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Única
en Andalucía y superviviente de las tres que quedan
en España fue construida en el año 1315. El
acceso a las sinagogas se hacía desde un pequeño
patio dando paso a dos habitaciones; un pequeño vestíbulo
y la sala de oración. A la derecha del vestíbulo
se encuentra una escalera con pasamanos que permitía
subir a la tribuna a las mujeres desde donde éstas
seguían los oficios religiosos. En el muro Este de
la sala de oración, (orientado a Jerusalén)
se abría la cámara en la que se guardan los
rollos de la Ley y el hueco donde se alojaba el aron o armario
que contenía los rollos de la Torá; cinco primeros
libros de la Biblia. A la izquierda de la puerta de entrada,
(muro occidental) un arco polilobulado apuntado cobija el
púlpito desde donde se leía la Torá,
dirigiéndose el oficio religioso. Los muros de la sinagoga
están decorados por yeserías con motivos vegetales
y epigráficos alusivos a salmos y al Cantar de los
Cantares.
Conocida en la época musulmana como la Bad-al-Chawz
o Puerta del Nogal es el único acceso que queda del
recinto amurallado de Córdoba junto a la Puerta del
Puente.
Restaurada en el año 1802, conserva almenas y adarve
a pesar de derribarse en el año 1823 una torre albarrana
que se unía a la muralla por medio de un arco.
| Hospital del cardenal Salazar. Capilla
de San Bartolomé (Plaza del Cardenal Salazar) |
Fundado en el año 1704 por el Cardenal Salazar como
colegio de los niños del coro, se convirtió
en un hospital a raíz de una epidemia de peste que
por aquellos años asoló la ciudad. Considerado
como una de las construcciones civiles más relevantes
del barroco andaluz, debe su traza a Hurtado Izquierdo, conteniendo
patios de bella factura, escaleras abovedadas y capillas.
Frente a la mezquita-catedral, una estrecha calle con arquillos
(calleja de las flores) da paso a uno de los rincones más
fotografiados en la ciudad (plaza de las flores) desde donde
puede verse una especial panorámica de la torre de
la mezquita-catedral.
| Baños árabes de Santa
María (calle Velásquez Bosco) |
Junto a la mezquita-catedral se hallan uno de las cientos
de baños que existieron en la época califal
(siglos X-XI). Anexos a una tienda de antigüedades.
En su ingreso se encuentra la sala de reposo o vestuario
que conducía a la sala de agua fría, transformada
hoy en patio abierto y rodeado por ocho arcos de herradura
con capiteles califales. A esta dependencia le fue suprimida
el estanque. La cúpula central da paso a la sala de
agua caliente que conserva todavía la bóveda
de cañón, los muros y un aljibe.
| Antiguo convento de Santa Clara.
Restos de mezquita y alminar (calle Rey Heredia) |
Restos de una antigua mezquita de época califal se
integran en el antiguo convento de santa clara, fundado en
el año 1265 y desaparecido en el año 1846. El
alminar, considerado como el más tardío de los
existentes en la ciudad (finales del siglo X), conserva un
único cuerpo de fábrica árabe en su mitad
inferior y cristiana bajomedieval en su parte superior. Desde
la calle Osio puede verse una puerta de acceso al oratorio,
aunque la fachada principal que da a la calle Rey Heredia
es de una adaptación barroca del siglo XVIII.
| Conservatorio Superior de música
(calle Ángel de Saavedra) |
Muestra destacada de la arquitectura civil cordobesa durante
el Renacimiento, fue morada de Rodrigo Méndez de Sotomayor.
Su fachada plateresca, relacionada con el estilo de Hernán
Ruiz II esta presidida por una ventana con columnas abalaustradas,
decoración con temas mitológicos y los escudos
de armas de la familia.
| Iglesia de Santa Victoria (calle
Juan Valera) |
Constituye uno de los escasos ejemplos en córdoba
de estética neoclásica (siglo XVIII), gracias
a la intervención de Baltasar Devreton y Ventura Rodríguez.
Se dedica a Victoria, una santa mártir cordobesa de
época romana. La iglesia, inspirada en modelos clásicos
es el elemento más relevante tanto por su planta circular
como por la gran cúpula. Su interior alberga grandes
lienzos del siglo XVIII pintados por Agustín Grande.
| Iglesia de la Compañía
(Plaza de la Compañía) |
La actual parroquia del Salvador y Santo Domingo de silos
fue la antigua iglesia del colegio Jesuita de la compañía,
suprimido en 1767. Las obras del templo comenzaron en el año
1564 bajo las trazas de Hernán Ruiz II, que reforma
el colegio dotándolo de la fisonomía que hoy
tiene. De aquella época datan el patio y una magnifica
escalera barroca de mármoles policromos con rica bóveda.
Frente a la sobriedad que presentan los templos jesuíticos,
la decoración de la iglesia se concentra en la portada
principal a la que se accede a través de dos rampas
afrontadas y un antetecho de mármol. Es uno de los
ejemplares más interesantes del Manierismo en Andalucía,
destacando la cúpula que se remata por una esbelta
linterna, una importante colección de retablos y la
también imagen del Señor Yacente o Cristo del
Santo Sepulcro.
| Iglesia de la Trinidad (Plaza
de la Trinidad) |
Resultado de la fusión de tres instituciones religiosas:
el antiguo convento trinitario, la desaparecida parroquia
de Omnium Sanctorum y la de San Juan, la iglesia fue levantada
en el siglo XIII sobre una antigua mezquita aunque no queda
nada de aquella época.
Durante el siglo XVIII comenzaron las reformas de un templo
que amenazaba ruina, reestructurándose en una nave
única con sotocoro y dos portadas decoradas con temática
trinitaria. Además de guardar importantes retablos,
la iglesia posee una estimable colección de pinturas
barrocas relacionadas con Antonio Castillo, Palomino y el
cartujo Juan Sánchez Cotán. En la sacristía
se expone un pequeño pero interesante grupo escultórico
en barro policromado de San José y el niño;
obra del autor granadino José Risueño.
| Alminar de San Juan (Plaza
de San Juan) |
La torre de la iglesia de San Juan fue un antiguo alminar
de la mezquita construido durante la época musulmana
(siglo IX) en plena medina. De estructura interior circular,
se anexionó a un templo fundado tras la reconquista,
pasando a formar parte en el siglo XIX del colegio de las
Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.
| Real colegiata de San Hipólito
(Plaza Ignacio de Loyola) |
Ubicado en una zona despoblada de San Nicolás de la
villa durante la Baja Edad Media, el monasterio de San Hipólito
fue fundado por Alfonso XI como panteón real y lugar
donde celebraban los oficios religiosos en memoria de lo reyes
difuntos. Las obras de construcción fueron muy lentas
ya que sólo se realizó la cabecera y el crucero
en el siglo XIV quedando incluso el resto del edificio. No
será hasta el siglo XVIII cuando se culmine la iglesia,
momento en el que se trasladarán los sepulcros de Alfonso
XI y Fernando IV procedentes de la Capilla Real de la Catedral.
Las transformaciones barrocas afectarían al crucero,
naves, sacristías y fachada en la que destaca una portada
de ladrillo estucado donde se utiliza por primera vez el estípite.
Por lo que respecta a las obras muebles conviene citar un
conjunto de retablos del siglo XVIII, unas imágenes
de los santos Juanes realizadas en el año 1600, así
como el Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora
Reina de lo Mártires; obras procesionales contemporáneas.
El claustro guarda la tumba de Ambrosio de Morales, gran humanista,
historiador y cronista de Felipe II.
| Iglesia de San Nicolás de
la Villa (Plaza San Felipe) |
Es
una de las catorce iglesias erigidas tras la toma de la ciudad
por Fernando III el Santo en el año 1236 aunque su
construcción pudo retrasarse hasta el año 1276.
Levantada en la villa sobre los restos de una antigua mezquita
se vio sometida a distintas remodelaciones que afectaron a
la portada principal, cegada durante el siglo XVIII para permitir
la ubicación del coro. Caben destacarse varios elementos:
La torre que aprovecha un viejo alminar islámico, luce
el escudo del obispo Manrique con alegorías de la paciencia
y obediencia.
Al siglo XVI pertenecen la portada que da a la
Avenida del Gran Capitán, la magnifica escalera de
caracol de la antesacristía y la Capilla del Bautismo;
Obras renacentistas de Hernán Ruiz II. Tampoco conviene
olvidar el importante patrimonio mueble que posee la iglesia,
el retablo mayor y una espléndida colección
de orfebrería barroca cordobesa.
| Mausoleo romano (Paseo de la Victoria) |
Situado en la necrópolis romana occidental de Córdoba
junto a la calzada que conducía a Hispalis (Sevilla),
este enterramiento del siglo I fue descubierto en 1993. Consiste
en una edificación cilíndrica construida con
un núcleo interior de hormigón revestido en
sillares de calcarenita. Conserva la cámara funeraria
que cobijaba la urna cineraria así como restos del
basamento, cornisas y petril almendado. Inusual por su tipología
en la península, pudo haber sido diseñado por
un arquitecto itálico tomando como referencia otros
mausoleos de la capital imperial.
| Templo romano (Calle Claudio Marcelo)
|
Ubicado en las calles Capitulares y Claudio Marcelo, se levantó
sobre una alta y potente terraza de sillería que salvaba
el fuerte desnivel que existía hacia el río.
Ocupó el centro de una vasta explanada: un foro de
carácter comercial en el que existió un altar
de 4,5 metros al aire libre. Orientado hacia el Este, una
escalinata daba paso a un pórtico de seis columnas
que permitían el acceso al lugar donde se depositaban
las imágenes sagradas, posiblemente emperadores romanos
divinizados. En su construcción fechada en el siglo
I d.c se empleó mármol, sillares de piedra caliza
y hormigón, materiales que realizarían este
elevado edificio visible a leguas de la ciudad.
| Iglesia conventual de San Pablo
(Calle Capitulares) |
Construida entre los siglos XIII, y XVI. Con el tiempo se
introdujeron reformas y añadidos como la portada principal
del siglo XVIII y la capilla de la virgen del rosario, una
de las más notables realizaciones del barroco cordobés.
Destacan dos elementos; el artesonada mudéjar que
cubre la nave central y la antesacristía de época
islámica que pudo haber formado parte de un palacio
almohade (siglo XII-XIII), o un oratorio privado.
En San Pablo puede admirarse una de las joyas escultóricas
de nuestra ciudad: Nuestra Señora de las Angustias
realizadas por Juan de Mesa en 1627.
| Iglesia parroquial de San Andrés
(Plaza de San Andrés) |
Fundada en el siglo XIII. Pudo haber tenido origen visigodo
aunque en la actualidad resulta difícil de determinar
dadas las distintas reformas que se llevaron a cabo en el
templo durante los siglos XVII y XVIII.
Destaca la antigua portada principal erigida en 1489, la
torre renacentista y el altar mayor trazado por el escultor
barroco Pedro Duque Cornejo.
San Andrés posee un importante ajuar litúrgico
de plata realizado por orfrebes cordobeses entre los siglos
XVIII, XIX y XX así como varios retablos y lienzos
de pintores locales barrocos (Antonio del Castillo y Antonio
Aciscio Palomino).
| Casa de los Villalones (Plaza
de Orive) |
Se trata del más bello ejemplo de la arquitectura
civil cordobesa del Renacimiento. Terminada en 1560 por Hernán
Ruiz II, poseía en su interior la más hermosa
huerta del casco histórico de Córdoba.
| Casa de los Luna (Plaza de San
Andrés) |
Muestra de las casas solariegas erigidas a mediados del siglo
XVI, da buena idea de la vivienda señorial cordobesa
del momento; estética sobria y mirador en esquina.
La erudición local consideró que el humanista
Fernán Pérez de Oliva residió en esta
mansión. Fue autor de un proyecto de navegación
por el Guadalquivir entre Sevilla y Córdoba que provinciaba
la inclusión de la ciudad en la aventura del descubrimiento
como centro de distribución de los bienes de ultramar
por el resto del territorio.
| Iglesia conventual de Santa Marta
(Calle Santa Marta) |
El convento de Santa Marta, perteneciente a la rama femenina
de la orden jerónima, fue fundado en el año
1462. Su templo corresponde al estilo “Reyes Católicos”
característico por su planta cuadrangular de una sola
nave cubierta por bóvedas de crucería. Destaca
el retablo mayor realizado en el año 1582.
Conocida
también como la plaza del Cristo de los Faroles, o
de los dolores es uno de los espacios más típicos
y castizos de la ciudad. Su origen se remonta al siglo XVII,
momento en el que se emprenden las obras del convento de Capuchinos,
construyéndose un siglo más tarde el vecino
Hospital de San Jacinto. El centro de la plaza lo ocupa el
Cristo de los Faroles, una imagen que desde el año
1794 goza de gran devoción popular junto a la Virgen
de los Dolores.
Comunicaba la medina musulmana o Villa con el recinto amurallado
oriental (Axerquía) a través de un Portillo
abierto antes de la reconquista. Durante la Baja Edad Media,
este acceso tomó el nombre de “Postigo de Ferrant Yñeguez”,
<<Fuenseca>> por la cercanía de la fuente homónima
y <<Portillo del bailío>>; cargo concejil adquirido
por un miembro de la familia de los Fernández de Córdoba
que residió en la magnífica mansión que
preside la cuesta.
Esta casa-palacio fue diseñada por Hernán Ruiz
II en el siglo XVI siguiendo los cánones clasicistas
del renacimiento a través de una fachada plateresca
decorada con temas mitológicos.
| Palacio de la Merced (Plaza de
Colón) |
Tradicionalmente el origen y fundación del convento
va unido a San Pedro Nolasco quien recibe esta antigua basílica
tras la conquista cristiana. En ella aparecieron vestigios
de un hipogeo romano del siglo I d.c sobre lo que fue la antigua
necrópolis Norte de la Córduba imperial.
De la construcción medieval no se han conservado restos
algunos, sólo el Cristo de la Merced, una imagen del
siglo XVI que posiblemente conociera Cristóbal Colón
cuando fue acogido por lo frailes mercedarios durante sus
estancias cordobesas previas al descubrimiento.
Lo que vemos hoy día corresponde a un conjunto barroco
del siglo XVIII del que se mantiene la iglesia, el patio porticado
y una escalera imperial de mármol. Actualmente es sede
de la Diputación Provincial Cordobesa.
| Torre de la Malmuerta (Plaza de
Moreno) |
Servía de atalaya y defensa del lienzo nororiental
de la muralla de Córdoba, estando unida a la cerca
por medio de un arco. La construcción data del año
1408 aunque se levanta sobre los restos de otra torre albarrana
primitiva. Su denominación ha dado lugar a la creación
de diversas leyendas sobre su origen.
| Iglesia conventual de San José
(Cuesta de San Cayetano) |
Tiene su origen en una comunidad carmelita establecida en
el año 1613. A pesar de que el templo se construyó
en el año 1656, durante el siglo XVIII sufrió
importantes reformas. Lo más relevante del conjunto
son las pinturas murales que cubren los paramentos y cubiertas
de la iglesia, hecho que la distingue del resto de los templos
barrocos cordobeses. Entre las imágenes procesionales
destacan la de Nuestro Padre Jesús Caído, obra
anónima del año 1670 y Nuestra Señora
del Mayor Dolor en su Soledad, talla de autor desconocido
del siglo XVII.
| Monumento a Manolete (Plaza
de los Condes de Priego) |
Dedicada a uno de los toreros más afortunados de Córdoba.
Su trágica muerte ocurrida por una cogida en el año
1947 conmocionó al país y al pueblo de Córdoba
que le dedicó este monumento levantado en el barrio
donde residió varios años. El conjunto escultórico
realizado por Luis Moya y Manuel Álvarez Laviada se
inauguró en 1956.
| Iglesia parroquial de Santa Marina
(Plaza de los Condes de Priego) |
Notable
ejemplo del estilo llamado “fernandino” característico
de las iglesias andaluzas construidas tras la conquista cristiana
en el siglo XIII.
En ella se aúnan elementos tardorrománicos,
góticos y mudéjares aunque tiene añadidos
de siglos posteriores como la torre renacentista y el sagrario,
reformado durante el siglo XVIII.
Interesante es su rosetón, la portada lateral izquierda;
única por sus características en Córdoba
y la capilla funeraria de los Orozco.
| Iglesia conventual de Santa Isabel
de los Ángeles (Calle Santa Isabel)
|
Convento regido por clarisas franciscanas fue fundado a finales
del siglo XV. La edificación de la iglesia se prolonga
durante varios siglos siendo en el siglo XVII cuando se termina
el cuerpo principal. Este convento posee merecida fama por
sus dulces artesanales de navidad.
| Iglesia conventual de San Agustín
(Plaza de San Agustín) |
Construido en el siglo XVI presenta importantes remodelaciones
en el siglo XVII, momento en el que se decora con pinturas
murales de gran calidad.
Entre los tesoros patrimoniales que guardaba la iglesia se
encontraba la Virgen de las Angustias, última talla
del afamado escultor barroco Juan de Mesa hoy hallada en San
Pablo.
| Hospital de Jesús Nazareno
(Calle Jesús Nazareno) |
En este hospital fundado durante la Baja Edad Media, tuvo
su origen la Congregación de Hermanas hospitalarias,
nacida en el siglo XVII gracias al impulso del Padre Cristóbal
de Santa Catalina. La iglesia ha sufrido importantes reformas
acometidas durante la segunda mitad del siglo XIX y el XX.
Se conservan dos obras atribuidas al pintor de la escuelas
barroca Sevillana Valdés Leal y un lienzo del artista
cordobés Antonio del Castillo. También podemos
encontrar dos tallas de importante factura: Nuestro Padre
Jesús Nazareno, talla anónima del siglo XVII
y María Santísima Nazarena, del siglo XVIII.
| Iglesia del Juramento de San Rafael
(Plaza de San Rafael) |
Se levanta sobre el lugar donde la tradición dice
que San Rafael se apareció al Padre Roelas en el año
1578 jurándole custodiar la ciudad. Será a finales
del siglo XVIII cuando se abrirá una suscripción
popular que financie las obras de dicho templo. Proyectado
por Vicente López, se consagró finalmente en
el año 1806.
Ejemplo de gran originalidad por combinar un espacio longitudinal
y circular, presenta la última fachada de estilo neoclásicista
que se erige en Córdoba. Alberga a su vez obras de
gran calidad como la imagen del arcángel San Rafael
realizada por el escultor Alonso Gómez de Sandoval
en el año 1735 y lienzos del pintor y biógrafo
cordobés Antonio Acisclo Palomino, del siglo XVIII.
| Iglesia de la Magdalena (Plaza
de la Magdalena) |
Fundada por el rey Fernando III en el año 1236, hay
carencia documental sobre el inicio de las obras. Dispuestas
en tres naves cubiertas por bóvedas de crucería
y techumbre envigada de madera, su originalidad radica en
las tres portadas. La principal a los pies es abocinada coronándose
por un óculo que pudo cobijar una imagen. La fachada
que se abre a la plaza contó con dos o más esculturas
de la Anunciación, de la que queda solamente el arcángel,
mientras que la portada de la nave derecha está decorada
con un alfiz y puntas de diamante; prueba palpable de la impronta
musulmana. A pesar de estar cerrada al culto desde el año
1956 y sufrir un grave incendio ha sido recientemente restaurada
para convertirse en sala de exposiciones y conciertos.
| Iglesia parroquial de San Lorenzo
(Plaza de San Lorenzo) |
Toma como emplazamiento una antigua mezquita del siglo X
perteneciente al arrabal musulman conocido como la almunia
de al-mugira. La nueva parroquia se levantará entre
los años 1244 y 1300 aprovechando anteriores materiales
constructivos. La planta de tres naves corresponde a los modelos
medievales de la región con características
propias del estilo fernandino de la Reconquista, (siglo XIII).
Posteriormente se fundan varias capillas funerarias y las
bóvedas se cubren con pintura mural de estilo italógico
(siglo XVI).
Pero sin duda, lo más característico de la
iglesia es su rosetón de tradición mudéjar
y la esbelta torre renacentista; obra de Hernán Ruiz
II y claro precente de la Giralda de Sevilla. Entre las imágenes
procesionales destacan dos tallas barrocas muy originales:
El santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y
Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas.
| Iglesia parroquial de Nuestra Señora
del Carmen (Plaza Nueva) |
Esta fundación de la orden calzada data del siglo
XVI llegando a convertirse dos siglos más tarde en
uno de los conventos más importantes de la ciudad.
Durante la guerra de la independencia sufrió graves
daños desplomándose su iglesia a principios
del siglo XX.
Parte del claustro se integra en la Facultad de Derecho cuya
iglesia barroca albergan un retablo con valiosísimas
pinturas de Valdés Leal; una de las figuras más
representativas del siglo de oro español.
| Iglesia parroquial de Nuestra Señora
de Gracia (Plaza del Corazón de María)
|
Se construyó en el año 1686 sobre una antigua
ermita donde se establecería un convento de la orden
trinitaria. Su fachada debida a Sebastián Vidal responde
a un estilo anterior al momento en el que se erige, con claro
esquema manierista.
Destacan el Retablo Mayor barroco de rica decoración
escultórica, la capilla de Nuestro Padre Jesús
Nazareno Rescatado cuya imagen del siglo XVIII goza de gran
devoción popular, el Santísimo Cristo de Gracia;
obra mejicana realizada en pasta de caña y una Inmaculada
de Pedro Roldán; escultor de la escuela barroca Sevillana.
| Iglesia parroquial de Santiago (Plaza
Agustín Moreno) |
La parroquia de Santiago se asienta sobre la antigua mezquita
del amir Hisam de la que se conserva el alminar del siglo
IX transformando en torre campanario desde que consagrara
como iglesia cristiana en el siglo XIII. Las reformas del
siglo XVIII unidas a un pavoroso incendio acaecido en el año
1979 alteraron el estado original del conjunto. Sin embargo
se mantiene la estuctura arquitectónica de la iglesia,
los ábsides, una bella capilla funeraria del siglo
XV y la portada principal que se sitúa a los pies (calle
Ronquillo Briceño).
Entre las imágenes procesionales destacan el Cristo
de las Penas, una obra anónima de estética tardagótica
fechada en el siglo XV y la Virgen de los Desamparados (1973).
| Iglesia parroquial de San Pedro (Plaza
San Pedro) |
La parroquia de San Pedro, próxima a la Plaza de la
Corredera, ocupa un enclave vinculado con el lugar donde según
la tradición local se guardaban las reliquias de los
mártires cordobeses: las basílica mozárabe
de los Tres Santos. Fundada por el rey Fernando III, se edificaría
tras la conquista cristiana con tres naves cubiertas por bóvedas
de crucería y armadura de madera.
Aunque a partir del siglo XIV van añadiéndose
capillas funerarias, la reforma más sobresaliente del
conjunto viene dada en el siglo XVI, cuando Hernán
Ruiz II, autor de bellas mansiones y torres renacentistas
en Andalucía, diseña la portada principal respetando
anteriores machones góticos y agregando un acceso a
modo de arco triunfal con templete palladiano de San Pedro.
Entre los bienes patrimoniales de carácter inmueble
destacan tres retablos barrocos, seis imágenes de ángeles
atribuidas a Pedro Duque Cornejo y el arca de plata punzonada
que alberga los restos de los santos mártires de Córdoba.
| Iglesia claustro de San Francisco
(Compás de San Francisco) |
Frente
al postigo que unía la antigua medina musulmana con
la axerquía (arco del portillo), se emplazó
el monasterio de San Pedro el Real, hoy iglesia de San Francisco.
Perteneciente al barrio bajomedieval de San Nicolás
de la Axerquía, ocupaba un despoblado que después
presenciaría una nutrida actividad comercial y artesanal.
Parte de la huerta monacal se vendió a las mercaderes
como casas-tienda que fueron instalándose en las calles
colindantes.
Sede de reunión del cabildo y lugar donde se fijaban
los pregones de los jueces, su puerta fue también testigo
de ejecuciones públicas. De aquel momento sólo
queda la cabecera, el crucero y algunas capillas de un templo
construido en el año 1246, ya que durante los siglos
XVII y XVIII su estructura se verá profundamente alterada.
Transformada en iglesia barroca de una sola nave, se añadirán
capillas, portada, tribunas y una majestuosa cúpula
oval. Cuenta con un bello claustro del que se mantienen dos
de sus lados, un compás del siglo XVIII además
de interesantes retablos, imágenes y una magnífica
colección de pintura barroca local.
Siguiendo el modelo barroco de las plazas mayores castellanas,
el corregidor Ronquillo Briceño ordena su construcción
en el año 1687 siendo por sus características
única en Andalucía. Documentada en la Baja Edad
Media como “ lugar destino para correr caballos” se convirtió
en una de las zonas más animadas de la ciudad donde
se arrendaban inmuebles para “las vistas en las fiestas de
toros”.
Espacio donde también se realizaban los pregones,
el lado meridional estuvo ocupado desde el año 1583
por la cárcel, el pósito y algunos mesones.
En el siglo XIX fue instalada una fábrica de sombreros
y un gran mercado de abastos derruido en el año 1959.
Debe su nombre al caballo encabritado que remata una fuente
renacentista. Su primera mención histórica se
remonta al siglo XV aludiendo a la existencia de un lugar
“para herrar caballos” aunque la plaza no se comunicó
con la ribera ni tuvo fuente alguna hasta el siglo XVI.
| Posada del Potro (Plaza del Potro) |
Lugar cervantino y claro ejemplo de la arquitectura popular
cordobesa. Fue conocida desde el siglo XIV como el mesón
de “La Pastora”.
| Arco del Potrillo (Calle San
Fernando) |
Frente a la parroquia de San Francisco, este postigo de muralla
comunicaba la antigua medina musulmana con la Axerquía.
Desde el siglo XVIII aparece documentado como “Portillo de
Corvache”, apellido de algún vecino que habitara en
las casas más próximas.
| Casa de los Marqueses del Carpio
(Calle San Fernando) |
La casa de los Marqueses del Carpio fue donada por el rey
Fernando III a los Méndez de Sotomayor con el fin de
defender y vigilar la muralla tras la conquista de Córdoba.
Anexa al recinto fortificado, aprovecha una de las torres
del siglo XV conteniendo además, patio de estética
neoárabe y restos de una casa romana en el sótano.
| Zona arqueológica de las Cercadillas.
Palacio del emperador Maximiano Hercúleo (Avd.
de los Aguijones) |
Las
campañas de excavación arqueológica que
vienen realizándose en el yacimiento desde el año
1991 han documentado un colosal complejo arquitectónico
construido entre los siglos III y IV d.c. Se trata de un importante
palacio erigido sobre una anterior villa romana a extramuros
de la ciudad, caso único en todo el imperio romano
puesto que no se conoce ningún otro edificio de similares
características. El conjunto palatino donde residió
el emperador Maximiano Hercúleo entre los años
296-297 d.c., se organiza en torno a un criptopórtico
semicircular con una galería semisubterránea
de dependencias palaciegas.
Coincidiendo con el eje del monumento se dispone la sala
donde se celebran las audiencias presididas por el emperador,
junto a una termas privadas. A ambos lados de la dependencia
fueron localizadas otras dos estancias que pudieron desempeñar
funciones administrativas y un área residencial destinada
al alojamiento y descanso del magnate.
Durante el siglo VI d.c. parte del palacio se reutilizó
como centro de culto cristiano asociado a una extensa necrópolis
donde se localizaron restos de obispos cordobeses desconocidos
hasta el momento. Incluso en la época califal el yacimiento
formó parte de uno de los arrabales que rodeaban la
ciudad donde aparecieron casas, parte de trama viaria así
como una buena parte de utensilios que utilizaron aquellos
ciudadanos residentes en la capital de al-Ándalus.
| Ermitas de Nuestra Señora
de Belén (carretera de Villaviciosa, Km 9)
|
A unos veinte kilómetros de Córdoba, en las
estribaciones de Sierra Morena se encuentra el eremitorio
o Desierto de Belén, conocido comúnmente como
Las Ermitas.
Según refiere la tradición, el origen de comunidades
anacoretas refugiadas en la sierra data del siglo III d.c.
aunque habrá que esperar al siglo XVII cuando Francisco
de Jesús decide reunir a los ermitaños en un
mismo recinto habilitando una iglesia.
Las trece ermitas se encuentran diseminada en la ladera aunque
todas presentan el mismo esquema de planta rectangular, cubierta
a dos aguas y espadaña, interior con distribuidor,
cocina y un minúsculo dormitorio. La iglesia que vemos
hoy pertenece al siglo XIX destacando las pinturas murales,
su ajuar litúrgico y los retablos.
Desde el mirador de las ermitas pueden contemplarse las vistas
más espectaculares de la ciudad presididas por el llamado
sillón del obispo y el Sagrado Corazón de Jesús,
realizado en el año 1929 por Coullaut Valera.
| Madinat Al-Zahra (carretera de
Palma del Río, Km 8) |
Situada
a unos cinco kilómetros de Córdoba su ubicó
en un marco privilegiado al abrigo de las laderas de Sierra
Morena, desde donde se divisa del Valle del Guadalquivir y
la Campiña.
En el año 929 Abd al-rahman III sé autoproclamó
califa tras vencer los disturbios internos que asolaban al-Ándalus,
someter a algunos príncipes rebeldes norteamericanos
y dominar a los reinos cristianos peninsulares. Lejos de pensar
que el soberano funda una ciudad para la favorita Azahara,
la nueva imagen de un estado Ándalusí fuerte
y consolidado argumentaba el origen de la naciente urbe. No
sabemos si el alcázar de Córdoba quedó
pequeño para el dignatario pero lo cierto es que desde
el año 945 los funcionarios de la casa de la moneda
fueron trasladados a Madinat al-zahra; sede de gobierno, residencia
personal y vivienda de una corte numerosa. Unas 10.000 personas
trabajaron diariamente en su construcción utilizándose
materiales locales como piedra caliza, pizarra violácea
y mármol rojo, aunque ibn al-jatib precisa que además
llegaron mármoles y estatuas de oro procedentes de
Bizancio, Siria y Túnez.
Todo el conjunto de 1.518 metros estaba rodeado por una sólida
muralla dispuesta en tres terrazas pendientes. La superior
correspondía a dependencias privadas del dignatario
y su corte, la mediana albergaba edificios relacionados con
la administración y en la inferior se situó
la mezquita, posiblemente la ceca, mercados y las viviendas
de algunos habitantes que por una buena suma de dinares abandonaron
Córdoba.
Bajando por una serie de calles hacia el Este se halla la
Casa de los visires consistente en un pórtico que precede
a una sala de cinco naves separadas por arquería de
herradura. Otro complejo de calles en rampa empinada nos conducen
a un gran pórtico, posiblemente la puerta del Estado
por donde accedían las grandes embajadas que recibía
el califa. Delante del mismo se abría una gran plaza
en la que se concentraban las tropas y el personal de las
ceremonias protocolarias.
En la terraza meridional se ubicaba el espacio más
importante desde el punto de vista funcional decorativo y
simbólico: el salón rico o salón de Abd
al-rahman III. Formado por una serie de habitaciones y baños
anexos, está rodeado de jardines, albercas y un pabellón
en proceso de restauración. Marco incomparable donde
el califa recibía las visitas de los embajadores del
Imperio Germánico, Bizancio y Reyes Cristianos, también
se celebraron allí los eventos correspondientes a los
dos grandes días festivos del calendario musulmán.
Dividido en tres naves por juego rítmico de arcos y
columnas de mármol rojo y azulado, sorprende su rica
ornamentación de ataurique (motivos vegetales labrados
sobre piedra caliza y mármol) cubriendo paramentos,
arcos y basas.
A extramuros de la medina se emplazó la mezquita levantada
en tan sólo cuarenta y ocho días gracias al
trabajo de unos mil obreros. Su estado de conservación
es lamentable debido a los grandes destrozos que sufrió
durante la guerra civil que asoló al-Ándalus
entre los años 1009 y 1031 transformando en ruinas
Madinat al-zahra; una ciudad palatina que apenas llegó
a alcanzar setenta años de vida.
| Museo de Bellas Artes (Plaza del
Potro) |
Frente a la posada y Plaza del Potro se encuentra el Hospital
de la Caridad; una fundación de los Reyes Católicos
hoy sede del Museo de Julio Romero de Torres y de las Bellas
Artes. La fachada exterior izquierda muestra el antiguo pórtico
de ingreso a la iglesia del hospital junto a una portada que
no rompe la estética gótico-humanista del conjunto
a pensar de ser construida en el año 1924. Del primitivo
edificio se mantiene la escalera, decorada con pinturas murales
y cubierta por un bello artesonado, así como la antigua
capilla hoy sala de pintura barroca.
El Museo de Bellas Artes inicia su andadura en el año
1862 gracias al tesón de Rafael Romero Barros, pintor
y director de la escuela de artes donde surgirá una
generación de artistas reconocidos, como sus propios
hijo Rafael, Julio Romero de Torres y Tomás Muñoz
Lucena. El origen de este museo partió de la necesidad
de conservar una serie de obras procedentes de antiguos conventos
cordobeses desamortizados durante el siglo XIX sin las cuales
no podríamos entender la historia de la pintura local.
Destacan pues; murales, tablas y lienzos renacentistas, barrocos
y contemporáneos de autores como Alejo Fernández,
Francisco de Zurbarán, Antonio del Castillo, Valdés
Leal, Antonio Acisclo Palomino, Rafael y Julio Romero de Torres.
No conviene tampoco olvidar la numerosa colección de
dibujos y grabados barrocos y románticos así
como una variada muestra de la escultura española de
los siglos XVII y XIX representada por Juan de Mesa y Mateo
Inurria.
| Museo de Julio Romero de Torres
(Plaza del Potro) |
Compartiendo el ala derecha del Hospital de la Caridad se
ubica el Museo de Julio Romero de Torres; antigua casa del
pintor inaugurada como pinacoteca dos años después
de su fallecimiento en el año 1932. Nacido en el año
1874 recibió formación de su padre Rafael Romero
Barros bajo influencia de un realismo social, simbolismo y
vanguardias evanescentes del momento. Sin embargo, lejos de
adoptar un estilo de gran modernidad optó por crear
una estética muy personal alejándose de un lenguaje
excesivamente academicista. Tachado como pintor folclórico
de flamenquería, mujer y tablao, Romero de Torres supo
plasmar algo más que eso: la encarnación del
sentido trágico de la vida, la nostalgia y el erotismo
de bellas mujeres como símbolo del gran misterio existencial.
El Museo, además de recoger gran parte de su obra
en cuatro salas de la planta alta y baja presenta interesantes
testimonios fotográficos y periodísticos sobre
el autor y su época. La sala I está dedicada
a la primera etapa artística, marcada por un carácter
costumbrista de reflejar la realidad social del momento, mientras
que en la planta alta se exponen algunas de sus obras más
personales y significativas; “Naranjas y Limones, La chiquita
piconera, Cante Hondo, etc...”.
| Museo Arqueológico Provincial
(Plaza Jerónimo Páez) |
El Museo Arqueológico ocupa la antigua mansión
renacentista de la familia Páez de Castillejo conservando
algunos patios, diversos artesonados, la escalera y la portada
principal, obra de Hernán Ruiz II. El edificio se asentó
sobre el teatro romano de la Colonia Patricia Corduba construido
en el siglo I d.c. aprovechando la fuerte pendiente natural
que existía entre el Convento de Santa Ana y la Plaza
de Jerónimo Páez. Considerado como uno de los
teatros de mayores dimensiones en la península, parte
de sus restos se integran en la llamada Casa del Judío
y en la sala epigráfica del museo donde podemos observar
una de las escalinatas de acceso al conjunto y pavimento original
del mismo.
Las nueve salas expositivas exhiben el abundantísimo
y valioso patrimonio arqueológico-etnológico
de la provincia de Córdoba con los más antiguos
vestigios de la presencia humana en la zona, piezas prehistóricas
e ibéricas. Del período romano, cuando Corduba
fue capital de la Bética, encontramos numerosos ejemplares
arquitectónicos, escultóricos, joyas, cerámicas,
monedas, mosaicos, sarcófagos, inscripciones, etc...
Aparte de una representación de la cultura material
visigoda, la segunda planta acoge una de las más importantes
muestras internacionales de arqueología hispanomusulmana,
dedicándose específicamente una sala a la ciudad
palatina de Madinat al-zahra.
| Museo Diocesano (Calle Torrijos)
|
Toma como emplazamiento el solar de los viejos alcázares
visigodos y musulmán frente a la Mezquita-Catedral.
Antiguo palacio episcopal y residencia del obispo, durante
el siglo XVI se hicieron importantes reformas hasta añadirse
al núcleo central en el siglo XVII. Desde el año
1980 parte del edificio se transforma en museo presentando
una importante colección de unas quinientas obras del
patrimonio eclesiástico provenientes de la diócesis
de Córdoba. En el patio pueden contemplarse elementos
arqueológicos romanos, visigodos, escudos del Renacimiento
mientras que en las restantes salas de exponen cronológicamente
obras pictóricas y escultóricas de los siglos
XIII al XVIII así como una magnífica selección
de tapices.
| Museo Taurino (Plaza de Maimónides) |
En la plaza de Mainómides, corazón de la judería,
se halla la antigua casa de las Bulas, edificio renacentista
que albergaba un museo temático sobre la historia de
la tauromaquia cordobesa. Figuras como “Lagartijo”, “Guerrita”,
“Machaquito”, “Manolete” (los califas del toreo) tienen dedicadas
salas específicas donde se muestran fotografías,
trajes de luces, carteles y objetos de lidia. Siguiendo un
criterio cronológico, el primer espacio expositivo
está representado por “Machaquito” y Rafael Molina
“Lagartijo”; matador cordobés nacido en el año
1841. Un torero de su cuadrilla, Rafael Guerra “Guerrita”
comparte sala con el rejoneador Antonio Cañero; máximo
exponente de la lidia a caballo. De “Manolete”, uno de los
toreros más afamados tanto por su perfecta técnica
como su sobriedad, se expone una réplica de su mausoleo
funerario así como la cabeza del toro Islero que puso
fin a su vida.
El recorrido finaliza con una última sala protagonizada
por Manuel Benitez “El Cordobés” repleta de recuerdos
fotográficos. El museo taurino también conserva
obras de Benlliure así como una variada colección
de litografías y carteles de la feria cordobesa.
| Palacio de los Marqueses de Viana
(Plaza de Don Gome) |
Morada
de los Marqueses de Villaseca, sus orígenes se remontan
al siglo XIV. No obstante la fachada y la escalera principal
atribuidas a Juan de Ochoa presenta un estilo manierista (siglo
XVI). El conjunto queda distribuido en doce patios con distinta
variedad floral y en dependencias entre las que destacan unas
antiguas caballerizas, salones, comedores, dormitorios privados
y una biblioteca.
Interesa además el mobiliario antiguo de estilo español
y francés, una importante colección pictórica,
armas de fuego, vajillas, tapices y cueros trabajados.
| Torres de Calahorra. Museo de las
Tres Culturas (Puente Romano) |
En la orilla izquierda del Guadalquivir se levanta
la Torre de la Calahorra construida en el año 1369
cuando el rey Enrique II de Trastámara repara el puente
romano y refuerza esta fortaleza de época musulmana.
Cárcel de la nobleza cordobesa durante el siglo XVIII,
escuela femenina en el XIX y museo histórico en el
siglo XX, actualmente acoge el Museo de las tres culturas.
Con una sofisticada tecnología de audioguía,
la Fundación Roger Garaudy propone un acercamiento
a las tres culturas (cristiana, judía, musulmana) que
convivieron en Córdoba cuando fue capital de al-Ándalus.
Desde su azotes almenada pueden contemplarse vistas panorámicas
de la ciudad.
| Casa Ándalusí (calle
Judíos) |
En plena judería y anexa al lienzo occidental de la
muralla de Córdoba, conserva adarve abovedado y un
sótano que alberga restos arqueológicos.
El visitante podrá conocer el sentido intimista de
las casas hispanomusulmanas además de la maqueta de
una de las primeras fábricas de papel en occidente.
| Muso Etnobotánico (Avenida
Linneo) |
Ubicado en la orilla derecha del río Guadalquivir;
dentro del Jardín Botánico pueden apreciarse
distintas especies florales y un invernadero dividido en áreas
microclimáticas. El museo consta de tres salas de exposiciones
permanente donde se estudian las diferentes modalidades de
interacción entre el hombre y la flora mediante una
gran variedad de objetos etnobotánicos acompañados
de paneles interactivos y sistemas de transluminación. |