Centro de Formación on Line
Biblioteca Virtual E-excellence
I.E.P.E.S.
 Agenda Exposiciones Publicar en Liceus Enlaces E-excellence CIDEIH
 
 
BARCELONA Y LOS GREMIOS
ISBN-84-9714-040-0
Magdalena Bernaus Vidal
T-CUA Tutories Culturals i Artístiques
 

Es el caso, por ejemplo, del gremio de los zapateros. Ya desde el siglo XIII (1203) dispusieron de un altar dedicado a su patrón, San Marcos, en el interior de la catedral. Este altar se trasladó en el año 1346 a una capilla de nueva construcción, y en 1432 pasaron a ocupar la capilla actual. Aunque apenas se conserva nada de su decoración original, sabemos que a lo largo de los siglos encargaron diversos retablos y por lo menos un frontal, el denominado Frontal de la Flagelación, ejecutado por Jaume Huguet (c. 1450-1456), actualmente conservado en el Museo del Louvre de París. Además, los zapateros tuvieron el privilegio de disponer de una sepultura en el claustro de la catedral, y aún se pueden apreciar en el mismo algunas losas sepulcrales decoradas con el zapato que es símbolo del gremio. El mismo elemento que se puede ver también esculpido en la parte alta del muro exterior del templo, por la parte de la calle dels Comtes, en correspondencia con la situación de la capilla actual de San Marcos.

Retablo de San Bernardino
y el Angel Custodio.
Jaume Huguet.
Catedral de Barcelona

Los vidrieros y los esparteros se unieron en gremio común, y en el año 1459 ocuparon la primera capilla que habían dejado libre los zapateros. La decoraron con un. retablo dedicado a San Bernardino y al Angel Custodio, que eran los santos patrones de cada uno de los oficios en aquel momento unidos en un único gremio. La pintura fue encargada a Jaume Huguet, y su taller tuvo una gran intervención en el mismo (1459-1475). Aunque la obra sufrió mucho a lo largo de la historia, fue reconstruida y hoy en día se puede ver en el Museo de la Catedral. 
Guarnicioneros, carpinteros, constructores y otros oficios contaron también con capillas y fosas comunes para sus entierros en los claustros de la catedral, pero esta última costumbre dejó de tener lugar en 1806.
La plaza de Sant Felip Neri constituye un espacio de interés indudable para el conocimiento de los oficios los barceloneses, puesto que hasta aquí se trasladaron en el siglo XX dos edificaciones gremiales procedentes de otros espacios urbanos remodelados, y así fueron preservadas de su desaparición. 

Plaza de Sant Felip Neri

Se trata, en primer lugar, de la casa del gremio de los zapateros, la más antigua entidad corporativa de la que tenemos testimonio documental en la ciudad de Barcelona. Como hemos visto, los zapateros contaban desde antiguo con un altar dedicado a su patrón, San Marcos, en la catedral. En el siglo XVI este poderoso gremio se hizo construir una casa en la calle de la Corríbia, y aunque parecen haber contado con un desconocido emplazamiento anterior, hoy en día éste nos es desconocido. En el año 1943 desapareció del trazado urbano la calle de la Corríbia debido a la reforma de la plaza de la catedral, y ello conllevó la destrucción y posterior reconstrucción en su actual ubicación de la casa del gremio de los zapateros. 

Vida de Sant Marc i Llibre dels
Privilegis i Ordinacions dels Sabaters

En la fachada de la casa, que originalmente tenía solamente dos pisos, podemos aún ver la inscripción que nos da la fecha de su construcción (1565). Asimismo, entre los dos balcones del primer piso se aprecian los relieves del león que simboliza a San Marcos entre cuatro escudos con zapatos, y también el zapato que es símbolo del gremio y que fue utilizado como modelo para la realización del zapato del monumento a Colón, de 122 cm de largo. La casa alberga hoy en día el Museo del Calzado. 
En la misma plaza de Sant Felip Neri podemos admirar también la fachada de un segundo edificio que siglos atrás realizó las funciones de casa gremial. En el siglo XVI los caldereros adquirieron una vivienda de cierta prestancia situada en la calle de la Boria. La casa había pertenecido a una buena familia de la ciudad, y los caldereros la adaptaron a su nueva función. El sector se vio afectado por la reforma urbana que Barcelona sufrió a principios del s. XX, y más concretamente por la abertura de la Via Laietana. Ahora bien, en vista del valor artístico de la casa, se decidió desmontarla y reconstruirla –con ciertas variantes respecto a la disposición original de sus elementos- en la plaza de los Josepets de Gràcia para posteriormente ser instalada en su actual emplazamiento actual. La fachada del edificio aún deja ver la importancia de las reminiscencias góticas en las soluciones formales renacentistas.

Casa dels Revenedors

En la plaza del Pi llama la atención del visitante la casa del gremio de los Revendedores. Este gremio ya había consagrado una capilla en la iglesia de San Antonio hacia el año 1447, pero pronto (1452-1455) se trasladaron a la del Pi. El principal elemento decorativo de esta nueva capilla fue el retablo dedicado al patrón del gremio, San Miguel, atribuido por sus características a Jaume Huguet. Algunos compartimentos del retablo, fragmentado, se pueden ver actualmente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
A pesar de la antigüedad de la institución, los revendedores no contaron con su propia casa gremial hasta el siglo XVII., cuando encargaron la edificación del número 3 de la plaza del Pi, y la decoraron con la escultura de San Miguel de la fachada. Un siglo más tarde se emprendieron nuevos trabajos en el edificio, y se adaptaron los pisos segundo, tercero y cuarto a pisos de alquiler, quedándose el gremio únicamente con la primera planta. Como en el caso de la casa del gremio de los tejedores de velos, lo más característico de su fachada son los esgrafiados, propios del momento en que se levantó el edificio. 
Aún en la plaza del Pi, un edificio nos ilustra la existencia de las cofradías y su misión socio-religiosa. La casa de la Congregación de la Purísima Sangre, justo en frente de la iglesia, no es propia de una institución relacionada con la defensa de unos privilegios determinados, sino que su misión primaria fue procurar buena muerte a los condenados proporcionándoles toda clase de auxilios espirituales. El edificio fue construido en 1542 en el solar de la antigua casa rectoral de la iglesia del Pi, pero fue reformada en el año 1613 y posteriormente en 1789. Es característico de su fachada el escudo sostenido por dos ángeles.
Por supuesto, la ciudad de Barcelona dispone de muchos otros recuerdos de los oficios y profesiones que la habitaron durante numerosos siglos, pero en muchas ocasiones estos son fragmentarios o no pueden ser globalmente interpretados, como es el caso de los que nos ocupan.