El
proyecto según el presidente de la junta del sindicato, Joan Baptista
Espinós, tenía que ser vistoso, que se saliese de lo corriente,
como signo de la prosperidad que esperaban.
En esta bodega actuó
como técnico enológo Isidre Camplloch, y como especialista
oleiotécnico Emili Rovirosa, a las directrices de los cuales el
arquitecto tuvo que someterse, procurando servirlas y colaborar con la
máxima atención constructiva. Hechos los primeros tanteos
de distribución de dependencias, resultaron cuatro grandes naves
contiguas de 10 por 31,50 m; una de ellas destinada a almazara con dos
plantas, y las otras tres a bodega con sus depósitos correspondientes,
de una cabida total de 320.000 kg. de aceite y 22.000 Hl de vino.
Celler
de Pinell de Brai.
Nave de los lagares
En la parte posterior
de las dos naves centrales se situó la sala de elaboración,
de 12’50 por 21’50 m y detrás de ésta, a más alto
nivel, las tolvas y muelle de recepción de uva y anejos, en un espacio
de 8 por 28 m.
Celler de Pinell
de Brai
Plano del depósito
de agua
Encima del muro divisorio
de estos dos últimos servicios se proyectó el depósito
de agua, de acusado carácter decorativo, pero imprescindible para
poder mantener la bodega limpia durante todo el proceso de elaboración
del vino. En cuanto a condiciones técnicas del edificio, se procuró
que no quedaran en zaga del aspecto decorativo que se deseaba. Además
de las innovaciones vistas en otros edificios, aquí fueron establecidos
por primera vez pasadizos que permitían operar por la parte inferior
de los depósitos subterráneos, provistos de carriles para
el paso de vagonetas; un amplio conducto para la salida del ácido
carbónico de fermentación a un barranco próximo y
una gran cisterna para disponer en todo momento del agua necesaria para
la limpieza.
Ya construida la
cisterna, en los trabajos de excavación se observaron síntomas
de existencia de agua, hasta entonces insospechada, que se consiguió
alumbrar con la perforación de un estrato de roca de unos 80 cm
de espesor, a mayor profundidad que los sótanos. Con esto se obtuvo
un abundante caudal de agua artesiana que obligó a construir un
pequeño brocal para contenerla y hacer practicable el manantial
surgido en el mismo edificio.
En cuanto
al aspecto exterior, a fin de dar cumplimiento al deseo de la junta respecto
a la vistosidad de la construcción, y para evitar la monotonía
de las cuatro naves centrales en una sola de mayor altura, siguió
la estructura vista en Falset, con lo cual el conjunto adquiría
mayor expresión decorativa.
Los materiales usados
fueron los propios de la localidad: mampostería y ladrillo, éste
de excelente calidad por la arcilla semirrefractaria de que
se dispone en las cercanías. Para la cubierta se empleó la
teja plana, a fin de aligerar su peso, en vista de los cuchillos de armadura
leñosa que se pensaba usar, de unos 14 m de luz.
Las fachadas estaban
compuestas de un alto basamento realizado en mampostería careada
vista y las partes altas de mampostería revocada. En la principal
se abrían grandes ventanales, y ventanas en las laterales,
a partir de ladrillo colocado en texturas de efecto decorativo y apliques
de casilla vidriada polícroma en determinados sitios. El sostén
de la cubierta queda dicho que se proyectó con armaduras corrientes
de madera, apoyadas sobre muros y pilares interiores de ladrillo visto.
Ocurrió, sin embargo que la vecina Gandesa construía su bodega
cooperativa, también proyectada por Cèsar Martinell,
con cubierta de bóvedas tabicadas sobre arcos. A pesar de haberla
comenzado más tarde, su cubierta iba más adelantada que la
de Pinell, y los de este pueblo, que la veían crecer quisieron arcos
parecidos. Como la obra estaba ya en marcha, y además se había
publicado su perspectiva en la revisa “Agricultura” y divulgado en postales
a todo color, resultaba dificultoso un cambio de plan. De modo que no lo
tendrían. Pesar de ello, la vistosidad de las fachadas compensaría
el aspecto suntuoso por ellos deseado, y que preveían en los arcos
gandesanos.
Celler de
Pinell de Brai.
Interior de la
cubierta
Ante su reiterada
insistencia, a la que se unía el deseo del arquitecto de no defraudar
sus aspiraciones, y puesto que parte del anterior ya había sido
construido, el arquitecto decidió substituir por arcos los elementos
sustentantes de cubierta, sin variar el exterior. Para servir mejor
a tales deseos de belleza repetidamente manifestados por Pinell de Brai,
los construyó a rosca y con ladrillos aplantillados, textura que
aumentó su categoría artística. De ahí que
el nombre que recibe esta bodega en la zona sea Catedral del vino.

Celler
de Pinell de Brai
Interior de la
nave Detalle
de los arcos
El estilo del edificio
se enmarca tradicionalmente dentro del modernismo, pero el hecho de ser
una obra con las bendiciones oficiales de la Mancomunitat quizá
debería englobarse como Noucentista. Martinell se consideraba
a sí mismo como noucentista, pero también discípulo,
admirador y seguidor de Gaudí.
Celler
de Pinell de Brai.
Fachada. Detalle
La fachada, con grandes
ventanales que iluminan el interior, fue decorada con azulejos hechos a
la manera antigua por el pintor y caricaturista Xavier Nogués i
Cases, nacido el 1873 y fallecido en 1941. Nogués no se formó
dentro de las escuelas de Bellas Artes de la época sino colaborando
en distintas publicaciones como "Papitu", "Picarol" o "Revista Nova". Entre
las obras de Nogués, a parte de la de Pinell, cabe destacar el panel
del restaurante barcelonés de Can Culleretes o el antedespacho
de la alcaldía de Barcelona.

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