Introducción
Con nuestra visita
a la catedral de Barcelona, cuya advocación es la de la Santa Cruz,
vamos a adentrarnos en uno de monumentos más significativos de la
arquitectura gótica catalana. Aunque iniciada a final del s. XII,
esta magnífica construcción cuenta con un largo pasado, y
no fue definitivamente terminada hasta el s. XIX. Pero ello no obstaculizó
que fuera escenario de algunos de los más brillantes momentos de
la historia de la ciudad, ni que su interior se fuera poblando de obras
de arte que han llegado hasta nuestros días. A lo largo de nuestro
recorrido fijaremos nuestro interés en ambos aspectos.
Planta de la
catedral según Elies Rogent
1. Historia
1.1. Los precedentes
Los primeros edificios
vinculados al culto cristiano en Barcelona parecen haberse construido
en el s. IV d.C. En el s. V la ciudad contaba ya con un conjunto episcopal
compuesto por una basílica, un baptisterio, una aula episcopal y
una residencia para el obispo. El conjunto, transversal a la actual catedral
gótica, fue ampliado y monumentalizado en el s. VI, tal como
excavaciones recientes han podido demostrar. Algunos de los elementos referidos
forman parte de los restos arqueológicos que pueden ser visitados
por el público, y el acceso a los mismos tiene lugar a través
del Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona, con entrada en la cercana
plaza del Rey.
1.2. La catedral
románica
Estando el templo
en estado ruinoso desde el s. IX, el conde Ramon Berenguer de Barcelona
y su esposa Almodis, junto con el obispo Guislabertus, impulsaron la construcción
de una nueva catedral que fue consagrada en el año 1058. En recuerdo
de los nobles fundadores de la catedral, entre la primera capilla de girola
del templo actual y la puerta que comunica a éste con el claustro
se hallan dos sencillos sarcófagos de madera recubiertos de terciopelo
carmesí con las cenizas de Ramon Berenguer I y de Almodis.
El nuevo templo,
de estilo románico, tenía menor tamaño pero similar
orientación que el actual, y estaba acompañado por un claustro
y un palacio episcopal.
Pero poco conocemos
de este edificio y del que le antecedió y de su decoración,
aparte de algunos elementos escultóricos conservados en museos y
de otros que fueron reutilizados en edificios adyacentes y en la nueva
catedral de estilo gótico que, a partir del año 1298 sustituyó
a la románica. Entre estas piezas cabe mencionar un capitel de piedra
tallada a bisel conservado en el edificio de la Pia Almoina, una lápida
de mármol con una inscripción en latín que fue reempleado
como elemento constructivo en la puerta del claustro (s. X), y otra lápida
que alude al hallazgo y traslado de las reliquias de santa Eulalia a la
catedral en el año 878 que se conserva junto al sepulcro de la santa.
1.3. La catedral
gótica
En el año
1298, según indica una inscripción situada junto a la puerta
de San Ivo, tuvo lugar el inicio del templo actual. No se sabe quien fue
el autor del proyecto global, pero algunos de los maestros que dirigieron
el avance de las obras durante los siglos XIV y XV fueron Jaume Fabre,
Bernat Roca y Arnau Bargués. Bajo la dirección de estos y
otros arquitectos, y hasta mediados del s. XV, la ejecución del
proyecto avanzó a un ritmo más o menos estable. Pero, a pesar
de que en el año 1408 un maestro francés llamado Carlí
había trazado sobre un pergamino un proyecto de fachada aún
conservado, este no se llegó a realizar, y no fue hasta finales
del siglo XIX que, gracias a un donativo de don Manuel Girona se pudo retomar
la decoración de la fachada principal de la catedral de Barcelona.
Vista exterior
del ábside
2. Visita a la
catedral
2.1. Exterior
En su aspecto exterior,
la catedral de Barcelona se distingue por el predominio de las estructuras
horizontales y por la simplificación de las masas, de tal modo que
los muros exteriores, extremadamente simples, están prácticamente
desprovistos de decoración a excepción de las finas tracerías
de los ventanales y las gárgolas. La nota de verticalidad viene
dada por las dos torres-campanario octogonales, que se levantan sobre las
puertas laterales, y por el cimborrio, también octogonal, de encima
del tramo de la nave más cercano a la fachada.
La tradición
atribuye el siguiente origen a las gárgolas de la calle del Obispo
(del Bisbe) de Barcelona: antiguamente, cuando salía el Santísimo
Sacramento durante la procesión que se celebraba el día
del Corpus Christi, todas las brujas y malos espíritus de los alrededores
de la catedral gritaban, maldecían, y se burlaban de la Sagrada
Forma. Como castigo, fueron convertidos en piedra, y muchos de ellos fueron
condenados a estar dispuestos alrededor de la catedral, y a tener que ver
eternamente el triunfo del Santísimo Sacramento. Por ello en la
calle del Obispo (del Bisbe) hay tantas gárgolas que representan
figuras extrañas y rostros horrendos. En realidad, las gárgolas
de aspecto feroz son características de la arquitectura gótica
en general, y funcionan como desagües.
Aparte de la fachada
principal, ya mencionada, debemos mencionar entre las puertas del recinto
catedralicio la que comunica el crucero con el claustro; aunque a veces
se menciona como procedente de la antigua catedral románica, parece
difícil que confirmar que así sea, y su cronología
concuerda mejor con la del resto del edificio gótico. Más
interesante resulta la puerta de San Ivo (Sant Iu), en la calle de los
Condes, iniciada en el año 1298 y considerada uno de los monumentos
más sobrios y más bellos de Barcelona; de estructura aún
románica, sus elementos decorativos son escasos y superficiales,
y entre ellos destacan los relieves de mármol con escenas de lucha.
La puerta de la Piedad, que facilita el acceso desde la calle del mismo
nombre al claustro de la catedral, es de la segunda mitad del s. XV, y
su tímpano de madera tallada y policromada representando la Piedad
y el canónigo donante se atribuye al alemán Miguel Lochner
que hallaremos de nuevo trabajando en el coro.
Puerta de San
Ivo
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