| Los
monasterios en Aragón
Las fundaciones monásticas han constituido un elemento
clave en la historia de Aragón como aglutinadoras de la espiritualidad
y por su control de la actividad económica de su entorno. Los monarcas
aragoneses, especialmente en época medieval, hicieron de los monasterios
instrumentos políticos, como enclaves fronterizos contra el enemigo,
como activadores de la repoblación o como soluciones personales
a problemas de dote o sucesión dinástica.
Reunieron por lo general extensos patrimonios, en muchos casos
donados a cambio de la garantía de salvación del alma.
Los orígenes monásticos en Aragón se remontan
a la época visigoda y sobre todo carolingia. La invasión
musulmana paralizó en parte su actividad, sobre todo con las incursiones
de Almanzor en el siglo X, pero con los avances sucesivos de los cristianos,
los monasterios vuelven a surgir otra vez. En el siglo XI, gracias a la
influencia del monacato cluniacense y, posteriormente, a la reforma llevada
a cabo por Ramiro I, se gestan la mayor parte de las fundaciones.
Monumentalmente pueden citarse entre los más antiguo el
de San Pedro de Siresa, con un posible bloque occidental de tradición
postcarolingia, y el de San Juan de la Peña, con restos arquitectónicos
mozárabes, aunque en ambos casos los conjuntos se completen fundamentalmente
en estilo románico.
En Aragón, la arquitectura monástica, con la completa
estructura de sus dependencias organizadas en torno al claustro central,
no alcanza su expresión completa hasta la introdución de
los cistercienses, con los importantes monasterios masculinos de Veruela,
Piedra y Rueda, o femeninos, como el de Sigena, fundado en 1188.
Las órdenes mendicantes acumulan los monasterios de franciscanos
y predicadores en Aragón, repartiendo básicamente su arquitectura
entre los estilos gótico y mudéjar.
Las cartujas, por último, no se introducen en Aragón
hasta la Edad Moderna.
Aragón (información
general)
Aragón está situado en el cuadrante nororiental
de la Península Ibérica. Lo forman las provincias de Huesca,
Teruel y Zaragoza. Ocupa unos 47.000 Km2. Por su centro discurre el río
Ebro, dando forma a su extenso valle, que ocupa aproximadamente la mitad
de su superficie, quedando al norte la cordillera Pirenaica, y al sur la
Ibérica.
Tiene un clima continental soleado, más húmedo
en las zonas montañosas de norte y sur.
La gastronomía aragonesa es muy rica y variada: sopas,
carnes, legumbres y soberbias frutas y verduras en las zonas de huerta.
El baile típico es la “jota”, de fama mundial.
LOS MONASTERIOS DE HUESCA
- San Pedro el Viejo
En 1886, declarado Monumento Nacional. Visitable en horas de culto.
En el lugar que ocupa San Pedro el Viejo, hoy iglesia parroquial,
debió existir durante la dominación romana un templo pagano.
Es una de las iglesias más antiguas de España. Existía
ya seguramente en la época visigótica, y después,
bajo la dominación árabe, los cristianos mantenían
su culto mozárabe en este recinto.
La fundación de este monasterio benedictino tuvo lugar
a finales del siglo XI. El actual templo es románico de principios
del siglo XII. En él habitó el rey aragonés Ramiro
II el Monje durante su vida monacal.
La puerta principal es del más puro estilo románico
del siglo XII. Su interior consta de tres naves y un crucero, con tres
ábsides, conservándose restos de pinturas del siglo XIII.
Es de destacar la rica sillería gótica del coro (1506). Su
claustro es uno de los más hermosos ejemplares del románico
español (siglo XII). Muy interesantes son las esculturas del tímpano
de la Epifanía, y de gran valor artístico y curiosidad de
sepulcros de los siglos XII al XIV. Aquí están enterrados
los reyes aragoneses Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje.
Además del monasterio de San Pedro el Viejo se pueden
visitar en Huesca la catedral gótica (siglos XIII-XIV); el Museo
Provincial; la iglesia de San Miguel -llamada popularmente “Las Miguelas”-,
con torre románica; Santa María de Fuera, románica;
Santo Domingo, barroca; San Lorenzo, barroca.
Huesca ofrece al visitante toda clase de servicios y diversiones
y en sus alrededores hay numerosos lugares de interés para realizar
excursiones.
- Colegiata de Santa María de Alquézar.
Hay un guía permanente para la colegiata y el Museo, ambos
visitables.
El casco urbano nos hace retroceder a la Edad Media, con sus calles
estrechas y empedradas. Y la colegiata (Monumento Nacional), de origen
islámico, se eleva sobre un rocoso cerro. Fue monasterio benedictino
y sus orígenes se remontan al siglo XI. Son de este época
la Torre del Vigía, algunos tramos de muralla, el torreón
más elevado y algún fragmento de la iglesia románica
integrado en el claustro del siglo XIV. Destacan los capiteles de la escuela
de San Juan de la Peña (siglo XII).
En el siglo XVI, el arquitecto Juan de Seguro construyó
la colosal colegiata de Santa María, compuesta de una nave y ábside
poligonal, con bóvedas de crucería estrellada. Es importante
el retablo mayor y un Cristo románico del siglo XIII, considerado
pieza única. Desde el claustro se accede al Museo de Arte Sacro,
con piezas que van del siglo XII al XV.
Desde allí se pueden realizar excursiones a pie hasta el
fondo del río Vero. En esta zona se pueden encontrar numerosas cuevas
con pinturas rupestres, la mayoría de la Edad de Bronce.
Alquézar es centro de la comarca de la Sierra de Guara,
que ha sido declarada recientemente parque con la denominación de
Parque de la Sierra y de los Cañones de Guara.
- Sigena
El monasterio se encuentra en Villanueva de Sigena (Huesca), y
es Monumento Nacional. Es visitable parcialmente con acompañante;
consultar horario en el propio monasterio.
Solemne y descomunal monasterio femenino, el más importante
de su época en Aragón, fue fundado por la reina Doña
Sancha, esposa de Alfonso II.
Se inició su construcción a finales del siglo XII,
acogiéndose a la orden de San Juan de Jerusalén.
Además de las religiosas, había un grupo de frailes
encargados de realizar los cultos y tareas administrativas, aunque estaban
supeditados a la autoridad de la priora.
El monasterio es una obra románica, con algunas partes
transicionales al gótico. Consta de iglesia, claustro y dependencias,
más el palacio prioral. La iglesia tiene planta de cruz latina con
una nave, crucero con sorprendente cúpula y ábsides con bóvedas
de horno. Destacan en su exterior algunas decoraciones en las ventanas
y la impresionante portada, compuesta por catorce arquivoltas en degradación.
La sala capitular -arruinada en la Guerra Civil, como el resto
del monasterio- estaba decorada con los más bellos frescos del románico
avanzado español (hacia 1220) y cubierta por un magnífico
artesonado mudéjar, destruido por el fuego. Los restos de estas
pinturas se conservan en el Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona.
Tras años de abandono, recientemente se ha reanudado la
vida monástica.
Cerca de Sigena, se puede visitar Sena, con numerosos yacimientos
arqueológicos, y Sariñena, con una laguna donde anidan aves
migratorias.
A 9 kilómetros al sur, cerca de Lanaja, está la
cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, monumental edificio barroco
de 1731, decorada con pinturas murales de Manuel Bayeu.
- San Pedro de Siresa.
A unos 45 kilómetros de Jaca. Se va por la C-134 hasta
Puente la Reina y desde allí se toma el desvío que lleva
a la Selva de Oza. A escasos kilómetros después de pasar
Hecho, encontramos Siresa, donde podemos admirar una encantadora arquitectura
popular. A pesar de las obras es visitable.
El viejo monasterio de San Pedro es un edificio románico,
construido en 1082 a raíz de una supuesta reforma agustiniana de
la abadía carolingia fundada en el siglo IX. Sólo se conserva
la iglesia. Esta presenta planta de cruz latina. Tiene un profundo ábside
semicircular y abovedado, crucero de tres tramos. En su impresionante austeridad
arquitectónica sólo se advierten dos elementos decorativos:
el cordón achaflanado y los arcos ciegos. Y es Monumento Nacional.
Se llevó a cabo una restauración en el siglo XIII.
La diferencia entre la fábrica primitiva y la obra de restauración
está perfectamente señalada: en la primera, se empleó
piedra caliza en hilada bien dispuestas, mientras que la segunda es de
mampostería y tosca. Se conservan algunas tablas góticas.
A 15 kilómetros de Siresa se encuentra la Selva de Oza,
lugar ideal para realizar excursiones en medio de un majestuoso paisaje
de montaña. Es Oza hay un camping con habitaciones, refugio de montañeros
y bar restaurante donde degustar platos del lugar. Desde allí se
llega a lugares como la Boca del infierno, Guarrinza o Aguas Tuercas, de
incomparable belleza.
- San Juan de la Peña
A unos 25 kilómetros de Jaca. Por la C-134 que va a Puente
la Reina se sigue el primer desvío a la izquierda. Pasamos por Santa
Cruz de la Serós, que conserva los restos de un monasterio femenino
de fines del siglo XI, y finalmente llegamos a San Juan de la Peña.
Visitable todo el año. Tel. 974 34 80 99.
Encontramos dos monasterios (Monumento Nacional ambos): el alto,
barroco, del siglo XVII, y el monasterio románico, excavado en roca
viva y fundado en el siglo IX por los benedictinos.
El lugar en sí mismo es espectacular. La planta del monasterio,
por su antigüedad y su extraordinario alojamiento al lado de la montaña,
es única. Se compone de dos plantas. La planta baja, que es parcialmente
subterránea, se cree que fu construida en tiempos del rey Sancho
Garcés alrededor del 922. En ella encontramos una iglesia mozárabe
que conserva frescos románicos y la sala denominada “de Concilios”.
La planta superior contiene el panteón de los nobles (del siglo
XI al XIV), la iglesia alta, de una nave terminada en tres ábsides.
La roca sirve de tejado en parte de la nave. En la pared norte encontramos
el panteón real en el que fueron enterrados los reyes de Aragón
y Navarra durante quinientos años. La decoración actual data
del siglo XVIII.
Tras franquear una puerta mozárabe se accede al claustro
románico del siglo XII, arrinconado entre el precipicio y la roca,
que le sirve de tejado. Consta de dos galerías con capiteles historiados
y una tercera en peor estado de conservación.
Tras varios incendios, se decidió construir un nuevo monasterio
en la planicie alta, obra de finales del XVII e inicios del XVIII en la
que destacan sus recargas y barrocas portadas. Es un buen lugar para comer
al aire libre o en el restaurante instalado en las antiguas dependencias.
Es recomendable -tras un corto y agradable paseo- asomarse al llamado “Balcón
de los Pirineos”, desde donde hay una vista de los picos más altos
de los Pirineos Centrales.
Cerca están también Botaya, Alastuey y Binacua,
con iglesias románicas del siglo XII.
LOS MONASTERIOS DE ZARAGOZA
- Cart. de Aula Dei
A unos 10 km. de Zaragoza, por la carretera de Barcelona, entre
Peñaflor y Montañana. Visitable con limitaciones en función
de la vida monástica.
Fundada en 1564 por don Fernando, nieto del Rey Católico,
y restaurada en 1800, es de estilo renacentista del tipo monástico
amurallado con tapial de ladrillo. Destaca su iglesia de estilo gótico,
fechable en el siglo XVI. Es de una sola nave, con planta de cruz latina,
característica del gótico tardío, con bóveda
tabicada de crucería estrellada. El crucero y el ábside están
cubiertos por cerámicas. Es espléndida la sillería
del coro, con 96 sillas de nogal (1902-1903). Impresionante portada barroca.
En la iglesia de Aula Dei se conservan siete pinturas murales
de Goya realizadas en su juventud: El Pórtico de San Joaquín
y Santa Ana, Nacimiento de la Virgen, Desposorios, Visitación, Circuncisión,
Epifanía y Presentación en el Templo. Estas obras se completaron
con otros siete lienzos del francés Jean Bardín a principios
de este siglo.
La torre es una construcción de ladrillo del siglo XVII.
Es también interesante el claustro de los siglos XVI y
XVII, con bóvedas de crucería estrellada, desde donde se
pasa a las distintas celdas y restantes capillas, la biblioteca, que posee
un rico fondo procedente de los monasterios franceses de Vallbonne y Vauclair,
y el refectorio.
Tras visitar la cartuja, podemos regresar a Zaragoza, antigua
residencia de los reyes aragoneses y ahora capital de la Comunidad Autónoma
de Aragón y sede de un arzobispado. Posee, además, una gran
universidad. Está situada a orillas del Ebro y es desde tiempo inmemorial
el principal núcleo de comunicaciones del norte de España.
Tiene monumentos romanos, musulmanes, medievales, renacentistas, barrocos,
neoclásicos y contemporáneos de gran importancia. Es la única
capital española con dos catedrales: La Seo y la basílica
de Nuestra Señora del Pilar. Es recomendable un paseo por su casco
viejo. En sus museos podemos admirar los objetos que se han ido acumulando
a través de su historia. Destacan el Museo Provincial, Museo Camón
Aznar, Museo Pablo Gargallo, Museo de Tapices y Museo Pilarista.
- Monasterio de Piedra
Visitable: horario de 9.00 a 20.00 horas. Tel. 976 84 90 11
A 118 kilómetros de Zaragoza, dirección Madrid.
En Calatayud se toma el desvío a Nuévalos por la C-202. Unos
dos kilómetros separan Nuévalos del monasterio, y durante
todo este trayecto encontramos gran cantidad de hostales y restaurantes.
Declarado Monumento Nacional.
El monasterio de Piedra está situado en uno de los parajes
más atrayentes de Aragón, en el Sistema Ibérico, por
donde discurre el río Piedra, cuyos desniveles forman impresionantes
cascadas. Contrasta la exuberante vegetación de la zona con el paisaje
que la rodea, mucho más sobrio. Declarado como Paraje Pintoresco
desde 1945.
El monasterio fue fundado por los monjes del Cister en 1195 y
abandonado en 1835 tras la Desamortización de Mendizábal.
Más tarde fue adquirido por la familia Muntadas, que transformaron
parte de las instalaciones del monasterio en hotel y acondicionaron el
entorno natural en el que se encuentra como parque apto para las visitas
turísticas.
Los edificios monásticos se construyeron en tres
etapas: la primitiva (siglo XIII), de estilo gótico primitivo; la
gótica-renacentista (siglo XVI), y la clasicista barroca (siglos
XVII-XVIII).
El conjunto del monasterio estaba amurallado y se accedía
a él por la Torre del Homenaje, obra bajomedieval del planta cuadrada
con matacanes y terminación almenada.
La iglesia, hoy en ruinas, comunicaba con el claustro abierto
con grandes arcos apuntados al que daban las distintas dependencias monásticas:
el refectorio (gótico), la sala capitular (cisterciense), la cocina.
Destaca la monumental escalera alojada en una inmensa nave cubierta
por bóvedas estrelladas. El edificio del siglo XVII que alojaba
las celdas, aloja hoy habitaciones del hotel. Hay que destacar también
el palacio abacial nuevo del siglo XVIII, de estilo neoclásico,
junto al antiguo con columnas románicas reutilizadas.
No dejar de ver el parque natural, que rodea al monasterio, formado
por una sucesión de cascadas, cuevas y lagos entre grandes extensiones
de bosques. Es un buen lugar para pasar el día al aire libre disfrutando
de la naturaleza.
Una piscifactoría de truchas y la Fuente de la Salud, recomendable
para afecciones digestivas, complementan el conjunto.
- Nuestra Señora de Rueda.
Monumento visitable, es, además, un buen lugar para pasar
un día en el campo en la tranquila y tupida ribera del río
Ebro.
A 74 kilómetros de Zaragoza por la carretera de Castellón.
Pasado Quinto de Ebro, 1 20 kilómetros, sale una carretera secundaria
a la izquierda a Escatrón.
Al otro lado del río Ebro, accesible tradicionalmente por
una barca y por un puente desde hace poco tiempo, en un bello paraje de
huerta, se encuentra el deshabitada monasterio cisterciense de Rueda (Monumento
Nacional).
Es el principal monumento de toda la comarca bajoaragonesa y
conserva extraordinariamente bien la primitiva organización y estructura
del siglo XIII, siguiendo fielmente los patrones cistercienses.
Afectado por la Desamortización de 1835, cayó en
el estado de total abandono en el que ha permanecido hasta la actualidad,
salvo algunas restauraciones en su iglesia.
Fue fundado en 1184 por Alfonso II de Aragón y habitado
por los monjes cistercienses hacia 1202. Se aprecian dos fases de edificación
en este conjunto monástico: los edificios primitivos, protogóticos
(siglo XIII), y el resto de las edificaciones, de 1600.
Atravesando un gran arco nos encontramos en una gran plaza, la
plaza de San Pedro. A la derecha, el palacio abacial (1600), con largas
galerías de arcos semicirculares. A la izquierda hay un edificio
con sobrios balcones y el escudo de Aragón. La fachada del primitivo
monasterio ocupa todo el fondo de la plaza. De piedra de sillar y con un
campanario octogonal de ladrillo con tracería mudéjar. La
iglesia, a la izquierda, restaurada hace muy pocos años, tiene tres
naves con bóvedas de crucería y se comunica con un bellísimo
claustro construido entre los siglos XIII y XIV. En una de las alas, un
templete octogonal servía de lavabo, frente al refectorio, espléndida
sala con bóveda de cañón apuntado con una majestuosa
escalera de subida al púlpito. A ambos lados del refectorio se encuentran
la cocina y la escalera del subida el piso superior, que es un añadido
piso superior, el dormitorio, con vigas de madera.
En la huerta se conservan dos edificaciones primitivas: la bodega
y los restos de la rueda o noria que probablemente dio su nombre al monasterio.
La Diputación General de Aragón está acometiendo
la difícil y costosa tarea de la restauración integral de
las dependencias y edificios del monasterio, así como de su entorno.
- Veruela
A 79 kilómetros de Zaragoza, entre Borja y Tarazona, junto
al pueblecito de Vera de Moncayo. Es Monumento Nacional. Visitable con
horario variables invierno-verano. Tel. 976 64 90 25.
El monasterio de Veruela se encuentra situado en una de las zonas
más bellas de la provincia: el Moncayo. Es uno de los monasterios
cistercienses más importantes, abandonado con la Desamortización
de Mendizábal (1835) y en la actualidad en fase de restauración
por parte de la Diputación de Zaragoza, que lo está destinando
a usos culturales: conciertos, exposiciones, etc.
Fue fundado en 1145, iniciándose su construcción
pocos años después. En todos los monasterios cistercienses,
los planteamientos generales de ordenación del recinto fueron prácticamente
los mismos. Veruela no fue una excepción.
Franqueada su muralla por una imponente puerta bajomedieval, se
llega a un paseo con árboles que nos conduce a la iglesia, de grandes
dimensiones, en la que destaca la puerta con arquivoltas que descansan
sobre capiteles decorados con motivos vegetales, y geométricos entrelazados
(Típico de la regla cisterciense). En el interior encontramos tres
naves con bóvedas de crucería. Una puerta comunica la iglesia
con el claustro -gótico en su planta baja-, con grandes ventanales
de arcos apuntados y decorados con tracerías. Unos de sus lados
estaba destinado a la lectura, concretamente el paralelo a la iglesia,
llamado también Claustro de la Colación o de las Completas.
Era el lugar donde acudían al atardecer los religiosos a escuchar
la lectura antes del oficio de completas.
Al claustro se abren las distintas dependencias, como la sobria
sala capitular, con una bella portada formada por arcos con finas columnas
que soportan las bóvedas de crucería. Podemos ver algunas
tumbas, algunas decoradas con pinturas murales francogóticas. El
lavatorio, de estilo gótico. El refectorio, del siglo XVI, y el
“Scriptorio”.
En el siglo XVI se construyó una galería plateresca
sobre el primitivo claustro, decorada con motivos vegetales grotescos y
medallones con figuras humanas. En la actualidad es sede del Museo de Arte
Contemporáneo de Aragón.
La comunidad cisterciense habitó en Veruela hasta la Desamortización
(1835). En 1864 residió aquí el poeta Gustavo Adolfo Bécquer,
escribiendo sus famosas Cartas desde mi celda. Hasta 1973 fue ocupado por
los jesuitas, y en 1976 la Diputación de Zaragoza fue encargada
del usufructo y conservación del edificio.
No pasar por alto la excelente repostería de Vera del Moncayo,
con deliciosos mantecados y magdalenas. Al lado del monasterio hay también
un bar-restaurante donde se pueden comer unas típicas migas o costillas
asadas y degustar los vinos de la zona del Somontano. No lejos se encuentra
Trasmoz con un castillo donde las brujas celebran sus aquelarres.
El Moncayo, Parque Natural, es también un lugar para disfrutar
en plena naturaleza, donde los aficionados al montañismo pueden
llegar hasta sus cumbres con nieves casi perpetuas.
LOS MONASTERIOS DE TERUEL
- Santa María del Olivar
Consultar horario de visita en el tel. del monasterio: 978 75
11 44.
Ubicado en el valle del Olivar, a 4 km de Estercuel; a 60 Km de
Alcañiz por la carretera de Tarragona a Alcolea del Pinar; a 140
Km. de Zaragoza, y a 120 Km. de Teruel. En un paraje rodeado de árboles
y a orillas del río Escuriza.
En el actual edificio se distinguen dos elementos bien diferenciados:
la iglesia y el convento, constituyendo ambos un conjunto rectangular de
aspecto herreriano. Monumento Nacional.
En el siglo XIII, Don Gil de Atrosillo mandó edificar la
primera ermita habitada por frailes redentores de la orden de la Merced.
La primitiva ermita pronto se convirtió en iglesia gótica,
que sobrevivió hasta el siglo XVI, en que se introdujeron modificaciones
de estilo mudéjar, gótico aragonés y renacentista.
La obra se concluyó en el siglo XVII.
La iglesia es de una sola nave con dos capillas a cada lado. La
imagen de Santa María del Olivar preside el ábside. La imagen
original fue destruida durante la Guerra Civil. Se hizo una reproducción
de ésta y su rostro es obra de Pablo Serrano.
El convento primitivo data del siglo XIV, pero de esta época
sólo ha llegado hasta nosotros el pozo cilíndrico del patio
central. El convento actual se construyó en el siglo XVII. De planta
cuadrada, fue adosado a la pared sur de la iglesia. Consta de dos claustros
(el bajo y el alto) y de un pequeño patio interior descubierto.
Al claustro bajo dan algunas dependencias monacales: la portería,
la majestuosa escalera que sube al claustro alto, la biblioteca, la sala
“de Profundos” y el refectorio. En el claustro alto se encuentran las celdas
de los religiosos. En el patio interior se tabicaron las doce grandes ventanas
ajimezanas, error que va a ser reparado sustituyendo los muros que las
cubren por cristaleras.
Tirso de Molina pasó seis meses de retiro en el monasterio
del Olivar y durante su estancia escribió seis comedias sobre temas
exclusivamente aragoneses: Los Amantes de Teruel y El condenado por desconfiado.
Se está llevando a cabo en este monasterio una importante
obra de restauración.
En sus alrededores se pueden visitar:
- La Ermita del Pastor: Lugar que recuerda la aparición
de la Virgen del Olivar a un pastor.
- El Pilón del Pastor: A 50 metros hacia el suroeste.
Este pilón conmemora el lugar desde el que el pastor distinguió
a la Virgen.
- La Nevera: Al otro lado del río. Sus orígenes
se remontan al siglo XV. Se trata de una construcción con una cúpula
donde los religiosos almacenaban durante el invierno capas de nieve apisonada
con paja para disponer de hielo el resto del año.
- Yacimientos de fósiles del “Barranco del Agua”: A unos
3 kilómetros del monasterio por el camino de Oliete.
- Vestigios visigóticos: A unos 5 kilómetros del
monasterio se conservan unos enterramientos visigóticos.
OTROS MONASTERIOS
- Santa María y San Pedro de Obarra.
Perteneciente a la orden benedicta tiene sus orígenes como
abadía, sita en Calvera, fundada en el siglo IX y anexionada en
el siglo XI a San Victorián como priorato. Se mantuvo hasta las
leyes desamortizadoras de 1835. Obarra se halla en un privilegiado lugar,
a orillas del río Isábena y en las inmediaciones del puerto
de Aras. El paisaje es espectacular, y el antiguo monasterio se conservan
la iglesia de Santa María y la ermita de San Pedro. Monumento Nacional;
solicitar visita en el pueblo de Calvera.
- Casbas
Situado en la localidad de Casbas de Huesca, el monasterio de
Nuestra Señora de la Gloria está formado por una iglesia
de los siglos XII y XIII, de una sola nave, crucero y tras ábsides,
y por el claustro (del siglo XIV) de arquería apuntada y lobulada.
Todo ello está delimitado por un muro perimetral con, bella torre
del homenaje. Son muy interesantes los retablos, artesonados, etc., del
interior. El monasterio, que es Monumento Nacional, es visitable.
- Olivan
No conocemos su advocación, pero sí su existencia
gracias a varios documentos de 1208-1209. Emplazado junto al río
Gállego en el área acondicionada del Soto de Oliván,
es un lugar de esparcimiento y aula de la naturaleza, con especies vegetales
señalizadas. Se conserva la iglesia parroquial del siglo XI. Es
preciso solicitar visita.
- San Adrián de Sasave
Monasterio localizado en las proximidades de Borau y perteneciente
a la orden de canónigos reguladores de San Agustín, introducida
en el siglo XI. Posteriormente fue priorato de la catedral de Jaca. En
la actualidad, la iglesia ha pasado a ser ermita. Debe concertarse visita
en Borau
- San Victorian
Ubicado en las faldas de la Peña Montañesca, cerca
de El Pueyo de Aragüés, en las inmediaciones de Aínsa.
La práctica totalidad de las ruinas que quedan en la actualidad
son de los siglos XVI al XVIII. Visitable.
- San Urbez de Serrablo
Este monasterio, ubicado en el lugar de Nocito, tiene sus orígenes
en época visigoda, pasando ya a finales del XI a ser priorato de
San Pedro el Viejo de Huesca, adoptando la regla benedictina. En la actualidad
es una ermita. Solicítese visita en Nocito.
- Santa María y San Pedro de Alaon
Situado en la localidad de Sopeira. Data su fundación de
época visigótica y su reforma se llevó a cabo en el
siglo XI. Su comunidad, perteneciente a la orden de San Benito, llegó
a poseer un extenso patrimonio. En la actualidad sólo se conserva
el edificio parroquial del pueblo en Sopeira. Se puede visitar en horario
de culto.
- Santa María de Iguacel
En Larrosa. Edificado por el conde Sancho Galindo y su mujer Urraca
en 1072, fue donado pocos años más tarde a San Juan de la
Peña, en cuyo poder estuvo hasta 1203. Se instaló en él
un monasterio femenino cisterciense que más adelante se trasladó
a Cambrón, a Huesca y, desde 1588, a Zaragoza. Hoy en día
es una ermita. Visitable.
- San Pedro de Lasieso
Habitado por canónigos regulares de San Agustín.
Está ubicado en la localidad que lleva su nombre. Tenemos noticias
de su existencia por un documente de 1083. Hoy en día es una iglesia.
Se puede visitar en horario de culto.
- Nuestra Señora del Pueyo
Santuario-monasterio ubicado en las cercanías de Barbastro.
Visita muy interesante y recomendable: conjunto singular y bellas vistas
panorámicas, con posibilidades de comer y aun de pernoctar en el
propio recinto.
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