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Agoncillo
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Existen referencias de setenta y tres castillos y torres
fuertes: Veintiuno simples recuerdos históricos algunos
muy importantes, once, restos de basamentos y piedras sueltas,
veintisiete, ruinas con residuos de torres y murallas; catorce,
conservados enteros, aunque algunos con riesgos importantes
de arruinamiento.
Para conocer estos testigos del pasado y establecer con ellos
una relación afectiva de comprensión y estima
que puedan defenderlos del olvido y de la demoledora acción
del tiempo, se han programado estas seis RUTAS DE LOS CASTILLOS
RIOJANOS con un práctico criterio itinerante utilizando
las vías de los valles fluviales. Podrán completarse
con visitas a Iglesias, Ermitas, Casas Solares, Mesones o
Bodegas que se sitúen en el camino y hagan así
la jornada más enriquecedora y placentera.
RUTA 1- VALLES DEL OJA Y TIRÓN
Entre los montes Obarenses al norte y las estribaciones de
la Demanda al sur, se extienden estos valles que fueron escenario
de las luchas de la Reconuista y de enfrentamientos entre
los reinos cristianos y de señorío. De las fortificaciones
más antiguas nada queda, pero el camino nos llevará
a contemplar algunos de los más bellos ejemplos de
castillo de señorío.
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Cuzcurrita
del Río Tirón
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El recorrido se inicia en Anguciana cuya Torre Fuerte,
guardiana en origen del puente de la localidad, tiene planta
rectangular con aspilleras, tornera y matacán corrido
rematado en almenas, y fue levantada por Juan Alfonso de Salcedo,
Señor del lugar. Pasando por Cihuri, se llega a Sajazarra
donde se puede disfrutar de su esbelta torre del homenaje
de piedra arenisca cercada por torreones octogonales, punto
de disputa entre las familias Manrique y Velasco. Tras un
paseo por sus alrededores, se remonta la ruta hacia Cellorigo,
localidad que contó con uno de los más importantes
castillos de defensa del paso de las Morcuera. Su privilegiada
posición permite observar una de las más impresionantes
vistas de la zona. De su gran castillo no queda resto alguno,
únicamente conserva dos torres medievales plenamente
integradas en el resto del caserío. Cuzcurrita del
río Tirón acoge un gran ejemplo de palacio
fortificado con torre del homenaje y recinto cercado con cubos
y espolones, rigurosamente restaurado por sus propietarios.
El siguiente paso es Leiva, con una impresionante construcción
de cuatro torreones en los ángulos y patio porticado
en su interior, que perteneció a la familia Leiva
por concesión real. El viaje finaliza en Santo Domingo
de la Calzada, cuyo recinto amurallado es el más
importante y mejor conservado de La Rioja.
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Sagazarra
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RUTA 2- VALLES DEL EBRO Y NAJERILLA
La prolífica historia de La Rioja Alta durante el
medievo dejó su huella en piedra, jalonando sus valles
de castillos, fortalezas y poblados amurallados.
El escarpado terreno de Nájera fue asiento
de una importante fortaleza árabe y después
cristiana. Sobre los cerros de La Mota y Malpica se levantaron
sendos castillos, de los que hoy en día quedan escasos
restos de un muro de sillería y una torre cilíndrica
sobre el primero de ellos. En Torremontalbo se alza
la torre fuerte de los Zúñiga, construcción
de planta cuadrad en sillería, propiedad de los Condes
de Hervías desde el siglo XIV. El conjunto es muy armónico,
junto al palacio, iglesia y jardines. Muy cerca se encuentra
el mirador de castillos de San Asensio que permite
contemplar un amplio panorama sobre el valle del Ebro con
las siluetas de los castillos de Davalillo, San Vicente de
la Sonsierra y Briones, próximas paradas. El primero
de ellos, Davalillo, alzado sobre un otero, tiene una impresionante
planta poligonal que sirvió de asiento señorial
a los Manrique, Duques de Nájera, y fue causa de enfrentamientos
con los Velasco, condestables de Castilla.
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Leiva
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Sobre una destacada colina, Briones fue plaza fuerte
con recinto amurallado en todo su perímetro, del que
en la actualidad quedan sólo dos de sus seis puertas,
la Puerta de la Villa y la de la Media Luna, así como
parte de la cerca y de la torra del homenaje. Desde aquí,
cruzando el Ebro, se llega a San Vicente de la Sonsierra,
que conserva restos de un castillo- fortaleza con tres recintos
muy diferenciados: lo que era el castillo, la torre del homenaje
y la torre del reloj. El último paso de la ruta es
Haro, donde existió una ciudadela con castillo
y murallas cercando el recinto. De éstas quedan las
puertas de Santa Bárbara y la de San Bernardo, protegida
por un torreón de planta cuadrada. Muy cerca, en el
mismo término, están los riscos de Bilibio que
sirvieron de asentamiento a una de las fortalezas más
legendarias de La Rioja: Castrum Bilibium.
RUTA 3- VALLE DEL IREGUA
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Santo Domingo de la Calzada
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Esta ruta se adentra por los poblados bosques del camero
Nuevo. En los escarpes rocosos de los ríos riojanos
se asentaron las poblaciones existentes ante las invasiones
árabes y se crearon los primeros núcleos de
resistencia en construcciones rupestres, Peñas Bravas,
es Viguera un lugar muy adecuado para su contemplación,
además de que fue asiento de un importante castillo
árabe en los primeros tiempos de la invasión.
Mas tarde, tras la reconquista cristiana, el rey navarro Don
García lo hizo cabeza de un reino para su hijo Don
Ramiro. Pocos restos quedan y de muy difícil visita,
pero en la orilla opuesta del río, en una gran oquedad
rupestre, se cobija la pequeña ermita románica
de San Esteban que bien merece una visita. En un estrecho
barranco y velados por el espeso bosque de matorral, se esconden
“Las Cuevas y Palacios” de Castañares de las Cuevas,
buen ejemplo de fortificación rupestre que guardaba
la entrada al valle del Ebro. Ascendiendo junto al Iregua
llegamos a Nieva de Cameros, cuyo castillo roquero,
alzado sobre un peñasco que domina el pueblo, es de
difícil acceso. Su estado ruinoso no le quita belleza,
y domina la silueta de lo que fuera la torre del homenaje.
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San
Asensio
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Finaliza esta ruta en Lumbreras, que cuenta con una
cuidada torre fuerte de sillarejo con planta cuadrada y contrafuertes
circulares en sus esquinas. Esta construcción está
adosada a la ermita de Santa María de la Torre y hace
las veces de sacristía en su planta baja. De vuelta
a Logroño son visita obligada los restos de
lo que fue la muralla de la ciudad, con el torreón
cilíndrico del Revellín que protegía
al aún conservada Puerta del Camino, con su bella carga
heráldica.
RUTA 4- VALLES DEL LEZA Y JUBERA
La cuarta ruta permite la visita de castillos privilegiados
tanto por su importancia histórica como por su entorno.
Iniciamos la partida desde Logroño en dirección
a Agoncillo en cuyo centro se alza el palacio fortificado
de Aguas Mansas. Su planta rectangular irregular flanqueada
por cuatro torreones en sus ángulos guarda en su interior
un hermoso patio con columnas toscanas y un aljibe. En Jubera,
alzado sobre la cima de un empinado cerro calizo, se asienta
su castillo desde donde se domina el valle del mismo nombre.
Su arquitectura revela que sus orígenes constructivos
fueron musulmanes, pero a lo largo de su historia fueron numerosas
y complejas las ampliaciones que modificaron su conjunto.
Bajo la base del castillo se conserva una cueva natural con
gráficos de época medieval, de difícil
y peligrosa visita si no se va muy bien equipado. A lo largo
de esta ruta se suceden bellos paisajes hasta alcanzar la
siguiente escala que está en Clavijo.
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Castillo de Clavijo
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Esta localidad cuenta con uno de los más emblemáticos
castillos roqueros de La Rioja. Se compone de dos elementos
muy claros, una torre del homenaje y una cortina de murallas.
Se puede decir que historia y leyenda se dan la mano en Clavijo.
Desde aquí volvemos a Logroño donde finaliza
el recorrido.
RUTA 5- VALLE DE CIDACOS
La huella de la historia está también muy presenta
en esta ruta que se plantea con salida en Calahorra
y llegada a Enciso, ascendiendo para ello por el valle del
Cidacos. En la ciudad de Calahorra hubo un castillo medieval
en el lugar donde hoy está la iglesia de San Francisco
y fue ciudad amurallada con varias puertas de las que hoy
sólo se conserva lo que pudo ser la antigua Puerta
de Tudela. Quel es nuestra siguiente parada para visitar
su castillo medieval asentado al borde de un impresionante
farallón rocoso. Su torre está rodeada por una
cerca muy irregular reforzada por dos torreones cuadrados.
Desde Quel nos acercamos a Arnedo, que conserva los
restos de un poderoso castillo roquero de arenisca rojiza
de la zona. De allí partimos hacia Préjano
para contemplar su torre fuerte pentagonal reforzada por grandes
muros en talud. Continuamos en nuestra ascensión por
el valle, siguiendo el recorrido del río Cidacos, hasta
llegar a Arnedillo donde aún se puede visitar
la torre fuerte de lo que antaño fue su castillo y
un lienzo de muralla que lo pone en contacto directo con la
montaña. Esta localidad es clave para hacer un alto
en el camino y disfrutar de sus beneficiosas aguas termales
antes de finalizar la intensa jornada en Enciso, guardián
de uno de los castillos más antiguos de La Rioja, cuya
planta ovalada se adapta al cerro en el que se construyó.
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Castillo de Arnedo
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Castillo de Quel
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Castillo de Enciso
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RUTA 6- VALLES DEL ALHAMA Y LINARES
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Inestrillas
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Iniciamos esta ruta en Aguilar del Río Alhama,
cuyo valle fue tránsito
de importantes poblamientos. Los restos de su castillo, situados
en lo alto de un cerro, permitían la protección
no sólo de la villa sino también de su rica
vega. A sólo dos kilómetros está Inestrillas
que conserva un importante testimonio de fortificación
rupestre. Estas construcciones, que constituyeron sistemas
defensivos en la época altomedieval, están adosados
al escarpe rocoso sobre el río protegiendo la primitiva
población asentada en las grutas naturales de arenisca.
De todo ello queda una imponente torre fuerte rematada con
almenas engarzada a la pared rocosa.
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Castillo de Cornago
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De camino hacia Cervera se puede hacer una parada en el
yacimiento de Contrebia Leukade, donde se conservan
los restos de una antigua población celtíberica.
Ya en la localidad de Cervera del Río Alhama,
sobre la impresionante Peña de San Antonio, se alzan
las ruinas de lo que antaño fue una gran fortaleza
defensiva. A partir de aquí 23 kilómetros nos
separan del final de la ruta en Cornago. Su castillo
está asentado sobre un cerro que domina la población
y es un buen ejemplo de fortaleza bajomedieval de planta rectangular
y torres en sus ángulos. La restauración que
se llevó a cabo en los años 80 del presente
siglo nos permite ver con gran nitidez su estructura original.
Gran parte de la historia de esta construcción está
relacionada con la familia de los Luna, cuyo miembro más
conocido fue el Papa Luna, Benecicto XIII.
(C) Documentación: Asociación de Amigos
de los Castillos.
Textos: José Luis Martónez de Salinas.
Cristina Sáenz de Pipaón
www.larioja.org
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