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El recinto de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929
5.1. La plaza
España
Cuando Ildefons
Cerdà proyecto su plan urbanístico para Barcelona, planteó
la plaza España como un cruce en el cual se encontraban la Gran
Vía de las Cortes Catalanas y la antigua carretera de Madrid. Con
posterioridad, todas las propuestas de solución urbanística
de la plaza la definían de manera puramente funcional. Josep Amargós,
propuso una solución longitudinal, con unos jardines que se generaban
a partir de la Gran Vía de las Cortes Catalanas y una rotonda que
ordenaba el tráfico de la misma.
Fue Puig i Cadafalch
quien, en 1916, planteó definitivamente la plaza circular como punto
de partida de la Exposición. Posteriormente, el propio Puig i Cadafalch,
añadió la columnata que definía perfectamente el plano
circular de la plaza.
El año 1926
se inauguró la estación de la línea de metro longitudinal
(actual estación de Plaza España de la línea 1 de
la red del metro barcelonés).
Rubió i Tuduri
y Duran i Reynals, en un opúsculo titulado La Plaça d’Espanya,
centre actiu de Barcelona, propusieron la construcción de viviendas
en la parte baja de la Exposición como uno de los medios destinados
a recuperar parte de las inversiones realizadas para la realización
de la Exposición.
En 1935 el Ayuntamiento
de Barcelona convocó un concurso para la reordenación de
este espacio mediante la construcción de viviendas al que se presentaron
algunos de los arquitectos que formaban parte del GATPAC.
En 1969 se llevó
a cabo la última gran intervención urbanística en
la plaza con la construcción del túnel para los coches que
circulaban por la Gran Vía de las Cortes Catalanas procedentes del
autovía de Castelldefels.
5.1.2. La Fuente
de la plaza España
Proyectada en 1928
por Josep Maria Jujol, reconocido arquitecto a raíz de su fructífera
colaboración en muchos de los proyectos de Antoni Gaudí.
Fue uno de los elementos importantes de la Exposición que no estaban
acabados cuando ésta se inauguró en 1929. Se levanta sobre
un pequeño montículo en el que se encontraba anteriormente
la cruz de término de la ciudad en la antigua carretera de Madrid.
Esta cruz era conocida popularmente como la Creu Coberta y dio nombre
a uno de los principales barrios de Sants.
Fuente de la plaza
España. Josep Maria Jujol
Jujol planteó
el monumento como homenaje al agua. Cada grupo escultórico representa
cada uno de los tres mares que bañan las costas españolas,
con sus respectivas cuencas hidrográficas. Todas estas esculturas
surgieron de la mano del escultor Miquel Blay.
- El Mediterráneo,
con el río Ebro representado como un hombre joven y atlético
rodeado de jóvenes.
- El Atlántico,
con el Tajo y Guadalquivir representados por dos ancianos con sus respectivas
Cortes de jóvenes afluyentes.
-El Cantábrico,
con un grupo de adolescentes que representan los ríos cortos y rápidos
de su cuenca hidrográfica.
Pero no acaba aquí
la simbología implícita del conjunto. Las tres grandes columnas,
que en principio tenían inscripciones, representan la Religión,
las Artes y el Heroísmo, con las personificaciones en las esquinas
de la Navegación, la Salud Pública y la Abundancia, todas
ellas obra de los hermanos Oslé.
La fuente se remata
con un pebetero rodeado de tres Victorias alzadas en bronce del escultor
Llovet. Esta parte de la fuente se adecuaba perfectamente a los idearios
del dictador Primo de Rivera ya que, según el propio Jujol, "el
pebetero significaba el sacrificio permanente de España para defender
la civilización".
5.1.2. Los Hoteles
Se encuentran en
la plaza España, en el lado opuesto a la Exposición. Fueron
proyectados por Nicolau M. Rubió i Tuduri en 1928. Se construyeron
rápidamente en 1929. Rubió i Tuduri, fiel a su idea, proyectó
estos hoteles con la idea de convertirlos, una vez clausurada la Exposición,
en viviendas. De esta manera se pretendía recuperar parte de las
inversiones realizadas. Finalmente se convirtieron en escuelas públicas
y dependencias policiales.
Hotel de
la Exposición
5.1.3. La columnata
Proyectada por Puig
i Cadafalch para dotar definitivamente de plan circular a la plaza España,
al tiempo que cerraba los primeros palacios del recinto expositivo: el
Palacio Textil (o del Trabajo) (a la derecha), obra de los arquitectos
Andreu Calzada y José María Jujol, y el Palacio de Comunicaciones
y Transportes (a la izquierda), de Fèlix d’Azua y Adolf Florensa.
Ambos palacios se construyeron en 1927.
Columnata de la
plaza España.
Palacio de Comunicaciones
y Transportes
Adosado al Palacio
Textil, y manteniendo la línea de fachada derecha de la avenida
María Cristina, se encontraba el Palacio de la Electricidad, construido
entre los años 1927 y 1929, obra de Amadeu Llompart y Alexandre
Soler. Actualmente se le conoce con el nombre de Palacio de la Metalurgia.
5.1.4. Las torres
de acceso a la Exposición
Estas torres gemelas
se comenzaron a levantar a partir de 1928 según un proyecto del
arquitecto Ramon Reventós y Farrarons, quien también participó
en los proyectos del Teatro Griego y del Pueblo Español, ambos incluidos
en el proyecto de la Exposición.
Torres venecianas
Se encuentran emplazadas
entre las dos grandes columnatas que cierran la plaza España y el
Palacio Textil y el Palacio de Comunicaciones y Transportes. Se sirvieron
como modelo del campanario de la catedral de San Marcos de Venecia, de
donde toman el nombre de “Torres Venecianas” como se las conoce popularmente.
Fieles a los principios arquitectónicos de la primera mitad de siglo
en Cataluña, están construidas con piedra artificial y obra
vista. Tienen planta cuadrada y cubierta de cobre sobre una columnata.
5.2. La avenida
María Cristina
5.2.1. Las columnas
de luz
La luz fue uno de
los hilos conductores del proyecto urbanístico e ideológico
de la Exposición. Este aspecto se constituía a partir de
tres elementos, los rayos de luz del Palacio Nacional, la Fuente Mágica
y las columnas de luz que flanqueaban la avenida María Cristina.
Avenida Maria
Cristina.
Columnas de luz
Las columnas de luz,
erróneamente atribuidas a Carles Buïgas, autor de la Fuente
Mágica, eran idea del ingeniero militar Marià Rubió
i Bellver. El diseño material de las mismas corresponde a Jean-Claude
Nicolas Forestier. Se trataba de unas columnas de luz, de estilo
Art Decó y de concepción sorprendentemente simple pero que
daban un resultado espectacular. Los barceloneses no tardaron en bautizarlas
con el nombre de “espárragos”.

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