5.2.2.
La plaza de la Mecánica
También proyectada
por Jean-Claude Nicolas Forestier, como elemento urbanístico articulador
de las construcciones de los pabellones y palacios que se levantaban a
la izquierda de la avenida María Cristina. La mayor parte de éstas
y la propia plaza fueron sustituidas por otras en la década de los
60 del siglo XX, adoptando el nombre de plaza del Universo, con el que
se la conoce hoy en día. En 1985 todo el conjunto fue reordenado
a partir de un proyecto de Pep Bonet i Bertran.
5.3. La plaza
Carles Buïgas
Emplazada al final
de la avenida María Cristina, toma su nombre del ingeniero que diseñó
la Fuente Mágica, uno de los elementos paradigmáticos de
la Exposición y que se encuentra en ella.
5.3.1. La Fuente
Mágica
Proyectada por Carles
Buïgas como uno de los elementos de la Luz, hilo conductor de la Exposición.
Desgraciadamente fueron mutiladas en los años 40 del siglo XX, siendo
restauradas por el propio autor en 1944-45. Recientemente se han vuelto
a restaurar, modernizándose toda la maquinaria y los equipos de
control, conservándose todo el equipamiento original, con un acertado
criterio museográfico.
Fuente Mágica
5.3.2. El Pabellón
de Alemania
El Pabellón
de Alemania es conocido popularmente como “Pabellón Mies van der
Rohe”, nombre del arquitecto que lo proyectó. Dentro de la concepción
general de los pabellones y palacios de la Exposición sólo
dos podían ser considerados como auténticos modelos de arquitectura
moderna: el Pabellón de Artistas Reunidos, de Jaume Mestres Fossas,
que no se ha conservado, y el Pabellón de Alemania.
Pabellón
de Alemania
Una vez clausurada
la Exposición, el Estado alemán intentó venderlo infructuosamente.
Al no encontrar comprador, se procedió a su demolición en
1930. Dada su excepcional importancia dentro de la arquitectura contemporánea
y su especial significación dentro del conjunto de construcciones
de la Exposición, el Ayuntamiento de Barcelona decidió, a
principios de la década de los 80 del siglo XX, su total reconstrucción.
Entre 1983 y 1986 los arquitectos Fernando Ramos e Ignasi de Solà-Morales,
se encargaron de llevar a buen puerto el proyecto de reconstrucción.
El pabellón se encuentra ahora en el mismo emplazamiento que tuvo
en durante la celebración de la Exposición de 1929. Destaca
por su concepción de formas simples con grandes superficies de vidrio
y piedra con pilares de hierro con alto contenido en cromo.
5.3.3. Los Palacios
de Alfonso XIII y de Victoria Eugenia
Son los únicos
palacios que se construyeron fuera del proyecto general de la Sección
Nacional de la Exposición. Ambos se deben a Puig i Cadafalch y Guillem
Busquets. La construcción, realizada entre 1918 y 1923, fue dirigida
por el primero de ellos. En realidad no se trata de dos palacios propiamente
dichos, sino de dos pabellones que se organizan, cada uno de ellos, a partir
de dos naves adosadas de grandes dimensiones. Puig i Cadafalch solucionó
la planta con una retícula integrada por módulos cuadrangulares
sobre columnas como únicos elementos interiores de soporte del tejado.
Las fachadas son ciegas, sin ninguna obertura, y la iluminación
es cenital mediante la implantación de claraboyas en la cubierta.
Exteriormente, las fachadas están decoradas con columnas salomónicas
esgrafiadas de inspiración barroca. Los remates de los ángulos
siguen el modelo del Puente Real de Valencia, y los porches de acceso,
que guarecen las puertas, reproducen la portada de la iglesia de Caldes
de Montbui.
Palacio de Alfonso
XIII
Dentro del pan urbanístico
general de la Exposición, ambos palacios son importantes en tanto
que sirven de cierre a la plaza Carles Buïgas, potenciando una vez
más el eje Palacio Nacional - Plaza España.
5.3.4. El Pabellón
de la Ciudad de Barcelona
El Pabellón
de la Ciudad de Barcelona fue proyectado y construido en 1929 por el arquitecto
municipal Josep Goday, que había sido colaborador de Puig i Cadafalch
y que había realizado, entre otras obras remarcables, las escuelas
municipales Pere Vila, Ramon Llull, Milà i Fontanals, entre otras.
Pabellón
de la Ciudad de Barcelona
El pabellón
presenta planta rectangular, de un solo cuerpo. Se basa en esquemas Noucentistes
que el arquitecto ya había utilizado en muchas de sus obras. Destaca
por su austeridad compositiva, con una planta baja en la que hemos
de mencionar las dos series simétricas de arcos ciegos que acogen
ventanas rectangulares, y un piso superior con ventanas centrales de
arco de medio punto y ventanas cuadradas a ambos lados.
Las esculturas que
decoran la fachada son obra de dos prestigiosos escultores catalanes: Eusebi
Arnau y su discípulo Frederic Marés.
El Pabellón
de la Ciudad de Barcelona y el Pabellón de Alemania, al igual que
los de Alfonso III y Victoria Eugenia, sirven para cerrar la plaza Carles
Buïgas y potenciar el eje Palacio Nacional - Plaza España.

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