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| Ángel músico
- Il Rosso Fiorentino (c. 1520) |
Si observamos algunos ejemplos de pintura sobre tabla que
cuelgan en diferentes museos de arte y colecciones, observaremos
que presentan diferentes tamaños y propósitos.
Algunas de ellas formaban parte de retablos. Otras fueron
pintadas para el uso y disfrute de clientes concretos. Lo
que tienen todas en común es que fueron pintadas con
temple de huevo sobre tabla de madera. Este hecho es importante,
porque en la Italia del siglo XV, la mayoría de las
obras se pintaban al fresco.
En muchas de ellas observaremos que se usa el color azul
ultramar, que es el más puro y fuerte de todos los
azules. Este color se obtenía moliendo lapislázuli,
que era más caro que el oro y muy difícil de
preparar. A cambio, su gran calidad y duradero brillo compensaban
su alto precio. Este color se guardaba para personajes nobles
o para la virgen, que quedaban así honrados.
La técnica del temple al huevo había sido usada
durante siglos. La técnica de la pintura al óleo
todavía se encontraba en fase de ser descubierta. Los
pintores de la época trabajaban en talleres artesanales
que funcionaban sujetos a una estricta jerarquía. Y
si conocemos esta técnica tan antigua, es porque nos
ha llegado un libro escrito por Cennino Cennini, El libro
del Arte, que explica todos sus pormenores. Su veracidad
ha podido comprobarse con análisis científicos
de las obras —rayos X, microscopios, etc—.
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Madonna de Pontassieve
Fra Angelico (1395-145) |
El soporte de este tipo de pinturas solía ser una
tabla de madera de álamo, árbol muy común
en la Italia del siglo XV. El primer paso consistía
en cepillar la madera para eliminar las rugosidades. A continuación,
se encolaba el marco. Han sobrevivido muy pocos marcos originales,
la mayoría de los que cuelgan en los museos son marcos
del siglo XIX.
Para preparar la tabla de manera que permita ser pintada,
se daba una capa diluida de cola de retazo. Las uniones de
la tabla se podían reforzar con lino encolado.
A continuación, se daba una capa de yeso, que debía
ser mezclado con cola de animal o de pergamino. Lo mejor era
dar dos capas: la primera de yeso grueso, que debía
rasparse una vez seco, y la segunda de yeso sutil. El yeso
debía aplicarse con pincel. Esta segunda capa debía
ser de consistencia muy fina. Podían darse hasta ocho
capas, y lo mejor era aplicarlas todas durante el mismo día.
Una vez preparada la tela, se podía dibujar en el
yeso. El material utilizado era el carbón. En el caso
de cometerse errores, se podían borrar limpiando el
carboncillo con una pluma. Cuando el dibujo estaba hecho,
se debía fijar pasando un pincel pequeño cargado
de tinta sobre el perfil. Para pasar el dibujo a tabla, se
solía utilizar la técnica del horadamiento.
Se hacía un dibujo sobre papel y se colocaba encima
de la tabla. Con un punzón, se agujereaban los contornos
del dibujo, y después se metía tinta o carboncillo
por los agujeros. A continuación, sólo hacía
falta unir los puntos para obtener una copia del dibujo original.
Lo que debía hacerse a continuación era preparar
las partes que se querían dorar. Debían prepararse
con bolo —arcilla arenosa que da al oro un color rico
y cálido—, ya que las láminas de pan de
oro son excesivamente finas. El pan de oro debía cortarse
según el tamaño deseado. Después se humedecía
el bolo con agua, se cogía el oro con un pincel de
dorar y se colocaba sobre el bolo. Posteriormente, debía
bruñirse con una ágata pulida y lisa, o con
otra piedra pulida, para obtener un acabado brillante. El
oro se puede decorar con líneas —fileteados y
repujados—, pero nunca debe perforarse.
Lo único que quedaba por hacer era pintar. La gama
de pigmentos de los que se disponía en la época
era limitada, en comparación con nuestros días.
Se obtenían de lugares y maneras diferentes. Algunos
eran preparados por el hombre, otros eran sales de corrosión.
Los rojos se hacían a partir de colorantes naturales,
mientras que los verdes y los castaños se extraían
de la tierra. Otros se obtenían de rocas minerales,
como la azurita o la malaquita. Algunos han perdido su color
con el tiempo, y otros, como el lapislázuli, han mantenido
su tonalidad y brillo intactos, por su gran calidad y pureza.
Esta piedra semipreciosa se importaba de Afganistán
o Persia y se mencionaba en el contrato la cantidad a usar
por el pintor, a causa de su elevado precio.
Los pigmentos se molían con una piedra y agua. El
proceso podía durar muchas horas. Generalmente lo hacían
los ayudantes de taller. Si el color se molía demasiado,
se perdía.
La técnica al temple se preparaba con yema de huevo,
o huevo entero, mezclado con pigmento a partes iguales, y
agua. Los pinceles utilizados solían obtenerse de la
cola de algunos animales. Se pintaba a partir del punteado
o del sombreado, y debían mezclarse 5 tonalidades de
color y aplicarlos uno tras otro. Normalmente se seguían
ciertas normas, como el uso de una capa inferior de tierra
verde para el modelado de la carne. Después, se pintaba
encima con blanco de plomo, bermellón y otros colores.
Los colores y el modelado se sobreponían en capas finas
que dejaban ver el verde de debajo. El resultado era más
bien de apariencia naturalista.
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| Venus y Marte - Botticelli |
A finales del siglo XV, hay un cambio importante de las técnicas
pictóricas: aparecen los óleos secantes, de
nogal o linaza. Este cambio provoca el abandono de la pintura
verde de base y de otros muchos trucos que ya no eran necesarios.
Pintores como Botticelli y Piero della Francesca adoptan la
nueva técnica.
La técnica al óleo ofrece a los pintores una
mayor fluidez y lentitud de secado, así como mayor
libertad en la textura. En el siglo XVI, el óleo ya
rivalizaba con la pintura al fresco. Ahora ya no se necesitaba
un diseño previo de base, sino que se podían
introducir cambios durante la ejecución de la obra,
dándose una mayor arbitrariedad.
| 3. La pintura del románico
en España |
¿De dónde procede este arte que es a la vez
dramático e ingenuo? Parece que tiene una raíz
doble: de un lado, la síntesis de la silueta con unas
rayas muy grandes y el aire hierático tiene una cierta
influencia del mosaico bizantino, sometido a un proceso de
revitalización en el sur de Italia; por otro, la influencia
de las miniaturas de los códices mozárabes,
que con la estilización de los dibujos, los pliegues
paralelos y los trazos desorbitados, contribuyen a la pérdida
del carácter de impasibilidad propio de los esquemas
bizantinos para asumir la representación de las pasiones
humanas.
Desde el punto de vista formal la pintura románica
se caracteriza por los siguientes rasgos:
- Grueso dibujo que enmarca enérgicamente la silueta
y separa cada superficie cromática con un trazo negro;
esta intensificación sirve para explotar la fuerza
del dibujo y construir formas.
- Color puro, sin mezclas o con dos tonalidades como máximo.
Se prefiere el plano cromático porque permite obtener
efectos violentos.
- Ausencia de profundidad y de luz. Las figuras se disponen
en posturas paralelas como si tuvieran que rellenar un plano,
y a menudo resaltan sobre un fondo monocromo o listado de
franjas horizontales de tonos diversos. Como que los colores
no están mezclados, las escenas no tienen vibración
lumínica, ausencia que contribuye a resaltar con
más fuerza la geometría de las formas.
- Composición yuxtapuesta, con preferencia por las
figuras frontales y por la eliminación de cualquier
forma que rompa el plano. Los grupos de figuras no se relacionaron
hasta el románico tardío, hacia el 1200.
- En referencia a la concepción que inspira la técnica
románica, se trata de un arte antinaturalista, como
continuación del mosaico bizantino. El artista románico
quiere plasmar vivencias religiosas, en lugar de reproducir
formas reales. Este antinaturalismo explica la ausencia
casi total del paisaje o su representación esquemática
con elementos convencionales.
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| Maiestas Domini- Maestro
de Peralta |
A veces los gestos solemnes de la Maiestas Domini
(Cristo en Majestad rodeado de los símbolos de los
evangelistas), un tema muy representado en los ábsides,
posee la grandeza de las amenazas apocalípticas; otras
veces se adoptó una línea de inocencia infantil
que da a las escenas de martirio un tono narrativo desprovisto
de cualquier nota dramática. El género por excelencia
es la pintura mural, pero también se han conservado
obras notables sobre tabla, en los frontales de altar. Cataluña,
donde la recepción de la tradición bizantina
fue más intensa, y Castilla, donde las miniaturas tuvieron
un desarrollo más amplio, son las dos escuelas pictóricas
fundamentales.
Las tendencias simbólica y dramática del estilo
se manifiestan con plenitud en las iglesias románicas
catalanas. La mayoría de las pinturas se conservan
en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, uno de los
recintos más interesantes para estudiar el arte medieval.
La técnica que utilizaron los pintores catalanes es
compleja: para la primera capa recorrieron al fresco, pero
retocaron y ampliaron la gama de colores con el temple y una
solución grasa en la que debían mezclar óleo.
La iconografía se inclinaba por la representación
de la Maiestas Domini rodeado de los evangelistas
o de sus símbolos, mientras los otros temas se reservaron
para escenas de la vida de Jesús o de la Virgen, pasajes
del antiguo testamento o a la corte celestial, e incluso a
temas funerarios paganos, como en Pedret.
Crearemos una pintura sobre tabla simplificando la técnica
que se utilizaba antiguamente. Todos los alumnos deberán
tener una tabla de madera de medidas no muy grandes. Lo primero
que haremos será lijarla para que no haya rugosidades
que afecten el resultado final de la pintura.
A continuación, daremos una capa de yeso para obtener
la absorbencia que necesitamos y dejaremos secar. Cuando esté
seca, lijaremos y prepararemos una segunda capa, que también
dejaremos secar y lijaremos con un papel de lija más
fino que el primero. Ahora ya tenemos nuestra superficie lista
para ser dibujada y pintada.

Cuando tengamos la base de madera preparada, nos dedicaremos
al dibujo. Los alumnos podrán elegir entre crear un
dibujo personal o copiar un fragmento de un cuadro antiguo.
El dibujo se hará sobre papel, porque así se
podrá modificar tanto como queramos, y se pasará
posteriormente a la madera mediante la técnica del
estarcido. Para ello agujerearemos su contorno con un punzón,
colocaremos el papel sobre la tabla y marcaremos con un carboncillo
dentro de los agujeros. A continuación, uniremos los
puntos en la tabla y ya tendremos el dibujo perfectamente
copiado.
Ahora pasaremos al color, y para ello deberemos preparar
los colores nosotros mismos.

Mezclaremos el pigmento en polvo elegido con un poco de agua
y le añadiremos dos yemas de huevo, removiendo hasta
obtener una pasta homogénea. Más o menos seguiremos
una proporción de 50% pigmento y 50% huevo. Para evitar
que la mezcla se pudra, se pueden añadir unas gotitas
de zumo de limón o de vinagre a la mezcla. Prepararemos
unos cinco colores y los dejaremos listos para usar.
Luego aplicaremos los colores al soporte de manera libre
y creativa, hasta obtener un resultado satisfactorio. Es aconsejable
que los alumnos mezclen los colores entre sí para obtener
una máxima riqueza tonal. También se puede jugar
con las maneras de utilizar el pincel, y con empastes y capas
finas y transparentes. Si se dan diversas capas, el resultado
tenderá a ser más rico, siempre y cuando no
se ensucien los colores.
El resultado podría ser parecido a éste:

- Carnación: color carne. Tono empleado
en pintura para reproducir la piel humana, generalmente
una mezcla de blanco y rojo.
- Colorido: conjunto de los colores de
una obra pictórica.
- Fondo dorado: base cubierta total o parcialmente
por una capa sobre la que se aplica la pintura en algunas
tablas.
- Fresco: técnica de pintura mural
en la que los colores son aplicados sobre el estuco fresco
y todavía húmedo. Se conservan durante mucho
tiempo cuando las condiciones climáticas son buenas.
- Pintura sobre tabla: nombre genérico
de distintas técnicas, principalmente el temple y
el óleo, ejecutadas sobre bases lisas y firmes.
- Repujado: decoración y labranza
del metal o el cuero realizada mediante varas y prensas
de acero. Esta particular técnica decorativa fue
introducida en la pintura sobre tabla medieval a partir
de la orfebrería.
- Retablo: obra de arte que adorna los
altares. Al principio se trataba de trabajos de orfebrería
o con figuras escultóricas, pero más tarde
adoptó forma pictórica. Puede estar compuesto
por un único cuadro o por varias tablas articuladas.
Normalmente se eleva detrás del altar o sobre la
parte posterior del mismo.
- Temple: técnica de pintura reemplazada
progresivamente por la pintura al óleo a partir del
siglo XV, y recuperada hacia finales del siglo XIX. Se caracteriza
por emplear pigmentos mezclados con aglutinante.
BIBLIOGRAFÍA:
- VVAA: Oriente en occidente: antiguos iconos
valencianos, Fund. Bancaixa, Valencia, 2000
- ASINS, Francisco: Cómo se dibuja
y se pinta el desnudo, de Vecchi, Barcelona,
1984
- BEKMEN, Claude: Artesanía del pintor,
editorial Leda, Barcelona, 1974
- GASSER, Henry: Aprende a pintar: óleo,
acuarela, témpera, Daimon, Barcelona,
1979
- PARRAMÓN, José María:
Así se compone un cuadro, Parramón,
Barcelona, 1983
- PARRAMÓN, José María:
Así se pinta un mural, Parramón,
Barcelona, 1984
- SMITH, Stan: Dibujar y abocetar, editorial
Blume, Barcelona, 1994
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FICHA TÉCNICA
GUÍA DIDÁCTICA:
La pintura a la acuarela
AUTOR: Mar Aige (Barcelona, marzo de 2001)
PROYECTO: “Guías Didácticas”
T-CUA Tutories
Culturals i Artístiques
COORDINACIÓN Y MAQUETACIÓN: Francesc-Xavier
Mingorance i Ricart
(adaptado para Liceus.com en mayo
de 2004 por Julián
Rojo)
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| INFORMACIÓN
Y CONTRATACIÓN
Para cualquier consulta sobre
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o de nuestros programas y para su contratación,
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lunes a viernes.
T-CUA, Tutories
Culturals y Artístiques
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