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Radcliffe Camera
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Así fue como Charles Dodgson -más conocido
por su nombre artístico: Lewis Carroll- creó
una de las narraciones más famosas de la literatura
infantil para entretener a las hijas del decano Liddell una
tarde de verano.
"Alicia en el País de las Maravillas" (publicada
en 1865) y su continuación, "A través del
espejo" (1871) son una buena muestra de las obras que
se han escrito en Óxford; un lugar privilegiado para
la literatura, tanto por la calidad de sus librerías
y bibliotecas -sólo en la Bodleian Library se conservan
cerca de 7.000.000 de libros- como por los autores que se
han formado en esta prestigiosa Universidad durante casi 900
años, desde Geoffrey Chaucer -el poeta que estableció
en el siglo XIV las bases de la gramática inglesa-
hasta Oscar Wilde (autor de "El retrato de Dorian Gray"),
Aldous Huxley ("Un mundo feliz"), Jonathan Swift
("Los viajes de Gulliver"), Evelyn Waugh ("Retorno
a Brideshead") o JRR Tolkien ("El Señor de
los Anillos") que leía cada martes un capítulo
de su trilogía en una conocida taberna de la calle
St. Giles, como luego veremos.
En el tintero se quedan otros escritores con nombre propio
-de la talla de Graham Greene, John Le Carré o William
Holding- y personalidades que han abarcado con éxito
ámbitos sociales tan diversos como Albert Einstein,
Thomas Hobbes, Lawrence de Arabia, Adam Smith, Richard Burton,
Winston Churchill, Margaret Thatcher, Tony Blair…- e incluso
personajes de ficción como Harry Potter, el aprendiz
de mago más leído del mundo; el Inspector Morse
o Mr. Bean.
Todos ellos conforman el gran legado histórico, artístico
y literario de esta "ciudad con chapiteles de ensueño",
como la describió el poeta Matthew Arnold.
El lugar del saber
Óxford está situada al noroeste de Londres,
a poco menos de una hora en coche desde la capital -si se
atreve a conducir sentado a la derecha del copiloto, meter
las marchas con la izquierda y entrar en sentido contrario
en las rotondas- y a hora y media en autocar -si ha decidido
que los riesgos son cosa de 007 y que lo importante es llegar
y volver para contarlo-; en este caso, los autocares salen
de la estación londinense de Liverpool y tienen una
frecuencia muy cómoda para regresar de la excursión
sin agobios.
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Colegio Merton
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La comarca del Oxfordshire forma parte del llamado Corazón
de Inglaterra, la región donde se inició la
revolución industrial que convirtió a Gran Bretaña
en el país más desarrollado del siglo XIX y
en la primera potencia mundial de aquel entonces. El paisaje
que ha sobrevivido a ese feroz desarrollismo es, exactamente,
el que hemos visto en "Sentido y sensibilidad",
"Lo que queda del día" y tantas otras películas
inglesas de época: prados muy verdes, difuminados por
la neblina, donde el ganado pasta al lado de un arroyo y las
granjas de piedra se levantan sobre una colina junto a un
árbol. Más allá de esa imagen bucólica,
la comarca que rodea Óxford ofrece visitas tan interesantes
como el Palacio de Blenheim donde nació Churchill,
declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; el bosque
de Sherwood, famoso por las andanzas de Robin Hood, o el pueblo
natal de Shakespeare, Stratford-upon-Avon.
Pero volvamos a nuestro destino.
Al bajar del autocar en la estación de Gloucester
Green, muy bien situada a un par de minutos del centro histórico,
es probable que se haga la misma pregunta que nos hemos planteado
todos al llegar: -"¿Dónde está la
Universidad?"-. La respuesta es muy sencilla aunque,
a simple vista, no parezca nada evidente: la Universidad es
la propia ciudad; ambas forman un conjunto único, inseparable
e irrepetible. Para entenderlo, sólo tiene que pasear
por sus calles y disfrutar de cada uno de sus rincones; pero,
eso sí, recuerde tener cien ojos en los cruces para
no llevarse por delante alguna bici o, peor aún, que
sea un coche el que no le vea a usted. Afortunadamente, en
el pavimento suelen dibujar unas flechas que nos indican la
dirección del tráfico o el socorrido "Look
right. Look left" para recordarnos a qué lado
debemos mirar antes de cruzar.
La University of Oxford es una institución que se
parece muy poco a nuestros centros universitarios. Básicamente,
esta corporación se encarga de preparar los exámenes,
corregirlos y establecer las normas que deben cumplir todos
los Colleges, así se garantiza la calidad de la enseñanza
bajo las directrices del rector, la Congregación y
un Consejo de 26 miembros que establecen una política
académica común; por lo demás, los 39
Colleges de la Universidad son entidades autónomas
donde los alumnos viven y estudian, cualquier carrera, durante
los tres periodos de ocho semanas que duran los cursos. Cada
Colegio tiene su propio equipo de gobierno formado por catedráticos
y un Decano, como el mencionado Henry Liddell, padre de las
niñas que inspiraron a "Lewis Carroll".
El origen de la Universidad, y por lo tanto el de la propia
ciudad, se mueve en ese terreno incierto donde la historia
limita con la leyenda.
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Colegio Christ Church
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Según la tradición, Santa Fridesvida -patrona
de Óxford- fundó un monasterio cerca de la confluencia
de los ríos Támesis y Cherwell a principios
del siglo VIII, en un lugar que se llamó Oxonium. A
partir de entonces, la comunidad de religiosos comenzó
a impartir estudios de gramática, dialéctica
y retórica (el trivium) y de aritmética, geometría,
astronomía y música (el quatrivium) de forma
constante -a pesar de las sucesivas invasiones sajona, normanda
e inglesa- y con tanta aceptación que, en la Baja Edad
Media, Óxford ya era uno de los tres centros europeos
del saber, junto a París y Bolonia.
Aquel pequeño pueblo que fue creciendo entorno al
monasterio se convirtió en el siglo XI en residencia
habitual de la familia real inglesa y en el principal lugar
para impartir y recibir conocimientos desde 1167, cuando Enrique
II prohibió a los ingleses que se matricularan en la
Institución de Enseñanza Superior de la capital
francesa -lo que más tarde sería La Sorbona-
incrementándose tanto el número de alumnos de
Óxford que fue necesario crear los Colegios para alojarlos.
En concreto, Lord Balliol estableció el primer College
en 1263; luego se fundaron Merton, University, Christ Church,
etc. y los monarcas ingleses empezaron a favorecerlos con
tierras, para que se autoabastecieran, y privilegios, como
fijar el precio de venta de los alimentos; unas prerrogativas
que, a la larga, acabaron enfrentando a los habitantes de
la ciudad -tradicionales y conservadores- con los estudiantes
-liberales y, en ocasiones, anárquicos- en las llamadas
revueltas de town and gown (ciudadanos contra togados) que
acabaron con varios muertos, saqueos y la intervención
real a favor de los universitarios en 1355.
El tiempo devolvió las aguas a su cauce y facilitó
la fundación de los nuevos Colleges por toda la ciudad,
creando un verdadero crisol donde se ha formado la clase política,
burguesa y artística de Inglaterra -y de casi todo
el Imperio Británico- de los últimos nueve siglos,
incluyendo a santos, reyes y premios Nobel. Esta hegemonía
cultural ha convertido a la Universidad oxoniense en uno de
los centros educativos más antiguos y prestigiosos
del mundo anglosajón; sin menospreciar a Cambridge,
of course, el eterno rival al que se conoce despectivamente
como "The other place" (el otro lugar).
Del País de las Maravillas a las puertas de Mordor
En cierta ocasión, "Lewis Carroll" afirmó
que "se puede llegar a cualquier parte siempre que se
camine lo suficiente". Con esa declaración de
intenciones no queda más remedio que empezar a caminar.
Si seguimos en línea recta por George Street, desde
la estación de autobuses, se llega al edificio más
antiguo de la ciudad, la Torre sajona de St. Michael, muy
cerca del Mercado Cubierto (Covered Market) donde, en función
de la hora, podremos tomar un capuccino y una muffin -la típica
magdalena rellena de chocolate- o beber una pinta de cerveza
con un sándwich del cremoso "Oxford Blue"
-el queso azul típico de la comarca-. A pocos metros,
en el otro extremo de Cornmarket Street verá la Torre
de Carfax, el único vestigio de una iglesia medieval
que sobrevivió a la piqueta para abrir al tráfico
esta calle -como ve, en todas partes cuecen habas- la azotea
ofrece una panorámica de lujo para descubrir porqué
el poeta definió este lugar como la "ciudad con
chapiteles de ensueño". Desde esa altura, el horizonte
de Óxford se llena de agujas, torres y cúpulas
construidas en un suave tono de color miel.
El mayor Colegio de la ciudad está muy cerca de esta
iglesia, a unos doscientos metros bajando por la calle St.
Aldates.
Aunque los turistas no pueden entrar por esta puerta sino
por la del Meadow Building, merece la pena asomarse a la entrada
principal del Christ Church College para hacerse una idea
de lo que nos espera dentro. La puerta se encuentra bajo la
Torre de Tom, obra del mismo arquitecto que la catedral de
San Pablo de Londres y de media capital inglesa, en realidad
-sir Christopher Wren, que también estudió aquí-
y está rematada por una campana que repica todas las
noches 101 veces a las 21.05 h. para que los estudiantes regresen
al Colegio; este particular toque de queda es una más
de esas curiosas "costumbres-en-recuerdo-de" tan
típicas de los británicos.
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Colegio All Souls
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La Torre da paso al Tom Quadrangle, el patio que distribuye
el acceso a las principales dependencias del Colegio donde
Lewis Carroll impartió clases de matemáticas
durante más de cuarenta años. Según sus
biógrafos, el autor de "Alicia..." solía
comer en el espectacular Dinning Hall sentado frente a un
retrato de Enrique VIII -famoso por mandar decapitar a dos
de sus esposas- que le inspiró el célebre personaje
de la Reina de Corazones y su costumbre de cortar cabezas.
De todas formas, si este majestuoso comedor se ha hecho famoso
no ha sido gracias al País de las Maravillas sino a
Hollywood y a las películas del aprendiz de mago creado
por JK Rowling que lo han tomado prestado para ambientar la
Escuela de Hogwarts. En "Harry Potter y la piedra filosofal",
por citar tan sólo un ejemplo, es muy fácil
reconocer qué escenas se han rodado en estas escaleras,
aquellos pasillos u otros rincones de la ciudad como las salas
de lectura de la Biblioteca Bodleiana o la Divinity School,
reconvertida en la enfermería donde ingresaban al personaje
de Hermione.
Thomas Wolsey -todo un ejemplo de hombre hecho a si mismo:
era hijo de un carnicero y llegó a ser Arzobispo de
York, legado del Papa y Canciller de la Corte- fundó
este Colegio en 1525 como Cardinal College pero su negativa
a conceder a Enrique VIII el divorcio de su primera mujer,
Catalina de Aragón, le costó su posición
y su prestigio. Al caer en desgracia, el propio monarca retomó
su idea y, en 1546, refundó la institución con
su nombre actual -Christ Church- estableciendo la sede de
la nueva diócesis de Óxford en la capilla colegial
que, desde entonces, hace las veces de catedral de la ciudad.
Allí se encuentra el sepulcro con los restos de su
patrona, Santa Fridesvida, y un magnífico conjunto
de nervaduras góticas en la nave central; sin embargo,
la fama del templo no se debe a sus valores artísticos
sino al coro de la escolanía formado por jóvenes
estudiantes de este aristocrático Colegio.
La visita incluye otros lugares de interés como el
Patio Peckwater, la pinacoteca, el claustro y, sobre todo,
el Edificio de la Pradera -Meadow Building- donde el escritor
Evelyn Waugh situó el inicio de una de las novelas
inglesas de mayor prestigio: "Retorno a Brideshead"
(1945). En aquellas habitaciones, el personaje del solitario
estudiante Charles Ryder va a desayunar invitado por el acaudalado,
caprichoso y encantador Sebastian Flyte. Después, se
irían a caminar por el Paseo del Hombre Muerto (Dead
Man´s Walk) que, como entonces, nos llevará por
las campas de hierba que rodean Christ Church, a la espalda
de Merton -otro de los primeros Colleges (1264)-, hasta las
puertas del Jardín Botánico, el más antiguo
de Gran Bretaña.
Enfrente del jardín, en la orilla del río Cherwell,
se levanta el Magdalen College; sin duda, el más suntuoso
de la ciudad y uno de los más fotografiados por las
figuras de personajes y animales grotescos talladas en sus
muros. Su alumno más conocido fue Oscar Wilde -autor
de "El fantasma de Canterville" y de "La importancia
de llamarse Ernesto"- y el más olvidado, CS Lewis.
¿Se acuerda de la película "Tierras de
penumbra" que dirigió sir Richard Attemborough
en 1993? Contaba la conmovedora historia de un profesor viudo
(Anthony Perkins) que se enamora de la poetisa americana Helen
J. Davidson (Debra Wringer) cuando ésta descubrió
que tenía cáncer. "(…) Vivimos en tierras
de penumbra, pero hay luz en la oscuridad" le decía
él abrazándola. Aquel personaje fue, en la vida
real, el escritor Clive Staples Lewis; un autor norirlandés,
profesor de lengua en el Colegio de la Magdalena, aficionado
a la mitología nórdica y profundamente católico
-en un país de mayoría protestante- que fundó
con su amigo JRR Tolkien un club literario llamado "The
Inklings", presentimiento, en inglés antiguo.
Curiosamente, esa amistad con el autor de "El Señor
de los Anillos" fue la causa involuntaria que provocó
su anonimato. Al fin y al cabo, ¿quién podía
destacar al lado de la comunidad de Frodo Bolsón? El
éxito de Tolkien eclipsó injustamente la obra
de CS Lewis en espera de tiempos mejores que pueden llegar
en diciembre de 2005, cuando la factoría Disney estrene
la versión animada de "Las crónicas de
Narnia", una historia donde cuatro niños ayudan
al león Aslan a romper el hechizo de la bruja blanca
que ha sumido el país en cien años de invierno.
El Colegio de la Magdalena, donde CS Lewis dio clases de
literatura, está situado al oeste de la Calle Mayor
(The High) que divide Óxford en dos mitades, al norte
y al sur. En esta calle encontraremos, prácticamente
como se levantó a mediados del siglo XVIII, uno de
los conjuntos artísticos más espectaculares
de la ciudad formado por la Biblioteca Bodleian, la Radcliffe
Camera, la Iglesia de la Virgen María y los Colegios
All Souls, Brasenose y Hertford.
El Colegio All Souls -así llamado en recuerdo de las
almas de los soldados que murieron durante la guerra de los
cien años contra Francia- es el único centro
de la Universidad que sólo admite licenciados (fellows)
en lugar de estudiantes (undergraduates) para que puedan realizar
trabajos de investigación. Frente a sus torres gemelas
se levanta la Radcliffe Camera; probablemente, una de las
señas de identidad más conocidas de la ciudad
por su curiosa forma circular y la cúpula que la corona.
Alberga la colección de libros de John Radcliffe y,
en la actualidad, es la sala de estudios de la Bodleian Library
que está situada justo enfrente de su puerta principal.
En esta Biblioteca, donde estudió el mítico
Lawrence de Arabia, se conservan más de 7.000.000 de
libros. Cierran el conjunto la iglesia de la Virgen María
y los Colegios Brasenose -en este caso, el nombre proviene
de una aldaba de la puerta con forma de animal que tiene la
nariz de bronce o "brazen-nose"- y Lincoln donde
vivió el fundador del Metodismo, John Wesley, en el
sigo XVIII, y donde el joven David J. Moore estudió
lenguas modernas mientras vigilaba la tendencia política
de sus compañeros de clase. Así empezó
su carrera en el mundo del espionaje un estudiante que luego
triunfó con sus novelas "El espía que surgió
del frío" o "La casa Rusia" y el sobrenombre
de John Le Carré.
Detrás del Hertford College y de su famoso Puente
de los Suspiros -una bonita copia del original veneciano-
podemos girar a la izquierda por el Teatro Sheldonian para
llegar de nuevo a la Torre sajona de St. Michael. Desde aquí
la última visita se encuentra a poco más de
quinientos metros por la calle St. Giles, poco después
del Museo Ashmolean -un edificio de corte neoclásico
que conserva una curiosa mezcla de animales disecados, monedas,
armas y otras piezas pertenecientes a la familia Ashmole-
y, para variar, esta vez no se trata de otro Colegio sino
de una taberna. Ya era hora.
A diferencia de otros lugares, no se extrañe si aquí
le sorprende una larga fila de curiosos haciendo cola para
entrar a "Eagle and the chid", la taberna del águila
y el niño donde se reunía el club literario
"The Inklings"; la culpa es del taquillazo de "El
Señor de los Anillos", que ha vuelto a poner de
moda este pequeño local. Allí se reunían
cada martes Tolkien, el mencionado CS Lewis, Tangye Lean y
Charles Williams para discutir los entresijos de la "Tierra
Media" y leer un nuevo capítulo de las aventuras
de la comunidad del anillo.
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Colegio Balliol
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John Ronald Reuel Tolkien nació en Bloemfontein, actual
Sudáfrica, en 1892, pero pasó la mayor parte
de su vida vinculado a Óxford. Al quedar huérfano
con apenas doce años, su hermano Hilary y él
fueron adoptados por su tía Beatrice y educados por
un tutor, el padre Morgan, que le inculcó su profundo
sentido religioso. Licenciado en Lengua inglesa, al finalizar
la I Guerra Mundial, el escritor regresó a Óxford
con su mujer y sus cuatro hijos y empezó a escribir
"El Hobbit" en 1930. Tardó seis años
en acabarlo pero cuando se publicó en 1937 alcanzó
un éxito inmediato. Su editor y la necesidad de mantener
a la familia le llevaron a crear una secuela de aquella novela,
a la que llamaría "El Señor de los Anillos",
mientras impartía clases de literatura en el Merton
College. Tardó doce años en acabar la trilogía
que se publicó entre 1954 ("La comunidad del anillo"
y "Las dos torres") y 1955 ("El retorno del
rey") cuando el autor tenía 62 años. Su
recuerdo aún se percibe en el ambiente de esta tradicional
taberna inglesa y es una excusa perfecta para brindar, en
su memoria, con una pinta de cerveza.
Puede que a estas alturas se pregunte si en Óxford
no escriben las mujeres y tiene razón, haberlas haylas;
lo que ocurre es que no han logrado ni la fama ni el reconocimiento
de sus colegas masculinos. Además de Bárbara
Pym -una autora más conocida por cómo escribe
(usa las comillas y otros signos como recurso para resaltar
qué dicen los personajes) que por lo que realmente
ha escrito; por ejemplo, "Murió la dulce paloma"
(1993)- la escritora más famosa de la ciudad fue la
dublinesa Iris Murdoch, fallecida en 1999 y popular gracias
a la película "Iris" que recreó los
últimos años de su vida, aquejada de la enfermedad
de Alzheimer.
En el tintero se quedan otros nombres, como el autor local
Philip Pullman y sus obras "Luces del Norte" -una
niña busca en una mansión de Óxford quiénes
fueron sus padres- y "La materia oscura" -un relato
fantástico sobre mundos paralelos- o el "Inspector
Morse" de Colin Dexter, muy famoso en Inglaterra por
una serie de televisión; anécdotas, como la
costumbre del Colegio donde estudió el actor Rowan
"Mr. Bean" Atkinson -la cena de Navidad siempre
incluye un buen plato de jabalí para conmemorar que
un alumno del Queen´s College repelió el ataque
de uno de estos animales en el Patio, matándolo con
un tomo de Aristóteles que le lanzó al hocico-
y costumbres, como practicar el "punting" por los
ríos de la ciudad, hincando en el lecho del río
una pértiga de cinco metros para mover una pequeña
embarcación de madera con forma de batea llamada "punt";
así podrá recordar que, en otro paseo en barca,
aquí nació la historia de Alicia en un país
de maravillas. Ahora es usted quien tiene que descubrir otras
historias de Óxford caminando por lugares donde cualquier
rincón se convierte en buena literatura.
Carlos
Pérez Vaquero
Fotografías: Leandro Escudero
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