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LA CATEDRAL DE BARCELONA
Magdalena Bernaus Vidal
T-CUA Tutories Culturals i Artístiques
 

Introducción
Con nuestra visita a la catedral de Barcelona, cuya advocación es la de la Santa Cruz, vamos a adentrarnos en uno de monumentos más significativos de la arquitectura gótica catalana. Aunque iniciada a final del s. XII, esta magnífica construcción cuenta con un largo pasado, y no fue definitivamente terminada hasta el s. XIX. Pero ello no obstaculizó que fuera escenario de algunos de los más brillantes momentos de la historia de la ciudad, ni que su interior se fuera poblando de obras de arte que han llegado hasta nuestros días. A lo largo de nuestro recorrido fijaremos nuestro interés en ambos aspectos. 

Planta de la catedral según Elies Rogent

1. Historia

1.1. Los precedentes 
Los primeros edificios vinculados al culto cristiano en Barcelona parecen haberse  construido en el s. IV d.C. En el s. V la ciudad contaba ya con un conjunto episcopal compuesto por una basílica, un baptisterio, una aula episcopal y una residencia para el obispo. El conjunto, transversal a la actual catedral gótica,  fue ampliado y monumentalizado en el s. VI, tal como excavaciones recientes han podido demostrar. Algunos de los elementos referidos forman parte de los restos arqueológicos que pueden ser visitados por el público, y el acceso a los mismos tiene lugar a través del Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona, con entrada en la cercana plaza del Rey. 

1.2. La catedral románica
Estando el templo en estado ruinoso desde el s. IX, el conde Ramon Berenguer de Barcelona y su esposa Almodis, junto con el obispo Guislabertus, impulsaron la construcción de una nueva catedral que fue consagrada en el año 1058. En recuerdo de los nobles fundadores de la catedral, entre la primera capilla de girola del templo actual y la puerta que comunica a éste con el claustro se hallan dos sencillos sarcófagos de madera recubiertos de terciopelo carmesí con las cenizas de Ramon Berenguer I y de Almodis. 
El nuevo templo, de estilo románico, tenía menor tamaño pero similar orientación que el actual, y estaba acompañado por un claustro y un palacio episcopal. 
Pero poco conocemos de este edificio y del que le antecedió y de su decoración, aparte de algunos elementos escultóricos conservados en museos y de otros que fueron reutilizados en edificios adyacentes y en la nueva catedral de estilo gótico que, a partir del año 1298 sustituyó a la románica. Entre estas piezas cabe mencionar un capitel de piedra tallada a bisel conservado en el edificio de la Pia Almoina, una lápida de mármol con una inscripción en latín que fue reempleado como elemento constructivo en la puerta del claustro (s. X), y otra lápida que alude al hallazgo y traslado de las reliquias de santa Eulalia a la catedral en el año 878 que se conserva junto al sepulcro de la santa.

1.3. La catedral gótica
En el año 1298, según indica una inscripción situada junto a la puerta de San Ivo, tuvo lugar el inicio del templo actual. No se sabe quien fue el autor del proyecto global, pero algunos de los maestros que dirigieron el avance de las obras durante los siglos XIV y XV fueron Jaume Fabre, Bernat Roca y Arnau Bargués. Bajo la dirección de estos y otros arquitectos, y hasta mediados del s. XV, la ejecución del proyecto avanzó a un ritmo más o menos estable. Pero, a pesar de que en el año 1408 un maestro francés llamado Carlí había trazado sobre un pergamino un proyecto de fachada aún conservado, este no se llegó a realizar, y no fue hasta finales del siglo XIX que, gracias a un donativo de don Manuel Girona se pudo retomar la decoración de la fachada principal de la catedral de Barcelona. 

Vista exterior del ábside

2. Visita a la catedral 

2.1. Exterior 
En su aspecto exterior, la catedral de Barcelona se distingue por el predominio de las estructuras horizontales y por la simplificación de las masas, de tal modo que los muros exteriores, extremadamente simples, están prácticamente desprovistos de decoración a excepción de las finas tracerías de los ventanales y las gárgolas. La nota de verticalidad viene dada por las dos torres-campanario octogonales, que se levantan sobre las puertas laterales, y por el cimborrio, también octogonal, de encima del tramo de la nave más cercano a la fachada. 
La tradición atribuye el siguiente origen a las gárgolas de la calle del Obispo (del Bisbe) de Barcelona: antiguamente, cuando salía el Santísimo Sacramento durante la procesión  que se celebraba el día del Corpus Christi, todas las brujas y malos espíritus de los alrededores de la catedral gritaban, maldecían, y se burlaban de la Sagrada Forma. Como castigo, fueron convertidos en piedra, y muchos de ellos fueron condenados a estar dispuestos alrededor de la catedral, y a tener que ver eternamente el triunfo del Santísimo Sacramento. Por ello en la calle del Obispo (del Bisbe) hay tantas gárgolas que representan figuras extrañas y rostros horrendos. En realidad, las gárgolas de aspecto feroz son características de la arquitectura gótica en general, y funcionan como desagües.
Aparte de la fachada principal, ya mencionada, debemos mencionar entre las puertas del recinto catedralicio la que comunica el crucero con el claustro; aunque a veces se menciona como procedente de la antigua catedral románica, parece difícil que confirmar que así sea, y su cronología concuerda mejor con la del resto del edificio gótico. Más interesante resulta la puerta de San Ivo (Sant Iu), en la calle de los Condes, iniciada en el año 1298 y considerada uno de los monumentos más sobrios y más bellos de Barcelona; de estructura aún románica, sus elementos decorativos son escasos y superficiales, y entre ellos destacan los relieves de mármol con escenas de lucha. La puerta de la Piedad, que facilita el acceso desde la calle del mismo nombre al claustro de la catedral, es de la segunda mitad del s. XV, y su tímpano de madera tallada y policromada representando la Piedad y el canónigo donante se atribuye al alemán Miguel Lochner que hallaremos de nuevo trabajando en el coro. 

Puerta de San Ivo