La
fachada principal es la que da a la plaza de Pla de Palau y consiste
en un atrio de estilo toscano con un pórtico alto de columnas jónicas
con frontón. El patio interior, de origen gótico, está
ornamentado con esculturas neoclásicas de discípulos de Damià
Campeny, en la que fue sede de la Escola de Belles Arts de Sant Jordi.
Una escalinata sube hacia la planta noble flanqueada por las alegorías
del comercio y la industria. En el piso superior la Junta de Comerç
tiene los antiguos locales, salas decoradas al estilo neoclásico,
que conservan el mobiliario y tapicerías originales, con pinturas
de Pere Pau Montanya.
Desde el 1915 al
1994 acogió la sede de la Bolsa de Barcelona.
Desde la fachada
de entrada a la Llotja se abre una nueva plaza, conocida como el
Pla de Palau. Su configuración actual es un proyecto del
coronel Josep Massanés del año 1820. Con la destrucción
de la muralla el 1833 se ensancha la superficie de la plaza, que fue monumentalizada
con la construcción de un portal, el Portal de Mar en 1836,
un pórtico neoclásico con grandes columnas que fue derruido
al poco tiempo, en 1875.
Actualmente, el
sitio que ocupaba este pórtico monumental acoge la Facultad de Náutica
de la Universitat Politècnica de Catalunya, un edificio de
factura noucentista obra de Adolf Florensa y Josep Vilaseca de 1930 y que
fue sede del Comitè de Milícies Antifeixistes durante
la Guerra Civil.
Palacio Real
Esta plaza debe
su nombre al palacio que había en ella y que se encontraría
hoy delante de la fachada de la Llotja.
El primer edificio
que se construyó es de 1387-1389, conocido como la Halla del
Blat, una lonja dedicada a la regulación de la compra-venta
de cereal. Sobre esta construcción se le añadió un
piso entre 1441 y 1444 donde fue construida la Halla dels Draps,
dedicada a la industria de telas, hasta que en 1554 este piso es destinado
a arsenal de la ciudad, dándole el nombre de Sala d’Armes.
El 1617 se le añade
un patio porticado y entre 1663 y 1668 Fra Josep de la Concepció
lo adapta para utilizarlo como palacio del virrey de Catalunya, construyendo
un paso elevado hasta la iglesia de Santa Maria del Mar (a semejanza del
paso elevado que poseían los Médici entre el palacio Pitti
y los Ufizzi).
En época
borbónica será la residencia del capitán general,
siendo transformado en sus exteriores al estilo neoclásico por uno
de ellos, el marqués de Roncali. El 1846, con motivo del viaje a
Barcelona de Isabel II los capitanes generales le ceden el palacio y se
instalan en el antiguo convento de la Mercè, siendo reformado
el edificio como palacio real hasta que se incendió el 1875.
Junto a las Halles
y la Llotja se encontraban les Voltes dels Encants (hoy calle
del Consolat de Mar). Se trata de los restos de una antigua plaza
porticada de origen medieval donde se realizaban actividades comerciales
relacionadas con la venda de artículos de segunda mano y que adquirió
mucha importancia en época pre-industrial. Actualmente el mercado
de objetos de segunda mano, Els Encants o Fira de Bellcaire,
se encuentra en la plaza de las Glòries Catalanes.
En el centro de
la plaza se levanta la Fuente del Geni Català, una fuente
levantada por el arquitecto Francesc Daniel Molina el 1856 que homenajeaba
al capitán general marqués de Campo Sagrado por su política
de aguas en Barcelona. Intervienen en la escultura los hermanos de origen
italiano Baratta y Josep Anicet Santigosa, representando cuatro caballos,
alegoría de los cuatro ríos más importantes de Cataluña
acompañados de cuatro figuras sedentes.
Porxos d’En Xifré
El Pla de Palau
continúa al otro lado de la fuente y nos ofrece otros ejemplos
arquitectónicos importantes. Frente a la Llotja encontramos
los Porxos d’En Xifré. Josep Xifré era un hombre de
negocios que hizo fortuna con el comercio de pieles y productos agrícolas
en Nueva York. A su vuelta el 1840 se estableció en Barcelona y
dedicó parte de sus ahorros a la construcción de edificios
para su familia. Hacía poco tiempo se había presentado el
plan de urbanización del Pla de Palau, donde decidió
levantar su construcción. Se trata de un edificio de raíces
clásicas pero en el que introduce nuevos elementos románticos,
estilo que ha recibido el nombre de isabelino. La fachada se divide en
cinco cuerpos, resaltando el cuerpo central y los de los extremos articulados
según un orden de pilastras jónicas. La planta baja, completamente
porticada fue destinada a comercios mientras que las superiores a viviendas.
La novedad de este edificio radica en que aplica la idea constructiva de
los palacios a una casa de vecinos, a la que incorporaba además
unos servicios aún no explotados en este tipo de construcciones
en Barcelona (para dar un ejemplo, estas viviendas tenían agua corriente
gracias a un sistema de depósitos que se encontraban en la parte
superior).
Damià Campeny
fue el diseñador de todos los elementos escultóricos. En
toda la línea de la fachada podemos ver unos relieves escultóricos
con alegorías del comercio representadas por pequeños niños,
en las arcuaciones, alegorías del mar y el comercio, en el cuerpo
central seis medallones de piedra con los retratos de les navegantes que
descubrieron el continente americano, Elcano, H. Cortés, Colon,
Ercilla, Magallanes y Pizarro y finalmente en la parte superior del edificio
un conjunto escultórico con la figuras del dios Cronos, Urania y
la Historia.
Este edificio sirvió
de ejemplo a las construcciones que se encuentran al lado. Es así
como encontramos, delante de la Facultad de Náutica, la Casa Collasso
o Carbonell. Se atribuye esta construcción al arquitecto Antoni
Rovira con la colaboración del dibujante Lluís Rigalt a mediados
del siglo XIX. En la planta baja podemos ver un pórtico de estilo
neogriego con columnas lisas en la parte baja y estriadas en la parte superior.
Tiene tres pisos y destaca la barandilla de hierro del primero, con un
particular diseño a base de grandes círculos.
Duana Nova. Actual
Delegación del Gobierno
Al otro lado de
esta parte de la plaza se encuentra otro edificio. Fue construido entre
1790 y 1792 por el marqués de Roncali, ingeniero y ministro de hacienda
de Carlos IV. Desde 1872 se utilizó como aduana, y finalmente
reutilizado como sede de la Delegación del Gobierno en Cataluña
al ser inaugurada la nueva aduana en 1902, que como hemos visto se encuentra
al final de las Rambles.
La fachada, de
estructura simple, es rica en relieves alegóricos al comercio ultramarino,
con estucos que imitan mármoles de colores. El edificio se estructura
a partir de un patio central de estilo clásico. Son remarcables
las pinturas que se encuentran en varias de las dependencias del edificio;
el pintor Pere Pau Montanyà realizó en la sala de actos unas
pinturas referentes a la política comercial de Carlos III; otras
pinturas recogen el comercio de la ciudad de Barcelona así como
temas de la mitología e historia griega y romana.
Terminaremos este
recorrido en la estación de Francia, una construcción del
1929 en motivo de la celebración de la Exposición Internacional
de Barcelona. Es obra del ingeniero Andreu Montaner y de los arquitectos
Pedro de Muguruza (el mismo que después de la Guerra Civil levantará
el Valle de los Caídos) y Raimon Duran Reynalds.
La nueva estación
de tren sustituía una primera estación que se encontraba
al lado de la actual, encargándose del proyecto la compañía
ferroviaria MZA. Se compone de dos grandes naves de arcos metálicos
con una avanzada solución técnica en su construcción
y un vestíbulo de planta rectangular cubierto por tres vueltas de
gran clasicismo.

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