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SITUACIÓN GEOGRÁFICA
Nájera está situada en la Rioja Alta, a orillas
del río Najerilla, que la atraviesa y divide en dos
partes: a la izquierda, el casco antiguo, o Barrio de Adentro,
con sus históricos monumentos, y a la derecha, el Barrio
de Afuera, con modernas edificaciones y su gran expansión
industrial. Ambas márgenes están unidas por
una pasarela peatonal y por un puente de piedra, sucesor del
que construyera San Juan de Ortega en el siglo XII.
Se encuentra al SO. de Logroño, del que dista 26 Km.,
y se tiene acceso a ella por la N-120 de Burgos a Logroño,
o por la autopista Vasco- Aragonesa A-68. la estación
de ferrocarril más próxima es cenicero, a 10
Km, en la línea Castejón- Miranda de Ebro. Su
altitud sobre el nivel del mar es de 485 metros. Está
abierta a los vientos fríos del Norte y a los calurosos
del Sur, pero protegida de los atlánticos por pequeños
cerros de pinos, que no superan los 670 metros, cuyos nombres
son : Malpica, Cerro de la horca, Malvecino, la Atalaya y
El Castillo. Esta situación convierte a Nájera
en un lugar de clima privilegiado, con veranos frescos e inviernos
benignos.
El municipio, de 39,84 kilómetros cuadrados, cuenta
con unos 7.200 habitantes de derecho y es cabecera y centro
comercial de una amplia comarca que se extiende desde Canales,
en la Sierra de la Demanda, y las Viniegras, en la de Cameros,
hasta Torremontalbo, donde el Najerilla desemboca en el Ebro.
HISTORIA
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Tumbas
de monarcas medievales
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Nájera es una ciudad de origen prehistórico.
Tierra de paso, situada en lugar estratégico, vivió
diferentes culturas y colonizaciones: íberos, celtas,
pelendones, autrigones, vascones, berones, romanos, suevos,
árabes...
Desde principios del siglo X se menciona Nájera en
las narraciones sobre las continuas luchas entre moros y cristianos.
A la población le dieron los árabes el nombre
de Náxara (“Lugar entre peñas” o “Lugar al mediodía”)
y a su río Nalia le llamaron Naxarilla.
Fue reconquistada definitivamente por Ordoño II de
León el año 923, en colaboración con
Sancho Garcés I de Navarra (905-925). Este la incorporó
a su reino, junto con el Ducado de Cantabria, donándola
a su hijo García Sánchez I (925- 970), con la
denominación de “Reino de Nájera”.
Posteriormente, a lo largo de los siglos X y XI, se convirtió
en la capital efectiva del extenso reino de Nájera-
Pamplona. En ella reinaron sucesivamente Sancho Garcés
II Abarca (970- 994), García Sánchez II el Temblón
(994-1004) y Sancho Garcés III el Mayor (1004-1035).
Con este monarca, denominado “Rex Hispaniarum”, alcanzó
Nájera la cima de su fama y esplendor, como capital
de un gran imperio que abarcaba todas las tierras reconquistadas
hasta el momento, y se extendía desde las costas de
Galicia hasta el Condado de Barcelona y más allá
de los pirineos hasta Toulouse. En aquella época Nájera
fue escenario de transcendentales acontecimientos en la historia
de España. Aquí sancho III celebró Cortes
y otorgó el famoso Fuero de Nájera, origen de
la legislación navarra y base del derecho nacional.
Durante su reinado se acuñó en Nájera
la primera moneda de la Reconquista. Favoreció las
peregrinaciones a Santiago de Compostela, estableciendo alberguería
y hospitales, y convirtiendo a la ciudad en punto clave de
la ruta jacobea.
A la muerta de sancho el Mayor, el vasto imperio se repartió
entre sus hijos García, Fernando, Ramiro y Gonzalo,
convirtiéndose Nájera en cuna de los reinos
de Navarra, Castilla y Aragón. En Nájera se
quedó su primogénito, el rey Don García
(1035- 1054), apodado “el de Nájera”, porque nació,
vivió y fue enterrado en esta ciudad. Fue un gran rey,
típico representante de los monarcas medievales.
Conquistó Calahorra a los moros, y entre sus grandes
obras figura la fundación del monasterio de Santa maría
la Real de Nájera, de originario estilo románico-
visigótico, y el primitivo monasterio de San Millán
de Yuso. También instituyó la Orden Militar
de los caballeros de la Terraza o de la Jarra, primera que
se fundó en España. Murió en la batalla
de Atapuerca (Burgos) en lucha contra su hermano Fernando,
rey de Castilla, el 1 de septiembre de 1054.
Le sucedió su hijo Sancho Garcés IV el Noble
o el de Peñalén (1054- 1076), que guerreó
contra los moros de valí de Zaragoza, al que convirtió
en tributario. Unido a su primo sancho Ramírez de Aragón,
hizo frente a los intentos anexionistas del rey de castilla.
Murió en Peñalén- actual Funes (Navarra)-,
despeñado por su hermano bastardo Ramón.
A su muerte, la parte navarra del reino quedó anexionada
a la corona de Aragón; y Nájera, Calahorra y
otras plazas fronterizas fueron incorporadas al reino de Castilla
por Alfonso VI, que alegaba derechos hereditarios.
A partir de entonces, habiendo declinado su esplendor, Nájera
pasó a convertirse en residencia preferida de monarcas
y nobles castellanos, y en testigo de sus disputas, intrigas
y batallas.
En 1136 Alfonso VII el Emperador estableció en ella
su corte, convocando en Nájera las Cortes del Reino
dos años después. Finalmente, dona el Reino
de Nájera a su hijo Sancho III el Deseado. Alfonso
VIII, el de las Navas, hijo del anterior y de Doña
Blanca de Navarra, también nacido en Nájera,
anexiona definitivamente La Rioja a Castilla.
La ciudad aún fue testigo de hechos notables, como
la proclamación de Fernando III el Santo como Rey de
Castilla el 1 de mayo de 1217, o la célebre Batalla
de Nájera en 1367 entre las tropas de Pedro I el Cruel
y su hermano bastardo Enrique de Trastámara. Juan II
la honró con el título de Ciudad en 1438, y
Enrique IV le concedió los apelativos de “Muy Noble
y Muy Leal” en 1454. En 1465 donó la ciudad a D. Pedro
Manrique de Lara, a quien los Reyes Católicos confirmaron
en esta donación en 1482, otorgándole, además,
el título de Duque de Nájera (“Duque Forte”).
El emperador Carlos I visitó Nájera tres veces
y Felipe II una vez, de paso para las Cortes de Tarazona.
Durante la guerra de la Independencia contra las tropas de
Napoleón fue ocupada por los franceses, que confiscaron
bienes e impusieron fuertes contribuciones a los najerinos,
saqueando cuanto se valor material y artístico hallaron
en la ciudad.
MONUMENTOS
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Exterior
Santa María la Real
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Santa María la Real es el monumento más
importante de Nájera y centro de interés histórico
y artístico de la ciudad. El monasterio fue fundado
en 1052 por el rey Don garcía el de Nájera y
su esposa Doña Estefanía de Foie, hija de los
Condes de Barcelona, a raíz del hallazgo de una misteriosa
imagen de la Virgen en una cueva, según cuenta la leyenda
a la que dieron origen los monjes cluniacienses en el siglo
XVI. De este primitivo conjunto monasterial, románico
de tres naves apenas quedan vestigios, ya que sobre él
se edificó el actual entre los años 1422 y 1453,
siendo prior D. Pedro Martínez de Santa Coloma. En
los siglos XV y XVI se fueron completando las diversas partes
que forman el complejo monumental. Durante la Guerra de la
Independencia sufrió cuantiosas pérdidas y saqueos
por las tropas napoleónicas. Fue declarado monumento
nacional por Real Orden de 17 de octubre de 1889.
El conjunto monumental consta de cuatro partes principales:
la iglesia, el coro, el panteón Real y el Claustro
de los Caballeros.
La iglesia, construida a mediados del siglo XV, es
de bellas proporciones, con tres naves y crucero, sostenidos
por diez columnas. Vista desde el exterior, sorprende por
la severidad de sus formas, con aspecto de fortaleza, carente
de ventanales. Son originales los contrafuertes cilíndricos
de la cabecera y crucero del templo. La torre tiene forma
prismática cuadrangular. En la construcción
del templo confluyen varios estilos: gótico, plateresco,
renacimiento, churrigueresco, etc. Las bóvedas son
de crucería sencilla. El retablo del altar mayor data
de principios del siglo XVIII, de estilo barroco, y sustituye
a otro anterior atribuido a la escuela flamenca, que se conserva
en parte en el Museo de Amberes. En el centro aparece la imagen
sedente de santa maría la Real, sosteniendo al Niño
en su rodilla izquierda. Se trata de una talla policromada
prerrománica de tipo bizantino, y se cree que fue hallada
en el año 1044 por el rey Don García. Los ricos
tesoros que rodeaban a la imagen han desaparecido, el más
famoso, un excepcional rubí, constituye en la actualidad
una de las joyas más preciadas de la corona británica.
A la izquierda del altar mayor se encuentra el sepulcro de
los Duques de Nájera, de mármol oscuro y estilo
renacimiento. Lo mandó construir el primer Duque de
Nájera, D. Pedro Manrique de Lara ,y en él reposan
varios miembros de la familia.
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Sillería
del coro
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El coro fue tallado entre los años 1490 y 1493
por los famosos maestros judaizantes Andrés y Nicolás.
Es notable la puerta de entrada. La sillería, tallada
en nogal, se compone de 36 asientos, más otros cinco
respaldos, en la parte alta, y 27 en la baja. Es una obra
maestra del gótico florido y, dentro de su género,
está considerada como uno de los máximos exponentes
de este estilo en España por su elegancia, ligereza
y delicada ejecución. Las tallas representan profetas
y personajes del antiguo Testamento y vírgenes y santos
del Nuevo, junto a motivos ornamentales y grutescos de inspiración
profana. Encima de la silla abacial aparece la figura policromada
del rey Don García, con armadura de coraza dorada y
manto azul oscuro.
El Panteón Real se encuentra a los pies de la
iglesia, bajo el coro, al fondo, excavada en la roca, está
la cueva en la que la leyenda sitúa la aparición
de la Virgen al rey Don García. Fuera del Panteón,
a la izquierda, están colocados trece sepulcros en el
llamado Panteón de los Infantes; delante de la entrada
está situada la tapa del sepulcro de Doña Blanca
de Navarra, madre de Alfonso VIII, el de las Navas. Esta etapa
del antiguo sarcófago constituye una auténtica
joya románica del siglo XII.
Dentro del panteón reposan los restos de doce personajes
reales, todos pertenecientes al reino de Nájera- Pamplona,
excepto Bermudo III de León. Se trata de una obra escultórica
del siglo XVI, renacentista en su totalidad, con algunos detalles
platerescos. Es, por tanto, bastante posterior a la época
en que vivieron los reyes, cuyos restos fueron trasladados
más tarde a estas sepulturas.
En el centro, a ambos lados de la entrada se encuentran los
sepulcros de los reyes fundadores, Don García y su
esposa Doña Estefanía de Foie. A derecha e izquierda
de ambos están colocados, entre otros, los sepulcros
de Sancho IV el Noble o de Peñalén, Sancho Garcés
II Abarca, su esposa Doña Urraca (hija del Conde Fernán
González), Doña blanca de Navarra, Bermudo III
de León y sancho el sabio. Siguiendo hacia el fondo
de la cueva, se encuentran, a derecha e izquierda, otros cinco
sepulcros.
En la cueva se venera una imagen sedente de la Virgen de
Alcázar o de la Rosa en madera, de transición
del románico al gótico, de finas de siglo XIII
o comienzos del XIV.
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Puerta
de la luna
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El Claustro de los Caballeros es una construcción
de la primera mitas del siglo XVI. Está compuesto de
dos plantas. En su conjunto armonizan varios estilos: el gótico
florido de las bóvedas, pilares y hornacinas con sus
delicados doseletes; el plateresco presente en las esbeltas
tracerías caladas de los ojivales, que se asientan
sobre soportes renacentistas; y el estilo puro renacimiento,
que se puede observar en las tumbas murales.
En la prolongación del ala del lado norte del Claustro,
se encuentra la Capilla de la Vera Cruz con los sepulcros
de Don García Manrique de Lara, del siglo XVI y del
caballero Gracilazo de la Vega, de comienzos del XIII; en
el centro, el de Doña Mencía López de
Haro, reina de Portugal, del siglo XIII, a sus pies, el sarcófago
gótico, también del siglo XIII, de su esposa,
Doña Toda Pérez de Azagra. Históricamente
el Claustro fue Panteón nacional de Caballeros y centro
de enterramiento de los nobles más importantes de España.
De ahí su nombre. De aquellas sepulturas sólo
se conservan veinte tumbas murales, aunque hasta el siglo
XIX el pavimento del Claustro estaba lleno de epitafios y
armas de los personajes allí enterrados.
Son destacables también la Puerta Plateresca,
la Puerta de los Reyes, del gótico florido,
la Puerta de la Luna y la Puerta de Carlos I,
del gótico flamígero, que da acceso al Claustro.
De ahí arranca la Escalera Real, renacentista, que
lleva al claustro alto.
La primitiva parroquia de la Santa Cruz se fundó
en 1052, y estuvo situada en una capilla dentro del Monasterio
de Santa María la Real hasta su separación en
1230 por un decreto del papa Honorio III. La actual iglesia
fue consagrada en 1611. El arquitecto Juan de Raona le adosó
una cúpula semiesférica sobre pechinas, rematada
por una linterna con cuatro ventanas. En 1936 y 1939 sufrió
serios desperfectos. Fue reconstruida en 1940. el templo es
una sólida construcción en piedra de sillería
y consta de tres naves, con varios retablos neoclásicos
y diversas tallas y lienzos. En la sacristía destaca
un Cristo gótico del siglo XIII, y se guardan, además,
otras tallas, lienzos y ropa litúrgica de los siglos
XIV, XVI y XVII.
La antigua iglesia de San Miguel se edificó
en terrenos del Monasterio en 1489. Constaba de tres naves.
En la actualidad se ha reconstruido en Casa de Cultura, conservando
buena parte de su originaria estructura, con un concepto arquitectónico
modernista.
El Convento de Santa Elena fue fundado en el siglo
XVI por Doña Aldonza Manrique de Lara. La iglesia es
de cruz latina, de una sola nave, construida sobre diez columnas,
con una cúpula semiesférica, que se alza sobre
cuatro arcos torales. Precioso retablo mayor barroco, con
imagen central de la titular de la iglesia. Fachada exterior
adintelada y almohadillada, con hornacina en los alto.
Al lado de la anterior se encuentra la iglesia o capilla
de Madre de Dios, también del siglo XVI, que pertenece
al patronato del mismo nombre. Consta de una sola nave con
cinco laterales, cubierta con bóvedas estrelladas,
una sacristía y el coro.
Cercanos a la orilla izquierda del río Nejerilla,
hay varios cerros formados por estratos de arenisca roja y
arcillas. De todos ellos destacan El Castillo y Malpica,
que , por estar adosados al propio casco urbano, han constituido
parte importante de la historia de la ciudad. Sus laderas
atesoran los más valiosos vestigios, en su mayoría
inéditos todavía, sobre sus orígenes
y primer ciclo histórico. El Castillo de Nájera
se menciona por primera vez en un documento de Ordoño
II en 923, en el que señala que lo ganó a los
moros. Fue de origen y construcción árabes.
A su pie se construyó el Palacio Real o Alcázar,
con el que comunicaba por medio de túneles. Puede afirmarse
que estuvo muy bien fortificado y , hasta el siglo XVII, disponía
de varias piezas de artillería. Aún se conservan
restos de la antigua muralla y las ruinas de un torreón
de defensa. En sus inmediaciones se han encontrado mosaicos
sueltos y restos de cerámica decorativa.
En las paredes de El Castillo pueden observarse diversas
cuevas, excavadas en la roca, de origen muy remoto, que ,
al parecer, fueron habitadas por monjes emeritas y sus discípulos.
El Puente sobre el río Najerilla es sucesor
del que en el siglo XII reconstruyeran Santo Domingo de la
calzada y San Juan de Ortega en la ruta jacobea. El primitivo
puente ya existía en el 1020 y se menciona en el Fuero
de Nájera. El actual fue construido por el Estado en
el año 1866.
NÁJERA HOY
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Ayuntamiento
de Nájera
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La ciudad de Nájera ha sabido alternar su riquísima
historia y sus célebres monumentos -ubicados en un
cuidado casco antiguo- con una expansión
industrial y económica envidiable. Los muebles fabricados
en Nájera son famosos en toda España y conocidos
en muchos mercados europeos.
Es parada obligada para los peregrinos del camino de Santiago
y centro comercial, administrativo, sanitario y docente de
una amplia y próspera zona de La Rioja Alta y de la
Sierra. Un aspecto de carácter festivo de sus gentes
queda reflejado en el casi medio centenar de pubes y discotecas,
que acogen cada fin de semana a cientos de jóvenes
de toda la comarca en lo que ha venido a denominarse la “movida
najerina”.
Numerosas asociaciones deportivo-culturales mantienen vivas
las inquietudes de la población, que dispone de diversas
instalaciones deportivas, piscina, moderno frontón,
campo de fútbol, camping,etc, y una plaza de toros
permanente.
Con una infraestructura hostelera suficiente, la ciudad ofrece
al visitante una variada muestra de la mejor cocina riojana,
un clima acogedor y una hospitalidad de sus gentes.
Estas cualidades hacen de Nájera una ciudad con fuerte
personalidad y muy atractiva para los miles de visitantes
que se acercan a conocerla a lo largo del año, sobre
todo en los meses estivales.
DESARROLLO ECONÓMICO
La actividad agrícola en Nájera, con ser notable,
ha ido cediendo terreno ante la expansión industrial.
En sus casi 4.000 hectáreas de terreno se cultivan
principalmente cereales, patata, remolacha azucarera, hortalizas,
frutales y viñedo. La mecanización del campo
está generalizada.
También la ganadería intensiva ocupa un lugar
destacado en la economía najerina y se centra en granjas
avícolas y de ganado ovino y porcino.
Pero en las últimas décadas la ciudad ha experimentado
un enorme auge industrial, con la instalación de numerosos
talleres artesanales, de forja artística, fábricas
de mosaicos, industrias químicas y, sobre todo, industrias
madereras. El mueble clásico, castellano o funcional
es el principal producto de transformación de buen
número de empresas najerinas, muchas de tipo familiar,
que poco a poco han ido abriendo mercados por toda España
y, a través de la Asociación “El Mueble de Nájera”,
ya compiten en los europeos. Estas empresas, en franca expansión,
se ubican en polígonos industriales, a los que el Ayuntamiento
viene prestando atención preferente. Absorben gran
cantidad de mano de obra, también de localidades cercanas,
y han contribuido a un significativo crecimiento demográfico
de la ciudad en los últimos años.
El resto de los comerciantes de Nájera están
agrupados en la Asociación “MERCANAYARA”, desde la
que promocionan sus productos.
DESARROLLO URBANÍSTICO
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Fernando
III el Santo y Paseo de San Julián
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El desarrollo de Nájera ha ido parejo a su crecimiento
industrial. Del antiguo núcleo urbano, apiñado
en torno al monasterio de Santa María la Real y a los
pies de El Castillo y Malpica, la población ha ido
pasando a la ribera derecha del río Najerilla, en donde
durante las últimas décadas han surgido nuevos
bloques de viviendas y centros comerciales, así como
diversas instalaciones industriales, que le confieren un carácter
de ciudad moderna, cuya continua expansión está
contemplada en un coherente plan de ordenación urbanística.
En los últimos años el ayuntamiento ha acometido
diversas obras de saneamiento y urbanización del casco
antiguo de la ciudad, así como importantes obras de
limpieza y acondicionamiento de las márgenes del río
Najerilla y del Paseo de San Julián con la creación
de un parque natural.
GASTRONOMÍA
Como ocurre en toda La Rioja, la gastronomía najerina
es rica en productos de la huerta y en carnes fuertes. Entre
las hortalizas, destaca el caparrón verde, famoso en
toda la zona, las pochas acompañadas de codornices
y las alcachofas salteadas con jamón. En cuanto a carnes,
hay que reseñar el cordero asado al horno, el cochinillo
y las sabrosas chuletillas de cordero asadas a la parrilla
sobre brasas de sarmiento.
Otros productos típicos son el chorizo casero picante,
asado a la brasa, los caracoles a la riojana y los pimientos
rellenos. Es perceptivo por estas tierras regar todos estos
platos con los insustituibles tinto o clarete de Rioja.
El río Najerilla también suministra a los aficionados
a la pesca materia prima para la elaboración de sabrosos
platos, como bobas con tomate, barbos, cangrejos picantes,
lampreas, ancas de rana, exquisitos zarpeños, y sobre
todo las incomparables truchas, que le han hecho famoso. Todas
estas variedades las puede encontrar el viajero, bien cocinadas
en los diversos restaurantes de la ciudad y en las barras
de casi todos los bares.
La huerta de Najerilla es rica también en frutas,
entre las que destacan el melocotón, la pera, gran
variedad de manzanas, los sabrosos higos de viña y
las ciruelas claudias.
FIESTAS Y TRADICIONES
Nájera celebra varias fiestas a lo largo del año.
Las más coloristas y populares son las de San Juan
y San Pedro. En estas fechas- 24 y 29 de junio- los najerinos
salen a la calle y pasan varias horas dando las célebres
“Vueltas”, que consisten en cantar y bailar en grupos, al
son de una charanga con música machacona y pegadiza.
Parece que su origen se remonta a los desfiles militares de
los soldados que volvían de alguna victoria en las
guerras carlistas, a los que se unía la población.
Otros quieren ver en ellas una reminiscencia de las fiestas
paganas el culto al sol y al fuego en el solsticio de verano.
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Soportales
Plaza del Mercado
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Las fiestas “mayores”, sin embargo, se celebran del 16 al 19
de septiembre en honor de San Juan Mártir y Santa María
la Real. A los cultos religiosos se unen celebraciones festivas,
concursos deportivos y gastronómicos, verbenas con toro
de fuego y varias novilladas, que ya han adquirido carta de
naturaleza en el ámbito taurino nacional gracias al preciado
trofeo que en ellas se disputa: la “Mesilla de oro”.
La festividad de San José Artesano, 19 de marzo, también
está ligada a la tradición najerina, por ser
el patrón del gremio maderero.
El de la ciudad es San Prudencio, el 28 de abril. Hay procesión,
variados festejos y novillada.
Entre las tradiciones, hay que reseñar la del día
1 de mayo, en que se conmemora la Proclamación de Fernando
III el Santo como rey de Castilla ante los najerinos en 1217.
Una estatua del monarca, al comienzo del Paseo de San Julían,
recuerda la efeméride, que se celebra con un discurso
pronunciado en el legendario lugar, y la solemne escenificación
del hecho histórico, con figurantes en riguroso atuendo
de época. A continuación, tiene lugar en el
casco antiguo un mercado medieval.
Durante la Semana Santa se celebra la Feria del Mueble, orientada
hacia el público en general, que puede realizar compras
directamente, con importantes descuentos. Los productos expuestos
son principalmente muebles de hogar, aunque también
se pueden encontrar textiles para muebles, cristalería,
mobiliario antiguo, barnices, armarios empotrados, mueble
auxiliar y exposiciones culturales que ayudan a conocer mejor
ese material sencillo y ya clásico, al que llamamos
madera.
El 29 de septiembre, festividad de San Miguel, tiene lugar
en el Paseo de San Julián una concurrida Feria de Maquinaria
Agrícola, continuadora de otra más antigua de
compra- venta de ganado, una de las primeras de España,
cuyo origen se remontaba a un privilegio real del año
1368.
En el mismo Paseo, todos los jueves del año se forma
un animado mercadillo popular, en el que se vende gran variedad
de artículos de uso doméstico, ropas, calzado
y productos hortofrutículas.
Desde hace unos años, durante el verano se celebran
los Festivales de Nájera, que convierten a la ciudad
en uno de los centros culturales de La Rioja. Conferencias,
conciertos, proyecciones, representaciones teatrales atraen
a miles de visitantes. Lugar destacado entre estos actos merece
la Semana de Estudios Medievales, que cada verano reúne
en Nájera a destacados estudiosos de la rica historia
del medievo de la ciudad. Pero, sin duda, el centro de atención
de verano najerino es la “Crónica de Nájera”
(a mediados de julio), grandioso espectáculo de luz
y sonido, en el que se representan diversos momentos de la
historia de la ciudad, desde sus primeros pobladores- los
berones- hasta los episodios cruciales de la Reconquista-
siglos X y XI-, en que Nájera llegó a ser capital
de un vasto reino y parada obligada en el Camino de Santiago.
Con textos de Lope de Vega, Alfredo Gil del Río, Justiniano
García Prado y Roberto Carpio, la evocación
najerina ha mantenido todo su vigor desde 1969- con las lógicas
variaciones-, gracias al entusiasmo del pueblo de Nájera
y a los casi 300 actores locales que intervienen en la representación.
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(c)
Textos: Alberto Rueda Estrada
Depósito Legal. LR- 95-2000
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