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Córdoba,
capital cultural, política y administrativa de al-Andalus
fue durante el siglo X una de las ciudades más importantes
de Occidente junto con Roma y Constantinopla.
En el corazón de su medina se emplazó la mezquita
aljama. Esta mezquita se convertiría, gracias a las
sucesivas ampliaciones a la que fue sometida a través
de los siglos, en un referente artístico y cultural
único en el mundo.
Erigida por el emir omeya Abd al-Rahman I entre los años
786-788 sobre el solar de la basílica visigoda de San
Vicente, aúna elementos y soluciones arquitectónicas
de diversa procedencia, romana, visigoda e islámica.
El primer oratorio de doce naves respondía al esquema
de las basílicas tardorromanas aplicado en mezquitas
orientales y norteafricanas, levantándose arcadas superpuestas
de herradura y de medio punto sobre columnas de unos tres
metros de altura.
En la época de Hisam I se construyó el primer
alminar desde donde se llamaba a la oración. Durante
el emirato de Abd al-Rahman II (siglo IX) se amplía
el oratorio en ocho naves. En el siglo X, Abd al-Rahman III
acomete algunas obras en la aljama reforzando el muro norte
del edificio y levantando un esbelto alminar cuya influencia
se extendería en otras mezquitas andalusíes
y norteafricanas. Utilizando desde la conquista cristiana
como campanario, el arquitecto Hernán Ruiz III decide
en el siglo XVI envolver su estructura con una torre manierista,
coronada desde 1664 por la imagen de San rafael.
Del año 962 al 976, al-Andalus experimenta su máximo
esplendor bajo el califato de al-Hakam II, correspondiéndose
con la parte de mayor belleza de la mezquita. En este periodo
se añaden once naves más hacia el sur.
Arcos entrecruzados, polilobulados, cubiertas y paramentos
aparecen profusamente decorados con motivos vegetales, empleándose
por primera vez la bóveda de crucería en
en la arquitectura occidental.
En el muro de orientación o quibla se abren
tres dependencias: la cámara del tesoro donde se guardaban
las limosnas de los fieles, el mihrab; una pequeña
habitación con cúpula que actuaría como
tornavoz del imán y la puerta que comunicaba la mezquita
con un pasadizo de acceso al alcázar omeya.
La última ampliación del templo se realiza
a finales del siglo X cuando Almanzor añade ocho naves
más en sentido longitudinal extendiéndose considerablemente
el patio de abluciones. Es en este momento cuando el oratorio
adquiere sus dimensiones definitivas: 23.400 metros cuadrados
con una capacidad de cabida estimada en torno a unas veinticinco
mil personas.
Tras ser consagrada como catedral cristiana en 1236, las
obras del crucero no comienzan hasta el año 1523, siendo
dirigidas por la saga de los Hernán Ruiz y Juan de
Ochoa. No obstante el nuevo templo cristiano no se concluirá
hasta el siglo XVIII, momento en el que se terminaron los
púlpitos y la sillería del coro realizada por
Duque Cornejo en madera de caoba dominicana. Desde el siglo
XIV fueron adosándose capillas a los muros de la mezquita
cegando la originaria entrada de luz. Entre ellas destaca
la Capilla real (siglo XIV) una joya del mudéjar cordobés
decorada con alicatado, bellas yeserías mudéjares
y bóvedas de mocárabes. Otro ejemplo a considerar
se encuentra en el ángulo suroriental del templo. Se
trata de la capilla del Sagrario, una obra del siglo XVI cubierta
por pinturas al fresco de Cesar Arbasia, discípulo
de Miguel Angel.
En la Capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar se encuentra
el Tesoro Catedralicio; visita imprescindible para conocer
la Custodia Procesional de Arfe (siglo XVI), una de las más
valiosas de España, e importantes obras de orfebrería
del siglo XV.
| Triunfo de San Rafael (Plaza Vallinas) |
Junto
al muro suroccidental de la mezquita se erige una de tantas
representaciones de San rafael conocidas en córdoba
como “triunfos”, ya que en ellas el arcángel se muestra
“triunfante” sobre las enfermedades y las catástrofes
que asediaron la ciudad.
Realizado en 1781 por Michel de Verdiguier, se alza sobre
una columna de seis metros apoyada en una gruta rocosa donde
existen representaciones alegóricas de la historia
de Córdoba (cornucopia, palmera, caballo); además
de santa Bárbara y los patronos de la ciudad, San Acisclo
y Santa Victoria.
| Puerta del puente (Plaza Vallinas) |
La
Puerta del Puente, conocida por los musulmanes como Bab al-Qantara
y en el siglo XIII como Puerta de Algeciras es el tradicional
acceso meridional a la ciudad desde tiempos remotos. Levantada
en la época de Felipe II (1571) por Henán Ruiz
III, se trata de una de las obras más llamativas del
último tercio del siglo XVI. Con motivo del derribo
de la muralla adyacente, se construyó en 1928 a manera
de monumento conmemorativo frente al río.
| Noria de la Albolafia y Molinos del
río (Avenida del Alcázar) |
De origen musulmán, la Albolafia tenía como
función suministrar agua de riego a los jardines del
Alcázar. La original fue desmontada por orden de Isabel
la Católica. A partir de entonces sufrió múltiples
reformas hasta que en 1993 un incendio la destrozó
y se restauró añadiéndosele unos cangilones
de barro. Desde el siglo XIV la imagen de esta noria figura
en el sello de la ciudad. También desde el río
pueden contemplarse varios molinos harineros de época
musulmana que durante siglos posteriores se utilizaron como
batanes, tenerías y lavaderos de lana. Todavía
hoy pueden apreciarse los restos de tres : el de Don Tello,
En medio y el de San Antonio, éste último junto
a la Calahorra.

Construido durante el imperio de Augusto (siglo I d.c.) tendría
originariamente diecisiete arcos habiendo desaparecido el
de la orilla derecha por el encauzamiento del río.
Su fisonomía se vio sometida a numerosas reformas emprendidas
desde la edad Media. Los musulmanes apenas modificaron el
esquema original, siendo realzada su estructura en tiempos
de los emires al-Samh, Hisam I ( siglo VIII) y durante el
califato de al-Hakam II (siglo X). La adhesión de pilastrillas,
arcos y espolones apuntados corresponden a los siglos XVII
y XVIII, momento en el que en uno de sus pretiles se levanta
el primer triunfo de San Rafael (1651) como arcángel
custodio de la ciudad de Córdoba.
| Palacio de congresos y exposiciones.
Antiguo Hospital de San Sebastián (Calle Torrijos)
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Un lienzo de muro del antiguo alcázar omeya puede
contemplarse en el Hospital de San Sebastián, hoy Palacio
de Congresos y Oficina de Turismo. Fue fundado durante el
siglo XV aunque terminó de construirse durante el siglo
XVI para articularse en torno a un patio mudéjar de
dos plantas en cuyo vértice se halla una iglesia de
nave única. Del conjunto cabe destacarse la portada
de Hernán Ruiz el viejo; una de las más sobresalientes
muestras de transición entre el estilo gótico
y renacimiento que hay en la ciudad.
| Alcázar de los Reyes Cristianos
(Campo de los Santos Mártires) |
En el año 1327 el monarca castellano Alfonso XI ordena
construir el Alcázar de los Reyes Cristianos, una obra
militar que aúna las funciones de fortaleza y palacio
donde se alojaron los reyes de España es sus estancias
en la ciudad.
El solar donde se ubica conserva restos romanos e islámicos,
ampliándose durante la dinastía de los Trastámara
( siglo XIV) para incluir unos baños de inspiración
andalusí, jardines y fuentes.
Durante la época de los Reyes Católicos se
convierte en sede inquisitorial aunque las transformaciones
más importantes del edificio se produjeron en los siglos
XVII y XIX, cuando el alcázar es usado como cárcel.
Mosaicos romanos del siglo II d.c. procedentes de la Plaza
de la Corredera y un sarcófago del siglo III se exponen
en el pasillo de entrada y en distintos salones. Pero
el gran atractivo del alcázar lo ofrecen los jardines;
distintas albercas escalonadas situadas en lo que antaño
fue la huerta regada por la Noria de la Albofila.
| Caballerizas reales (Campo de
los Santos Mártires) |
Anexas al Alcázar de los Reyes Cristianos se hallan
las caballerizas fundadas por orden de Felipe II en 1570 con
el fin de criar buenos équidos para la Casa Real. Aunque
su edificación data del siglo XVI fueron reconstruidas
en la época de Carlos III tras sufrir un gran incendio.
| Baños califales (Campo
de los Santos Mártires) |
En el llamado Campo de los Santos Mártires afloraron
en 1903 los restos de unos baños árabes que
se soterraron al considerarse que constituían peligro
de insalubridad pública. Habría que esperar
a la década de los sesenta para que los vestigios permanecieran
a la intemperie, siendo investigados en 1994. Los últimos
estudios inciden en que los baños contiguos al desaparecido
alcázar omeya existían ya desde la época
califal (siglo X) utilizándose en periodos posteriores
por los almorávides y almohades (siglos XI-XIII). Constan
de un conjunto de estancias abiertas con muros de sillería
(pórtico, vestuario, sala de agua fría) que
giran en torno a otras cuatro salas abovedadas destinadas
al agua templada y caliente perforadas con lumbreras estrelladas
y soportadas por arquerías de herraduras y columnas
de mármol.
Creado en el siglo XIV por Alfonso XI, conserva estructura
propia del urbanismo cristiano-medieval articulándose
en tres calles anchas y paralelas: San Basilio, En medio y
Postrera. La entrada se hace a través de un arco de
muralla donde se encuentra la Torre de Belén albergando
una ermita y un retablo barroco. La iglesia de San Basilio
o de Nuestra Señora de la Paz se fundó en el
año 1590 por los monjes de San basilio Magno para convertirse
desde 1846 en parroquia. Aunque presenta una estructura exterior
muy sencilla, sufrió distintas reformas en el Barroco.
El barrio cuenta con una salida a través de la Puerta
de Sevilla; un acceso reinventado a mediados de este siglo
que sustituye a una puerta medieval que formaba parte de las
murallas occidentales de Córdoba.
San Basilio es conocido por la arquitectura popular de sus
casas en cuyos hermosos patios con arriates y macetas se halla
el pozo y la escalera de acceso al piso superior; un espacio
de gran variedad florística cuidada con esmero por
sus vecinos.
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