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Mujer con sus partes de Roser Bru, al MNAC

Roser bru, mujer con sus partes

El Museu Nacional de Arte de Cataluña, ingresa la obra Mujer con sus partes de Roser Bru

La artista, exiliada en Chile desde 1939, es una referencia en el trabajo sobre la representación de la feminidad

La obra que ahora ingresa en el Museu Nacional, Mujer con sus partes, de 1968, es un depósito de la Generalitat de Catalunya en el marco de la formación de la Colección Nacional de Arte Contemporáneo, dentro del Plan Integral de las Artes Visuales. La adquisición de esta obra forma parte del proceso de trabajo que realiza el Museu Nacional en los últimos años para construir la colección de posguerra.

La feminidad y sus representaciones son una de las preocupaciones esenciales de esta artista de posguerra. Roser Bru (Barcelona, 1923) se ha convertido en uno de los grandes nombres del arte chileno del siglo xx. Llegó a ese país en 1939 a bordo del barco Winnipeg, en el viaje de rescate de los exiliados que organizó Pablo Neruda. Esta huella de la Guerra Civil y del exilio, junto con una catalanidad irrenunciable, ha sido fundamental en la vida y la obra de Bru y se comienza a manifestar como tema central a partir de 1973, cuando el golpe de Estado de Pinochet confluye con la trágica historia española.

Bru aúna imagen, testimonio y denuncia en una propuesta pictórica que utiliza los recursos de la vanguardia y la experimentación comunicativa, y en la que combina el retrato y la composición abstracta de manera sorprendente y eficaz.

Para una artista que trabaja a partir de la experiencia y el compromiso con el presente, la historia política no podía ser el único objetivo. La mujer y la condición femenina es otro de los grandes temas que la ocupó, especialmente en los años sesenta, pero que nunca abandonó.

La obra que ahora ingresa en el Museu Nacional tiene las cualidades de solemnidad y potencia plásticas que son propias del trabajo de esta artista. La frontalidad y su voluptuosidad remite a las famosas estatuillas femeninas de la prehistoria y transmite una sensación de energía, de potencia. Es una figura totémica, misteriosa y al mismo tiempo carnal, que manifiesta una determinación dispuesta a resistir los embates de la historia.  Está fechada en el histórico año 1968, y coincide con el auge de la reivindicación feminista. En este sentido, esta obra se suma a las de otras artistas recientemente incorporadas a la colección, como Mari Chordà, con su Autorretrato embarazada, Maria Girona, con el Retrato de Isabel Garriga (1958), o Silvia Gubern, con Cosmos (1973).

www.museunacional.cat

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