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Sahagún de Campos
es la primera ciudad de la provincia de León a la que se llega tras abandonar
la provincia de Palencia. Preside esta población la Iglesia de la Peregrina,
antiguo convento de los Franciscanos fundado en 1257. El interior del templo
consta de una nave distribuida en cinco tramos con tres capillas laterales y a
lo largo de la historia ha sido muy alterado. El exterior destaca por el
estilo mudéjar decorado con arcos ciegos y elementos moriscos.
El
monumento más importante de la ciudad es la iglesia de San Tirso, contigua al
monasterio de San Benito y es considerada como una de las primeras iglesias
románicas españolas de piedra,
así como uno de los más claros ejemplos de románico mudéjar de España.
Se cree que se construye a principios del siglo XII y de este periodo se
conserva la cabecera con tres ábsides y la torre de cuatro cuerpos, los tres
superiores de arquerías. De gran valor desde el punto de vista arquitectónico.
El interior consta de tres amplias naves y cubiertas de madera. Destaca por
los arcos de herradura.
Del mismo estilo
esta la Iglesia de San Lorenzo, otro ejemplo de románico mudéjar, algo
posterior, pues data del siglo XIII. Es de grandes dimensiones y al igual que
la anterior tiene tres naves con la cabecera de tres ábsides que al exterior
están decorados con arcos ciegos y artesonados mudéjares de madera, así
como arquerías de herradura. En la actualidad las naves están cubiertas de bóvedas
de yeso. Se diferencia de san Tirso
en que esta está realizada totalmente en ladrillo. La torre se alza sobre el
crucero tiene cuatro cuerpos, el inferior de arcos ciegos, los dos intermedios
con cuatro vanos con arcos doblados y el cuarto con cinco vanos rodeados de
arcos sencillos. Dentro del mismo estilo y construida en ladrillo esta también
la Iglesia de Santiago.
Instalado
en las “Benedictinas” se encuentra el Museo Municipal y en la iglesia de
las mismas están enterrados los restos de Alfonso VI y alguna de sus cinco
esposas.
Mansilla de las
Mulas esta situada a orillas del rió Esla. Fue una ciudad fuertemente
amurallada de cuatro puertas de acceso. La gente que llegaba a la ciudad desde
el camino de peregrinación accedía a la misma por la puerta sur.
En el centro de la
ciudad se encuentra la Iglesia de san Martín, de estilo gótico del siglo
XIV. Destaca de ella los capiteles decorados con cabezas de animales. Su
estado es bastante lamentable. Estuvo cerrada al culto, y llego a utilizarse
como granero.
Del convento de San
Agustín fundado en 1500 por el Almirante de Castilla, don Fabrique Enríquez,
se conservan sus ruinas aunque todavía se pueden contemplar la portada
renacentista y la capilla de la iglesia cubierta con bóveda de tercelete.
A 15 kilómetros de
mansilla en dirección a León esta el monasterio mozárabe de san Miguel de
Escalada del que solo queda en pie la iglesia consagrada en 913. es un
edificio de planta basilical, con
tres naves separadas por arcos de herradura y cubiertas con artesonados
de madera. Destaca al sur, un pórtico con arcadas de herradura.
Donde
confluyen los ríos Esla y Porma se encuentra el monasterio de Sandoval del
siglo XII, ejemplo del románico cisterciense. Fue fundado en 1171.Como
consecuencia de la desamortización fue abandonado pero actualmente es
parroquia de la población. Ha sufrido muchas restauraciones a lo largo del
tiempo. Se puede contemplar la sillería caliza característica del arte
cisterciense. Al interior tiene tres naves, con cabecera con tres ábsides y
crucero marcado en planta.
La novena etapa del
camino de Santiago en la provincia de Leon es la de León a Rabanal del Camino
donde destaca la llegada a Astorga, parada obligada para contemplar el rico
patrimonio artístico de la ciudad destacando la Catedral y el Palacio
Episcopal.
La primera catedral
de Astorga se consagro en 1069, pero fue reedificada con posterioridad a
mediados del siglo xiii. Sobre el solar de estas se inicia la construcción de
la actual que data del año 1471,
como ampliación de la ultima románica por la cabecera hasta que en el siglo
XVI fue demolida la antigua edificación y se completo la actual.
Destaca esta
catedral por la síntesis de estilos y lenguajes arquitectónicos desde el gótico
florido en el ábside, en las naves los arbotantes y las bóvedas de crucería
hasta el neoclásico del claustro pasando
por la huella renacentista de Rodrigo Gil de Hontañón
y el barroco de la fachada principal.
Rodrigo Gil de Hontañón
dirige las obras hasta 1560 aproximadamente interviniendo en la portada
lateral (1551 / 1557), en la entrada de la sacristía y en los muros laterales
que cierran el coro. Posteriormente continua
la obra pedro de Alvarado y Juan de Alvear, así como Pedro Álvarez de
la torre. En la segunda mitad del siglo xvii Francisco de la Lastra Alvear
realiza la balaustrad de Oriente con francisco de la lastra Alvear sucediéndole
su hijo Manuel de la lastra Alvear que finaliza la fachada principal. Las dos
torres que franquean la fachada son de finales del siglo XVII principios del
XVIII.
En el interior
destaca una de las obras maestras de Gaspar Becerra, el retablo mayor datado
de 1558, un excelente ejemplo del manierismo español. La sillería del coro
realizada con madera de nogal en el siglo xvi es renacentista en marco gótico.
. La obra
más importante del mueso diocesano, instalado en unas salas accesibles
desde el claustro, es la arqueta relicario regalada por Alfonso III al obispo
Genadio en los primeros años del siglo x.
El Palacio Episcopal
es una de las obras más geniales de Antonio Gaudí. Fue realizado en 1889 y
concluido en 1913 por Ricardo Guerta. Con ella deja en entredicho los
historicismos pretendiendo unir la funcionalidad con lo artístico y lo
constructivo. Recibió el encargo por parte del obispo reusense Grau, puesto
que el anterior había sido destruido a causa de un incendio en 1886. Destaca
del edificio el carácter monumental, la insinuación gótica y una excelente
integración en su entorno.
En el exterior del
edificio se acentúa por las distintas soluciones del arquitecto así como la
interpretación de los elementos historicistas. Son notables los “arcos de
huevo” del pórtico, los huecos abiertos en arcos trilobulados en hiladas
avanzadas y los calados de la
barandilla del pórtico y del remate de todo el edificio a su alrededor,
tomados del repertorio ornamental de Viollet le Duc.
Fue
concebido como un edificio exento, aunque en la actualidad aparece rodeado por
una cerca de piedra de granito y verjas de hierro. La fachada principal se
adelanta ligeramente y en ella destaca el pórtico de entrada compuesto de
arcos abocinados cubierto
con una cúpula
sobre pechinas. Las fachadas laterales se enmarca con dos torreones de planta
circular, tres de ellos iguales y el cuarto de mayor diámetro y en cada una
de ellas avanzan dos cuerpos a manera de hastíales con contrafuertes en los
ángulos y en la parte central.
La
cabecera del edificio muestra planta movida con tres cuerpos en forma de ábsides
imitando la apariencia externa de una girola gótica. La cubierta de la
construcción toma la forma de cruz griega, a dos aguas, con piezas de
pizarra.
La volumetría
externa tiene su correspondencia al interior. El edificio se desarrolla
sobre una planta regular pero muy movida.. El núcleo central es un gran
cuadrado con torres cilíndricas en los ángulos y cuatro cuerpos salientes en
los laterales, mayor el que se orienta hacia la cabecera con triple ábside, algo más
pequeño el opuesto, hacia la fachada principal y en el resto dos cuerpos
rectangulares similares.
.La construcción se
compone de cuatro plantas, sótanos, baja, principal, o noble y sotabanco añadiendo
a las mismas dos entresuelos que se intercalan entre el piso bajo y el
principal y entre este y el superior.
En
la planta principal o noble se encuentran las habitaciones y dependencias del
obispo y las habitaciones de mayor rango de la institución episcopal. Todas
las salas están decoradas por un notable conjunto de vidrieras que son
realizadas por distintos talleres del momento como la casa Maumejean o
Cristalerías Rodríguez. Desde
el espacio central, el vestíbulo, se
distribuyen al resto de las dependencias en planta tiene forma de cruz griega.
El
tercer piso rompe, en su interior
con los esquemas de Gaudí. Es obra de Guereta. Se compartimentan las
habitaciones más de lo que estaban en el proyecto original de Gaudí así
como la multiplicación de las galerías y abertura de terrazas que en origen
de proyectos no existían.
Actualmente en el
edificio se ha instalado el museo de los Caminos en el cual se conserva todo
lo relacionado con las peregrinaciones.
La
fachada del ayuntamiento
de Astorga merece una pequeña atención. Es una obra del siglo XVII se
enmarca dentro del estilo barroco. La parte superior de la fachada cobija una
pareja de maragatos que marcan las horas. En el ayuntamiento se conserva el
pendón de Clavijo.
La Ermita del Santo
Cristo nos anuncia la llegada a Rabanal del Camino, uno de los pueblos típicamente
jacobeo de la provincia de León. Al lado izquierdo de la calle Real, la calle
principal del pueblo, se divisa un edificio muy mal conservando, el Hospital
de San Gregorio, y unos metros mas la Ermita barroca de San José. Conocida
también es la Casa de las Cuatro Esquinas porque en ella Felipe II se alojó
en uno de sus viajes a Galicia.
La iglesia
parroquial del pueblo es un ejemplo de románico leones con restos del siglo
XII. Se sabe que en el estuvieron
los templarios disponiendo de una construcción adosada a dicha iglesia.
Dejando atrás
Rabanal del Camino llegamos a Ponferrada. El principal atractivo de la ciudad
es el castillo de los Templarios del que destacan sus grandes dimensiones y su
complejidad constructiva, de forma poligonal y torres almendradas.
Llegando a
Villafranca del Bierzo, el camino de Santiago se denomina camino de la Virgen.
Se entra por la Calle del Agua y en lo alto de ella encontramos la iglesia de
Santiago, ejemplo de románico del que destacamos su fachada llamada “Del
Perdón”, ya que en ella, los peregrinos que se veían incapaces de seguir
el trayecto podían ganar las indulgencias de la misma manera que llegando a
Santiago.
La calle del agua
destaca por las distintas casas de los siglos XVI y XVII, ubicadas a ambos
lados y que nos dejan numerosos testimonios de los escudos nobiliarios. En el
barrio de los tejedores se levanta la Colegiata, antigua abadía de Cluny,
reconstruida en el siglo XVI.
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