de la oración
fundamental del Pueblo de Israel.
Otros edificios de la calle de la Judería, de la calle
de la Fuente o de las ruinas de la judería, muestran aún
lo que resta de la tradición milenaria judía de dejar constancia
de su fe en los umbrales de las puertas.
El establecimiento de la Inquisición y la publicación
del edicto de expulsión de los judíos de los reinos de España,
por Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, contribuyen al desarrollo
de la judería en Castelo de Vide que mantiene en la toponimia de
sus calles el testimonio de la presencia judaica así como de la
persecución del Santo Oficio a los nuevos cristianos.
- MARVAO, NISA Y ALPALHAO
En Marvao, los enfrentamientos militares entre un lado y otro
de la frontera, fueron tan habituales como el tránsito de gente
o mercancías por la Aduana de la Torre de Portagem.
En 1492, pasaron por la Torre de Portagem, muchos judíos
castellanos huidos a causa del edicto de expulsión de los Reyes
Católicos. Algunos autores apuntan un número en torno a 15.000
personas, las que entraron en Portugal por Marvao.
En esta Torre se ha colocado en 1996 una lápida conmemorativa
de las persecuciones ibéricas de los judíos sefarditas. Aquí
se constituyó también un Núcleo Museológico
dedicado al patrimonio judío de la región, donde adquieren
significado, Alpalhao, Nisa, Castelo de Vide, Portalegre y al otro lado
de la frontera, Valencia de Alcántara.
Siendo escasas en territorio portugués las lápidas
funerarias judías, este núcleo cuenta con dos lápidas
funerarias medievales, decoradas con la Menorah, provenientes de Marvao.
En muchos núcleos urbanos de Portugal y de España,
sobre todo en los antiguos espacios judíos, podemos observar cruces
grabadas en los umbrales de las puertas de las casas. Esto es bastante
corriente en Nisa, y, sobretodo en Alpalhao. Gran parte de estas cruces
cristianizaron de forma objetiva espacios considerados heréticos
en tiempos de persecución de los judíos.
Alpalhao en un lado de la frontera y Valencia de Alcántara
al otro, constituyen verdaderos santuarios en lo que respecta a este género
de marcas de simbología religiosa.
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Los judíos se establecen en la provincia de Cáceres a finales
del siglo XII, durante los días de la Reconquista cristiana. Las
ciudades fortificadas de Cáceres, Coria y Plasencia recogen los
primeros asentamientos urbanos disponiendo en sus fueros una legislación
tolerante que articula la vida de los judíos.
A finales del siglo XIII el judaísmo cacereño se
extiende por las villas de Alcántara, Trujillo y Valencia de Alcántara,
a las que se incorporan las de Brozas, Garrovillas y Guadalupe a mediados
del siglo XIV. En este mismo siglo, la aljama hebrea de Trujillo adquiere
cierto nivel intelectual y de estudios rabínicos.
En el transcurso del siglo XV, la provincia de Cáceres
recibe un importante flujo migratorio hebreo procedente de las aljamas
devastadas de Castilla y Andalucía. En la década de los años
60 el mapa hebreo cacereño se distribuye por más de 40 poblaciones.
Los judíos no forman un barrio urbano exclusivo, sino
que comparten con cristianos y musulmanes el espacio de la judería
en torno a sus sinagogas.
Éstas se pueden encontrar en Plasencia, Coria, Trujillo,
Cáceres, Valencia de Alcántara y Castelo de Vide.
Tras el Edicto de Expulsión, en 1492, los judíos
se refugian en Évora. Sin embargo, algunas familias judías
encuentran problemas de adaptación en Portugal retornando a España
entre los años 1493 y 1495.
Considerando el territorio portugués la mayor concentración
de comunas judaicas durante el siglo XV, pueden identificarse en la banda
más próxima a la frontera con España.
La región de San Mamede, es una zona privilegiada desde
el punto de vista del legado material. Castelo de Vide, Marváo,
Nisa y Alpalháo son visita obligatoria en la ruta judaica de la
región.
Aquí se encuentran testimonios de la vida de estas comunidades,
y también los de sus muertos. Aquí se pueden establecer los
recorridos de las marchas hacia una país temporalmente acogedor,
o sino, identificar las marcas talladas por una creencia ancestral que
también se materializó en tradiciones asumidas, perseguidas
o, a pesar de todo, transmitidas.
Castelo de Vide, Marváo, Nisa y Alpalháo permiten
hacer un recorrido por algunos de los momentos más señalados
de la vida de los judíos de esta región. El legado judaico
en la región constituye un patrimonio cultural que encuentra expresión,
en el patrimonio constituido de usos y costumbres y, además, en
la forma como el hombre identificó el espacio que le rodeaba ligándolo
a aquellos que lo habitaban.
De los topónimos cartográficos de referencias judía
en la provincia de Cáceres y en la región de San Mamede,
se conservan: cerca de Castelo de Vide el topónimo Juderías
y en la zona de Fronterira Monte do Judeu, Mesa del Judío en Coria.
La Judería en Valencia de Alcántara y Judía del Barco
en Alcántara. |