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Paradigmas del realismo

Durante el 1870-1880 se produce en toda Europa un nuevo movimiento literario, el realismo. El antecedente de este estilo tiene sus fuentes en la tradición clásica... María Luisa Pérez Bernardo

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  Guías culturales

 

Santillana del Mar

© Turismo de Santillana del Mar


Mapa de situación - Santillana del MarTiempo y arte se abrazan en Santillana. La piedra humanizada y patinada por los siglos conforma un conjunto de belleza y fantasía que evoca la memoria de episodios pretéritos. Su nombre se lo dio una santa, martirizada en el siglo III, pero la tradición la ha apodado con el sobrenombre de “la villa de las tres mentiras”: ni es santa, ni es llana, ni tiene mar, aunque el mar baña sus costas municipales en Ubiarco. Su localización en una hondonada rodeada de suaves colinas de verdes praderas, salpicadas de pequeños bosques, acoge al caserío que se viste de los tonos ocres de las piedras y los rojos de los tejados. Geranios y buganvillas pintan el color de las fachadas. La atmósfera, a menudo de niebla, rezuma humedad en los empedrados y recrea nuevos paisajes de ensueño.

Balcón - Santillana del Mar

 

Historia

Hace unos 1200 años, unos monjes llegaron al actual emplazamiento de Santillana, trayendo las reliquias de una santa de nombre Juliana que había sido martirizada por orden de su marido Eulogio por no querer renunciar a la virginidad y a la fe de Cristo, durante las persecuciones decretadas en tiempos del emperador romano Diocleciano, a finales del siglo III.

Ocuparon unas tierras y fundaron una pequeña ermita y monasterio que con apoyo nobiliario y regio y las aportaciones de sus vasallos llegó a ser la mayor abadía de Cantabria durante la Edad Media. Los primeros documentos conservados (a partir del año 870) hacen referencia a donaciones de vasallos, con lo que el cenobio va adquiriendo notoriedad e influencia, hasta llegar al año 1045 en que el propio rey de Castilla Fernando I la toma bajo su protección y le concede privilegios y exenciones, reconociendo al abad del monasterio como señor de la villa. De ese modo quedan unidas con el mismo nombre: Sancta Iuliana > Santillana.

El siglo XII es la época de mayor pujanza económica y jurisdiccional del monasterio, a la vez que atrae a numerosos peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela por el primitivo camino de la costa a través de Oviedo, el cual tenía en punto de referencia obligado en Santillana, para venerar las reliquias de la santa. En este momento se construye el actual templo. Pero a partir del siglo XIV comienza la decadencia de la abadía, al sustituir la explotación directa de las tierras (pozos de sal, pesca de río, molinos y ganado) por una cómoda economía de rentas que proporciona beneficios directos al abad la jurisdicción sobre la villa culminan en 1445, cuando el rey Juan II concede la misma al primer marqués de Santillana, el literato don Iñigo López de Mendoza. A principios del siglo XIX finaliza el señorío nobiliario y se erige el ayuntamiento constitucional, con sede en un palacio de la Plaza Mayor.

 

Colegiata
Colegiata de Santillana del Mar
Colegiata de Santillana del Mar

La transformación del antiguo monasterio en Colegiata –al cambiar la regla benedictina que lo regía por la de la orden de Canónigos de San Agustín– se produce a mediados del siglo XII, época en que se edifica el templo actual, en estilo románico, que es el más amplio de la cornisa cantábrica. Su estructura de tres ábsides y tres naves sigue siendo el modelo de Frómista (Palencia) y del románico internacional que penetra en Castilla por el Camino de Santiago.

La escultura de su portada, capiteles y canecillos evocan los temas fundamentales de la religiosidad medieval, en particular la lucha entre el Bien y el Mal, y la necesidad de la penitencia y el perdón para salvarse de las penas del infierno. Este mensaje se muestra a través de alegorías y símbolos animales (leones, pelícanos, palomas, cuervos, serpientes, cabras...) y vegetales (manzanas, helechos, acanto, lirios, vid, uvas, piñas...) así como algunas escenas humanas.

En el centro del crucero se erige el sepulcro de Santa Juliana, cuyas reliquias se guardan en la arqueta del retablo con los escudos de la Casa de la Vega.

Claustro de la Colegiata
Claustro de la Colegiata

El retablo mayor es una excelente obra de estilo hispano-flamenco de finales del XV, con tablas pictóricas relativas al martirio de la santa y esculturas de apóstoles y evangelistas. El frontal del altar es una soberbia pieza de platería mexicana. En el coro se conserva un notable órgano barroco, y en la capilla bautismal, además de la pila románica, un excepcional pantocrátor realizado en torno al año 1200.

El claustro, adosado a la fachada norte de la iglesia, muestra en sus 42 capiteles de variada temática una completa evolución de la escultura románica. Junto a sus muros se observan los sarcófagos con motivos heráldicos de personajes relevantes del clero y la nobleza.

 

Calles principales
Santillana del Mar

La concesión del fuero en 1209 convierte la villa en capital de la merindad de las Asturias de Santillana (territorio que abarcaba la mitad occidental de la actual región) y residencia del merino o representante regio. Ello supuso la creación de un nuevo ámbito administrativo en torno a la plaza del Mercado (actual Plaza Mayor) en donde se celebraba un mercado semanal. De esta forma se configuró un urbanismo, en “y” griega, basado en dos centros (religioso y civil) y dos calles que confluyen a la entrada del pueblo: la rúa del Rey (citada desde el siglo XIII y actual calle del Cantón) que parte del atrio de la colegiata (abrevadero), y la calle de Juan Infante, que surge desde la plaza, en torno a las cuales se fueron jalonando las casas, palacios, solares, huertos y corrales, que al amparo de unas estrictas ordenanzas concejiles desde 1575, ha perdurado con escasas variaciones hasta nuestros días.

Torre de Don Borja
Torre de Don Borja
Monasterio de Regina Coeli
Monasterio de Regina Coeli

De la arquitectura hemos de destacar las torres góticas de la plaza (la del Merino y la de don Borja y la casa de la Parra); y las de Velarde y Otero en la calle del Cantón. La casa de doña Leonor de la Vega (madre del Marqués de Santillana, en la calle del Cantón): el palacio renacentista de Velarde, tras la colegiata; las casonas y palacios barrocos de las familias importantes –Barreda, Bustamente, Tagle, Villa, Peredo, Polanco, Quevedo...– y los dos conventos de dominicos (Regina Coeli, masculino, y San Ildefonso, femenino), construidos en el siglo XVII a las afueras de la villa. En sus fachadas campean los escudos de armas de los fundadores, con lemas relativos al honor, al triunfo y a la fama: “un buen morir es honra de la vida” (de los Villa); “da la vida por la honra y la honra por el alma” (de los Cos). Otros inventan su parentesco con personajes de leyenda: “Velarde (o Tagle) se llamó, en la sierpe mató (en referencia a san Jorge) con la infanta se casó” (de los Velarde y Tagle). De estas casonas de hidalgos decía Ortega y Gasset: “lo grande no es su dimensión sino su pretensión”. Ciertos palacios se erigieron con dineros enviados desde América por los indianos, como el de los Sánchez de Tagle, en el Revolgo, o el de Peredo, junto al cruce, que posee un soberbio escudo y un parque de gran interés botánico. También se conservan las cuatro fuentes tradicionales: la Vieja, la Fontanilla, la del Cantón y la del Revolgo, ésta con la escultura de la cabra, obra de Jesús Otero.

 

 

 

Altamira

La cueva de Altamira, descubierta por Marcelino Sanz de Sautuola en 1879, está ubicada en una de las suaves colinas que circundan el recogido y agradable valle que da cobijo a la universal villa de Santillana. Su descubrimiento hace ahora 120 años suscitó una fuerte polémica entre los arqueólogos, ya que no creían que los hombres prehistóricos fueran capaces de hacer unas pinturas tan perfectas. La estancia principal, denominada sala de polícromos, ha sido considerada como la “Capilla Sixtina del arte cuaternario”. En su techo se representan casi un centenar de animales y signos, destacando los 21 bisontes en distintas actitudes, acompañados de otros animales como ciervos, caballos, jabalís y toros, a veces superpuestos, efectuados con técnicas diversas –gravado, silueteado, pintado, raspado y efectos de sombreado- que dan como resultado una composición de gran movimiento y belleza, única en el arte paleolítico. Su realización data de hace 14.000 años. El resto de la cueva (que tiene un desarrollo longitudinal de 270 m) contiene numerosos grabados, incluso más antiguos, y un importante yacimiento arqueológico en el vestíbulo. En su entorno se encuentra el Centro de Investigaciones y Museo de Altamira.

Altamira - Pintura rupestre Altamira - Pintura rupestre
Pinturas rupestres de Altamira

La cueva de Altamira ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y su visita es restringida a nueve mil personas al año por motivos de conservación. No obstante, su visita es posible previa solicitud por escrito con bastante antelación al Museo y Centro de Investigación de Altamira. Se ha realizado una réplica cuya fidelidad y calidad satisface el interés yla curiosidad de casi un millón de visitantes que anualmente llegan a Santillana.

 

Museos

La conservación de su fisonomía medieval a lo largo de los siglos ha determinado la función cultural que la villa posee, que junto al descubrimiento de las cuevas de Altamira, ha hecho de su visita un deber inexcusable, siendo las instituciones culturales, religiosas y artísticas las que sustentan su prestigio y conservan su patrimonio.

En 1967 se creó el Museo Diocesano, en el convento Regina Coeli, con la finalidad de conservar, estudiar y exponer una parte importante del patrimonio artístico religioso de la Diócesis. Contiene un millar de obras, destacando las colecciones de imaginería medieval y barroca en madera policromada, la platería española y colonial, los esmaltes y marfiles, y una excelente colección de cristos. Dispone de un Taller de Restauración de gran prestigio y el Archivo Documental Diocesano. Se puede visitar todos los días, (excepto miércoles y el mes de febrero) de 10 a 13 y de 16 a 19 horas. Su entrada es conjunta para visitar el claustro de la Colegiata.

El Museo y Centro de Investigación de Altamira, creado en 1979, contiene una exposición de carácter didáctico sobre el arte rupestre y la prehistoria en Cantabria. La réplica de las pinturas conlleva la potenciación de este conjunto. Se visita en horario de mañana, excepto los lunes.

El Museo de Arte y Etnografía Regional, ubicado en las Casas del Águila y la Parra, expone interesantes muestras de arte de ámbito regional, nacional e internacional. La entrada es libre y cierra los lunes.

El Museo Jesús Otero, junto a la colegiata, expone en el jardín y casa-museo esculturas que el artista legó a su villa natal.

La Fundación Santillana, con sede en la torre de Don Borja, organiza grandes exposiciones y actos culturales a lo largo de todo el año, con especial vocación hacia la actividad educativa y la cultura hispanoamericana. La entrada es libre y cierra los lunes y martes.

 

Naturaleza

Santillana del MarLa constitución geológica del entorno de la villa, con variedad de suelo y manto, así como la proximidad del mar, proporciona numerosos parajes naturales y espléndidas panorámicas.

En el sur, la colina de Vispieres es a la vez bastión y mirador. En su cima se conservan fortificaciones romanas y medievales que defendían los caminos que llegaban a la villa. Más allá, nuestra vista se alarga hacia la cordillera Cantábrica y los Picos de Europa (a unos 100 km), cuyas cimas conservan la nieve durante gran parte del año.

Playa de Santa Justa
Playa de Santa Justa

Al norte, la costa municipal se extiende desde la Punta Calderón, diapiro arcilloso que resguardó un pequeño puerto romano, hasta la playa de Santa Justa, recogida y serena, con una antigua ermita horadada en un anticlinal. El abrupto litoral de potentes acantilados se corona con frescas praderías y formaciones rocosas caprichosas, cuya prestancia en Ubiarco sorprenden al caminante.

Pero son las rocas de Camplengo y Avíos las que han dado vida y arte a Santillana, proporcionando los sillares que enseñorean sus edificios, de arenisca dorada patinada por el tiempo.

Palacio de Peredo
Palacio de Peredo

El Campo del Revolgo, donde se celebran las fiestas, juegos y recepciones de autoridades conserva especies autóctonas (roble, castaño...) y las exóticas se pueden observar en la finca del Palacio Peredo.

Todo el término municipal es un enorme e irregular mosaico verde, creado por el hombre con la ayuda de un clima húmedo y suave, y siempre en torno a la monumental villa de Santillana.

 

Alrededores de Santillana
Torre de Viveda
Torre de Viveda

Fuera de Santillana, pero dentro de su término municipal, se encuentra en Queveda, la torre de don Beltrán de la Cueva, del siglo XVI; y en Viveda, la casa-torre de Calderón de la Barca, del siglo XVIII, casa solariega y lugar de origen del insigne dramaturgo español.

Puente San Miguel
Puente San Miguel

Tomando la carretera en dirección a Torrelavega se llega a Puente San Miguel, capital del municipio de Reocín, con un precioso parque –declarado bien de interés cultural con categoría de jardín histórico– en la finca propiedad de la familia Botín, que se puede visitar. En esta localidad se gestó en 1778 la fundación de la provincia de Cantabria, en su Casa de Juntas –ermita de los Nueve Valles– que se puede contemplar junto a la iglesia.

Cerca de aquí, en Quijas, destaca una torre medieval y el palacio de Bustamante, notable conjunto barroco con capilla.

 

 

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