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Existen evidencias reveladoras de que en el Neolítico
(9000-7000 A.C.) hubo presencia humana, que aprovechando cuevas
naturales a modo de vivienda, en el paraje denominado “El
Marchal” se han encontrado restos de enterramientos junto
a numerosos utensilios y enseres domésticos como: vasijas
hechas a mano con arcilla, puntas de fecha y hachas de piedra.
En el primer milenio A.C. , con la colonización de
la Península por parte de los Pueblos del Mediterráneo
Oriental (griegos, fenicios y persas) apenas sí dejaron
huella en La Alpujarra, aunque la cercanía de
Ciudades como Abdera (Adra) y Sexi (Almuñecar) solo
influyeron estableciendo relaciones comerciales (se encuentran
con relativa facilidad monedas de la época fenicia
y romana acuñadas en Abdera cuando se remueven terrenos
o cimientos).
La Época Romana fue de mayor trascendencia en la
comarca: construyeron la “Vía Hercúlea” a la
par que de Turón partían varias calzadas con
dirección: Turón-Abdera y ésta a su vez
se unían a la de Albuñol, otra calzada en dirección
Beninar/Berja y la última desde Turón a Murtas
y Cádiar. (En la actualidad las “bocanillas” están
semidestruidas por los tractores y sepultadas por el manto
asfáltico). La razón por la que estaba tan bien
comunicada era la explotación de las minas de plomo.-
Transportar el mineral al puerto de Abdera para embarque y
también para uso en sus propios hornos de fundición.
Estas minas han estado en funcionamiento y explotación
hasta nuestros días (1.973).
La infraestructura de regadíos, el uso del arado
romano, facilitó el cultivo de la tierra, sobre todo
el olivo y la higuera (Por lo que toca a los higos en sí,
su reputación hasta la actualidad no puede ser más
merecida, ya el Cónsul Romano M.T.Varron los celebrata
en su libro “De Re Rustica” por su delicadeza y dulzura, siendo
muy apreciados en los mercados de la antigua Roma.
El pueblo adquirió su máxima relevancia y esplendor
a partir de la dominación árabe, en el 711.
Los alpujarreños se mostraron como independientes,
guerreros y proclives al bandidaje al producirse la insurrección
contra la creación del Califato de Córdoba,
encabezada por Omar Ben Hafsum. Tras su caída se fundó
el Reino de Granda, que dividió La Alpujarra en 18
Tahas, reducidas a 13 en el siglo XV. Turón perteneció
a la Taha del Gran Cehel.
Dejando la historia general, y ciñéndonos a
la propia del Pueblo, diremos que donde ahora se encuentra
la Iglesia estaba ubicada la Mezquita. Aunque la mayoría
de las construcciones eran de ladrillo y adobe, aún
quedan restos de viviendas árabes, del Molino de la
Almazara del Colorín (frente al viejo cuartel en el
Camino de los Alcázares)y la Almazara de la calle San
Rafael (en el Barrio Bajillo junto a la Plaza).
Aunque existieron 3 molinos de aceite (almazaras) y 3 harineros
y gran cantidad de norias de agua instaladas en las casas
principales, lo que nos da una idea de la importancia e intensidad
del cultivo del olivo y la producción del aceite, la
industria por excelencia era la de los telares. Había
gran cantidad de ellos, en los cuales se trabajaba lana y
sobre todo la seda, por toda La Alpujarra se extendió
el cultivo de la morera para la crianza del gusano de seda.
Las telas eran muy apreciadas en todo el Al-Andalus, ya que
las mezclas que hacían con tierras e insectos varios
obtenían una amplia gama de tonos y colores con los
que adornaban y tintaban los tejidos, que servían como
vestimenta cotidiana (lana) y lucido ornamento (seda).
La prosperidad y pujanza de Turón se mantuvo durante
toda la dominación musulmana. Con la Rendición
de Granada, Turón y toda La Alpujarra entro en franca
decadencia de la que aún no se ha recuperado. La expulsión
de judíos y moriscos provocó un despoblamiento
general. En el reinado de Felipe III hubo una repoblación
de campesinos de: Galicia, León, Asturias y Castilla
para habitar las tierras abandonadas que dejaron los musulmanes
y que fueron vendidas por la Reina Juana (Juana La Loca, hija
de los Reyes Católicos) a D. Luis Zapata del Puerto
Carrero en 1505, por lo que Turón pasaba a ser propiedad
de D.Luis Zapata hasta 1752.
En la antigüedad el Término Municipal tenía
un trozo de playa, en la barriada de Huarea (entre Pozuelo
y el Termino de Adra), al estar tan alejada de Turón
y no existir carretera pasó al municipio de Albuñol.
(La carretera llegó a Turón en 1914).
Debido al retroceso general de la comarca y el fuerte olvido
histórico, tan solo se puede seguir reseñando
su participación en la Guerra Civil Española,
destacando las atrocidades cometidas por ambos bandos, más
por rencillas personales que por verdaderos motivos políticos.
En lo referente a patrimonio, posee la Iglesia de la Encarnación
construida en 1711y reedificada tras su destrucción
e incendio en la Guerra Civil. Además cuenta con una
gran ermita fechada en 1836 dedicada a su patrón (
San Marcos, 25 de Abril), venerado en una imagen policromada
del Santo, procedente de Portugal desde 1646.
Turón no es villa de paso, hay que ir expresamente
y descubrirla, con sus casas blancas escalonadas, Terrazas
floridas, estrechas y tortuosas calles que conforman un paisaje
urbano original y pintoresco.
© Mª Dolores Fernández Gil
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del Autor)
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