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Uno de los focos más importantes de sepulcros
megalíticos españoles se localiza en las tierras de Ciudad
Rodrigo y Vitigudino por lo que el origen de la ciudad a
tratar se remonta a los tiempos de la cultura dolménica.
El
primer núcleo de población de importancia en lo que es ahora
Ciudad Rodrigo se sitúa en el tiempo hacia el siglo VI a. C.
Momento en que los Vetones ocupan el territorio; y en el siglo
II a. C. Se lleva a cabo la romanización denominándose la
ciudad Miróbriga Bettoum, pero no tenemos constancia
documental hasta 1136.
El
Verraco es el único testimonio conservado del castro
prerromano, labrado en granito.
Por el contrario, la civilización romana deja
bastantes huellas de su permanencia durante más de cuatro
siglos en Ciudad Rodrigo, lápidas, monedas, aras y monumentos
funerarios que junto a las Tres Columnas destacan su
presencia.
Las
Tres Columnas se han convertido en el símbolo del glorioso
pasado y en el monumento más emblemático de los que se
conservan en Ciudad Rodrigo.. Se cree que formaron parte de un
templo romano. Son tres grandes columnas que sostienen
arquitrabe y friso, colocadas en ángulo sobre un basamento.
El fuste está formado por seis tambores, basa ática y
capiteles jónicos de ábaco rectilíneo con unas volutas
bastante esquemáticas. Cuenta con varias inscripciones; dos
romanas, y una tercera que conmemora la colocación del
monumento en la plaza mayor, fechada en 1557.
Las
columnas fueron trasladadas a un lugar cercano a la Puerta del
Conde en 1923. Un nuevo cambio de ubicación, hace que
actualmente puedan ser contempladas a la entrada de la ciudad
haciendo de inmortales anfitriones a todos aquellos que
visitan la ciudad.
Tras
la dominación romana le sigue un periodo de decadencia
consecuencia de las continuas luchas
hasta el siglo XII de la mano de Fernando II, en el que
cambia de nombre llamándose Ciudad Rodrigo convirtiéndose en
uno de los focos de la repoblación y consiguiendo un gran
apogeo de económico y artístico cuyo máximo exponente fue
la construcción de la catedral..
Las
murallas que rodean la ciudad corresponden a este periodo y se
le atribuyen a Juan de Cabrera. Conforman un óvalo algo
irregular con una anchura aproximada de dos metros y medio y
una altura en su parte más alta de unos trece metros.
Formadas en su mayor parte por cal y canto, también nos
encontramos con partes de mampuesto y
sillería.
En
la parte más elevada de la ciudad desde donde contempla
impasible el paso del río Águeda, se sitúa el castillo
construido en 1372 por mandato de Enrique II de Trastámara a
los arquitectos Gonzalo y Lope Arias Jenízaro. Como elemento
inconfundible, cuenta con una torre del homenaje formada por
dos cuerpos superpuestos.
Destacan los torreones cuadrados en sus esquinas y
redondos en la parte media de sus lienzos. Tiene también
importancia su ventana gótica ajimezada, imponente, con
vistas al río, que se abre en el segundo piso del primero de
los cuerpos. Actualmente el castillo se ha convertido en
parador nacional de turismo.
A
medio camino entre el románico tardío y el gótico se alza
la Catedral, cuya construcción debió comenzar a finales del siglo XII y
siguió a lo largo del XIII. No por ello dejan de encontrarse
elementos del XIV y XVIII. Examinando su estado actual, cabe
lamentar que en cuanto a la cabecera solo permanecen los
absidiolos laterales, no así el central que fue reconstruido
en el siglo XVI.
En
el hastial del brazo meridional se encuentra la Puerta de las
Cadenas, formada por arquivoltas de medio punto y columnas de
capiteles labrados. En la parte superior se colocaron cinco
grandes tallas humanas. Una de las cuales pertenece a Cristo
mostrando sus manos en compañía de cuatro apóstoles. Sobre
éstas se sitúa un friso gótico, en su mayor parte,
representando a doce personajes bíblicos al cobijo de arcos
apuntados sobre columnas.
En el hastial
septentrional se abre otra puerta románica que toma el nombre
de “Puerta de Amayuelas” que presenta una singular
arquivolta polilobulada.
En el hastial occidental se sitúa la Puerta del Perdón, obra
gótica con
inspiraciones de portadas como la de san Vicente del Pórtico
de la Gloria.
Por el interior las naves están separadas a
través de cinco pares de pilares cruciformes en cuyas caras
se encuentran adosadas semicolumnas que sirven de apoyo a las
bóvedas de crucería.
En tiempos de Fernando II de León se produjo un
incremento constructivo bastante notable, motivo por el cual
la ciudad reúne, además de su catedral, dos iglesias
parroquiales, la iglesia de San Pedro y la de San Andrés.
Estas construcciones presentan reformas de otras épocas, pero
aun así no logran ocultar del todo sus trazas románicas y
por ello no dejan de despertar el interés propio de las
construcciones de esa época.
En la iglesia de san pedro del siglo XII se
pueden contemplar en estado original uno de los ábsides de la
cabecera, así como gran parte del muro septentrional.
Perteneciente al estilo románico mudéjar, podemos apreciar
como el ladrillo conforma una serie de arcos ciegos, bandas y
frisos de una decoración simple y geométrica, y en cuyos
claroscuros se mejora la sencillez de la zona. El resto de la
construcción es de sillería. La reconstrucción se remonta a
mediados del XVI cuando los Vázquez, Cháves y Maldonado
asumieron los costes de la erección de algunas capillas, una
de las cuales fue la mayor.
La iglesia de San Andrés está situada en el
arrabal de san francisco. Fechada en el siglo XII,
cuenta con dos excelentes portadas que nos conducen a una única
nave. Una de ellas, la del mediodía, totalmente románica,
cuenta con dos arquivoltas de medio punto con motivos
ajedrezados y rosetas. En la portada del hastial se
entremezclan el arco apuntado con otros dispuestos en semicírculo;
aunque con cierta rudeza y tosquedad, su rica ornamentación
destaca sobre manera en los capiteles de temas naturistas.
Entre el siglo XII y XVII se fundan diez
conventos en la ciudad y que posteriormente desapareciendo con
la guerra de la Independencia y la desamortización. Estas
ordenes son: Nuestra Señora de la Caridad, San Francisco, San
Agustín, Santa Cruz, San Isidro, Santo Domingo, Santi Espíritus,
Santa Clara, la Trinidad y el de Franciscas Descalzas. Los
que quedan tienen un gran interés artístico.
El
primer convento de los Agustinos se funda en 1487, del cual no
se conserva ningún
resto. El actual pertenece a la segunda mitad del siglo XVI y
se ubica en el mismo solar que fue casa principal de los Garci
- López de Caves. Conserva gran parte de su estructura
original a pesar de las reformas sufridas. La iglesia del
monasterio consta de una sola nave y cabecera poligonal,
cubierta con bóvedas de crucería estrellada, cuenta con
capillas destinadas a enterramientos.
El
convento de San Francisco, situado en el arrabal de mismo
nombre, es uno primeros en ser fundado. Actualmente sólo
permanece en pie la capilla mayor de la iglesia, construida
por pedro de Ibarra entre 1558 y 1560 a petición de don
Antonio de águila, antiguo deán de la ciudad y obispo de
Guadix y Zamora. De La construcción
original se conservan los muros exteriores con los
escudos del fundador de la capilla y la mayor parte de las
cubiertas, con bóvedas de crucería estrellada.
El
monasterio de Nuestra Señora de la Caridad a cuatro kilómetros
de la ciudad, fue
un edificio fundado en el siglo XII por los premostratenses.
En 1760 Juan de Sagarvinaga se hace cargo de los trabajos de
reconstrucción del monasterio. Actualmente no conserva
ninguna parte anterior al XVIII, excepto la fachada de la
iglesia, obra de Fray Francisco Martín en el año 1590.
Destaca la sobriedad del claustro. La iglesia
tiene planta de cruz con una gran cúpula que se eleva
sobre el crucero. El conjunto se encuentra en avanzado estado de
ruina.
Lo
que hoy compone la actual casa consistorial data de mediados
del XVI, salvo el cuerpo lateral, que fue añadido en 1923. Su
fachada principal se delimita por dos torrecillas y destaca el
pórtico y la galería de arcos carpaneles sobre
columnas.
Entre
los elementos ornamentales más llamativos, sorprende en una
de sus torrecillas la existencia de tres escudos labrados. Uno
representa el imperial de España con su águila bicéfala y
toisón de oro; otro el
escudo de la ciudad y el último, cuartelado que seguramente
se corresponde con el del corregidor que gobernaba la ciudad
durante su construcción.
En
una de las dependencias se ha conservado un valiosísimo
archivo municipal que contienen entre otras obras,
una colección casi completa de libros de acuerdos
tomados por el consistorio desde 1458 hasta el día actual.
Si la arquitectura religiosa tiene valiosas
muestras en la ciudad, no debemos pasar por alto la civil
conformada por una veintena de casas señoriales entre las que
se encuentran algunas que alcanzan la categoría de palacios.
El Palacio de los Miranda del siglo XVI y
reconstruido en el XIX, es conocido como Isabelina. Esta
ubicado en la plaza de San Salvador. Destaca del conjunto la
fachada renacentista dentro del más puro estilo herreriano,
caracterizándose por su sobriedad, simetría y
limpieza de los muros.
La casa de las Cadenas del siglo XVI
antiguamente formaba un complejo
grandioso rodeado de jardines y corrales delimitados
por unas tapias ahora resulta una gran mole de piedra que
destaca del resto de los edificios de su entorno.. Se accedía
a través de una
gran puerta de entrada. Constaba de una escalera principal con
escalones de piedra finalizada en otros cuatro de madera. Se
pueden observar elementos realizados en ricas maderas tales
como los suelos, artesonados, puertas y ventanas.
Como consecuencia de la guerra de Secesión ha
desaparecido importantes elementos entre los que cabe destacar
la escalera de caracol incluyendo su pasamanos y la chimenea.
Lo que sí ha llegado hasta nuestros días es una cadena
esculpida en la piedra, así como sus escudos, fechados en la
segunda mitad del XVI lo cual pone de relieve el linaje de los
propietarios del edificio.
El palacio de Moctezuma
del siglo XVI se ha Convertido en la actual casa de cultura,
se trata de una construcción fechada en el XVI. Nos
encontramos ante gran casa desprovista prácticamente de
cualquier elemento decorativo en su exterior. En cuanto al
interior solo reseñar un busto del rey Juan Carlos I,
realizado por el escultor local José Martínez.
De la casa de los Gómez de Silva, como sucede
con este tipo de construcciones de carácter solariego,
desgraciadamente no se conserva mucho del original. Únicamente
destacar que encima de su puerta aparece un escudo flanqueado
con dos figuras de hombres a cada lado. Al haber sufrido
innumerables reformas y reconstrucciones, se ha perdido
cualquier información de su construcción original.
http://www.ciudadrodrigo.net/

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FICHA TÉCNICA
GUÍA DIDÁCTICA:
CIUDAD RODRIGO
AUTOR: Arantxa
Revuelta Bayod
PROYECTO: “Guías Didácticas”
T-CUA Tutories
Culturals i Artístiques
COORDINACIÓN Y MAQUETACIÓN: Francesc-Xavier
Mingorance i Ricart
(adaptado para Liceus.com en 2004
por Julián
Rojo)
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Y CONTRATACIÓN
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