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30 y 31 de mayo de 2008
 

Tesoros sumergidos de Egipto

Del 16 de abril al 28 de septiembre de 2008

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Catedral de Santa María de Calahorra
La catedral de Calahorra surge del martirio de los legionarios romanos Emeterio y Celedonio, decapitados, según la tradición, hacia el año 300 en este mismo lugar...
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Paradigmas del realismo

Durante el 1870-1880 se produce en toda Europa un nuevo movimiento literario, el realismo. El antecedente de este estilo tiene sus fuentes en la tradición clásica... María Luisa Pérez Bernardo

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Guías culturales
CÓRDOBA: SUS MONUMENTOS (I/II)

 

Vista nocturna de la ciudadCórdoba, capital cultural, política y administrativa de al-Andalus fue durante el siglo X una de las ciudades más importantes de Occidente junto con Roma y Constantinopla. 

En el corazón de su medina se emplazó la mezquita aljama. Esta mezquita se convertiría, gracias a las sucesivas ampliaciones a la que fue sometida a través de los siglos, en un referente artístico y cultural único en el mundo. 

Erigida por el emir omeya Abd al-Rahman I entre los años 786-788 sobre el solar de la basílica visigoda de San Vicente, aúna elementos y soluciones arquitectónicas de diversa procedencia, romana, visigoda e islámica. 

El primer oratorio de doce naves respondía al esquema de las basílicas tardorromanas aplicado en mezquitas orientales y norteafricanas, levantándose arcadas superpuestas de herradura y de medio punto sobre columnas de unos tres metros de altura. 

En la época de Hisam I se construyó el primer alminar desde donde se llamaba a la oración. Durante el emirato de Abd al-Rahman II (siglo IX) se amplía el oratorio en ocho naves. En el siglo X, Abd al-Rahman III acomete algunas obras en la aljama reforzando el muro norte del edificio y levantando un esbelto alminar cuya influencia se extendería en otras mezquitas andalusíes y norteafricanas. Utilizando desde la conquista cristiana como campanario, el arquitecto Hernán Ruiz III decide en el siglo XVI envolver su estructura con una torre manierista, coronada desde 1664 por la imagen de San rafael. 

Del año 962 al 976, al-Andalus experimenta su máximo esplendor bajo el califato de al-Hakam II, correspondiéndose con la parte de mayor belleza de la mezquita. En este periodo se añaden once naves más hacia el sur. 

Arcos entrecruzados, polilobulados, cubiertas y paramentos aparecen profusamente decorados con motivos vegetales, empleándose por primera vez la bóveda de crucería en  en la arquitectura occidental. 

En el muro de orientación o quibla se abren tres dependencias: la cámara del tesoro donde se guardaban las limosnas de los fieles, el mihrab; una pequeña habitación con cúpula que actuaría como tornavoz del imán y la puerta que comunicaba la mezquita con un pasadizo de acceso al alcázar omeya. 

La última ampliación del templo se realiza a finales del siglo X cuando Almanzor añade ocho naves más en sentido longitudinal extendiéndose considerablemente el patio de abluciones. Es en este momento cuando el oratorio adquiere sus dimensiones definitivas: 23.400 metros cuadrados con una capacidad de cabida estimada en torno a unas veinticinco mil personas. 

Tras ser consagrada como catedral cristiana en 1236, las obras del crucero no comienzan hasta el año 1523, siendo dirigidas por la saga de los Hernán Ruiz y Juan de Ochoa. No obstante el nuevo templo cristiano no se concluirá hasta el siglo XVIII, momento en el que se terminaron los púlpitos y la sillería del coro realizada por Duque Cornejo en madera de caoba dominicana. Desde el siglo XIV fueron adosándose capillas a los muros de la mezquita cegando la originaria entrada de luz. Entre ellas destaca la Capilla real (siglo XIV) una joya del mudéjar cordobés decorada con alicatado, bellas yeserías mudéjares y bóvedas de mocárabes. Otro ejemplo a considerar se encuentra en el ángulo suroriental del templo. Se trata de la capilla del Sagrario, una obra del siglo XVI cubierta por pinturas al fresco de Cesar Arbasia, discípulo de Miguel Angel.

En la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar se encuentra el Tesoro Catedralicio; visita imprescindible para conocer la Custodia Procesional de Arfe (siglo XVI), una de las más valiosas de España, e importantes obras de orfebrería del siglo XV.

 
Triunfo de San Rafael (Plaza Vallinas)

Triunfo de San RafaelJunto al muro suroccidental de la mezquita se erige una de tantas representaciones de San rafael conocidas en córdoba como “triunfos”, ya que en ellas el arcángel se muestra “triunfante” sobre las enfermedades y las catástrofes que asediaron la ciudad.

Realizado en 1781 por Michel de Verdiguier, se alza sobre una columna de seis metros apoyada en una gruta rocosa donde existen representaciones alegóricas de la historia de Córdoba (cornucopia, palmera, caballo); además de santa Bárbara y los patronos de la ciudad, San Acisclo y Santa Victoria.

 
Puerta del puente (Plaza Vallinas)

Puerta del puente La Puerta del Puente, conocida por los musulmanes como Bab al-Qantara y en el siglo XIII como Puerta de Algeciras es el tradicional acceso meridional a la ciudad desde tiempos remotos. Levantada en la época de Felipe II (1571) por Henán Ruiz III, se trata de una de las obras más llamativas del último tercio del siglo XVI. Con motivo del derribo de la muralla adyacente, se construyó en 1928 a manera de monumento conmemorativo frente al río. 

Noria de la Albolafia y Molinos del río (Avenida del Alcázar)

De origen musulmán, la Albolafia tenía como función suministrar agua de riego a los jardines del Alcázar. La original fue desmontada por orden de Isabel la Católica. A partir de entonces sufrió múltiples reformas hasta que en 1993 un incendio la destrozó y se restauró añadiéndosele unos cangilones de barro. Desde el siglo XIV la imagen de esta noria figura en el sello de la ciudad. También desde el río pueden contemplarse varios molinos harineros de época musulmana que durante siglos posteriores se utilizaron como batanes, tenerías y lavaderos de lana. Todavía hoy pueden apreciarse los restos de tres : el de Don Tello, En medio y el de San Antonio, éste último junto a la Calahorra.

Noria de la Albolafia
Puente romano

Construido durante el imperio de Augusto (siglo I d.c.) tendría originariamente diecisiete arcos habiendo desaparecido el de la orilla derecha por el encauzamiento del río. Su fisonomía se vio sometida a numerosas reformas emprendidas desde la edad Media. Los musulmanes apenas modificaron el esquema original, siendo realzada su estructura en tiempos de los emires al-Samh, Hisam I ( siglo VIII) y durante el califato de al-Hakam II (siglo X). La adhesión de pilastrillas, arcos y espolones apuntados corresponden a los siglos XVII y XVIII, momento en el que en uno de sus pretiles se levanta el primer triunfo de San Rafael (1651) como arcángel custodio de la ciudad de Córdoba.

Palacio de congresos y exposiciones. Antiguo Hospital de San Sebastián (Calle Torrijos)

Un lienzo de muro del antiguo alcázar omeya puede contemplarse en el Hospital de San Sebastián, hoy Palacio de Congresos y Oficina de Turismo. Fue fundado durante el siglo XV aunque terminó de construirse durante el siglo XVI para articularse en torno a un patio mudéjar de dos plantas en cuyo vértice se halla una iglesia de nave única. Del conjunto cabe destacarse la portada de Hernán Ruiz el viejo; una de las más sobresalientes muestras de transición entre el estilo gótico y renacimiento que hay en la ciudad. 

Pórtico Palacio de Congresos

 
Alcázar de los Reyes Cristianos (Campo de los Santos Mártires)

En el año 1327 el monarca castellano Alfonso XI ordena construir el Alcázar de los Reyes Cristianos, una obra militar que aúna las funciones de fortaleza y palacio donde se alojaron los reyes de España es sus estancias en la ciudad. 

El solar donde se ubica conserva restos romanos e islámicos, ampliándose durante la dinastía de los Trastámara ( siglo XIV) para incluir unos baños de inspiración andalusí, jardines y fuentes. 

Durante la época de los Reyes Católicos se convierte en sede inquisitorial aunque las transformaciones más importantes del edificio se produjeron en los siglos XVII y XIX, cuando el alcázar es usado como cárcel. Mosaicos romanos del siglo II d.c. procedentes de la Plaza de la Corredera y un sarcófago del siglo III se exponen en el pasillo de entrada y en distintos salones.  Pero el gran atractivo del alcázar lo ofrecen los jardines; distintas albercas escalonadas situadas en lo que antaño fue la huerta regada por la Noria de la Albofila.

 
Caballerizas reales (Campo de los Santos Mártires)

Anexas al Alcázar de los Reyes Cristianos se hallan las caballerizas fundadas por orden de Felipe II en 1570 con el fin de criar buenos équidos para la Casa Real. Aunque su edificación data del siglo XVI fueron reconstruidas en la época de Carlos III tras sufrir un gran incendio.

 

Baños califales (Campo de los Santos Mártires)

En el llamado Campo de los Santos Mártires afloraron en 1903 los restos de unos baños árabes que se soterraron al considerarse que constituían peligro de insalubridad pública. Habría que esperar a la década de los sesenta para que los vestigios permanecieran a la intemperie, siendo investigados en 1994. Los últimos estudios inciden en que los baños contiguos al desaparecido alcázar omeya existían ya desde la época califal (siglo X) utilizándose en periodos posteriores por los almorávides y almohades (siglos XI-XIII). Constan de un conjunto de estancias abiertas con muros de sillería (pórtico, vestuario, sala de agua fría) que giran en torno a otras cuatro salas abovedadas destinadas al agua templada y caliente perforadas con lumbreras estrelladas y soportadas por arquerías de herraduras y columnas de mármol.

 

Barrio de San Basilio

Creado en el siglo XIV por Alfonso XI, conserva estructura propia del urbanismo cristiano-medieval articulándose en tres calles anchas y paralelas: San Basilio, En medio y Postrera. La entrada se hace a través de un arco de muralla donde se encuentra la Torre de Belén albergando una ermita y un retablo barroco. La iglesia de San Basilio o de Nuestra Señora de la Paz se fundó en el año 1590 por los monjes de San basilio Magno para convertirse desde 1846 en parroquia. Aunque presenta una estructura exterior muy sencilla, sufrió distintas reformas en el Barroco. El barrio cuenta con una salida a través de la Puerta de Sevilla; un acceso reinventado a mediados de este siglo que sustituye a una puerta medieval que formaba parte de las murallas occidentales de Córdoba. 

San Basilio es conocido por la arquitectura popular de sus casas en cuyos hermosos patios con arriates y macetas se halla el pozo y la escalera de acceso al piso superior; un espacio de gran variedad florística cuidada con esmero por sus vecinos. 

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