2.7.
Caminos de serpiente
No solamente el
banco serpentea: todos los caminos del Park lo hacen, y también
los porches y los viaductos. Para trazarlos se tuvieron que retirar, con
grandes trabajos y gastos, varias zonas rocosas; en ello trabajaron 14
albañiles y sus ayudantes. Gaudí declaró: “El objetivo
es aumentar y hacer más cómodas las comunicaciones de los
distintos lugares del Park, utilizando únicamente los materiales
propios del terreno”. Por la izquierda de la plaza del teatro se accede
fácilmente a tres porches consecutivos. En la primera, que se alarga
por detrás de la Casa Güell –actualmente una escuela pública-,
todas las columnas son diferentes y de una sobresale una figura conocida
con el nombre de la Lavandera, que, según parece, antes llevaba
en la mano una pala de picar la ropa. Tiempo atrás, la fiesta de
las lavanderas, como la de los hoteleros, se celebraba el día 29
de julio, Santa Marta. Sin embargo, dada la visión del mundo de
Gaudí y su interés por mezclar elementos católicos
con otros iniciáticos, la figura hace pensar que también
representa la Hermana Masona.

Rampa circular
El propio porche
ya es sorprendente: las columnas exteriores se inclinan hacia centro para
sostener la presión del desnivel de la tierra y forman una bóveda
muy larga de piedra que, de forma sorprendente, engloba el pasillo casi
en círculo, igual que una ola. Se trata de una ola que arropa y
protege, como si fuera un túnel, el pueblo de Moisés, mientras
el ejército del faraón los perseguía en su famoso
paso por el Mar Rojo. Existe una relación entre la ceremonia de
admisión de la hermana Masona y distintas citas bíblicas
que evidencia la profunda relación entre contenido simbólico
y arquitectura que muestran las obras de Gaudí.
Al final de este
pórtico empieza el segundo formado por un semicírculo de
columnas, que son altos remolinos en crecimiento helicoidal, como el de
algunos árboles, y que parecen copas de cristal para el Brindis,
propio en los Banquetes de Amistad que se celebraban con gran animación
los solsticios de invierno y de verano, que son fiestas principales de
la orden.
Debajo del Pórtico
del Brindis está el Pórtico tercero, clara manifestación
simbólica de la unión que debe de haber entre los hermanos,
y del apoyo que los fuertes deben dar a los demás. Este Pórtico
hace pensar en las festivas torres humanas que en aquel tiempo eran sólo
típicas de Valls, población del Campo de Tarragona. Los tres
Pórticos son naturalistas, en el sentido gaudiniano de obedecer
las leyes de la naturaleza y hacer imitaciones de lo natural, como la ola,
e incluso, como en el caso de las copas, de lo artificial.
Viaducto del
parque
Por los mismos pórticos
se regresa a la Vía principal, que es la más ancha de más
de diez metros. Por su mismo trazado discurrían los canteros que
tallaron la piedra local. También puede verse una serie de piedras
esféricas. Corresponden a las cuentas de un rosario gigante, del
cual unas están en fila, otras esparcidas por el parque y otras
han desaparecido. Dicen que Gaudí lo rezaba siguiendo el recorrido
de las piedras.
Esta vía
pasa por delante de la Casa-Museo Gaudí, y, girando a la derecha,
se llega al primer puente o viaducto en curva, llamado de Abajo. Tanto
este viaducto como los otros, el Medio y el Alto, están sostenidos
per pilares cilíndricos de ladrillo, revestidos de piedras del lugar,
aunque también se pueden encontrar piedras sin desbastar formando
columnas. Naturaleza y artificio se compenetran, y al anochecer la confusión
es perfecta.
Viaducto del
parque
Por la vía
principal se llega a la puerta que da a la carretera del Carmelo, la más
usada por la mayoría de visitantes que van al Parque con transporte
público o autocares.
C. Kent y D. Prindle
destacan con todo rigor la síntesis admirable de estilos arquitectónicos,
devoción religiosa, orgullo nacional avance tecnológico y
sentido utópico dentro de las bellezas naturales del parque.
2.8. Casa Güell
Gaudí se
encargó de habilitar someramente la casa Muntaner para Güell
y su familia, con un porche, un arco de acceso a la capilla y un invernáculo;
y en el salón se instalaron las telas neoclásicas de El Vigatà,
con figuras de Apolo, Mercurio y otros dioses griegos. La Casa Güell
se convirtió enseguida en el punto más sobresaliente de la
ciudad, y acogía desde miembros de la familia real a menestrales
y obreros. En esta casa murió el Conde Güell el 8 de julio
de 1918.
2.9. Casa Trías
El abogado Martín
Trías Domènech hizo construir al arquitecto J. Batllevell,
su casa, de estilo modernista (1906), en dos parcelas de un lugar elevado
del Parque, que Gaudí le aconsejó por sus vistas y porque
lo escarpado del monte permitiría salidas al bosque por abajo y
por la terraza trasera, lo que supone otra inteligente innovación
gaudiniana.
2.10. Casa Gaudí
La actual Casa-Museo
Gaudí era antes, simplemente, la casa de Gaudí en el parque,
que se construyó en 1903-1904, como modelo para enseñar a
los compradores. En vistas que a principios de 1906 aún no estaba
vendida, según se dice, Gaudí la compró. Es un típico
chalet modernista, junto a la vía principal construido por Francisco
Berenguer, primer ayudante de Gaudí, en un terreno abrupto, con
jardín escalonado. Consta de sótano escalonado y cueva con
fresquera, y tres plantas, torre de tres cuerpos, con flecha, cruz y veleta.
La segunda planta tiene un bonito balcón de hierro, así como
chimeneas muy gaudinianas, que recuerdan por su forma setas del tipo comenillas.
Diversos detalles como la pérgola denotan una intervención
directa de Gaudí en la obra.
Gaudí vivió
allí hasta el 1925 cuando se trasladó a la Sagrada Familia,
donde residió hasta su muerte el 10 de junio de 1926.
Esta casa fue comprada
por los Amics del Park Güell y se inauguró en 1963 como
Casa–Museo Gaudí, de gran interés, con muebles, maquetas,
dibujos y recuerdos personales del arquitecto, así como de sus colaboradores,
artistas relacionados con él y amigos.

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