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ÍNDICE
Presentación
Itinerario cultural por Santander
Periodos histórico-artísticos
- De la prehistoria a la romanización
- El arte de la repoblación
- El arte románico
- El arte gótico
- El renacimiento
- El barroco
- El arte moderno y contemporáneo
Conjuntos histórico-artísticos
Museos de Cantabria
Teléfonos y direcciones de interés
PRESENTACIÓN
Cada pueblo, cada rincón, cada casa, hasta el más
pequeño y sencillo utensilio, se constituye en una
pieza del rompecabezas de la historia de una región.
Y el arte como máximo exponente de la expresión
humana, en sus diversas manifestaciones, pretende transmitir
una concepción del mundo, particular e individual,
de cada lugar y en cada época.
Cantabria, que ha sabido custodiar lo mejor de sí
misma, rebasará las expectativas del inquieto viajero
que desee profundizar en el aspecto artístico y cultural
de una región, no por la grandiosidad o espectacularidad
de sus obras, sino porque el entorno natural donde se emplazan,
en muchas ocasiones, nos proporciona estampas individuales.
Esta pequeña guía pretende, en su limitado
espacio, dar unas breves pinceladas de algunas de las obras
de la historia de Cantabria han marcado determinados periodos,
o que poseen un significativo valor artístico. Dada
la imposibilidad de abarcar en estas páginas todo el
patrimonio regional, se señalan aquellos lugares que
son más accesibles o se encuentran abiertos al público,
y por tanto resultan más fáciles de conocer
in situ. También se han recogido unos breves apuntes
de las poblaciones que han sido declaradas Conjuntos Histórico-artísticos,
y los principales museos de Cantabria, que albergan los mejores
testimonios del arte mueble hallado en la región.
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ITINERARIO CULTURAL
POR SANTANDER
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SANTANDER, UNA CIUDAD DE MAR
Quien llega por primera vez a Santander sentirá descubrir
uno de los lugares en los que la naturaleza se ha recreado
con mayor sensibilidad. El mar y la montaña, el azul
y el verde, conforman un incomparable telón de fondo
de sus calles, avenidas y sobre todo de su bahía. A
su abrigo, desde la época romana, se asentaron gentes
de mar, y poco a poco, bajo la protección de una pequeña
abadía comenzó a gestarse el origen de Santander.
Nombre que deriva de la transformación fonética
de San Emeterio (Santi Emeteri),que junto a San Caledonio
conforman el patronazgo de la ciudad. Santander se muestra
hoy como una ciudad moderna y cosmopolita, centro de un turismo
de calidad, u como un importante foco cultural en verano,
que podremos conocer a través de uno agradables paseos,
descubriendo sus hermosos espacios naturales, delimitados
entre la bahía y el mar abierto.
PASEO POR EL SANTANDER MONUMENTAL.
Partiremos del Palacete del Embarcadero, un pequeño
y pintoresco edificio de aire modernista y mirador privilegiado
para contemplar la Bahía. Siguiendo su perfil, descubrimos
los jardines de Pereda, que entre palmeras y cedros, esconde
monumentos a nombres ilustres de la ciudad. En el Muelle,
se encuentra una peculiar grúa de piedra testimonio
del gran tráfico mercantil del puerto santanderino.
Continuando por la plaza de Alfonso XIII, podemos contemplar
los monumentos a Pedro Velarde, héroe de la Independencia,
y a la reconstrucción de la ciudad, tras el incendio
de 1941. El edificio de Correos en el mismo centro de la ciudad,
es un recia construcción del más típico
estilo regionalista montañés, tan de moda a
principios de siglo. Detrás de él, la plaza
de las Atarazanas, nos descubre la Catedral, una primitiva
abadía del siglo XIII, germen de la ciudad, formada
por la cripta de El Cristo, un sobrio y angosto templo, de
bóvedas achaparradas, y otra iglesia superpuesta, reconstruida
en varias ocasiones, de influencia gótica. Callejeando
por los alrededores de la popular Plaza porticada, sede atípica
durante décadas del FIS, encontramos un bullicioso
centro comercial. Continuando por la calle de San Francisco,
salimos al Ayuntamiento, un edificio de estilo eléctico
que fue anteriormente un convento. Junto a él, la plaza
de la Esperanza, un típico y concurrido mercado, de
influencia modernista. Siguiendo por la calle Miguel Artigas
concluimos nuestro paseo en el Museo de Bellas Artes, que
recoge un valioso conjunto de pintores regionales. Formando
parte del mismo edificio está la famosa Biblioteca
de Menéndez Pelayo, importantísimo foco cultural
de la región, junto a la que fue su casa.
PASEO POR EL SANTANDER MARÍTIMO.
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Comenzaremos nuestro paseo en Puertochico, antiguo puerto
pesquero, convertido hoy en puerto deportivo, que se encuentra
presidido por el Real Club Marítimo. En sus inmediaciones,
el paseo de Pereda, es quizá el paisaje urbano con
más carácter de la ciudad. Entre sus casas alineadas
frente a la bahía, con elegantes balcones y miradores,
destaca el edificio del Banco Santander, símbolo de
una ciudad pionera de la banca española. Al otro lado,
el paseo de Castelar, llama la atención por el compuesto
estilo de algunos de sus edificios, como el Banco Vitalicio
o el Siboney. En el alto de San Martín, antiguo barrio
de pescadores, se emplaza el monumental Palacio de Festivales,
junto al Centro de Alto Rendimiento de Vela. Continuando por
la avenida de Reina Victoria, que entre residenciales edificaciones
de influencia regionalista, nos conduce hasta la zona más
residencial de la ciudad: El Sardinero. Desde mediados del
siglo XIX, sus pioneros baños de Ola, constituyen el
mayor impulso turístico de Santander, reuniendo un
elenco de magníficas playas, a la vez que un importante
centro hotelero. En la plaza de Italia, el Gran Casino se
erige majestuoso, evocando el ambiente de
ciudad-balneario de la Belle Epoque. Pero son las playas
de el Camello, la Concha, La Primera y La Segunda, las verdaderas
protagonistas: amplias, de finas arenas y aguas limpias,
probablemente de las más bellas de España. Entre
las dos últimas, se encuentra el promontorio de Piquío,
adornado por unos jardines llenos de encanto. Atravesando
el parque de Mesones, frente a la Segunda playa, podemos iniciar
un paseo fuera del entramado urbano, por un sendero que bordea
la costa y el campo de golf Mataleñas, llegando al
Faro de Cabo Mayor.
- Península de la Magdalena-
Un espacio natural privilegiado, que constituye el símbolo
más representativo de Santander. En su cima, se yergue
el elegante palacio real, inaugurado en 1913 como residencia
estival que el pueblo de Santander regaló- mediante
suscripción popular- al monarca Alfonso XIII, convirtiendo
la ciudad durante el verano, en la capital del reino. Posee
unas hermosas caballerizas, unos extensos jardines con magnífico
arbolado y playa propia. Actualmente es un parque público
de libre uso. Perfectamente internado en el paisaje, se puede
admirar un original mini-zoo, entre sus acantilados. Hoy en
día, el Palacio es la sede de los prestigiosos cursos
de verano de la U.I.M.P., un importante foro cultural y científico,
de fama internacional.
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PERIODOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS
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DE LA PREHISTORIA A LA ROMANIZACIÓN
La peculiar orografía de Cantabria, repleta de cavernas,
propició el asentamiento hace miles de años
de grupos de hombres primitivos que expresaron su arte, representando
figuras de animales con una técnica y un colorido extraordinarios,
y que debido a las excepcionales condiciones de temperatura
y humedad del interior de estas grutas, han llegado perfectamente
conservadas hasta nuestros días.
Arte rupestre universal: Las Cuevas de Altamira:
Descubiertas por Marcelino Sanz de Sautuola entre 1875-1879
es el mejor de los conjuntos de arte rupestre conocido, representando
uno de los hitos de la Historia del Arte, siendo declaradas
por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Destaca por su calidad
la sala de los Policromos, conocida como la “Capilla Sixtina
del Arte Cuaternario”. Contiene una gran cantidad de representaciones
de bisontes, algunos de tamaño natural, en los que
el artista muestra su destreza jugando con el natural relieve
del techo. La llegada masiva de visitantes obligó hace
unos años a restringir severamente las visitas para
preservarlas. Las instituciones regionales conscientes de
su deterioro, impulsaron la realización de su réplica,
uno de los proyectos de mayor envergadura emprendidos en la
región. Si bien Altamira no es la única expresión
de arte prehistórico en Cantabria, aunque sí
la de mayor trascendencia, son también de gran interés
el conjunto de pinturas halladas en Ramales de la Victoria
y Puente Viesgo. En esta última localidad se encuentra
el conjunto formado por las cuevas de El Castillo, Las Chimeneas,
La Pasiega y Las Monedas, localizadas en el Monte Castillo.
Están abiertas al público y su visita, imprescindible,
además de por la belleza natural del paraje, nos sumergirá
en lo más profundo de nuestros orígenes .Su
arte es quizás el más amplio y diverso de la
región cantábrica, contabilizándose más
de 150 figuras de animales y un gran número de signos
(Tel.942 59 84 25). Las cuevas de Covalanas en Ramales de
la Victoria, Chufín y Micolón en Riclones y
Santiyán en Escobedo, también contienen curiosas
muestras de arte rupestre y se pueden visitar.
El origen de un pueblo: Los Cántabros.
De aquellos poblados de tribus cántabras anteriores
a la conquista romana, belicosas y casi salvajes, a los que
hacen referencia escritores e historiadores como Plinio o
Estrabón, poco ha podido descubrir la arqueología.
Basándonos en los hallazgos encontrados, podríamos
pensar que los habitantes de Cant-Iber (las montañas
del Ebro), vivían principalmente en las tierras transitivas
a la meseta, en los actuales valles de Campoo y Valderredible.
Así lo atestigua el poblado hallado en Celada-Marlantes
(Reinosa), el único testimonio conocido sobre la existencia
de una cultura castreña a finales de la Edad del Hierro
(s.II,-I a. De C.), a pesar de que existen también
vestigios en tierras costeras (Castro Urdiales). El valle
de Buelna ha proporcionado una serie de estelas gigantes que
parecen catalogarse como pre-romanas. En Barros, Lombera y
Zurita se han descubierto 5 de estas estelas, con diámetros
de 1,70 a 2 m. Hay quienes sostienen que son monumentos de
carácter funerario, mientras que otros suponen que
su decoración simboliza una representación solar
céltica. Ubicadas en lugares prominentes del terreno,
están decoradas en bajorrelieve, con inscripciones
toscamente realizadas. In situ se puede contemplar la estela
de Barros, al mismo borde de la carretera. Hoy, se han erigido
en auténticos símbolos de la identidad cántabra.
La romanización de Cantabria
A pesar de la dificultad que encontraron las tropas romanas
en su conquista del territorio cántabro, debido a la
dificultad del terreno y la belicosidad de estas gentes, con
un fuerte sentimiento de independencia, tras cruentas guerras,
culminaron con el sometimiento de los guerreros cántabros
su larga conquista de la península Ibérica.
El dominio efectivo del territorio cántabro por parte
de Roma se apoyó y manifestó en la construcción
y mantenimiento de una serie de vías que pusieron en
contacto los distintos ámbitos geográficos de
la región de la región con el resto de la Península
y del Imperio. El establecimiento de ciudades portuarias y
las calzadas, sostuvieron la actividad económica y
el esquema táctico militar romano. Así, las
fuentes clásicas mencionan tres puertos en el litoral:
Portus Victoriae luliobrigensium, que ha sido identificado
como Santander o Santoña, Portus Blendium, la actual
Suances y Portus Vereasueca como San Vicente de la Barquera.
Pero será Julióbriga en Retortillo (Reinosa),
la localidad más significativa y la más mencionada
en las fuentes escritas antiguas. Aún queda patente
su dimensión en las ruinas visitables de esta ciudad.
La Calzada Romana-
La primera red de caminos que se configura como tal en Cantabria,
data de la ocupación romana, siendo la base de la configuración
del actual sistema de carreteras. Se disponía sobre
dos ejes, uno de Norte a Sur y otro de Este a Oeste. Entre
espesa vegetación, aún se conserva un tramo
de 5 km. entre Somaconcha y Pie de Concha que se recomienda
recorrer caminando.
EL ARTE DE LA REPOBLACIÓN
EL ARTE DE LOS SIGLOS VIII- X
Al producirse la invasión musulmana, las comunidades
de la meseta refugiadas en las montañas cántabras
se establecieron en asentamientos provisionales y precarios,
utilizando las cuevas y convirtiéndolas en lugares de
culto. En un primer momento estos habitantes cristianos fabrican
sus iglesias excavándolas en las rocas areniscas para
aprovechar el mimetismo de las mismas con el paisaje, evitando
el que pudieran ser destruidas o quemadas. De las muchas ermitas
que probablemente hubo, ha pervivido un pequeño grupo
en Valderredible y Campoo, comarcas fundamentales en la historia
alto medieval gracias a su situación geográfica
y climática. La proximidad y concentración de
los templos de Valderredible, posibilita un pequeño itinerario
que nos trasladará a aquellos primeros recintos religiosos,
algunos de los cuáles permanecen abiertos al culto, y
en donde la penumbra reinante crea un ambiente misterioso y
enigmático, característico de las liturgias medievales.
El misterio de las Ermitas Rupestres
La ermita de Arroyuelos, asentada en la parte más
alta de la localidad del mismo nombre, es la más monumental
a la vez que la única edificación de dos pisos
que existe de este tipo en Cantabria, y también la
más original por hallarse excavada en un levantamiento
litológico de roca arenisca con caprichosa forma. Posee
un banco tallado que recorre todo su perímetro ( para
su visita se ha de solicitar la llave en la primera casa del
pueblo). La ermita Virgen del Carmen en Cadalso (ubicada en
la propia carretera), es la más pequeña de todas.
En la misma roca pueden observarse varias sepulturas medievales.
La ermita de Santa María de Valverde aparece con dos
naves, probablemente debido a una reforma más tardía,
y con una reforma más tardía, y con una espadaña
añadida a finales del siglo XII. Cuenta con tres ábsides,
en uno de los cuales se instala el baptisterio. Continúa
abierta al culto, pero para su visita también se deben
solicitar las llaves en una vivienda próxima. En Campo
de Ebro también existe una pequeña y simple
ermita rupestre de una sola nave. Próxima al nacimiento
del río Asón (Arredondo) se ubica la ermita
de San Juan de Socueva, aprovechando la morfología
kárstica de este singular valle, un auténtico
paraíso espeleológico por la infinidad de kilométricas
grutas y sistemas cavernosos que posee. A deferencia de las
de Valderredible, que se encuentran excavadas en la roca,
ésta se construyó cerrando una de las bocas
de la cueva aprovechando el voladizo calizo. Es el único
testimonio que pervive de los muchos que hubo en la zona.
También se puede visitar. Cueva Santa en Santo Toribio
de Liébana, es la única ermita que queda de
las que existieron en la ladera del monte Viorna. Mitad rupestre
y mitad edificada, es donde la tradición mantiene que
se retiró Santo Toribio.
La armonía de las Iglesias Mozárabes
Existen otras expresiones también representativas
de la arquitectura de la repoblación. Estas son las
iglesias construidas en torno al siglo X, que presentan claras
influencias del arte islámico, unido a un sustrato
asturiano con elementos de tradición visigoda y carolingia,
y de las que han llegado hasta nuestros días un porcentaje
mínimo de lo que debió ser. De entre las conservadas
sobresale la iglesia de Santa María de Lebeña
(Cillorigo), una bellísima conjunción de arte
y naturaleza. San Román de Moroso en el pueblo de Bostronizo,
junto al río y entre robles ofrece una estampa realmente
bella y tranquila; y Santa Laocadia de Helguera, ambas en
la cuenca de Besaya, presentan un carácter mucho más
humilde por sus dimensiones, aunque también destacan
por su elevada pureza constructiva.
- Santa María de Lebeña-
Al pie de impresionantes macizos calizos y entre exuberante
vegetación se “esconde”la maravillosa iglesia de Santa
María de Lebeña, construida en el siglo X y
verdadera joya arquitectónica de Cantabria. Su equilibrio
y pureza de líneas se agiganta en su bello espacio
interior, proporcionado por el juego de las diferentes alturas,
que alcanza una elevación singular en su parte central.
A destacar la gran losa de piedra que cubre el altar mayor
y la bellísima imagen policromada de la virgen, del
siglo XV, en estilo neomozárabe, para acompañar
al conjunto.
EL ARTE ROMÁNICO
EL ARTE DE LOS SIGLOS XI- XII
La situación histórica de la región
durante los siglos en que el románico nace y evoluciona-
s. XI , XII y parte del XIII- , los distintos poderes que
se entremezclan y conviven (rey, nobleza, monasterios, concejos)
y la diversa organización social y económica,
hacen muy variables y hasta independientes los distintos monumentos,
que gozarán de una extraordinaria individualidad y
peculiaridad en cada uno de sus edificios, pese a la unidad
existente en la utilización de procedimientos arquitectónicos
y decorativos. A través de las principales vías
de tránsito más utilizadas en la época
medieval, surgen verdaderos conjuntos representativos del
románico cántabro.
Las comarcas de Campoo y Valderredible
La zona de mayor densidad de iglesias románicas se
corresponde con la zona de Campoo (Valdeolea, Valdeprado)
y Valderredible, que junto con el norte de Palencia y Brugos
forman uno de los núcleos de aglomeración del
monumentos del siglo XIII más relevantes de Europa.
Tal vez porque en estas regiones montañosas los concejos
eran numerosos y tenían en este siglo una composición
ya estable. Entre sus valles y caminos podemos descubrir importantes
templos, como las colegiatas de San Martín de Elines
y la de San Pedro de Cervatos con sus provocativas figuraciones,
dos de los edificios más representativos del románico
cántabro. Otros, más humildes y recogidos, pero
no por ello con menos encanto, se nos descubren como unas
pequeñas joyas: Retortillo, Villacantid, Bolmir, Mata
de Hoz, La Loma, San Martín de Hoyos, San Miguel de
Olea, San Martín de Valdelomar o Las Henestrosas de
las Quintanillas.
Por la cuenca del Río Besaya
lo largo del trazado de lo que fue la calzada romana que
sigue la cuenca del río Besaya, se alzan numerosos
templos del siglo XII. Una tierra que se vio favorecida por
el hecho de ser la vía dominante desde Castilla hasta
la costa y que recogió las corrientes del Camino de
Santiago. Surgen por ello numerosas iglesias románicas
como la de Bárcena de Pie de Concha, San Martín
de Quevedo, San Facundo y San Primitivo en Silió (Molledo),
San Juan de Raicedo, San Andrés en Cotillo (Anievas),
como ejemplo de lo que son las iglesias románicas de
aldea o concejo, de pequeño tamaño y humildes
de apariencia. También la Asunción de Acereda
y Santa cecilia de Villasevil /ambas en Santiurde de Toranzo),
que alberga una de las pilas bautismales románicas
más destacadas de Cantabria, San Andrés en Argomilla,
Santa María de Yermo (Cartes), y la extraordinaria
Colegiata de Castañeda, concebida con una sola nave,
posee unas magníficas proporciones y un bello ábside
en el que se organizan ocho arcos sobre capiteles de gran
interés.
La Comarca de los Valles de Liébana
A través de Liébana surge otra vía de
tránsito ya que fue un núcleo relativamente
poblado durante la Edad Media. Aunque no se han conservado
muchas muestras, las más importantes corresponden a
las iglesias de Santa María de Piasca, que destaca
por la calidad de su talla escultórica y Santo Toribio
de Liébana, donde según la tradición
Beato de Liébana escribió e ilustró su
famoso Comentario del Apocalipsis en el 776.
Por los Caminos de la Costa.
En su transcurso paralelo al mar, el camino, desde la frontera
francesa hasta Galicia, nos descubre dos ejemplos: la bella
y solitaria Santa María de Bareyo (Arnuero), que alberga
en su interior una original pila bautismal, y la iglesia de
San Román en Escalante, de gran riqueza escultórica,
en la que destaca la imagen cariátide policromada de
la virgen con el niño.
- Colegiata de Santa Juliana-
La Colegiata de Santa Juliana es el edificio más representativo
de la bella villa medieval de Santillana del Mar, y el monumento
más importante del románico cantabro. Construida
en sillería arenisca, goza de gran vistosidad externa
y guarda en su interior una serie importante de piezas pictóricas
y escultóricas de épocas posteriores, así
como un retablo deslumbrante. El claustro con capiteles historiados,
sarcófagos y sepulcros, debe visitarse, pues acerca
ala visitante al silencioso espíritu medieval.
EL ARTE GÓTICO
EL ARTE DE LOS SIGLOS XIII-XVI
El gótico se introduce en Cantabria a través
del Camino de Santiago, así como a través de
las relaciones comerciales con Francia, Inglaterra y Flandes,
a consecuencia del desarrollo económico que se produce,
desde el último tercio del siglo XII y primeros del
siglo XIII, y el consiguiente auge demográfico ocasionado
por la concesión de los fueros por parte de Alfonso
VIII y el apoyo de Fernando III a nuestras Cuatro Villas de
la Costa, en agradecimiento por su aportación a la
conquista de algunas importantes ciudades de Andalucía.
Circunstancias que provocaron el establecimiento en Cantabria
de uno de los góticos más destacados del Norte
de España, junto a la capacidad de los maestros canteros
cántabros, que suavizaron la fusión de las novedades
técnicas y estéticas francesas con la tradición
local románica. Sin embargo, la realidad socioeconómica
del interior, más rural, creó un estilo popular
muy distinto al de las villas costeras. Se plasman por tanto
dos modalidades, el gótico popular y el gótico
de las villas marineras, de mayor riqueza.
El esplendor de las Grandes Villas Marineras.
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Las grandes villas de la costa eligen para la ubicación
de sus iglesias, claros exponentes de su poderío, promontorios,
aptos para la observación de posibles ataques por tierra
y por mar. Santa María en Castro Urdiales domina toda
la villa desde el acantilado natural en el que se ubica. Por
su tamaño y prestancia parece una catedral, siendo
muchos de sus elementos estructurales procedentes de la escuela
burgalesa y del gótico francés. En su interior
puede verse una de las más bellas imágenes góticas
de Cantabria, la imagen de piedra policromada de la Virgen
sedente con el niño, y en una de sus capillas el Cristo
de la Agonía de Francisco de Zurbarán. Santa
María de la Asunción en Laredo, posee una disposición
extraña con cinco naves, y los cambios perceptibles
en su alzado hace pensar que fue concebida en un principio
más humilde y reducida. El exterior no es tan vistoso
como en Castro Urdiales, sin embargo su interior resulta espectacular
por la magnificencia de sus naves. Santa María del
Puerto en Santoña, sin duda construida sobre otra anterior,
ofrece con sus tras naves y sus bajos capiteles un cierto
ambiente románico. Nuestra Señora de los Ángeles
en San Vicente de la Barquera, es uno de los mejores monumentos
góticos de la región ,disfrutando de un emplazamiento
realmente excepcional, sobre un paisaje formado por una bella
ensenada y los cercanos Picos de Europa. Representa una acumulación
estilística y cronológica realmente interesante.
Del resto de iglesias de influencia gótica destacan:
Santa Marina de Udalla, que muestra una original estructura
de dos naves paralelas de escasa diferencia en sus dimensiones,
único caso en Cantabria y sin relación con el
resto de la Península. De su inusual combinación
de elementos salió una iglesia con un aspecto exterior
románico y un interior ambiental y estructural gótico.
Y la iglesia del Monasterio de Santo Toribio de Liébana,
que fue durante gran parte de la Edad Media el eje alrededor
del cual giraba la vida cultural, religiosa, económica
y social de esta zona. Conjuga en su aspecto una sucesión
de elementos románicos, góticos y barrocos.
Arquitectura Civil y Militar
Los términos civil y militar van muy unidos en la
mayor parte de la arquitectura gótica no religiosa
que ha llegado hasta nuestros días. No puede distinguirse
tajantemente entre los edificios dedicados a una función
exclusivamente militar y los de fines de habitabilidad preminentemente.
Los castillos que han llegado hasta la actualidad como el
de Castro Urdiales, el de San Vicente de la Barquera o el
de Agüero o el de Agüeso, son construcciones posteriores,
aunque probablemente levantados sobre los cimientos de otros
anteriores. La gran mayoría han perdido las almenas,
el foso está prácticamente cegado y generalmente
se encuentran ubicados en lugares adecuados para la defensa.
Dentor de la arquitectura civil popular, podemos observar
las primeras viviendas, en general modestas, de planta rectangular,
y cubierta a dos aguas, características que se mantendrán
en épocas posteriores y que darán lugar a la
casa montañesa.
- La Torre-
La torre como símbolo de poder y fortaleza señorial
va perdiendo su sentido a lo largo de la Baja Edad Media,
quedando como residencia personal del señor. Aunque
su arquitectura no posee una evolución estética,
si se puede establecer una diferencia entre la torre defensiva
y la torre señorial: las defensivas, estratégicamente
ubicadas, apenas suelen tener vanos y el espacio interior
es reducidísimo. Su número hubo de ser elevado
a pesar de que para acabar con las luchas, los Reyes Católicos
decretaron su destrucción. Pero aún son numerosas
las que podemos encontrar desperdigadas, y generalmente solitarias,
por el territorio cántabro: la de Rubín de Celis
(Obeso), la de Linares (Peñarrubia), al torre de Estrada
(Val de San Vicente), la de Quintana (Soba), la de Cabrahigo
(Isla), la de los Bustamante (La Costana, Campoo de Yuso),
o la de Pero Niño (Sovilla). Las torres señoriales
por el contrario son más amplias y ya aparecen más
ventanas: las de Quevedo (Molledo), Agüero (San Vicente
de Toranzo), Cadalso (Valderredible), Bustamante (Quijas),
Del Merino y de Don Borja (Santillana del Mar), Don Beltrán
de la Cueva (Queveda), Cabanzón (Herrerías),
Infantado (Potes), etc.
EL RENACIMIENTO
EL ARTE DEL SIGLO XVI
Al igual que en el resto de la Península, el arte
en Cantabria en los siglos XVI-XVII presenta una simultánea
y sucesiva serie de estilos que se mezclan entre sí,
de manera que no podemos hablar de un estilo propio y definitorio,
sino de una variedad de estilos, caracterizados por el retraso
cronológico de su aparición y por la pervivencia
de elementos de tradición medieval con gran peso en
las preferencias montañesas, desarrollándose
un arte de carácter eminentemente provincial. Además
, se generaliza el fenómeno de la emigración
artística, que ya había comenzado en épocas
anteriores, y que se debe al prestigio de los arquitectos
y canteros cántabros, que por su fama eran requeridos
por la poderosa clientela castellana. Así encontramos
arquitectos montañeses diseñando los edificios
españoles más importantes de la época,
como Gil de Hontañón, Juan de Rasines y Juan
de Herrera, Éste último desarrolló el
arte clásico depurado y sobrio, creando un estilo propio,
el herreriano, que marcará una etapa decisiva en la
arquitectura española. Exponentes de la convivencia
de estilos encontramos en las iglesias de san Jorge de Penagos,
San Pedro de Limpias, el Convento de Montehano, el Convento
Regina Colei en Santillana del Mar –actual Museo Diocesano-
, o la torre de la iglesia del Soto en Iruz. También
son piezas interesantes el retablo plateresco de la iglesia
de Rozas y el retablo flamenco de Belén, en la iglesia
de Santa María de Laredo.
En lo que respecta a la arquitectura civil comienza a surgir
el palacio de grandes dimensiones por evolución de
la casa-torre gótica, con características de
la arquitectura medieval, a las que se incorporan elementos
decorativos que posteriormente conformarán el barroco,
la Torre de Gajano y la torre de Velo en Puente Arce, son
buenos ejemplos; en esta localidad se encuentra un bello puente
sobre el Pas, la obra de ingeniería civil más
relevante de la época.
EL BARROCO
EL ARTE DE LOS SIGLOS XVII-XVIII
El barroco se introduce en Cantabria también con retraso,
llegando incluso al siglo XIX, y se caracteriza por encontrarse
mezclado con el tardogótico y el clasicista de épocas
anteriores. Si bien para Cantabria este periodo significa
una época de relativo avance económico y recuperación
demográfica, la Montaña seguirá siendo
una región en la que predomina una población
campesina. En consecuencia, y salvo excepciones, los arquitectos
mantendrán un conservadurismo formal, en los que primará
la austeridad.
Pero es en la arquitectura civil, sin parangón con
otras regiones, en donde asistimos a un auge especial. La
enorme profusión de casas señoriales y palacios,
muchos construidos por indianos, crean una cierta identidad
cántabra a través de elementos arquitectónicos
que se repetirán en sus más diversas variantes,
siguiendo las tradiciones constructivas montañesas:
cortavientos, solanas, torres laterales... Dentro de la cantidad
de ejemplos de arquitectura civil barroca, podemos destacar
y en su mayoría visitar: la Casona de Carrejo, que
en la actualidad alberga el Museo de la Naturaleza de Cantabria
(Cabezón de la Sal), el palacio de Esledo (Pámanes),
de aspecto sobrio y elegante, también acondicionado
como Museo de arte contemporáneo, el Palacio de los
Acebedo en Hoznayo, el Hospital de San Rafael, actual sede
del Parlamento de Cantabria (Santander) y los magníficos
palacios de Donadío en Selaya y de Soñanes en
Villacarriedo.
De la arquitectura religiosa podemos reseñar dos ejemplos:
la iglesia de Santa María Magdalena en Rucandio, situada
en la parte más alta del pueblo, que llama poderosamente
la atención por su planta octogonal y su austeridad
decorativa, propia de la tradición montañesa,
y la iglesia de San Martín de Cigüenza, con una
clara influencia del arte colonial, como justifica el hecho
de ser financiada por el indiano D. Juan Antonio de Tagle
Bracho que hizo fortuna en Perú.
- Palacio de Soñanes en Villacarriedo-
Construido según planos del arquitecto italiano Cossino
Fontanelli, entre 1718 y 1722, consta de tres pisos, es de
planta rectangular, y su fachada goza de una riqueza ornamental
espléndida, observándose una influencia salmantina
y churrigueresca. Un edificio singular del barroco cántabro,
que posee cierta conexión con el tradicional palacio
montañés.
EL ARTE MODERNO Y CONTEMPORÁNEO
EL ARTE DE LOS SIGLOS XIX-XX.
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Al igual que sucede en el resto de España, en Cantabria,
el arte moderno y el contemporáneo se caracterizan
por la combinación y multiplicidad de estilos artísticos,
retomando elementos del pasado o desarrollando nuevos caminos.
Durante todo este periodo se realizarán obras que abarcarán
los estilos más diversos. Dentro del modernismo encontramos,
fundamentalmente en Comillas, excelentes manifestaciones como
El Capricho, proyectado por el joven Gaudí, y en el
que ya se encuentran algunas claves de su estilo, como la
búsqueda de una ornamentación totalmente nueva
inspirada en la naturaleza y en la música. El también
catalán y arquitecto modernista Domenech i Muntaner
, se encargó de la ampliación del cementerio,
reutilizando las ruinas de una antigua iglesia, y de ornamentar
el neogótico edificio de la Universidad Pontificia.
Existen dos magníficos representantes de la tendencia
pintoresquista de influencia inglesa: el palacio de Hornillo
(Las Fraguas) y el Palacio Real de la Magdalena en Santander,
que aunque proyectado por los arquitectos cántabros
Riancho y Bringas, se inspira claramente en el anterior, obra
del arquitecto inglés Seldon Wornum. Surge también
el regionalismo, un movimiento muy de moda a principios de
siglo, que busca su inspiración en las manifestaciones
tradicionalesd el lugar, impulsado principalmente por el arquitecto
castreño Leonardo Rucabado. Un estilo que podemos encontrar
en edificios como la Biblioteca Menéndez Pelayo, el
edificio de Correos o los pabellones del Centro Marqués
de Valdecilla en Santander, el Chalet Sotileza y el edificio
los Chelines en Castro Urdiales, la casa para Obdulia Bonifaz
(Noja), el palacio de la Colina y el palacio de Rugama en
Gama, y el palacio de Mier, en Ruente. Otros movimientos con
repercusión en Cantabria fueron el racionalismo- funcionalismo
(Club marítimo y Mercado de la Esperanza, en Santander)
y el neoclasicismo, que encontramos en la iglesia de San Jorge
en Las Fraguas, en la iglesia parroquial de Arredondo o en
la Iglesia de Santa Lucía de Santander. Otros edificios
destacados modernistas que reciben influencias eclécticas
son el Gran Casino, el Hotel Real y el Ayuntamiento de Santander,
o el palacio de los Ocharán en Castro Urdiales. El
monasterio cisterciense de Cóbreces, de estilo neogótico,
posee un ábside que es la primera obra construida en
hormigón en España. La importancia de Santander
como capital administrativa, política y financiera,
así como su desarrollo turístico y comercial,
la han convertido en el principal núcleo artístico,
y en el lugar donde se concentran la mayor parte de obras
de la región durante este periodo. También Castro
Urdiales, debido a las inversiones de procedencia vasca, y
Comillas, impulsada por el mecenazgo del Marqués de
Comillas, son núcleos relevantes de las expresiones
artísticas del s.XIX y principios del s. XX . Cabe
destacar entre otras, en Santander: iglesia de Santa Lucía,
la iglesia de las Salesas, el Ayuntamiento, el Banco Español
de Crédito, el Centro Cultural Modesto Tapia, el Gran
Casino, el Palacio de la Magdalena, la Biblioteca Menéndez
Pelayo, el edificio de Correos, el Mercado de la Esperanza,
el Hotel Real, el Palacete del Embarcadero, o el Edificio
del Banco Santander. En Castro Urdiales: Palacete y Castillo
observatorio de los Ocharán, la casa de los Chelines,
Chalet Sotileza, la casa para Isidra del Cerro o la residencia
de Pedro Velarde. En Comillas: la fachada principal del Cementerio,
el panteón del Marqués de Comillas y el Palacio
de Sobrellano, la Universidad Pontificia y el Capricho de
Gaudí.
- Pintura y Escultura-
Es de destacar el conjunto de pintores que se formaron en
las dos décadas siguientes a la guerra Civil, ya que
constituye el conjunto de pintores más importante que
se ha dado hasta la fecha en Cantabria y del que formaron
parte Antonio Quirós, Fernando Calderón, Esteban
de la Foz, Fernando Sáez, Gloria Torner, Eduardo Sanz,
Enrique Gran, Julio de Pablo, Eduardo Pisano, Pedro Sobrado,
Ángel Medina, Agustín de Celis, Carlos Rincón,
Miguel Vázquez, Luis de Alvear...Un nutrido grupo de
artistas quizás influidos por sus más inmediatos
predecesores, de entre los que sobresalen grandes individualidades
como : José de Madrazo, Agustín Riancho, Pancho
Cossío, Casimiro Sainz, María Blanchard, Iturrino,
Salces, Jaureguizar, Egusquiza, etc, y cuyas obras, se pueden
contemplar fundamentalmente en el Museo de Bellas Artes de
Santander y en el Palacio de Elsedo en Pámares. De
la producción escultórica podemos citar: el
Sepulcro de Menéndez Pelayo y el Cristo de bronce de
los Corrales de Buelna, ambas de Victorio Macho y el monumento
a Pereda en Santander; detalles ornamentales de la Universidad
Pontifica de Doménech y el Ángel de Llimona
en Comillas; el relieve de Beato de Liébana y el monumento
al Ebro de Jesús Otero.
CONJUNTOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS.
Son muchos los rincones de Cantabria en los que la naturaleza
y la mano del hombre han logrado armonizar .Existen una serie
de lugares en los que de manera más evidente la conjunción
de estos factores ha creado estampas dotadas de un singular
interés, motivo por el cual han sido declarados como
Conjuntos Histórico-artísticos. Una forma de
señalar lo que posee Cantabria como distintivo único,
y que a su vez permite su protección y salvaguardia
de posibles agravios, a través de la concienciación
de su significado y valor.
1. LUGAR DE AGÜERO. En la comarca de Trasmiera,
muy próximo a la desembocadura del río Miera,
se encuentra el pequeño pueblo de Agüero. Este
lugar reúne significativos edificios: una extraordinaria
y singular torre medieval, una casona familiar del siglo XVII
y la correspondiente iglesia parroquial del s. XVI, conformando
un conjunto monumental que otorga a esta localidad una singular
identidad histórica. Muy conocido es el castillo de
Agüero (s. XIV), una gran casona gótica, con cubos
cilíndricos en los ángulos y con pocas y pequeñas
ventanas, de arco apuntado.
2. LUGAR DE ALCEDA. En el valle de Toranzo a orillas
del río Pas, se encuentra el pueblo de Alceda, famoso
por sus aguas termales, que al parecer ya conocieron los romanos,
y por otro señorial de su arquitectura civil, son notables
ejemplos como la casona de Bustamante o el palacio del marqués
de Mercadal. Un espléndido conjunto de casonas y palacios
blasonados representantes de la sobria nobleza montañesa,
que se alinean en torno al antiguo Camino Real que conduce
a Burgos.
3. BÁRCENA MAYOR. En el incomparable paraje
que en el valle de Cabuérniga han conformado los ríos
Saja y Argoza, se encuentra Bárcena Mayor. Lo pintoresco
de sus casas y su entorno natural, hacen del lugar uno de
los rincones más bellos de Cantabria. Pueblo de ganaderos
y pastores, de calles estrechas, recias solanas, cuadras abiertas
y casucas humildes, llenas de un sabor rural muy viejo, que
provoca la sensación de retroceder varios siglos en
el tiempo.
4. CARMONA JUNTO CON EL BARRIO DE SAN PEDRO. En el
curso medio de los ríos Nansa y Saja, se conservan
numerosos núcleos de población cuya arquitectura
es muy representativa de la época barroca. Carmona,
donde vivió el gran escritor montañés
Manuel Llano, refleja el modelo más peculiar de la
Cantabria de los siglos XVII y XVIII. Su caserío aún
disfruta de su originario trazado en torno a la iglesia, con
numerosas casa de piedra, y como Cossío describe: <<...tiene
verdadero encanto montañés, con sus calles de
casas hidalgas, con grandes solanas, y su palacio del apellido
Rubín de Celis>>.
5. LA VILLA DE CARTES. El pueblo en el que situó
Pérez Galdós la acción de su famosa novela
“Marianela”, es una villa con un pasado relevante, centro
de una administración señorial y jurisdiccional
en la época medieval. Sus casas adosadas en hileras
se organizan linealmente a lo largo de la arteria vial, por
la que discurría el trasiego comercial de los mercaderes
de Castilla con destino al puerto de Santander. Esta vieja
rúa, con sus torreones, balconadas de torneados balaustres,
ventanas pequeñas, puertas en arcadura y escudos labrados,
conserva el ambiente rural y noble de una vieja aldea montañesa.
6. CASA- MUSEO Y FINCA VELARDE. Una noble edificación
ubicada en Muriedas, probablemente de finales del s.XVII,
que constituye un bello ejemplo de la casona montañesa,
con portalada con arco de medio punto, fachada de sillería
y de ladrillo visto. Fue la casa solariega de los Velarde,
donde nació el capitán Pedro Velarde, héroe
del 2 de mayo madrileño. Actualmente alberga un interesante
museo etnográfico donde se guardan todo tipo de utensilios
y aperos que un día fueron normales en la vida rústica
de Cantabria.
7. LA VILLA DE COMILLAS. Enclavada entre cuatro pequeños
cerros a escasos metros de la costa, posee puerto pesquero
y una hermosa playa. Comillas se caracteriza por el número
y la categoría de sus edificios y monumentos, que impulsados
por el mecenazgo de los primeros marqueses, hacen probablemente
de esta bella población el conjunto más representativo
de las artes de finales del s.XIX en nuestro país.
Se concentran en esta villa de aire aristocrático,
obras de arquitectos como Gaudí, escultores como Llimona;
pintores como Tamburini y Llorens Masdeu, y una legión
de insuperables artesanos, vidrieros, ebanistas y canteros.
De la imaginación de estos artistas surgieron obras
como el magnífico palacio de Sobrellano, obra cumbre
del neogótico, la espléndida Universidad pontificia,
el Capricho, el cementerio, la fuente de los Tres Caños...
8. PUEBLA VIEJA DE LAREDO. Organizada a los pies de
la iglesia gótica de Santa maría de la Asunción,
incluye un singular conjunto de edificaciones populares, civiles
y religiosas, de los tiempos medievales y modernos, que la
convierten en el casco histórico conservado más
extenso de nuestra región. La villa ha sido y es, una
de las más importantes de Cantabria, y su historia
se retrotrae a tiempos lejanos, siendo uno de los principales
puertos comerciales con Francia, Inglaterra y Flandes durante
la Edad Media. La puebla vieja a pesar de sus variaciones,
aún conserva su arcaico ambiente, formando una trama
de calles paralelas y perpendiculares, entre fachadas de los
s.XVI –XVIII.
9. LUGAR DE MOGROVEJO. Dominantes sobre el caserío,
la torre y la casa señorial anexa, atestiguan el poder
del ejercido por los Condes de Mogrovejo sobre la localidad.
Sus nobles edificios, en consonancia con las modas constructivas
de distintos periodos y las casas populares, se ajustan a
la tipología lebaniega, con la planta alta frecuentemente
abierta al exterior y paredes de entrelazado de varas, forradas
con manteados de barro, con hornos de pan proyectados al exterior
de los edificios, conformando junto a los impresionantes Picos
de Europa, un conjunto realmente hermoso.
10. LA VILLA DE POTES. Situada en el centro de la
bella comarca Labaniega, donde el río Quiviesa se une
al Deva, en la confluencia de sus cinco valles, se ha configurado,
ya desde épocas históricas, como un importante
núcleo de carácter mercantil. Su casco antiguo
perfectamente conservado y sus numerosos edificios como la
ermita de San Cayetano, la Virgen del Camino, la Torre del
Infantado, la casa de Orejón de la Lama, las casas
barrocas del barrio el Sol, el conjunto de casas populares
del barrio de la Solana, el puente de San Cayetano y el de
la Cárcel, y la casa natal del violinista Jesús
de Monasterio, constituyen los principales vestigios de su
noble pasado.
11. RIOCORVO. A orillas del río Besaya, Riocorvo
es un pueblo estructurado en torno a una sola calle, el antiguo
Camino Real que unía Reinosa con la costa cantábrica,
donde destacan sobre todo la variedad de sus casonas y casas
de los s. XVII – XVIII, con sus escudos labrados, así
como la iglesia parroquial de principios del s. XIX, adosada
de forma muy peculiar a dos viviendas. Pero lo más
destacable de Riocorvo es su paisaje típicamente montañés.
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12. LA VILLA DE SANTILLANA DEL MAR. Elegido por votación
popular el pueblo más bello de España, es el
principal centro de interés histórico-artístico
de nuestra región. Una preciosa villa que remonta su
origen hasta la Alta Edad Media, cuando fueron surgiendo las
viviendas a la sombra del impresionante monasterio románico
de Santa Juliana, del que tomó nombre la población.
Ya en el s.XVI estaba consolidada su estructura urbana en
forma de “Y”, que ha permanecido casi intacta hasta nuestros
días. A lo largo de sus calles empedradas, se erigieron
torres, casonas y palacios en diferentes épocas y estilos,
magníficos ejemplares artísticos, que mezclados
con las más humildes casas rurales evocan el ambiente
sosegado de tiempos pasados.
Ver
más sobre Santillana del Mar
13. SANTUARIO DE LA BIEN APARECIDA. Arropado por un
bellísimo paisaje, se levanta el Santuario de la patrona
de Cantabria. Su origen parece que tiene lugar a raíz
de la reconstrucción de una antigua ermita, con el
objetivo de dignificar un aposento a la Aparecida, una humilde
y pequeña talla de la Virgen, que según la tradición
se apareció en este lugar a unos niños en 1605.
El retablo mayor es una pieza barroca magnifica, obra de Vélez
del Valle (1734).También se levantó una hospedería
para dar aposento a los peregrinos que atraía la devoción.
Cada año, el 15 de septiembre, se celebra su festividad.
14. PUEBLA VIEJA DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA. Ya
antes de atravesar cualquiera de sus puentes, se divisa el
espléndido panorama de San Vicente de la Barquera,
entre las suaves líneas de la ría y los rocosos
Picos de Europa. Su puebla vieja bien conservada se distingue
sobre un pequeño montículo amurallado, destacando
en lo alto la silueta de la iglesia de Nuestra Señora
de los Ángeles y el castillo, circundados de unas murallas
de las que aún quedan importantes restos. Hoy en día
es una villa turística con un atractivo ambiente marinero.
15. TODO EL CASCO DE TUDANCA. En la cuenca del Nansa
existen numerosos conjuntos arquitectónicos que conservan
la fisonomía y el trazado peculiar de la arquitectura
rural de la época barroca, en la que conjugan edificios
nobles y populares. Junto a las poblaciones de Uznayo, San
Mames, Tresabuela, Cossío, San Sebastián de
Garabandal, Puentenansa y tantos otros, destaca Tudanca, la
“Tablanca” del novelista José María de Pereda.
Su principal caserío se encuentra en desnivel, en la
falda de la Jorcada, un asentamiento natural muy bello, que
reúne casas rústicas, rincones humildes, portaladas,
tapias que cierran huertos y solanas donde cuelgan panojas
.Por la Casona de Tudanca, han pasado ilustres personajes
como Marañón, Alberti, Gerardo Diego, Cela,
etc., y alberga una estupenda biblioteca de más de
25.000 volúmenes.
16. FINCA DE PUENTE SAN MIGUEL. Es el único
bien de Interés Cultural que con la categoría
de jardín Histórico hay en Cantabria. Una finca
que perteneció a don Marcelino Sanz de Sautuola, descubridor
de las cuevas de Altamira, y que impulsó como jardín
botánico, debido a su afición naturalista. De
entre la gran variedad de especies arbóreas que se
alinean por sus senderos, se pueden reseñar: un castaño
con un tronco de más de tres metros de circunferencia,
una excepcional magnolia, considerada por algunos como la
mejor de Europa, una monumental secuoya siempreverde de 5,40
m de perímetro, o un Cedro del Atlas de más
de 30 metros de altura.
17. PASEO DE PEREDA, CASTELAR Y UNA ZONA DE EL SARDINERO.
En Santander, se sitúan estas emblemáticas zonas,
llenas de todo el encanto y esplendor de principios de siglo.
Su trayectoria discurre entre jardines y notables edificios,
paralela al perfil de la costa frente al Mar Cantábrico,
mostrándonos en todo su esplendor la bahía santanderina,
una de las más bellas del mundo, y las famosas playas
de El Sardinero, siempre batidas por un incansable oleaje.
18. EL CAMINO DE SANTIAGO. ZONA DE CANTABRIA. En la
Edad Media las peregrinaciones hasta Santiago de Compostela
constituyeron un auténtico hito. Dos de las rutas utilizadas
cruzaban el territorio actual de Cantabria. Una, remontaba
el curso del río Ebro hasta Reinosa, por el puerto
de Palombera hacia Asturias; otra, más antigua, utilizaba
la antigua calzada romana que iba por la costa. Ambas, anteriores
a la más conocida del Camino Francés, perdieron
importancia a partir del siglo XII, aunque durante los siglos
XI y XII, los peregrinos afluían por mar, a través
de las villas de la costa, continuando después la ruta
por tierra.
MUSEO REGIONAL DE PREHISTORIA Y ARQUEOLOGÍA
C/ Casimiro Sainz,4 39003 Santander. Tlf:942 20 71 09. Fax.
942 20 71 06.
Horarios: Abierto de martes a sábado de 9 a 13 h. Y
de 16 a 19 h. Domingo de 11 a 14h. Cierra los Lunes. Entrada
gratuita.
El museo alberga diversas colecciones de objetos que dan
testimonio de la vida y costumbres de nuestros antepasados,
reflejando desde la prehistoria hasta la Edad Media. De la
época prehistórica, podemos encontrar las primeras
evidencias de la ocupación humana en Cantabria (100.000
a.C.) en los conjuntos industriales hallados en la cueva de
El Castillo. Del Paleolítico Medio (100.000 a 35.000
a.C.), los objetos más comunes encontrados son las
raederas (instrumentos para rascar), y las puntas de sílex
procedentes de las cuevas de El Castillo, Morín, Hornos
de la Peña o El Pendo. El mejor conjunto de materiales
que conserva el museo pertenece al Paleolítico Superior
(35.000- 8.000 a.C.), período en el que los útiles
alcanzan su máxima perfección y diversidad.
Sobresalen las finísimas puntas solutrenses de las
cuevas de Altamira, La Pasiega o Morín. En este periodo
surge la primera expresión artística del hombre
de las cavernas: el arte rupestre (realizado en las paredes
y techos de las cuevas), del que encontramos en Cantabria
los mejores ejemplos (Altamira y los conjuntos de Ramales
y Puente Viesgo), y el arte mueble, del que se conserva en
el museo una de las más ricas colecciones a nivel mundial,
con magníficos bastones perforados, azagayas (pequeño
dardo o lanza), arpones, espátulas, omóplatos
y otras piezas sobre las que se representan figuras animales
y gran variedad de signos. Con el descubrimiento de la metalurgia
se produce un gran cambio de forma de vida, la Edad del Bronce
(2.000 – 700 a. C.), de la que se conservan algunas piezas
metálicas, que por su forma se pueden atribuir a esta
etapa, destacando las hachas de talón y anillas, una
espada, un puñalito y un caldero. El final de la Prehistoria
se corresponde en Cantabria con la Edad del Hierro, época
de formación de los cántabros, pueblo con el
que se enfrentó Roma y cuyas piezas más destacadas
y representativas son, por su tamaño y excepcionalidad
las grandes estelas. Podemos contemplar en el museo la estela
gigante de Zurita. De los materiales arqueológicos
romanos en Cantabria, los restos que podemos contemplar en
el museo, proceden principalmente de Julióbriga y Castro
Urdiales, con cerámicas de variadas tipologías,
pendientes, monedas, hebillas, tesellas de mosaicos y pequeñas
esculturas de bronce. De la Edad Media se pueden observar
algunos anillos y el excepcional broche de cinturón,
trabajado en hueso, de Santa María de Hito.
MUSEO ETNOGRÁFICO DE CANTABRIA CASA VELARDE
C/ Héroes Dos de mayo, s/n 39600 Muriedas (Camargo).
Tel: 942 25 13 47. Fax:942 25 48 62. Horarios. Verano: De
martes a sábados de 10 a 13 h. y de 16 a 19 h.Domingos
y festivos de 11 a 14 h. Resto del año: de martes a
sábado de 10 a 13 h. y de 16 a 18 h. Domingos y festivos
de 11 a 14 h. Entrada gratuita. Visitas guiadas.
Albergado en una sólida casona de finales del siglo
XVI, es una institución cuyas funciones principales
son las de investigar, conservar, adquirir, exhibir y divulgar
el extraordinario Patrimonio Etnográfico de las comarcas
de Cantabria. Presenta sus colecciones siguiendo criterios
tipológicos, temáticos y ambientales, potenciando
la estricta visualización de los objetos que, por su
gran poder evocador, deben servir de estímulo y recuperación
de nuestra memoria colectiva sobre la sociedad cántabra.
Los fondos, objeto de distinta cronología, de diferente
estilo, utilidad y variada procedencia, están constituidos
por notables colecciones de objetos hechos fundamentalmente
de madera, entre los cuáles hay que resaltar los magníficos
muebles populares, múltiples útiles de cocina
y herramientas de oficios tradicionales, así como destacadas
piezas singulares de gran valor etnográfico muy representativas
de la cultura material de la región. Mediante donaciones
y compras, los fondos se han incrementado en trescientas piezas,
consolidando así el Centro como un foro de las artes,
costumbres y tradiciones populares de Cantabria. Para facilitar
su recorrido, la casa se ha acondicionado en diferentes salas
temáticas.
Fue casa natal de Don Pedro Velarde, capitán de Artillería
y protagonista del levantamiento contra los ejércitos
napoleónicos, en Madrid el 2 de mayo de 1808. En la
planta superior se ha reconstruido la estancia de Velarde
con un destacado conjunto mobiliario.
Está rodeado por una extensa zona verde, donde además
se encuentra un hórreo, procedente de la localidad
lebaniega de Pido.
MUSEO MUNICIPAL DE BELLAS ARTES
C/ Rubio, 6 39001 Santander. Tels:942 23 94 85/87. Fax: 942
23 94 87. Horario. Verano: de lunes a viernes de 10,30 a 13,30
y de 17,30 a 20,30 h. y sábado por la mañana.
Resto del año: de lunes a viernes de 10 a 13 y de 17
a 20 h. (hasta las 21 h. sólo exposiciones temporales).
Entrada gratuita.
El actual museo que ocupa el edificio proyectado por Leonardo
Rucabado para acoger los fondos de la biblioteca pública,
es una de las construcciones más bellas y sobrias de
la capital. Contiene obras de las escuelas Italiana, Flamenca
y Española de los siglos XVII y XVIII, entre las que
se pueden destacar el Retrato de Fernando VII de Goya y una
adoración de los pastores, atribuida a Luca Giordano.
Acoge también una sección de numismática
y medallística, y una sala dedicada a los paisajistas
cántabros .A lo largo también alberga interesantes
muestras temporales de arte actual y clásico. Sus tres
plantas se han dispuesto de la siguiente manera: Planta 3:
dedicada a la pintura flamenca, italiana y española
de los siglos XVI, XVII, XVIII (Giordano, Pacheco...). Y pintura
española de los siglos XIX y XX (retrato de Fernando
VII de Goya, Fortuny, Rosales, Pradilla, Egusquiza, Cusachs,
Piñole, Chicharro, Valle...). Planta 2: dedicada a
la pintura española entre 1860 – 1930 (Gomar, Sainz,
Riancho, Iturrino, Blanchard...). Planta 1: con pintura española
posterior a 1915 (Lagar, Solana, Quirós, Cossío,
Raba, Martín Sáez...)
MUSEO MARÍTIMO DEL CANTÁBRICO
C/ San Martín de Bajamar, s/n - 39004 Santander. Tel.:942
27 49 62. Fax:942 28 10 68. Horario. Verano: de martes a sábado
de 11 a 13 y de 16 a 19h. Domingo: de 11 a 14h. Resto del
año: continúa el mismo horario, cerrando una
hora antes por la tarde. Entrada gratuita.
Consta de cuatro grandes secciones, que a su vez se subdividen
en apartados. Dentro de la primera sección, dedicada
a la biología marina y acuarios, encontramos un apartado
dedicado a laboratorio, otro, muestra una colección
de fauna marina con invertebrados, peces, reptiles, aves y
mamíferos, un tercer apartado está dedicado
a la ecología marina; y cierra esta sección
un apartado con interesantes acuarios. La segunda sección
está dedicada a la etnografía pesquera, integrada
a su vez por dos salas: una dedicada a la etnografía
general, donde se muestran de forma evolutiva los aspectos
de la vida cotidiana de las comunidades pescadoras: hábitat,
indumentaria, ajuares, costumbres, cofradías y cabildos,
tradiciones, lenguaje específico, gastronomía,
fiestas, etc, y otra, que recoge lo referente al oficio de
pescador: carpintería de ribera y tipología
de las embarcaciones, artes y aparejos, trampas e instrumentos
de marisqueo, sistema de capturas , ventas y subastas, formas
de conservación e industrialización del pescado,
etc. Dentro de la tercera sección dedicada a la historia
marítima se exponen documentos, objetos, cuadros, dioramas,
modelos y maquetas de los siguientes apartados: astilleros
y tipología evolutiva de los buques, cartografía
náutica, sistemas de navegación e instrumentos,
instituciones marítimas mercantiles, guerreras y deportivas.
La última sección, referida as la arquitectura
naval, recoge los principales tipos de embarcaciones tradicionales
del Cantábrico, en ejemplares originales o construcciones
a su tamaño. Lo más destacable de este museo
es la colección de esqueletos de ballenas y delfines,
y la colección de barcos tradicionales.
CASA MUSEO BIBLIOTECA MENÉNDEZ PELAYO.
C/ Rubio,6- 39001 Santander. Tel.:942 23 45 34 – correo electrónico:
xjagenjo@sarenet.es. Horario. De lunes a viernes de 9.30 a
11.30 h. (Visitas guiadas cada media hora). Entrada gratuita.
La Biblioteca Menéndez Pelayo es uno de los lugares
más significativos de la cultura montañesa en
donde, en diversas estancias y naves, se encierra desde el
modesto despacho del polígrafo, hasta la gran y bella
sala de lectura y almacén de libros. La Biblioteca
se encuentra indisolublemente unida al ambiente cultural,
realmente excepcional, que la ciudad logró en la segunda
mitad del siglo XIX, cuando conviven figuras de la literatura
y de la historia tan insignes como Marcelino Snaz de Sautuola,
José María de Pereda, Amós de Escalante,
Ángel de los Ríos, González de Linares,
intelectuales que despertaron la inquietud cultural de toda
la ciudad. Posee unos 42.000 volúmenes adquiridos por
el propio escritor, muchos de ellos conservan anotaciones
marginales de su puño y letra. El edificio donde se
alberga fue declarado monumento histórico-artístico
en 1982, siendo una de las obras más destacadas del
arquitecto montañés Leonardo Rucabado. Completa
el conjunto la que fuera casa de la familia Menéndez
Pelayo, situada frente a la Fachada posterior de la Biblioteca.
Una construcción de tipo afrancesado realizada en 1876.
MUSEO DIOCESIANO REGINA COELI
39330 Santillana del Mar. Tel.:942 81 80 04. Horario. Verano
de 9,30 a 13 y de 16 a 19,30. Resto del año de 10 a
13 y de 16 a 18 h. Cierra los miércoles y febrero.
Entrada 300 pts. (incluye la visita al claustro de la colegiata).
Se creó en 1967, utilizando el edificio del convento
Regina Coeli, con la finalidad de conservar, estudiar y exponer
una parte importante del patrimonio artístico religioso
de la Diócesis. Contiene un millar de obras, destacando
las colecciones de imaginería medieval y barroca en
madera policromada, la platería española y colonial,
los esmaltes y marfiles, y una excelente colección
de cristos. Dispone de un taller de restauración de
gran prestigio, y contiene el importante Archivo Documental
Diocesano.
MUSEO REGIONAL DE LA NATURALEZA
C/ La Casona,39509 Carrejo (Cabezón de la Sal). Tel.:942
70 18 08. Horario. Verano de martes a sábado de 11
a 14 y de 16 a 19 h. Domingos y festivos de 11 a 14 h. Resto
del año: continúa el mismo horario cerrando
una hora antes por la tarde. Entrada gratuita. Visitas guiadas
para grupos.
Una casona palaciega, de estilo barroco montañés
de mediados del siglo XVIII, declarada Bien de Interés
Cultural, es en la actualidad el edificio en el que se alberga
el Museo de la Naturaleza de Cantabria. En su interior encontramos
una referencia a los diversos ecosistemas presentes en la
región, mostrando a través de paneles la flora
y fauna de Cantabria.
MUSEO ALTAMIRA
39330 Santillana del Mar. Tel.: 942 81 80 05. Fax: 942 84
01 57. Horario: de martes a domingo de 9.30 a 14.30 h. cierra
todos los lunes, el 1 de enero, 1 de mayo, 28 de junio, 16
de agosto y 24,25 y 31 de diciembre. . Visita del museo gratuita.
Situado junto a las cuevas de Altamira, contiene una exposición
de carácter didáctico sobre la prehistoria y
el arte rupestre en Cantabria. Se complementa con la proyección
de un vídeo sobre las cuevas y sus pinturas.
MUSEO DE ELSEDO
Elsedo 39718 Pámares (Liérganes). Tel.:942
52 82 73. horario. Verano: de martes a domingo de 11 a 13
y de 16 a 18 h. Resto del año: sólo sábados
y domingos de 11 a 13 y de 16 a 18. Entrada gratuita.
Ubicado en un magnífico palacio barroco de principios
del siglo XVIII, posee una interesante colección de
arte moderno y contemporáneo, con obras de destacados
artistas como Serrano, Berrocal, Chillida, Vázquez
Díaz, María Blanchard, Gutiérrez Solana,
etc.
MUSEO DE TUDANCA
39555 Tudanca. Tel.:942 72 90 25. Fax:942 72 90 25. Horario.
De miércoles a domingo de 10 a 13 h. para investigadores
de 15 a 19 h. Entrada gratuita.
La que fue casa del escritor y humanista, don José
María de Cossío, alberga en la actualidad una
importante biblioteca con interesantísimos fondos bibliográficos
muy solicitados por investigadores, y un importante conjunto
de obras artísticas, entre las que destaca una Virgen
de Cocharas, traída de Perú. La Casona, fundada
por el indiano don Pascual Fernández de Linares ha
sido declarado Bien de Interés Cultural.
MUSEO PASIEGO
39685 Vega de Pas. Tel.:942 59 50 09. Horario: para su visita
es necesario concertar visita de martes a domingo de 17 a
19 h. Entrada 200 pts.
Ubicado en una primitiva ermita,, reproduce el interior de
una típica y humilde cabaña pasiega. El museo
de las tres villas pasiegas alberga una muestra de los diversos
objetos y útiles de la vida cotidiana del característico
mundo pasiego, que ponen de manifiesto lo que ha sido su entorno,
cómo se han mantenido sus ancestrales costumbres y
su peculiar modo de vida.
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TELÉFONOS
Y DIRECCIONES DE INTERÉS
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TELÉFONO VACACIONES (Gobierno de Cantabria) 901 111
112
CENTRALES DE RESERVA DE ALOJAMIENTO
- Asociación Empresarial de Hosteleros de Cantabria
942 36 70 30
- Asociación de Turismo Rural de Cantabria 942 21 70
00
PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABÁRCENO 942 56 37 36
ESTACIÓN INVERNAL DE CAMPOO 942 77 92 22
SANTANDER: 39001 Plaza Porticada,5 942 31 07 08
39004 Jardines de Pereda, s/n 942 21 61 20
SANTILLANA DEL MAR: 39330 Plaza mayor s/n 942 81 82 51
POTES: 39570 Independencia, 12 942 73 07 86
(c) C. TURISMO CANTABRIA
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