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BARCELONA Y LOS GREMIOS
ISBN-84-9714-040-0
Magdalena Bernaus Vidal
T-CUA Tutories Culturals i Artístiques
 

Sabido es que, en el siglo XIV, este gremio ofreció su participación desinteresada en la construcción de la bellísima iglesia, y que transportaron de forma gratuita toda la piedra y demás material de construcción necesario para el levantamiento del templo. 
Por este motivo se les permitió establecer una cofradía afecta al templo y utilizar una capilla del ábside para sus reuniones y para la celebración del oficio solemne en el día de la fiesta de la santa. Además, se les permitió contar con las llaves del portal mayor de la iglesia para acceder a la misma siempre que les fuera necesario, privilegio exclusivo en reconocimiento a su contribución desinteresada. Y, aún, en recuerdo de su colaboración, sus figuras han quedado inmortalizadas en los capiteles de las arquivoltas de la fachada, en los relieves de las puertas principales de la misma y en los capiteles de las columnas de las naves interiores.
Desde el paseo del Born y en dirección opuesta al mar hallamos una serie de calles muy relacionadas con el trabajo de las pieles, uno de los sectores más activos de la Barcelona medieval y moderna. 
En el complejo negocio de las pieles, los blanquers (adobadores) eran los artesanos que eliminaban el pelo o la lana de las pieles, y las trabajaban hasta dejar pieles “en blanco”, de donde procede su nombre. Los assaonadors (curtidores) eran aquellos que realizaban las operaciones de acabado de pieles o cueros adobados, engrasándolos, tiñéndolos o aplicándoles productos necesarios. Posteriormente, entregaban las pieles ya listas a zapateros y otros oficios cuyo trabajo se relacionaba con la manufactura de la piel.
Los curtidores se agrupaban alrededor de la calle dels Assaonadors o calle de los Curtidores, y en sus cercanías se encuentra también la calle de la Blanqueria (adobadores), igualmente propia de grupos de trabajadores relacionados con el mismo ramo profesional. 
El momento álgido del negocio de la piel en Barcelona tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII, y a este momento corresponde precisamente la construcción de la casa gremial de los curtidores, situada en la esquina de la calle de su mismo nombre con la de Montcada. La fachada de la misma incluye elementos decorativos comunes –como veremos- a muchas otras casas gremiales: el símbolo del gremio – sobre la puerta del edificio puede verse el peine o cepillo utilizado para raspar las pieles- y la estatua del santo patrón –san Juan Bautista- en la hornacina de la esquina de la fachada de la casa.
Los adobadores, organizados en cofradía desde el siglo XIII, se ubicaron dentro de la trama urbana teniendo siempre presente la imperiosa necesidad de contar con en las cercanías con una corriente de agua que se llevara el agua sucia resultante del trabajo de limpieza y adobado de las pieles, y por ello buscaron un emplazamiento junto a la antigua acequia, denominada Rec Comtal.
Organizados en cofradía desde el siglo XIII, los adobadores contaron con una casa gremial que desapareció en el s. XVIII, al mismo tiempo que iglesia del convento de San Agustí Vell, en cuyo altar habían dispuesto su la capilla gremial. Entonces adquirieron una casa en la cercana calle del Portal Nou, la reformaron, e incluyeron en sus muros una losa con un león –el símbolo del gremio- esculpido. Dicha casa fue también destruida hace unos años, aunque la lápida es aún visible en la fachada del edificio moderno que la sustituyó en el mismo solar.

Llibre d'Ordinacions de l'ofici dels Blanquers

Por otra parte, y a pesar de que la capilla gremial de los adobadores en el altar mayor de la iglesia del convento de San Agustín desapareció, se conservan partes del retablo, que estaba dedicado al patrón del gremio San Agustín y que debió tener unas impresionantes proporciones. La pintura del mismo se encargó inicialmente a Lluís Dalmau (1452), si bien parece que no llegó a comenzarlo, y en el año 1463 el gran pintor gótico Jaume Huguet firmó el contrato para su realización.

Tabla de San Agustín.
Retablo dels Blanquers.
Jaume Huguet

Los trabajos de carpintería y la imagen de madera de la Virgen recayeron en Macià Bonafé. En el año 1714, a causa de los destrozos de la guerra y de la ubicación del convento en el sector urbano que había de derruirse para la construcción de la Ciudadela, el convento fue abandonado, y el retablo desmontado. Las tablas que formaban parte del mismo se dispersaron entre distintas instituciones barcelonesas, y algunas de ellas se pueden admirar hoy en día en el Museo Nacional de Arte de Catalunya y en el Museo Marés.

Casa dels Velers

Los oficios relacionados con el ramo textil también fueron muy importantes para la ciudad de Barcelona, especialmente en la época moderna. Buena muestra de su riqueza es la espléndida casa del gremio dels Velers (tejedores de velos, telas finas de seda), construida en el siglo XVIII en la que posteriormente será la Via Laietana, y restaurada y reformada en el s. XX.
El gremio de los tejedores de velos data por lo menos del s. XVI, y durante muchos años los que practicaron este oficio se reunieron en una sala del convento de Santa Catalina. Pero en el s. XVIII, viendo los inconvenientes que les ocasionaba el hecho de no disponer de casa propia, se decidieron a levantar un edificio. La obra, proyectada por Joan Garrido, se terminó en el año 1763, y los detalles escultóricos de la fachada se deben al artista Joan Enrich. Entre los elementos decorativos del exterior llaman especialmente la atención los esgrafiados que combinan representaciones de motivos clásicos de cariátides con advocaciones religiosas, como la Inmaculada Concepción. En el balcón de la esquina, la característica capilla protege a la patrona del gremio, la Virgen de los Ángeles. 
En una ruta urbana dedicada a los oficios y gremios tradicionales de la ciudad no podemos dejar de incluir una visita a la catedral de Barcelona, toda ella repleta de inscripciones y elementos propios de distintas agrupaciones profesionales de la ciudad, puesto que muchas capillas del templo fueron construidas gracias a los donativos de los gremios y cofradías ciudadanos. 

Tabla de la Flagelación.
Jaume Huguet.
Catedral de Barcelona