| HISTORIA:
Las primeras noticias ciertas que se tienen de la ciudad son de textos
árabes del 784, unos setenta años después de la entrada
de árabes y beréberes en la península. En los comienzos
del siglo XI (1011) el señor de Uclés conquista al Kunka
y la convierte en capital de la cora que abarca estas tierras. Fortifica
y repuebla la ciudad dónde se desarrolla ya una importante industria
textil (alfombras) y artesana (marfiles).
A finales de este siglo el rey de Castilla, Alfonso VI, se casa con
la princesa Zayda y la ciudad de Cuenca forma parte de la dote de ésta,
aunque posteriormente vuelve a pasar a manos musulmanas hasta que, en septiembre
de 1177, es conquistada definitivamente por Alfonso VIII. Cinco años
después ya es designada como sede episcopal. El mismo rey que la
conquista le concede un fuero muy liberal lleno de privilegios para sus
futuros pobladores, que sería ejemplo para muchos otros otorgados
posteriormente por la Corona. Los reyes conceden a la ciudad el control
de los extensos pinares de la Serranía, lo que proporcionaría
al municipio importantes recursos económicos durante muchos siglos
después.

Alfonso X el Sabio le concede el título de ciudad en la segunda
mitad del siglo XII. A lo largo de la Baja Edad Media la ciudad vive un
relativo esplendor por la pujanza de su industria textil, comercio de lana,
artesanía y riqueza ganadera. También destacan la industria
del vidrio, del papel y de la acuñación de la moneda.
Desde el punto de vista del control ideológico, cabe señalar
que en Cuenca funcionaría un Tribunal de la Inquisición a
partir de 1489. En el conflicto de las Comunidades (1520-22), la ciudad
de Cuenca, con predominio nobiliario y artesanal, se pone inicialmente
del lado de la rebelde Toledo, aunque su resistencia es menor y pronto
cedería a las pretensiones del emperador Carlos I.
Durante el siglo XVI Cuenca capital desarrolla un importante comercio
de lana, que va a entrar seriamente en crisis a comienzos del XVII, lo
que se refleja en la grave disminución de su población que
pasa de unos 12.000 vecinos a poco más de 3.000 en 1640.

A lo largo de todo el siglo XVII continúa imparable el declive
de la ganadería y la correspondiente industria lanar, y en la centuria
siguiente el obispo Palafox intenta remontar esta crisis con la instalación
de una fábrica de alfombras y de paños.
Durante la Guerra de la Independencia, Cuenca es saqueada por los ejércitos
franceses y recuperada después por las tropas, entre otros, de Juan
Martín el Empecinado. Nuevamente vuelve a sufrir un asedio militar
durante la tercera Guerra Carlista (1873).
En el siglo XIX comienza de una manera más sistemática
la explotación de la riqueza maderera de la serranía y el
ferrocarril llega ala ciudad muy tardíamente, en 1885, factores
ambos que permiten una cierta recuperación.
A partir de este siglo comienzan a diferenciarse dos partes muy señaladas
en el casco urbano: la parte alta, medieval y barroca, que empieza a despoblarse,
y la parte baja como residencia de las nuevas clases medias, comerciales
y administrativas, que se desarrolla desde entonces.
Un símbolo de la vinculación de Cuenca con las artes plásticas
es la reconstrucción de las Casas Colgadas, procedentes de la arquitectura
civil del barroco del siglo XVIII, son rehabilitadas en torno a finales
de los años 20 de este siglo y, a mediados de los 60, son elegidas
por el pintor filipino Fernando Zóbel para instalar en ellas su
magnífica colección de arte español no figurativo,
lo que daría lugar al futuro Museo de Arte Abstracto, inaugurado
en 1966 y ampliado en 1978.
Otros hechos más recientes en esta misma dirección son
la construcción aquí de la Facultad de Bellas Artes de la
Universidad de Castilla- La Mancha (a partir de 1985) y la instalación
( a principios de la década de los 90) de vidrieras realizadas por
artistas actuales en la vieja catedral gótica, procedente de los
siglos XII y XIII.
ARTE: La ciudad de Cuenca es el centro geográfico
de un extenso territorio, emplazada en un espolón rocoso entre las
hoces del Júcar y el Huécar. Su origen incierto se sitúa
en el primitivo castillo en lo más alto de la ciudad.
Ha sido recientemente declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad,
por su conjunto histórico y paisajístico, ofreciendo en sus
calles y plazas numerosos palacios, conventos y casonas, muy representativos
del estilo de ciudad medieval, lo que le confieren un especial encanto.
Cuena con dos zonas claramente diferenciadas: La ciudad alta,
coincidente con la ciudad antigua y donde se acomodan los edificios monumentales
y sus famosas y típicas casas colgadas, y la ciudad baja
donde se desarrolla la actividad económica.
Después de apreciar la panorámica de la ciudad desde cualquiera
de sus múltiples miradores, nos adentramos en el interior y llagamos
a la Plaza Mayor para comenzar la visita por la Catedral de Nuestra
Señora de Gracia, de la que según nos cuenta la tradición,
cuando Alfonso VIII entró en Cuenca (1177), lo hizo llevando una
imagen de la Virgen que mandó poner en la recién consagrada
mezquita. En 1183, a iniciativa de la reina Leonor de Plantagenet, sobre
el solar de la mezquita se comenzó la construcción de la
catedral, consagrada por el obispo Ximenez de Rada en 1208 y , en la primera
mitad del siglo XIII, se erigieron las naves. Es un edificio muy complejo,
en el que apreciamos restos de transición del románico al
gótico de finales del s. XII, otros del XIII con influencias normandas,
y actuaciones del s. XV que le imprimen un cambio sustancial en la fisonomía
de la catedral.
Se ignora quién fue el maestro que trazó la catedral,
pero era un gran conocedor de la arquitectura francesa de las escuelas
borgoñona y normanda, siendo los restos de esta época los
que le transfieren esa especial singularidad. Es el ejemplo más
temprano del gótico en España; su planta es de cruz latina
con tres naves y una sola en el crucero. El hundimiento en 1902 de la torre
de Giraldillo afectó a la fachada del templo y se construyó
la actual neogótica.

En su interior destaca el trifolio, de la primitiva construcción
del XII, bella galería que discurre a media altura en los muros
de las naves laterales, tiene una barandilla de tracería calada
y supone una original solución para contrarrestar el empuje de las
bóvedas. Resaltar igualmente de este conjunto catedralicio la Torre
del Ángel, obra excepcional también de la primera fase de
construcción catedralicio la Torre del Ángel, obra excepcional
también de la primera fase de construcción; el transparente,
obra barroca de Ventura Rodríguez, que contiene el altar y sepulcro
de San Julián, realizado en mármol, jaspe y bronce dorado.
La sacristía y la sala capitular, de los siglos XV y XVI, con importantes
portadas, puertas , artesonados y decoración, son de gran suntuosidad.
En la sacristía se puede admirar una gran cajonera del s. XVIII,
una Dolorosa de Pedro de Mena realizada en 1660, el retablo de la
Virgen
de la Leche del Maestro de Cuenca; un retablo de la Asunción
de Martín Gómez y un Ecce Homo del artista local
del s. XVII Cristóbal García. A la sala capitular se accede
por una portada de bella decoración con una magnífica puerta
atribuida a Berruguete; construida en octógonos, triángulos
y trapecios, con una pintura en el centro del s. XVIII que le dan personalidad;
en sus paredes encontramos una buena colección de pintura.
El coro, situado inicialmente en el largo cuerpo del cabecero, fue posteriormente
trasladado en 1576 por Egas de Bruselas al centro del crucero y, más
tarde, ya en 1573, se trasladó a su emplazamiento definitivo, construyéndose
este último en estilo neoclásico según proyecto de
Fray Vicente de Sevilla. Lo más notable es la soberbia reja con
primorosa crestería en el centro.
Al claustro se accede por el singular Arco de jamete, magnífica
pieza de talla formada por dos altas columnas que enmarcan un arco decorado
con figuras de apóstoles, sobre el que se sitúa un friso
con la fecha de terminación: 1546. Se construyó el claustro
entre 1577 y 1583 con trazas de Vandelvira y ejecutado por Andrea Rodi;
ha sufrido numerosas reformas (la última en el s. XVIII). Es de
forma cuadrada y tiene dos alturas con fábrica de sillaría.
Las innumerables capillas, construidas a lo largo de los siglos, presentan
numerosas obras de interés. La capilla mayor está presidida
por un altar trazado por Ventura Rodríguez.
La última transformación realizada ha sido la colocación
del conjunto de vidrieras ejecutado por importantes artistas contemporáneos:
G. Torner, A. Bonifacio, H. Dechanet y G. Rueda.
El Palacio Episcopal es un edificio de grandes proporciones adosado
a la Catedral; se comenzó su edificación en el s. XIII y
se continuó en el XVI, siendo la portada del XVIII. Conserva en
el interior un magnífico patio en el claustro del que arranca, a
la izquierda, la escalera que conduce a las estancias del obispo; otras
escaleras a la derecha llegan al importantísimo Archivo Diocesano.
Ocupando un ala del claustro se encuentra el Museo Diocesano.
En la misma plaza Mayor se encuentra el Ayuntamiento, obra del
s. XVIII, que levanta sus dos pisos sobre una triple arcada de medio punto
y los remates con un escudo con leyenda y mono coronado. Desde la plaza
podemos recorrer el casco histórico en varias direcciones; si bajamos
hacia el Huécar y cruzamos el puente metálico, llegamos al
Convento
de San Pablo, hoy Parador de Turismo, cuya iglesia es de finales del
siglo XVI, con magnífica portada del XVII y un interesante claustro
interior.
Desde la explanada de San Pablo tenemos una hermosa vista de las Casas
Colgadas, edificio emblemático de la ciudad cuyo origen y traza
medieval han sido muy reformadas en nuestro siglo, exhibiendo sus renovadas
balconadas de madera. La Casa de la Sirena es un edificio de tres
plantas de carácter popular y forma parte del mesón de las
casas colgadas. Adosada a éstas se encuentra la Casa del Rey,
de los siglos XIV y XVI, reformada en el XX, gótico popular que
conserva algunas pinturas murales; se le ha añadido una puerta renacentista
y en la actialidad alberga la valiosa colección del Museo de
Arte Abstracto.
La Casa del Curato es otro ejemplo de arquitectura medieval;
reformado hace pocos años, acoge el Museo Provincial, en
cuyo interior conservan interesantes restos góticos. De origen gótico
es también la Iglesia de San Pedro, una de las más
antiguas, junto con la de San Martín; construida al parecer
sobre una mezquita, ha sufrido múltiples reformas. Tiene forma circular
con el exterior poligonal y una portada barroca.
Hay en Cuenca numerosos ejemplos del barroco castellano: la Iglesia
de San Felipe Neri, de la que sólo se conserva el exterior ya
que la decoración interior se destruyó en 1936; la ermita
de Nuestra Sra. De las Angustias, situada en un magnífico paraje
sobre el río Júcar; la Iglesia de El Salvador, principal
parroquia durante el s. XIX y que alberga en su interior interesantes retablos.
Obligada es igualmente la visita al Convento de las Petras que
se encuentra en la Plaza mayor, frente a la catedral, edificio que data
de principios del siglo XVI e iglesia del XVIII con importantes frescos;
la Iglesia y Monasterio de la Merced y el Seminario Conciliar
y el Convento de la Concepción Francisca, extramuros de la
ciudad vieja, con una interesante portada.
En la parte baja de la ciudad se encuentran el Hospital e Iglesia
de Santiago, sobre un cerro, dos interesantes edificios renacentistas,
con claustro interior y bella fuente.
La antigua Iglesia de San Antón, dedicada a Nuestra Señora
de la Luz, tiene dos portadas, una de ellas plateresca y un rico interior
decorado con estucos y pinturas de gran calidad y una cúpula elíptica
de estilo italiano sobre el baldaquino que exhibe a la patrona de la ciudad.

Y, sobre todo, en Cuenca hay que callejear y encontrarse a cada paso
con una sorpresa, una portada, una panorámica, una fuente y todas
esas otras muestras de arte que nos conmoverán: la Casa del Canónigo,
la portada de la ermita de la Epifanía, el Convento de
las Angélicas, el de las Carmelitas Descalzas (hoy sede
de la UIMP), la portada del Colegio de Jesuitas, el Palacio de
Don Luis Carrillo, la Casa de las Rejas, la Iglesia de San
Miguel, los Franciscanos Descalzos, el Pósito,
la Torre Mangana, con el monumento a la Constitución, el
Jardín
de los Poetas, las murallas, el Archivo Provincial, la Cárcel
Vieja... y los Rascacielos, dos conjuntos, uno de la Hoz de
Huécar ( con 30 edificios cuyas fachadas traseras son de ocho o
diez plantas y tienen acceso por la calle Alfonso VIII) y los de la Hoz
del Júcar, a lo largo de la bajada de San Miguel. Viviendas de origen
medieval sobre solares estrechos y largos que presentan gran variedad de
elementos arquitectónicos de gran pintoresquismo.
Y ahora, de museos, Primero al Museo Diocesano, situado en los
bajos del palacio Episcopal, formado con fondos provenientes de la Catedral
de Cuenca y de varias iglesias de la diócesis y que muestra una
singular instalación realizada por el artista Gustavo Torner. Entre
las piezas más destacadas, dos obras de El Greco: la Oración
en el Huerto y Cristo con la Cruz; el díptico de los
Déspotas
de Epiro, relicario de la escuela cretense de Meteora (s. XIV), báculo
de San Julián, calvario de Alfonso VIII, una Piedad atribuida
a Comontes, el Nacimiento de Juan de Borgoña, una excepcional
colección de alfombras y tapices y obras de orfebrería de
distintas épocas.
Frente a éste se encuentra el Museo de Cuenca, museo arqueológico
provincial con fondos que van desde el Paleolítico a la Edad Media,
procedentes de los yacimientos de la Edad del Bronce, del Hierro e Ibérico
( Las Hoyas, Barranco de la Plata, Cerro Arenoso y Loranca del Campo),
así como abundantes restos del mundo romano procedentes de las tres
importantísimas ciudades hispanorromanas de la provincia: Segóbriga,
Valeria y Ercávica, junto a otros importantes yacimientos. Restos
visigodos, mozárabes e hispanomusulmanes, además de una notable
colección de numismática, conforman los fondos de este museo.
Y de aquí, un gran salto en la historia del arte y llegamos al
tercer museo de Cuenca, el Museo de Arte Abstracto Español,
abierto al público en 1966 por Fernando Zóbel, Gerardo Rueda
y Gustavo Torner, con una importante muestra de la generación abstracta
de los años 50: Canogar, Feito, Guerrero, Lucio Muñoz, Millares,
Monegro, Palazuelo, Pivera, Pueda, Saura, Sempose, Tapies, Torner, Zóbel
y los escultores Chillida, Chirino, Oteiza, Serrano... Posteriormente,
se ha ido incrementando la colección con obras de las últimas
tendencias abstractas y de los artistas más jóvenes. La gestión
corre a cargo de la Fundación Juan March desde 1980.
FIESTAS: En el marco incomparable de la ciudad vieja,
en el laberinto de sus estrechas calles, se celebra en Semana Santa
la fiesta más importante de Cuenca. Fiesta que remonta su tradición
al menos al s. XVIII y que está declarada de Interés Turístico
Internacional, junto con la Semana de Música Religiosa.
Aquí, con la seriedad típica de cualquier castellano,
desfilan los numerosísimos encapuchados de las cofradías;
bellas imágenes en procesión, cobran singular belleza en
el ambiente medieval de esta ciudad al anochecer. Procesiones que se suceden
desde el Domingo de Ramos con La Borriquilla, acompañada
de palmas y ramos de olivo; la Procesión de la Vera Cruz el lunes,
la del Perdón el Martes Santo, la del Silencio el miércoles;
los días culminantes son el jueves por la noche, la de la Paz y
la Caridad, con sus famosas turbas, tambores y trompetas
junto al pueblo que caminan hacia atrás porque van delante de Jesús
y mirándole de frente; el Viernes Santo, con tres procesiones; al
amanecer la del Camino del Calvario, al mediodía, en el Calvario,
y al atardecer, el Santo Entierro. La última procesión
de la Semana Santa conquense es la de El Resucitado, el Domingo
de Resurrección.
Otra fiesta de interés es el Carnaval; cuyo día
más importante es el martes y su organización se centra en
el barrio de la Fuente del Oro. Durante estas fiestas, los conquenses se
transforman por unas horas para participar en los tradicionales desfiles
y en el Entierro de la Sardina.
Del 20 al 29 de agosto Cuenca celebra sus Fiestas Patronales en
honor de San Julián, con desfiles de carrozas, corridas de toros,
concursos deportivos, festivales y sus atracciones de feria.
Para San Mateo, el 21 de septiembre, las fiestas más populares
son en recuerdo de la fecha de la conquista de la ciudad por Alfonso VIII
en el año 1177. Durante dos o tres días se celebran con vaquillas
enmaromadas y desfile de peñas en la Plaza Mayor y calles adyacentes.
ARTESANÍA: Cuenca tiene un pasado artesano de gran
fama y muestra de ello es el gran número de piezas existentes en
colecciones y museos de todo el mundo: marfiles o vidrios de época
musulmana, alfombras, forja... En la actualidad, la actividad artesana
de la ciudad ha experimentado un importante renacimiento de la mano
de nuevos y jóvenes artistas que, sobre todo en el sector de la
cerámica, han renovado las técnicas e incorporado nuevas
formas.
Aquí conviven desde el tradicional toro, réplica del que
se encuentra en el Museo de Cuenca y que data del s. VII, a las piezas
tradicionales de la alfarería popular o los diseños más
vanguardistas, y donde se aprecia una gran influencia del Museo de Arte
Abstracto.
Destacan igualmente otras actividades artesanas como la confección
de alfombras, los juguetes, la orfebrería, el grabado, la forja,
los trabajos en madera, la guarnicionería y marroquinería,
las vidrieras, la encuadernación artesanal y la fabricación
de papel.
En la capital también podemos encontrar interesantes muestras
de la artesanía de la provincia; mimbres de la zona de la Alcarria
conquense, alfombras e instrumentos musicales de Casasimarro, cerámica
de Mota del Cuervo...
GASTRONOMÍA: Cuenca comparte muchos de los elementos
gastronómicos del resto de las provincias de Castilla- la Mancha:
su origen rural y pastoril, la calidad de sus materias primas, el respeto
a las tradiciones... Cocina de platos fuertes y gran poder calórico;
así, los gazpachos y las ollas, el cordero y la caza son sus señas
de identidad más destacadas. Pero ofrece, también ,un buen
número de platos exclusivos y preparaciones únicas que le
confieren una personalidad propia.
Entre los platos típicos citaremos los zarajos, sorprendente
plato consistente en tripas de cordero asadas al horno de leña tras
ser enrolladas en una ramita de sarmiento; el cordero al horno, a la brasa,
el cuchifrito o el cordero a la caldereta, plato de gala de los pastores,
muy picante y sabroso.
Pero el plato por excelencia y el más conocido de la cocina conquense
es el morteruelo, a base de hígado de cerdo rallado, carne de caza
( liebre , perdiz), gallina, jamón serrano, manteca de cerdo, nueces,
especias en abundancia ( canela, clavo, alcaravéa, pimienta y pimentón).
Otros platos dignos de mención son el ajoarriero o el
atascaburras
( a base de bacalao, ajos, patatas, pan rallado, huevos cocidos, perejil
y aceite); la trucha, procedente de la serranía, preparada al horno
o a la plancha, los gazpachos manchegos ( a base de torta de pastor y carne
de liebre, perdiz, gallina, setas y jamón) ; las chuletas asadas
al sarmiento, las migas ruleras, el salmorejo, el monje, el pisto... todo
ello regado por los excelentes vinos blancos de Horcajo de Santiago, Fuente
de Pedro Navarro, Belmonte, Santa María de los Llanos, Mota del
Cuervo, Las Pedroñeras y El Provencio, los claretes de Casas de
Haro, Tarancón o Quintanar del Rey, el blanco dorado y el tinto
rojo subido de Mota del Cuervo; el rosa pálido de la comarca de
Montilla del Palancar y el tinto de Iniesta, El Pedernoso, o El Porvencio,
Pozo Amargo y Casas de Fernando Alonso.
Como broche final, el queso manchego y otros postres de la repostería
conquense, encabezados por el alajú ( a base de almendras,
miel, higos, y todo envuelto en una oblea) y seguidos por los pestiños
o los pellizcos de monja procedentes de San Clemente y todo ello acompañado
de resolí, licor típico de la zona, verdadero regalo
de los dioses, de exquisito paladar, cuyos principales ingredientes son
aguardiente, café, canela, esencia de corteza de naranja y azúcar.
(C) Consejería de Industria y Trabajo
Dirección General de Turismo, Comercio y Artesanía
Río Estenilla, s/n
TOLEDO 45071- Tel.:925 26 98 03 – Fax: 925 26 78 74
(C) Delegación Provincial
CUENCA: Glorieta González Palencia, 2
CUENCA 16071- Tel.:969 17 88 00- Fax:969 27 88 43

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