| Turismo
Introducción.
Un claro objetivo del Ayuntamiento es
potenciar la identidad cultural e histórica de Torres de la Alameda,
tradiciones, vida local, patrimonio histórico-artístico.
En Torres de la Alameda se ha habilitado
la Oficina de Información y Promoción Turística de
la Comarca formada por 14 municipios situados entre los ríos Henares
y Tajuña y que ha tomado el nombre de “Campiña del Henares”.
Aprovechando los flujos turísticos
desplazados a la vecina Alcalá de Henares, recientemente declarada
Ciudad Patrimonio de la Humanidad, Torres se va a convertir en escala ineludible
al contar, entre otros muchos atractivos turísticos, con la más
fiable y valiosísima copia de la Sábana Santa, que quedará
expuesta en la Ermita de la Soledad, una vez rehabilitada.
La promoción de productos de reconocida
calidad como el pan, el aceite, y el queso, la mejora de las vías
de comunicación y el patrimonio histórico permitirá
crear en Torres una importante fuente de empleo y recursos.
Patrimonio Artístico.
El patrimonio artístico y cultural
de Torres de la Alameda es rico sobre todo en lo que se refiere a objetos
de culto.
La Iglesia de la Asunción
es una gran belleza del siglo XVI. Una de esas sobriedades elegantes
del Plateresco español, que han ido fascinando a viajeros y visitantes
a lo largo del tiempo.
La Iglesia es de planta basilical de
tres naves. El presbiterio termina en un ábside popularmente llamado
la “media naranja”, donde anteriormente había un retablo barroco
que fue destruido durante la guerra. En una capilla se encuentra la imagen
de la patrona del pueblo, Nuestra Señora del Rosario. La torre,
en su parte más baja, es mudéjar; el campanario es del siglo
XV y el chapitel de pizarra del siglo XVII.

En el interior de la Iglesia se custodia
una colección de relicarios con un “Lignun Crucis”.
Aunque en Torres existieron varias ermitas,
hoy sólo se conservan dos de las cuatro que convivieron en anteriores
épocas. Una de ellas es la Ermita de la Soledad construida
entre los siglos XVI y XVII.
La Sábana Santa de Torres es una
de las mejores copias que existen de la de Turín. Existen algunas
otras de diversas ciudades europeas como Roma, Besancon, Troyes o Vézelay,
y que incluso en España hay otra más, en el monasterio de
Santo Domingo de Silos, pero es la única sobre la que tenemos la
certeza de que fue santificada mediante el contacto con la de Turín,
el 3 de mayo de 1620.
Se trata de una tela de unos cuatro metros
y medio por dos. En el lienzo se estampa la imagen, con los antebrazos
cruzados sobre el vientre, tanto de frente como de espaldas.
Iglesia de la Asunción.
Data del siglo XVI, conjugando los elementos
esenciales del Polateresco castellano, si bien extrarodinariamente comedida
en su ornato.
Se trata de un edificio relativamente
pequeño, de unos 120 metros cuadrados, es de planta casi cuadrada
con contrafuertes en las esquinas levantado en estilo plateresco sobre
piedra caliza y al que se accede por una puerta de dos arcos con excelente
carpintería. Sus puertas han sido catalogadas como unas de las mejores
puertas de la Diócesis de Alcalá e incluso de la Comunidad
de Madrid.

Su levantamiento es simultáneo,
o tal vez algo posterior, al de la Iglesia de la Asunción. Hoy está
siendo rehabilitada como extensión del recién creado museo
diocesano de Alcalá, lo que permitirá la exposición
permanente de la Sábana Santa, hasta el momento restringida a los
momentos litúrgicos de su culto. Es decir, sólo puede ser
admirada y venerada, de momento, el Viernes Santo.
Dos circunstancias la hacen única:
De una parte, la estela o lípida de Domitia Fuscina, del siglo
II, recuperada muy probablemente en la antigua Complutum romana e incroporada
a la base inferior derecha de su fachada principal; de otra parte, la Sábana
Santa, joya sin parangón de la Campiña del Henares.
La ermita, desde que sirviera en el Siglo
de Oro para la convocatoria a concejo de los torrensanos, no ha sufrido
a penas transformaciones.
La Sabana Santa
La Sábana Santa de Torres es una
de las mejores copias que existen de la de Turín. Existen algunas
otras de diversas ciudades europeas como Roma, Besancon, Troyes o Vézelay,
y que incluso en España hay otra más, en el monasterio de
Santo Domingo de Silos, pero es la única sobre la que tenemos la
certeza de que fue santificada mediante el contacto con la de Turín,
el 3 de mayo de 1620.
Se trata de una tela de unos cuatro metros
y medio por dos. En el lienzo se estampa la imagen, con los antebrazos
cruzados sobre el vientre, tanto de frente como de espaldas.
En la actualidad Turín es universalmente
conocida por ser la depositaria del sudario en que pretendidamente José
de Arimatea y Nicodemus envolvieron a cristo inmediatamente después
de su muerte. Los teólogos y los científicos de todo el mundo
han elucubrado durante décadas sobre el proceso de plasmación
de los rasgos de Cristo en este lienzo; la teoría clásica,
por llamarla de alguna manera, es la que habla de unas emanaciones, milagrosas
o no, que revelan a modo de negativo fotográfico en el lienzo características
físicas de Jesús y donde pueden rastrearse muestras de la
forma en que llegó a la muerte.
No obstante, hoy es sabido que la "Túnica
de Turín" no es otra cosa que una reproducción plástica
que la Iglesia, en un momento de su historia, legitimó como auténtica.
A partir de ahí, se efectuaron una serie de copias, muchas de ellas
verdaderamente ingenuas , que fueron trasladadas, después de muchas
vicisitudes , a algunos lugares de culto de todo el continente: Compiegne,
Canodin, Cahors Clermont, Corbeil, Vézelay, Reines, Zante, Troyes,
Roma, Besançon, etc.
Década tras década estas
ciudades han pretendido ostentar el verdadero sudario de Cristo, y en torno
a esas reproducciones han organizado grandes lugares de culto y fructíferas
empresas turísticas.
Y mientras tanto, en un pueblecito de
la Vega del Henares, a sólo treinta kilómetros de Madrid,
junto a Alcalá de Henares, los torresanos han guardado toda discreción
sobre la existencia de una de las reliquias más valiosas que posee
el patrimonio español: la Sábana Santa de Torres de la
Alameda.
Generación tras generación
se ha custodiado como un tesoro, entre la devoción de los antiguos
cruzados guardianes de Tierra Santa y la desconfianza del que ha visto
cómo desaparecen las señas de identidad de municipios de
su entorno, un sudario que viajeros de siglos atrás calificaron
como la más aproximada al original, cuando no como la auténtica
Sábana de Cristo.
Para hacer honor a la verdad, en nuestro
país existe una reproducción más del santo sudario,
guardado nada más nada menos que en el Monasterio de Silos. Una
de las tradiciones más hermosas del occidente europeo, como es la
del Santo Grial, habla de un desplazamiento de José de Arimatea
a España, y con él el Grial. Esta tradición ha dejado,
por ejemplo, un texto del ciclo artúrico que se conserva inédito,
llamado precisamente José de Arimatea, perfectamente reconocido
por los medievalistas, que espera la mano de un editor que lo muestre al
lector actual. No tiene por lo tanto nada extraño que esta tradición
haya dejado en España objetos simbólicos de este carácter,
sobre todo ante las especulaciones sobre qué era realmente el Grial:
el sudario, la copa en que se recogió la sangre de Cristo cuando
le lancearon, el cáliz de la última cena, la lanza que le
abrió el costado,... Lo que no es ninguna especulación es
que la Sábana Santa de Torres es una de las mejores, si no la mejor,
de la que existe en la Catedral de Turín. La de Santo domingo de
silos es posterior a ésta, pues se ha fechado entre 1627 y 1640.
Por el contrario, se sabe que la Sábana Santa de Torres llegó
a la localidad en 1620, siendo monarca Felipe III, posiblemente de la mano
de algún religioso de la zona celoso que quiso ligar el destino
de su pueblo al de Cristo para siempre, y que probablemente residió
en los descalzos de Cuenca.
Aparte de la excepcionalidad de la copia,
cuidada y exacta hasta tal punto que se hace inexplicable que mano humana
pudiera reproducir tan exactamente la original (se cree que pudo ser realizada
mediante una especie de calco, superponiendo el lino sobre el original
en un fondo luminoso), lo que hace única esta pieza en el mundo
es la certificación de su santificación mediante contacto
con la original, concretamente el 3 de mayo de 1620. Como es sabido, el
proceso de contacto, como sucede con el agua bendita, es la forma de bendición
de este tipo de objetos de culto y, que se sepa, este privilegio no ha
recaído sobre ninguna otra de las copias existentes en el mundo.
Confeccionada en lino, contiene una imagen
de Jesús de frente y espalda. La tela, de 4,47 metros de largo por
un metro de ancho, es de un blanco amarillento, ligeramente parduzco. La
imagen mide de frente 1,83 desde el cráneo a la punta de los pies
y, de espalda, 1,72 desde el cráneo hasta el talón. Se conservan
las marcas de los ojos, la nariz y la boca, la forma del rostro y de la
barba, así como se aprecian señales de la corona de espinas
y, sobre los hombros, señales del cabello. Sobre el pecho y en diversas
partes del torso, señales de azotes y golpes de la Pasión.
De igual forma que en la de Turín,
la figura de Cristo tiene los antebrazos cruzados sobre el vientre, apreciándose
a la altura de la muñeca izquierda, en la región dorsal,
los estigmas de los clavos. La herida del costado, entre la novena y décima
costilla, se muestra de dentro a afuera y de abajo hacia arriba. También
se aprecian rastros inequívocos de carbonización y
zurcidos de las quemaduras del incendio que sufrió la original en
1582. El hecho es que este objeto excepcional, que permaneciera oculto
durante la Guerra Civil en una casa particular, que sólo ha sido
posible ver los Viernes Santo de cada año, cuando los oficiantes
lo veneran y le pasan todo tipo de medallas, rosarios, etc., con ánimo
de bendecirlos, va a ser mostrada al público en general en apenas
unos meses. Mediante un acuerdo con la Diócesis de Alcalá
y la Dirección General de Arquitectura de la Comunidad de Madrid,
se va a rehabilitar la Ermita de la Soledad en el propio Torres de la Alameda,
del siglo XVI, al tiempo que todo su entorno arquitectónico, y se
van a tomar las medidas necesarias de conservación (humedad, temperatura,
etc.) y seguridad para que pueda ser venerada durante todo el año
y observada por estudiosos y curiosos de todo el mundo.

La Ermita de la Soledad fue construida
en estilo plateresco casi simultáneamente a la Iglesia Parroquial
de la Asunción, un complejo renacentista hermosísimo que
se ve erige sobre el resto de edificaciones augurando el nombre de este
singular municipio: Torres de la Alameda. A pesar de su pequeña
planta, constituye uno de los capítulos de la historia de Torres,
pues no en vano allí se reunían tradicionalmente los ciudadanos,
convocados a golpe de campana, para conversar sobre las decisiones que
afectaban a toda la comunidad, y así fue hasta que se implantaron
las casas consistoriales. Por si fuera poco, la Ermita de la Soledad conserva
en la parte inferior derecha de su fachada principal una lápida
romana, perfectamente estudiada y catalogada, una lápida que denota
la existencia de un asentamiento en la zona donde Complutum alcanzó
todo su esplendor. En esta estela funeraria de finales del siglo
I se lee:
· DOMITIA
· FUSCINA
· FUSCI ME
· TTVRICUM
· F H S E S T T L
El Tturicum se creyó mucho
tiempo que aludía al topónimo "Torres".
No obstante, hay otra teoría que
afirma que alude a la cognatio (una especie de tribu) de los Metturici,
una organización suprafamiliar del centro de Hispania que pervivía
en la época romana.
La estela, recortada por la parte superior,
tiene un frontón en relieve en el que se halla una roseta.
En las pechinas formadas por el frontón
hay también pequeñas rosetas. El campo epigráfico,
en forma de tabula ansa, está bordeado por un marco escalonado con
cuatro escuadras en las esquinas.
Tiene una serie de arcos incisos (siete,
curiosamente, los mismos que el frontón de la Iglesia Parroquial)
y una media luna entre dos ruedas de radios curvos.
(c) Información facilitada por el gabinete de prensa del Ayuntamiento
de Torres de la Alameda.
gabinete.prensa@aytotorresalameda.com
www.aytotorresalameda.com


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